sábado, 4 de febrero de 2012
Indice LLC
LLC: Cap66: Despues

Después:
Abrí la puerta lentamente. Había pedido a nuestra familia que se quedaran por ahora en la sala de espera. Quería estar solo con ella. No quería seguir viendo sus miradas llenas de pena. Pena era lo último que necesitaba ahora mismo.
Habían puesto a Bella de lado, mirando la ventana. Quería verle la cara, pero me daba miedo acercarme más.
El embarazo no había sido planeado. La verdad era que había sido un accidente. Pero los dos habíamos estado tan contentos, al igual que el resto de nuestra familia. Pero si hubiese sabido que iba a acabar así…
¿Cómo podría haber pasado esto? ¿Y especialmente a ella? Era tan cálida y cariñosa con todo el mundo en nuestras vidas. Era más angelical que lo que muchos podían esperar ser. Sabía mejor que nadie que la vida no era justo, pero esto llegaba muy lejos.
Obligué a mis pies a moverse por el suelo. Observé su cuerpo quieto mientras pasaba el final de la cama e iba hasta la ventana. Me estaba matando verla así.
Me senté en la silla que Alice había usado antes. La mano me tembló mientras la levantaba para tocarle la frente. Estaba tan fría. Le alisé el pelo, colocándole un mechón tras la oreja como había hecho tantas veces en nuestro tiempo a solas. Apoyé la cabeza contra la suya y lloré por el ángel que había a mi lado.
"Edward." Era un pequeño susurro de una voz ronza, pero era todo lo que mi corazón necesitaba oír.
Rápidamente me limpié los ojos y le sonreí. Esperaba que no se sintiera culpable por esto. Si se nos hubiera ocurrido usas protección aquella noche, no estaría sufriendo. Pero tampoco tendríamos un hijo, notó mi parte egoísta. Esperaba que todavía estuviese contenta con el bebé.
"Bella. Tenía tanto miedo."
"Yo también." Empezaron a caerle lágrimas de sus ojos marrones y su cuerpo tembló con los sollozos.
Me tumbé en la cama y la abracé contra mi pecho. Le acaricié el pelo una y otra vez. "Ahora estás a salvo, Bella. Todo irá bien. Te lo prometo." Dudaba que alguna pudiese volver a perderla de vista después de esto. Había estado tan cerca de perderla. Era insoportable pensar en la vida sin ella.
"¿Te… te… te lo ha dicho?" sollozó.
"Sí, cariño."
"¿Y?"
"¿Y qué?"
"¿No estás molesto?"
"No, Bella. No me importa. Estás viva y a salvo. Esto es todo lo que importa."
"Pero tú… no podemos tener más hijos."
"No sabía que quisiéramos más de uno," dije, riéndome entre dientes, intentando aliviar sus preocupaciones.
"La verdad es que nunca lo hablamos. Fue toda una sorpresa."
"Te he dicho esto casi todos los días desde que nos conocimos, Bella. Espero que me creas cuando te lo diga ahora. Eres todo lo que necesito en esta vida. Estoy muy feliz de que tengamos un hijo, pero Bella, te necesito."
"Yo también te necesito. Hubiera sido tan fácil dejarse llevar por el dolor… no creía que lo pudiese soportar más, me dolía tanto todo el cuerpo, Edward. Pero entonces pensé en la noche en la que me mudé a la casa de tus padres… me sujetaste con fuerza, diciéndome que me amabas y que te mataría que no estuviese contigo. Por eso no me rendí… te habría hecho daño y te amo demasiado para hacerte daño."
Nos abrazamos con fuerza, buscando consuelo en lo que habíamos dicho. Ella casi… ni siquiera podía decir la palabra en mi mente. Sólo podía seguir dándole las gracias a Dios, una y otra vez, porque Bella estaba viva y entre mis brazos.
"¿Está bien el bebé?" preguntó.
"Está bien. Ahora está en la unidad neonatal. El Dr. Johnson quiero que descanses un rato antes de traerle."
"¿Y si tiene hambre?"
"Le darán un biberón. Ahora estás demasiado débil para darle de comer. Quizás dentro de unos días."
"¿Todavía está aquí la familia?"
"Sí, cariño."
"¿Lo saben?"
"Sí."
Bella suspiró con fuerza. "Supongo que eso es lo mejor. Al menos así no tendré que decírselo yo."
"Ahora deberías intentar dormir, cariño."
"Tienes que quedarte conmigo."
"No planeaba irme." La besé en la cabeza y la abracé un poco más fuerte. Le tarareé y se quedó dormida. Suspiré profundamente, aliviado de que estuviera a salvo en mis brazos. Cerré los ojos y dije algunas oraciones de agradecimiento.
Me estaban sacudiendo el hombro. "¡Eddie!" Conocía esa voz. Era de Emmett.
Abrí los ojos y giré la cabeza. Nuestra familia estaba en la habitación con nosotros. Miré a Bella y vi que todavía estaba durmiendo. Sus ronquiditos eran adorables. La besé en la mejilla y me levanté de la cama.
"¿Cómo está?" preguntó mi madre, dándome un abrazo.
"Muy cansada. No creo que se dé cuenta de lo cerca que estuvo de perder su vida," susurré.
"Confía en mí, hijo, lo sabe," contestó mi madre. "Sólo está intentando ser fuerte por ti."
"No necesito que sea fuerte por mí," suspiré, pasándome la mano por el pelo.
"Ella lo necesita," dijo mi madre. "Necesitas dejar que lleve las cosas lo mejor que pueda."
"Es bueno que todavía estemos viviendo en casa," suspiré. "El doctor ha dicho que pasarán algunas semanas antes de que pueda moverse mucho y ayudar con el bebé."
"Todo irá bien, Edward," dijo mi padre, poniéndome una mano en el hombro. "A tu madre y a mí nos encantará mimarle."
"¡Y no te olvides de la Tita Alice!" dijo Alice animadamente.
Me giré hacia ella. "Tú, hermanita, vas a descansar como te dijo el médico. No vamos a ponernos en la posición de tener que preocuparnos por ti."
"Edward tiene razón." Todos nos giramos hacia Bella, mientras su suave voz inundaba la habitación.
Fui hasta ella, ayudándola a incorporarse y dejando que se apoyara contra mí. "¿Has dormido bien?"
Asintió. "Estoy descansada. ¿Puedo ver al bebé?"
Presioné el botón de llamada que había junto a su cama. Una enfermera entró un momento después. "¡Bella! Estás despierta. ¿Sientes dolor ahora mismo?"
"No. Estoy bien. Esperaba poder ver al bebé," contestó Bella.
"Deja que le pregunte al Dr. Johnson," dijo la enfermera. "Estoy segura de que no será un problema."
Varios minutos después, volvió la enfermera, empujando un carrito. Un bulto azul descansaba dentro. Mi familia empezó a suspirar y susurrar entre ellos mientras la enfermera venía hasta nosotros. Levantó el bebé con cuidado y lo dejó entre los brazos de Bella.
Tenía un poco de pelo color bronce y grandes ojos marrones. Tenía mi nariz, pero sus labios. Era precioso. Bella le besó en la frente y le cogió la manita. Les abracé contra mí.
"Edward, se me ha ocurrido un nombre," dijo, sonriéndome.
Asentí para que continuara.
"¿Qué te parece Charles Edward Cullen? Podríamos llamarle Charlie."
"Creo que es muy bonito, Bella," contesté, besándole los labios suavemente.
"¡A mí me gusta!" dijo Alice con alegría.
"Papá se alegraría mucho con eso, Bella," dijo Emmett solemnemente.
"Parece un Charlie," ofreció Rose.
"¡Ahora podemos terminar su habitación!" sonrió mi madre. "Carlisle, tenemos que ir a la tienda de muebles cuando nos vayamos. Ya sé el tipo de letras que quiero para él."
"¡Mirad aquí!" dijo mi padre.
Bella y yo le miramos. Estaba sujetando nuestra cámara. Nos hizo una foto… nuestra primera foto como familia completa. ¡La primera de muchas!
Dos Años Más Tarde – Bella POV:
"¡Charles Edward Cullen! ¡Trae tu culito desnudito aquí ahora mismo!" dije en voz alta, mientras perseguía a mi sonriente hijo.
Se abrió la puerta de la habitación para revelar a mi perfectamente maravilloso marido. Me miró y luego vio a su hijo sin vestir y empezó a reírse. Charlie corrió hasta Edward gritando 'Papi' por el camino. Edward se agachó y le cogió en brazos.
"Mami no parece estar muy contenta contigo, Charlie. ¿Qué has hecho?"
"¡Salpico mami!" dijo Charlie con alegría. "¡Corrí!"
Me acerqué y abracé a mis dos hombres favoritos del mundo. Edward me dio un beso mientras Charlie se reía de nosotros. Miré al diablillo con ojos marrones que era mi niño.
"Lily estará aquí pronto. ¿Quieres que tu prima te vea desnudito?"
"¡No, mami!" gritó Charlie, echándome los brazos al cuello.
Sonreí por mi victoria mientras cogía a mi bebé en brazos. Le besé el pelo y respiré hondo. Charlie siempre parecía oler a polvos de bebé y Edward, sin importar con que le bañase.
"¿De verdad van a venir?" preguntó Edward, mientras me seguía por el pasillo, hasta el dormitorio de Charlie.
"Sí. Rose insiste en venir aquí en vez de que vayamos a su casa. Está tan cansada de estar embarazada y Emmett le tiene demasiado miedo para discutir con ella," expliqué.
Edward se rió entre dientes. "No puede esperar para ver a quien va a parecerse su hijo. Lily es justo una mezcla de los dos."
"Sólo el tiempo lo dirá. Charlie parece ser más como tú cada día. Ya apenas me veo en él," dije con un pequeño suspiro.
Cogió a Charlie y le puso su camiseta. Giró la cara de nuestro bebé, haciendo que Charlie soltase unas risitas. "Bella, puedes verte en él cada vez que le miras a esos ojos suyos. Son casi tan profundos como los tuyos. Y tienes que saber que su sentido del humor es todo tuyo."
Ayudé a Edward a ponerle el pañal y los pantalones a Charlie. "Hoy tiene algo nuevo que enseñarte."
"¿De verdad?" preguntó con emoción clara en la voz y el rostro. Le encantaba que Charlie tuviese algo nuevo que enseñarle.
"¡Charlie, enséñale a papá lo que has aprendido hoy tú solito!"
Charlie sonrió y era exactamente la misma sonrisa torcida de Edward, pero sin hoyuelos.
Señalé a nuestro niño. "De eso estaba hablando."
Edward se rió mientras nos abrazaba a mí y a Charlie. "Bella, eres absurda. Sólo porque Charlie se parezca a mí y pueda sonreír como yo no significa que ya no tenga rasgos tuyos."
"Ya lo sé, Edward. Es que está creciendo tan rápido."
"Por favor, escúchame y deja de trabajar, Bella. Charlie sólo va a ser un bebé durante unos años más. Por favor, quédate en casa con él y disfrútalos."
"Pero no tendrías que cargar con todos los gastos tú solo."
"Cariño, mi sueldo es más que suficiente para cubrirlo todo, especialmente ya que esta casa es nuestra."
"Verdad. Todavía no puedo creer que Carlisle y Esme pusieran el resto del dinero para conseguir esta casa."
"Nos quieren," dijo Edward, encogiéndose de hombros. Me miró un momento, completamente serio. "Bella, quiero que te quedes en casa con nuestra maravilloso hijo. Ya no voy a aceptar un 'no' por respuesta. Vas a quedarte en casa." Edward se tumbó y levantó a Charlie en el aire, haciendo que chillase. "Y ya no hay más que hablar."
"Me encanta que te pongas mandón," me reí entre dientes, tumbándome a su lado.
"¡Más, papi!" chilló Charlie.
"¿Más, eh?" dijo Edward, riéndose por lo bajo.
Se giró y dejó a Charlie sobre mi estómago. Empezó a hacernos cosquillas a los dos. Charlie se movió sobre mí mientras yo intentaba que no se cayese a pesar de las risas. Cuando a Charlie le entró hipo, por fin Edward dejó de hacernos cosquillas. Besó a nuestro hijo en la frente con dulzura y después se inclinó para besarme en los labios. Se separó un poco y me sonrió.
"Te amo, Bella Cullen. Eres mi vida y haces que cada día valga la pena. Gracias por amarme. Gracias por ser mi esposa. Y gracias por el precioso niño que hay entre tus brazos."
"Todo eso que has dicho… ¡lo mismo digo, Tutor-boy!"
Edward sonrió y empezó a besarme otra vez mientras Charlie se reía entre nosotros. Esta vida tan maravilloso nos había llegado por una pequeña elección de ir a cenar hace años. En estos últimos cinco años de mi vida, había aprendido que las pequeñas elecciones son las que tienen mayor impacto.
Ahora si... ¡FIN!
LLC: Cap65: Nacimiento II

Nacimiento 2:
Sacudí la cabeza, negándome a creer que esto estaba pasando realmente. Tenía que ser una pesadilla. Ella no me dejaría. ¡No podía! ¡Me lo había prometido!
"Bella," susurré para mí. "Por favor, ponte bien. Por favor no me dejes. Te amo demasiado para perderte."
"Escuché como lloraba," dijo Emmett, dándome unas palmaditas en la espalda. "¿Es muy grande?"
Me giré para mirarle y vio mi cara de miedo. No podía esconderlo. Bella estaba en peligro y no podía hacer nada para solucionarlo.
"Edward," su voz exigía una respuesta.
"Hay complicaciones con Bella. Me han hecho salir," contesté, sin mirarle.
"Edward, ¿por qué parece que estás a punto de desmoronarte?" preguntó Jazz, acercándose corriendo.
"Está sangrando mucho, Jazz. Me han hecho salir," contesté, aguantándome las lágrimas.
Me alejaron de su puerta y me llevaron hasta la sala de espera donde estaba sentada el resto de nuestra familia.
Mi madre se me acercó, sonriendo. "¿Hemos llegado tarde? ¿Ha nacido ya?"
No pude aguantar más. Empecé a llorar y me caí al suelo.
"¡Edward!" gritaron Alice y mi madre.
"Dejadle un momento," pidió Emmett, poniéndome una mano en el hombro. "Hay un problema con Bella y le han hecho salir de la habitación."
"¿Qué tipo de problema?" gritó Alice.
"Alice," la calmó Jaspe, haciendo que se sentase. "Tienes que tranquilizarte. Piensa en los gemelos."
"¡Es mi hermana la que está ahí dentro!" chilló Alice.
"Y se enfadaría mucho si dejaras que algo les pasase a nuestro bebés," dijo Jasper. Alice hundió la cara en su pecho y empezó a llorar.
Vi todo esto desde el suelo, con la mano sobre el corazón, preguntándome por qué dolía tanto. Apenas estaba consciente de Carlisle y Emmett llevándome a una silla. Rosalie y mi madre se sentaron una a cada lado, frotándome los brazos y susurrándome, diciéndome que Bella estaría bien. Quería creerles. De verdad. Pero solamente ver su cara sonriente me convencería.
Las siguientes dos horas fueron las más largas de mi vida. Nadie vino a hablar con nosotros. No salían sonidos de su habitación. ¿Qué iba a hacer si la perdía?
Mis padres intentaron que fuera a ver al bebé, pero no podía hacerlo. Tenía que quedarme aquí. ¿Y si el doctor salía y Bella me necesitaba?
Nos sentamos en silencio, excepto por las risas ocasionales de Lily mientras alguien la entretenía. Me pasé las manos por el pelo por enésima vez, intentando que mi cerebro no pensase en lo peor.
"Edward."
Levanté la mirada y vi que Dr. Johnson me había llamado. Me levanté lentamente y me acerqué. Este hombre estaba a punto de arruinar mi vida o hacerme muy feliz.
"Edward, había mucha sangre," continuó el doctor. "Intentamos pararla tan rápido como pudimos. Lo siento, hijo. He hecho todo lo que he podido."Mi niñas disculpenme!! En no se donde mi cabeza pensó que allí terminaba el capitulo, recien ayer han publicado este pequeño capitulo agregado y segun veo aun falta uno más para que este Fic se nos acabe (De verdad verdad) y como es obvio... LO PUBLICAREMOS ACÁ APENAS LO TENGAMOS ACCESIBLE!
Nuevamente tengo que darle las gracias a Ckony que ha sido la estrella de todo esto al recomendarnos el Fic, al mandarnos los capitulos y al avisarnos de la gran continuacion que tiene!! Apenas terminemos este comenzaremos con su secuela ^^ Asi que no se preocupen hay LLC y LLC II para raaaaato!!!
LLC: Cap64: Nacimiento

8 meses más tarde…
¡Ya estaba aquí! ¡Tras meses de espera! ¡Por fin estaba pasando! Al final del día, Bella y yo seríamos padres. Ella estaba sonriendo, pero podía ver que sentía dolor. Acabábamos de tumbarla en la cama. Estaba sentado a su lado, frotándole la espalda.
"¿Has llamado a Em?" preguntó por tercera vez.
"Sí, cariño. Él y Rose viene de camino con Lily. También he llamado a Alice y Jasper. Deberían estar aquí en poco tiempo. Carlisle está de camino desde el quirófano y Esme viene de una reunión del Club de Jardinería."
"Alice no estará cómoda en el hospital," dijo, haciendo un mohín.
"Bella, estará bien. Ha insistido en venir. Jasper va a traer cojines justo como le dijiste."
"¡Va a tener gemelos, Edward! Necesita que la mimen."
"Estoy de acuerdo, cariño. Pero a Alice todavía le quedan varios meses. Estará bien. ¿Hay algo que pueda hacer por ti?"
"No, ahora mismo estoy bien."
"¿Querías que llamase también a Angela y Ben?"
"No, cariño. Están de vacaciones en Hawaii con los padres de Ben. No volverán hasta la semana que viene. Aunque estará muy molesta por habérselo perdido."
"He traído la cámara. Tendremos muchas fotos."
"No me saques en ninguna. Estoy segura de que estoy horrible."
Me incliné y le besé la sien. "Estás preciosa. Estás radiante. Hoy vas a dar a luz a nuestro hijo."
"¿Crees que estamos preparados?"
"Creo que no importa," me reí por lo bajo. "Él ha decidido que está preparado. Tenemos que aceptarlo."
"¿Sabes cuál será mi parte favorita de no estar embaraza?" susurró.
Tenía una idea, pero me incliné más para escucharla. "¿El qué, cariño?"
"Poder hacer el amor contigo otra vez. ¡Y no tendremos en medio una barriga enorme como la última vez!"
"Bella, estabas de casi ocho meses. Además, me encantaba tu barriga. Era perfectamente redonda y bonita."
"¡Lo sé! ¡La besaste lo suficiente!"
"Pero siempre guardé mis mejores besos para tus labios." Me incliné más y la besé profundamente. Hoy, el amor de mi vida me iba a dar un hijo. Estaba lleno de amor por ella y de emoción por los cambios que estaban de camino.
"¡Joder, Eddie!" dijo Emmett, riéndose entre dientes, mientras entraba en la habitación. "¡Va a dar a luz hoy! ¡Déjala tranquila y deja de intentar dormir con ella!"
"¡Emmett!" se rió Bella, indicándole que se acercara.
Él se agachó, dándole un abrazo y un beso en la mejilla. "¿Cómo estás, hermanita?" preguntó, con los ojos un poco llorosos.
"Bastante bien. Edward me está cuidando muy bien," contestó Bella.
"Más vale que lo haga," dijo Rose, sonriendo, mientras entraba con Lily.
"¡Mis flores favoritas!" dijo Bella, riéndose. Lo decía siempre desde que vio por primera vez sujetando a Lily de bebé.
Rose se inclinó y la besó en la mejilla y dejó que Lily hiciese lo mismo.
"¡Estoy aquí!" chilló Alice, entrando en la habitación con una gran bolsa en las manos. "Te he traído cinco conjuntos para elegir con cuál te lo quieres llevar a casa. También he traído algunos pijamas cómodos para cuando acabes. Y he encontrado el conjunto perfecto para que te lo pongas cuando dejen que te vayas. La mujer de la tienda me aseguró que era perfecto para las madres para ayudar con la incomodidad y el dolor."
"¡Respira, Alice!" se rió Bella.
Alice le besó la mejilla y la miró fijamente. "¿Vas bien hasta ahora?"
"Sí, te lo prometo. ¿Dónde está Jazz?" preguntó Bella.
"Estoy aquí, Bella," dijo Jasper, mientras entraba con cuatro grandes cojines en los brazos. "Con cojines como ordenaste."
"¡Bien!" suspiró Bella. "Em, ¿podrías acercar esa silla para que Jasper pueda poner cómoda a Alice?"
Mientras los otros ayudaban, Bella me cogió la mano y apretó los dientes.
Me incliné y le susurré al oído. "Relájate, cariño. Sé que duele, pero intenta respirar. Estoy aquí contigo. No voy a irme a ninguna parte."
La contracción pasó y Bella sonrió otra vez. Era tan maravillosa. "¿Y se te ha ocurrido alguna nueva idea para el nombre?" le preguntó a Alice.
"He conseguido que Jasper acepte que Elizabeth es el mejor nombre para nuestra hija," dijo Alice con un guiño. "He decidido dejar de torturarle y dejarle saber que sólo estaba bromeando sobre lo de Jazzy Junior para nuestro hijo."
"¡Es bueno saberlo!" me reí.
Jasper hizo como que se limpiaba la ceja. Ambos sabíamos que los gemelos se llamarían como Alice quisiera.
"La verdad," dijo Alice, con los ojos avellanos brillando con malicia. "Bella sugirió un nombre y quería ver que os parecía."
"¿Cuál es?" preguntó Emmett, mientras Lily se movía entre sus grandes brazos.
"Bella sugirió que Brandon sería un buen nombre para un niño," nos informó Alice.
Sentí que Bella me agarraba con más fuerza. Le froté la espalda más, intentando consolarla. Me incliné y le tarareé un poco de su nana. Todavía le gustaba tanto como la primera vez que se la toqué. Con cariño, se refería a ella como su composición súper secreta. Sus preciosos ojos marrones estaban cerrados mientras respiraba hondo para calmarse.
Se abrió la puerta y entró el Dr. Johnson. "Hola, familia," dijo, riéndose entre dientes.
Bella abrió los ojos, pero se veía lo cansada que estaba. La última debió haberle dolido más que las otras. "Edward, por favor, preséntales," dijo con suavidad.
La besé en la sien. "Este es el Dr. Johnson. Doctor, conoces a mi hermana Alice. A su lado está su marido, Jasper, el hermano de Bella, Emmett, su mujer, Rosalie, y su hija, Lily."
"¿Dónde están Carlisle y Esme?" preguntó el doctor.
"De camino," contesté.
"Ya veremos si llegan a tiempo," dijo el Dr. Johnson. "¿Podría salir todo el mundo, por favor?"
"¡Excepto Edward!" dijo Bella con voz fuerte.
"Por supuesto, Bella," le aseguró el doctor. "Edward estará contigo todo el tiempo. Hablamos de eso, ¿te acuerdas?"
"Es que estoy nerviosa," se disculpó.
"No pasa nada, Bella," dijo el doctor suavemente. "Todas mis madres primerizas están nerviosas."
"Estaremos fuera," dijo Alice, besándola en la mejilla.
Los vimos irse, el pobre Jasper cargando de nuevo con todos los cojines. Una enfermera entró poco después.
"Bien, Bella. Necesito que te tumbes y abras las piernas. Tengo que ver cuánto has dilatado," le pidió el doctor.
Ayudé a Bella tanto como pude y me sonrió cálidamente. Me derritió el corazón una vez más que esta mujer me quisiese tanto.
"¡Excelente!" dijo el doctor, quitándose los guantes. "Bella, dentro de poco tendrás que empezar a empujar. Voy a salir para preparar el resto del equipo. Ahora volvemos y entonces empezaremos."
Bella asintió. El doctor y la enfermera salieron. Le agarré la mano con fuerza y se la besé.
"Sólo piensa Bella. Muy pronto, le tendremos en brazos por primera vez."
"No puedo esperar para verle la cara. Y entonces sabremos cómo llamarle."
El doctor volvió esta vez con tres enfermeras. Venían empujando un carrito. Bella y yo lo vimos y nos miramos.
El doctor se dio cuenta. "Sólo es para limpiarle y pesarle una vez que nazca. No espero que halla problemas." El doctor se sentó en el borde de la cama y levantó los estribos. "Bueno, Bella. Necesito que te acerques más."
Una de las enfermas fue a su lado derecho y juntos ayudamos a Bella a colocarse. Las otras enfermeras le pusieron los pies en los estribos. Bella me apretó la mano. En sus ojos marrones había miedo, emoción y amor.
Me incliné. "Todo saldrá bien, cariño. Puedes hacer esto."
"Bella, cuando venga la siguiente contracción, quiero que empujes mientras la enfermera cuenta hasta diez. Cuando deje de contar, puedes descansar hasta la contracción siguiente. ¿Lo has entendido?" preguntó el doctor.
Bella asintió.
"Ok, Bella. Aquí viene la primera. Inclínate un poco hacia delante y empuja con fuerza."
La enfermera contó. "Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez."
Bella se relajó contra las almohadas, jadeando. Ahora estaba sudando mucho. Cogí la toalla de la mesita de noche y le sequé las cejas. Me miró con una sonrisa triste. Ojalá pudiese sentir este dolor por ella.
"Otra vez, Bella," le dijo el doctor.
Esto continuó durante casi treinta minutos. Estaba un poco preocupado porque las cosas no fuesen más rápido. Era la primera vez que deseaba haber estudiado medicina. Entonces sabría si debería estar preocupado.
"No puedo, Edward," susurró Bella. "Estoy cansada."
"Lo sé, cariño. Pero ya estás cerca," le dije, intentando sonreír por ella.
"¿Edward, puedes sentarte detrás de ella? Le dará más inclinación," dijo el doctor.
Me situé tras ella y le cogí las manos. La tenía incorporada y apoyada contra mi pecho.
"Bella, ya se ve la cabeza. Si puedes empujar con fuerza una vez más, podremos sacarle."
Bella asintió y respiró hondo. No sé donde encontraba la fuerza, pero me apretó las manos todavía más. Apretó los dientes y empujó. Todo su cuerpo temblaba del esfuerzo. Cuando la contracción estaba acabando, gritó y se dejó caer contra mí.
"¡Es un niño!" anunció el doctor.
Intenté verle pero era difícil al estar sujetando a Bella así. La habitación estaba silenciosa durante un momento y entonces se llenó con fuertes sollozos.
Me reí y besé a Bella en la cabeza. "¿Escuchas eso, Bella? Es nuestro bebé. ¡Lo has conseguido!"
"¿Edward, te gustaría cortar el cordón umbilical?" preguntó el doctor.
Asentí y tumbé a Bella con cuidado contra las almohadas. Me observó atentamente, sonriéndome.
El doctor me dio las tijeras y me enseñó lo que tenía que hacer. Una de las enfermeras había cogido nuestra cámara e hizo algunas fotos. Las otras enfermeras cogieron al bebé y le llevaron a la mese. Las seguí, mirando a mi hijo. Estaba viendo como le pesaban cuando pasó…
"Edward, por favor, sal fuera," dijo el Dr. Johnson de repente.
Me giré para verle y vi que tenía la cara tensa. "¿Qué pasa?"
"Estoy teniendo problemas con la hemorragia de Bella. Necesito que salgas para que las enfermeras y yo podamos controlarla," explicó el doctor.
"Me quedaré aquí, por favor, no me hagas dejarla," dije rápidamente.
"Entiendo como te sientes, Edward, pero lo mejor sería que dejaras la habitación ahora mismo," contestó el doctor. Su tono me dejó claro que no tenía otra elección.
Fui rápidamente hasta Bella y la besé en la sudorosa frente. "¡No te atrevas a dejarme, Isabella Cullen! ¡No te atrevas!"
Murmuró mi nombre mientras una enfermera me empujaba fuera de la habitación. Los ojos marrones de Bella estaban clavados en los míos mientras la puerta se cerraba lentamente, separándonos.
FIN
LLC: Cap63: Los accidentes pasan

Los Accidentes Pasan:
"¿A qué hora tienes la cita con el médico?" preguntó Edward.
"A las diez," contesté, mirando su reflejo en el espejo del baño.
"¿Quieres que vaya contigo?"
"No. No pasa nada. Probablemente tengas razón. Sólo será una recaída de la gripe que tuve hace unas semanas. Me hará una receta para más antibióticos y estaré de nuevo bien en nada de tiempo."
"Eso espero. Sabía que fuimos a bailar demasiado pronto."
"¡No empieces con eso otra vez! Me sentía perfectamente bien esa noche, como demostré por cómo pasamos toda la noche haciendo el amor cuando llegamos a casa. ¡Sé que tus padres nos oyeron!"
"Puede que mi madre haya mencionado algo sobre querer insonorizar nuestra habitación," dijo Edward, con una sonrisa tonta en la cara.
Le di un golpe de broma. "Sigue con eso y pasará mucho tiempo hasta que esas manos se acerquen a mí."
Me abrazó con cariño. "Te amo, Bella Cullen."
"Te amo, Edward Cullen," me puse de puntillas y le besé en la nariz. "Me voy al médico. Para cuando tenga la receta creo que llegaré a casa un poco después del almuerzo."
"¿Te gustaría que cocinase para ti?"
"Mejor esperamos y vemos como estará mi apetito. Ahora mismo, no podría pensar en comer, teniendo en cuenta que no tardaría en devolverlo."
"Eso es muy asqueroso, Bella."
"Podrás quejarte cuando seas el que vomite a primera hora de la mañana," bromeé. "Voy a llevarme el volvo ya que vas a quedarte con Emmett y Jasper."
"¿Cómo sabes que voy a quedarme?"
"Están en casa y la Xbox está conectada," contesté. "No te metas en muchos problemas con esos dos mientras estoy fuera."
"Ni lo soñaría, cariño," dijo mientras me daba un beso de despedida.
Bajé las escaleras. Rose estaba sujetando a mi sobrina, Lily, en su regazo, intentando que sonriese. Lily ya tenía un año y tres meses. Tenía las facciones de Rose, pero el pelo y los ojos de Emmett.
Me incliné sobre la parte trasera del sofá. "¿Cómo están hoy mis dos flores favoritas?"
"Bella, ¿te he dicho ya hoy lo tonto que es eso?" preguntó Rose con una sonrisa.
La besé en la mejilla. "Nop. Pero gracias por el aviso." Me incliné y le sonreí a Lily. "¿Cómo estás hoy, Lily Bear? ¿Vas a sonreírle a tu tita favorita?"
"No estoy ahí para que me sonría," dijo Alice, sonriendo.
"¡Calla!" bromeé, sacándole la lengua.
Lily empezó a reírse, sus risitas de bebé llenando la habitación. Me giré y le besé la pequeña mejilla.
"Gracias, Lily Bear. Sé buena para tu mamá."
"¿A dónde vas tan temprano?" preguntó Alice.
"Edward me pidió una cita con el médico." Contesté. "Se ha auto convencido de que salí al mundo demasiado pronto después de la gripe tan mala que tuve y que estoy teniendo una recaída. Así que para apaciguar al infame Tutor-boy, voy a ver al médico para otra ronda de antibióticos."
"Me hace muchísima gracia que todavía le llames así, Squirt," dijo Emmett, riéndose por lo bajo.
"Deja de llamarme Squirt y retiraré Tutor-boy." Le dije.
"¡Imposible!" se rió Emmett.
"¡Adiós, gente!" grité mientras salía por la puerta principal.
Me subí al Volvo y ajusté el asiento. Me encantaba este maldito coche aunque me negaba a admitírselo a Edward. Iría corriendo a comprarme uno igual. Tras dos semanas de discusiones conseguí que me dejase comprar un coche usado cuando el mío murió el día que nos casamos.
Fui hasta la consulta del médico y entré. Afortunadamente, no tuve que esperar mucho. Con las vacaciones, esta era la estación de la gripe y me había preocupado que tuviera que estar aquí toda la mañana. La enfermera me llevó hasta la habitación y me dijo que me sentara.
El Dr. Jensen entró en la habitación y me sonrío. "¡Bella! ¿Qué te trae de vuelta tan pronto? Esta vez pareces mucho más saludable."
"La nausea y los dolores de cabeza han vuelto. A Edward le preocupa que esté teniendo una recaída de la gripe."
"¿También has estado cansada?"
"Es difícil decirlo con las vacaciones."
El Dr. Jensen empezó a tocarme el cuello. "¿Cómo te va el trabajo en la universidad?"
"Parece que les gusto a mis alumnos. ¡No puedo pedir más que eso!"
"Bueno, los ganglios linfáticos parecen estar bien." Sacó su estetoscopio. "¡Oigamos tus pulmones!"
Tirité un poco cuando el metal me tocó la piel.
"Respira hondo, Bella."
Lo hice hasta que había escuchado todas las zonas que quería.
"Tus pulmones parecen estar bien. Vamos a hacer un análisis de sangre."
"¡Odio la sangre y las agujas, doc! ¿No podemos saltarnos esto?"
"¿Y qué Edward venga aquí? Creo que no," se rió el Dr. Jensen.
Me reí con él. "Sí, haría eso. ¡Y probablemente también le diría a Carlisle que te llamase!"
"No lo dudo. Le diré a la enfermera que venga y te saque sangre y volveré tan pronto como tenga respuestas para ti."
"Gracias, Dr. Jensen."
Cerró la puerta y solté un gran suspiro. ¡Odiaba las agujas! ¡Ya me había puesto mala una vez hoy y sabía que al ver la sangre me pondría mala otra vez! Me levanté y cogí una revista. Justo cuando volvía a sentarme, entró la enfermera.
Me sonrió, pero no estaba de humor para devolvérsela. ¡Estaba aquí para apuñalarme! Me sacó sangre y conseguí no mirar. ¡Me alegraba no haberme puesta mala! Ojeé tres revistas antes de que el doctor volviese a la habitación.
"Bella, voy a tener que mandarte a otro médico," dijo el Dr. Jensen, sonriéndome.
¿Por qué me sonreía si tenía malas noticias? ¿Estaba loco? ¿Qué clase de doctor necesitaba ver? ¡Oh, Dios! ¡Por favor, que no sea cáncer!
"¿Qué? ¿Por qué?" pregunté.
"Bella, tendrás que pedir cita con tu ginecólogo. Estás embarazada."
"Has confundido mis resultados con los de otra persona. Tomo la píldora. Llevo tomándola años."
"¿Intimasteis tú y Edward mientras te tomabas las medicinas para la gripe?"
"¡Más bien no, doc! Estaba un poco malita por entonces."
El Dr. Jensen se rió por lo bajo. "¿Cuándo después de que te sintieses mejor?"
"Bastante pronto," dije. La cara y el cuello los tenía totalmente rojos mientras recordaba la noche en cuestión. "¿Por qué?"
"Los antibióticos pueden anular algunos métodos anticonceptivos. Necesitas dejar de tomarlos ya y pedir cita con tu ginecólogo. Querrá hacer algunas pruebas y prescribirte vitaminas. Ese tipo de cosas. Son buenas noticias, Bella."
Empecé a reírme histéricamente. "¡Sólo si tú eres el que va a decírselo a mi hermano y a Edward!"
"Privilegio entre doctor y paciente, Bella," el Dr. Jensen sonrió con malicia.
"¡Ve y escóndete tras eso, doc! Recordaré esto," suspiré, sonriéndole.
"Dale recuerdos a Carlisle," dijo el Dr. Jensen mientras me indicaba que saliese de la habitación.
"Estoy segura de se alegrará mucho."
"Tan orgulloso como está de Lily, ¡estoy seguro de que estará en las nubes porque su único hijo va a hacerle abuelo! ¡Deja de preocuparte y vete a casa!"
Me subí en el Volvo y me senté tras el volante, mirando fijamente a la gente que pasaba por el aparcamiento del hospital. Sabía la noche exacta en la que esto había pasado. Había estado bromeando sobre ella esta mañana. ¿Cómo iba a reaccionar Edward? ¿Quién de los dos mataría a Emmett primero?
Con veintitrés años, nueva profesora de universidad y embarazada. ¡Por accidente! No es que esto hiciese que me arrepintiera de esa noche porque había sido una de las noches más calientes que había tenido con Edward. Se me puso la cara toda roja. ¿Era esto hormonal? ¿Ya estaba empezando?
"¡Oh, Dios!" gemí, apoyando la cabeza contra el volante. Saqué mi móvil y busqué entre los números hasta que encontré el que necesitaba. Esperé pacientemente a que alguien contestase.
"Oficina del Dr. Johnson."
"Soy Bella Cullen. Necesito pedir cita para ver al Dr. Johnson tan pronto como pueda."
"Cullen. Un momento. Bella, estuviste aquí hace tan sólo dos meses. ¿Pasa algo?"
"Según el Dr. Jensen, estoy embarazada."
"¡Oh, eso es maravilloso, Bella! ¿Es tu primer hijo?"
"Sí."
"¿Qué te parece el próximo viernes a las once?"
"Perfecto.
"Mientras tanto, ¿tienes alguna pregunta?"
"¿Puede ir mi marido conmigo?"
"Por supuesto que sí, querida. Te veremos el viernes próximo."
"Gracias." Colgué el móvil y me quedé mirándolo fijamente. Ya eran dos personas las que estaban muy contentas por este bebé. Desafortunadamente, ninguno de ellos estaba en mi familia.
¿Un bebé? ¿Cómo me sentía yo sobre un bebé? Amaba a Edward. Siempre supuse que un día tendríamos un bebé… un trocito de cada uno con su aspecto y mi amor por la lectura, pero con las habilidades matemáticas de Edward. Sonreí mientras imaginaba una cabecita con el pelo color bronce. Me di cuenta entonces de que estaba contenta por este bebé. Me froté una mano sobre el estómago y esperé con todo lo que tenía que Edward también estaría contento. Ahora, sólo tenía que volver a casa y pensar en cómo decírselo.
Cuando llegué a casa, estaba extrañamente silenciosa. Me alegré mientras subía las escaleras. No quería correr el riesgo de soltarlo antes de hablar con Edward.
Abrí la puerta de nuestra habitación. Estaba sentado en el sofá, leyendo unos papeles. Probablemente estaba corrigiendo un trabajo de alguno de sus alumnos. Cerré la puerta y fui hasta él.
"Edward, necesito hablar contigo."
"Vale. Deja que acabe este párrafo y tendrás toda mi atención."
Le esperé pacientemente.
Solté el trabajo y sonrió. "Empieza."
"Es por el coche. Creo que vamos a necesitar otro."
"¿Ha pasado hoy algo con el Volvo?"
"No exactamente."
"¿Qué significa no exactamente, Bella?"
"Es que creo que es hora de dejar que me compres un coche nuevo en vez del usado con el que reemplazamos mi camioneta."
"¿A qué viene este interés repentino en un coche nuevo?" preguntó Edward, mientras me sentaba en su regazo de cara a él.
Me encogí de hombros. "Sólo pensé que querrías que tu hijo se montase en un coche más seguro. Aunque me quedaré con el viejo si es lo que quieres."
Dejó de respirar cuando escuchó lo que dije. "¿Bella?"
"No estoy mala, Edward. Estoy embarazada."
Edward estaba claramente asombrado. Tenía la boca abierta y los ojos como platos.
"¡Lo sé!" dije, señalándole la cara. "Esa es la cara que le puse al médico. Le pregunté cómo era posible. Parece que los antibióticos eliminan la parte 'anti' de los anticonceptivos, dejando la parte conceptiva detrás. Así que esa noche de baile sobre la que estábamos bromeando esta mañana fue la culpable." Dejé de divagar y esperé para ver si Edward iba a hablar. Podía ver en sus ojos que estaba intentando comprender mis noticias. "Sé que esto es mucho que procesar, pero ¿podrías decir algo antes de que grite?"
"¿Estás embarazada?" preguntó Edward.
Asentí.
Una sonrisa empezó a formarse en sus labios y llegó a sus ojos. "Estás embarazada," repitió con convicción en la voz.
Asentí de nuevo, sonriéndole.
Me cogió en brazos y salió corriendo de la habitación. Paró junto a las escaleras y gritó, "¡BELLA ESTÁ EMBARAZADA!"
Tan pronto como el eco de su grito se apagó, puertas empezaron a abrirse por la casa. Me agarré a él con fuerza cuando escuché pasos que subían corriendo las escaleras. Levanté la cabeza para verle con la misma sonrisa tonta que tenía cuando nos casamos.
"¡Oh, Bella!" chilló Alice, mientras subía corriendo las escaleras, por delante de todos los demás.
Edward me apartó del borde de las escaleras anticipando el ataque de Alice. Me abrazó con fuerza por lo hombros, pero se mantuvo separada de mi estómago.
"¡Voy a ser tía!" chilló.
"No es que no esté emocionado, pero ¿cómo ha pasado?" preguntó Emmett, con mi sobrina en brazos. "Creía que estabais teniendo cuidado. No llevas tanto tiempo fuera de la universidad."
"¡Bueno, papá!" empecé. "Fue un accidente. Había algo que a Renee se le olvidó mencionar y que nunca se me ocurrió preguntar."
"¿El qué?" preguntó Rose, mientras cogía a Lily de entre los brazos de Emmett.
Sonreí a mis dos flores favoritas. Me incliné y besé a mi sobrina en la frente. Sonreí a mi cuñada. "Los antibióticos que te dan para la gripe pueden hacer que las pastillas anticonceptivas no tenga efecto."
"¡Oh!" dijo Jasper, mientras empezaba a reírse. Se sentó en las escaleras. "Eso es… ¡oh!"
"¿Qué le pasa?" preguntó Edward.
Alice sonrió. "Así es como él y Rose vinieron al mundo."
"Carlisle, vamos a ser abuelos otra vez. Más vale que saques tus zapatillas de viejo," bromeó Esme.
"Seré el abuelo más joven y hippy, Esme," bromeó Carlisle. "Para mí no hay zapatillas."
"¡Tenemos tanto que decidir y planear!" dijo Alice, cogiéndome de la mano. "Está la ropa y los accesorios y donde vais a vivir para que podamos montar la habitación del bebé tan pronto como podamos."
"Alice, para," dijo Edward con suavidad, soltándome la mano de la de mi cuñada. "Vas a asustar a Bella innecesariamente. Estemos felices por el momento y disfrutemos la Navidad. Podemos hablar de esto después."
"¡Vale! Pero hablaremos de esto," advirtió Alice. Rápidamente empezó a sonreír otra vez. "¡Voy a ser la tita Ali!" se sentó en el regazo de Jasper, rodeándole con sus brazos. "¿Qué te parece, tito Jazzy?"
"Ya tenemos esos nombres, Alice," dijo Jasper, riéndose entre dientes. "¿Lily, recuerdas?"
"¡Por supuesto que me acuerdo! ¡Es que estoy emocionada! Todos sabíamos que Rose tendría una familia. Pero, ¿quién habría pensado que el pequeño Eddie crecería, se casaría con una mujer preciosa y traería un niño al mundo?" dijo Alice entre risitas.
"¿Entonces todo el mundo está contento con esto?" pregunté nerviosamente.
Todos gritaron mi nombre. "¡Bella!"
"Dios, espero que el niño tenga más sentido común que tú," bromeó Emmett, dándome un
"Mientras tenga su sentido del humor," añadió Rose.
"Pero al bebé tiene que gustarle la música como a Edward," dijo Alice.
"¡Parad!" me reí por lo bajo. "¿Puedo estar embaraza durante un día entero antes de que todos planeéis la vida de nuestro bebé?"
Edward dio una vuelta conmigo y sonrió. "Nuestro bebé, Bella."
"Sí, Edward," dije, rodeándolo el cuello con los brazos. "Nuestro bebé."
LLC: *BONUS* Noche de Bodas
"¡Te amo, marido!"
"¡Te amo, mujer!"
"Creo que ahora sería un momento excelente para enseñarme cuanto me amas, Sr. Cullen," dijo Bella, rodeándome el cuello con los brazos.
"No podría estar más de acuerdo, Sra. Cullen," contesté. La rodeé con mis brazos y me incliné para besarla.
Empezó con ternura y cariño, pero Bella agarró mi camiseta y me pegó más a ella, profundizando el beso. Sonreí contra sus labios y la sentí hacer lo mismo.
"Edward."
Esa única palabra hizo que cada centímetro de mi piel chispeara, ahogándome en mi deseo de tener cada centímetro de la diosa que tenía entre mis brazos. Y dudaba que ella supiera cuando me afectaba.
Moví los labios por su mandíbula, por su cuello y hasta su hombro desnudo. Le besé el brazo y volví al cuello, consiguiendo pequeños gemidos de mi esposa. Chupé la piel de su cuello, sonriendo con malicia. Ahora era mi mujer… chupé con más fuerza y jadeó. Sabía lo que estaba haciendo, pero no me detuvo. Me excitó todavía más.
"Edward," dijo, riéndose entre dientes.
Levanté la cabeza y me encontré perdido en sus profundos ojos marrones.
"Realmente no deberías haber echo eso," dijo, con voz baja y seductora.
De repente me empujó y caí en la cama, sorprendido por sus acciones. Se sentó a horcajadas sobre mi cintura, sonriendo malignamente. Bajó la cabeza y empezó a besarme el cuello, mientras me desabrochaba los botones de la camisa. Apartó la tela y me atacó el cuello con sus labios. Me hizo exactamente lo mismo que yo acababa de hacerle a ella, marcándome como suyo.
Soltó unas risitas contra mi cuello. "No creo que Emmett vaya a poder seguir fingiendo que todavía somos inocentes."
"No me importa," gruñí, girándonos para que estuviera debajo de mí.
"¿Me pones un anillo en el dedo y de repente superas el miedo por mi hermano?" dijo entre risitas.
Le di besitos por toda su suave y sedosa cara. "Te amo."
"Yo también te amo. Pero necesitas dejar de besarme y levantarte."
"¿Por qué?" gemí, intentando distraerla mordisqueándole la oreja.
"Edward." Dijo con decisión.
"Estoy escuchando," suspiré. Me moví y me apoyé en el costado.
"Gracias," dijo, dándome un rápido beso en la mejilla. "Necesito un momento. Ahora vuelvo. Mientras tanto, ¿por qué no me calientas la cama?"
Le sonreí, recorriéndole la clavícula con los dedos. "¿Por qué no me ayudas?"
"Lo haré, pero más tarde." Se levantó de un salto y fue al cuarto de baño, cerrando la puerta.
Gemí, pero me forcé a moverme. Me quité la chaqueta y la camisa, dejándolas en sus perchas. Me desabroché los pantalones y suspiré. Bella era tan jodidamente tentadora algunos días, pero no la querría de otra manera. Colgué también los pantalones, y volví a la cama.
La destapé y me tumbé bajo las mantas, dejando que su lado de la cama se calentase. Sacudí la cabeza, pensando en todas las noches frías en las que me había pedido que hiciese esto por ella… y todas las veces que había presionado sus pies fríos y pequeños contra mis piernas, haciéndome dar un salto.
Había luna menguante en el cielo, iluminando la habitación lo suficiente para que no hiciesen falta luces. Pensé en la primera vez que había llevado a Bella a ver la luna desde la colina cerca de nuestra casa. Como la luz se había reflejado sobre su pálida piel…
"Bel-la," gemí.
Su risa fue la única respuesta. "La paciencia es una virtud, Edward."
"Perdí mi virtud contigo hace tiempo, Bella," contesté.
Se rió de nuevo. ¡Oh, me encantaba ese sonido!
Miré fijamente la puerta del año, intentando que saliese y se uniese a mí. Y como si hubiese escuchado mi súplica silenciosa, ya no había luz asomando bajo la puerta de baño. Abrió la puerta y se quedó allí, apoyada contra la jamba. Solté un jadeo como si me acabasen de dar un golpe en el estómago.
Bella estaba vestida… vale, puede que vestida no fuera la palabra adecuada… Bella iba ligera de ropa con un picardías azul oscuro. Tenía tirantes diminutos sobre los hombros y apenas le llegaba a medio muslo. Llevaba el pelo suelto sobre un hombro. Tenía una sonrisa pícara en los labios mientras observaba mi reacción.
"¿Listo para perder esa virtud otra vez, Sr. Cullen?" preguntó. Se le movieron un poco los labios mientras intentaba no reírse.
Intenté hablar, pero el único sonido que me salió fue un profundo gemido.
Parecía satisfecha con eso mientras se me acercaba lentamente. Puso las manos en la cama, inclinándose mucho, haciéndome imposible que mirase a cualquier sitio menos a su pecho. Gateó por la cama y me dio un beso en los labios. Se apartó y se sentó ahí, sonriéndome con malicia.
"¿Te gusta tu regalo de bodas, Sr. Cullen?" susurró.
"¿Si me…? Oh, Bella," suspiré, cogiéndola entre mis brazos. "Eres… no tengo palabras."
"Es siempre tan asombroso dejarte sin palabras," se rió por lo bajo. Se separó un poco e hice un puchero. Se rió mientras me besaba rápidamente. "Aquí hace frío, Edward. Y después de todo me has calentado la cama.
Suspiré, pero le sonreí. Me moví y la dejé quedarse con el lado calentito de la cama. Me reí mientras se acurrucaba bajo las mantas y suspiraba con alegría.
Me pegué a ella, rodeándola con mis brazos. Empecé a besarle el cuello otra vez. "Creo que sé una manera de calentarte, Sra. Cullen."
"No pareces muy seguro de ti mismo," dijo entre risitas.
Le gruñí, haciendo que se riera otra vez. Sonreí, sorprendido por mi suerte. ¡Esta preciosa, cariñosa e increíble mujer era mi esposa!
Bella apoyó la mano en mi mejilla y me miró con deseo. "Te amo, Edward. Siento lo de antes. Yo… no sé por qué reaccioné tan mal. Pero… a veces, especialmente cuando todo va tan bien, me entra miedo."
"Lo sé," susurré, cogiéndole la mano y besándole la palma. "Hemos tenido muchas charlas sobre ti sintiéndote así."
"Es que… supongo que ya debería ser más fácil, no asustarme y no preocuparme por perderte. Pero sólo parece empeorar porque cuanto más te amo, menos puedo soportar la idea de no tenerte. Supongo que tenía más sentido dejarte a mi manera en vez de que tú me dejases de alguna otra."
"Una vez más, tan increíbles como son tus poderes de observación, se te ha escapado algo muy importante."
"¿El qué?" preguntó, con confusión y curiosidad evidentes en esos profundos ojos marrones suyos.
"Nunca te dejaré. Soy demasiado egoísta y eres demasiado vital para mi existencia." Levanté su mano y le besé el anillo. "Puede que ahora que eres mi mujer, te será más fácil creer eso."
"Sólo puedo prometer intentarlo," dijo, sonriendo.
"Y yo prometo seguir recordándotelo, cariño."
Me incliné y la besé suavemente y con cariño en sus preciosos labios. Se movió en mis brazos, presionando sus caderas contra las mías. Gemí cuando mi excitación por ella volvió con fuerza. Profundicé el beso, suplicándole que abriese la boca para mí. Separó los labios mientras movía sus manos hasta mi pelo, apretando más mi cara contra la suya. Nuestras lenguas se encontraron, mientras los dos intentábamos controlar el beso. Cedí y tomó el control inmediatamente, empujando mi lengua dentro de mi boca. Gemí por el extremo placer que esta mujer, mi esposa, me estaba dando.
Me aparté porque necesitaba respirar, y estoy seguro de que ella también. Le besé el cuello, lamiendo el chupetón que le había dejado antes. Gimió con fuerza y se presionó contra mí otra vez. Bajé la mano y le quité el picardías bruscamente. Ahora estaba completamente desnuda. La luz de la luna que se reflejaba sobre su piel la hacía resplandecer. Mis ojos recorrieron su cuerpo de arriba abajo. Me estaba observando atentamente, como hacía siempre. Todavía no entendía lo guapísima que era.
Presioné mis labios contra los suyos, deslizando mi lengua en su boca, como anticipo de lo que estaba por venir. Recorrí su sedosa piel con las manos, queriendo memorizar cada curva de su suntuoso cuerpo. Era todo lo que podría haber soñado si hubiera sabido lo que quería. Era mi media naranja y siempre estaría incompleto sin ella.
"Edward," dijo, entre un suspiro y un gemido.
"¿Sí, cariño?" le susurré al oído. Se estremeció cuando mi respiración llegó a su cara.
"Te amo."
"Lo sé. Yo también te amo."
Me cogió la cara entre sus manos, sujetándomela para que la mirase. "Bueno, enséñamelo ya."
Dejé de respirar por un segundo, intentando conciliar a mis ojos y mi cerebro. El amor y la lujuria en sus ojos eran suyos, no los míos reflejados por esos pozos marrones. Entre los dos conseguimos quitar la única prenda que quedaba entre nosotros.
Nuestros labios se encontraron al mismo tiempo que la penetraba. Sus uñas se hundieron en mi espalda justo para que doliera, pero no suficiente para atravesar la piel. Pensé en parar para preguntarle si estaba bien, pero su gemido de placer alivió mis preocupaciones. Siguió todos mis movimientos, compartiendo mi deseo, pasión y urgencia. Me rodeó con las piernas, haciendo que alcanzase más profundidad. No iba a durar mucho más y sabía que ella tampoco. Me separé de sus labios, los dos jadeando y sudando de nuestros esfuerzos. Apoyé la cabeza contra un lado de su cuello mientras ella me recorría el pelo con las manos.
De repente, me agarró con más fuerza, casi arrancándome el pelo. Arqueó la espalda y gritó mi nombre. Su cuerpo contrayéndose alrededor del mío me hizo alcanzar mi clímax. Me desplomé, sujetándola fuertemente, negándome a dejarla moverse ni un centímetro.
"Wow," susurró. "Debes estar muy contento de que ahora sea tu mujer," dijo entre risitas.
Sonreí, sabiendo que estaba siendo tonta por enmascarar sus otras emociones. Le besé la oreja y le susurré. "Dime como te sientes de verdad, Isabella. No pasa nada. Sabes que lo entenderé.
"No sé por dónde empezar."
"Normalmente el principio es un buen sitio."
Soltó una risita, abrazando mi cuello con más fuerza. "Te amo."
"Yo también te amo, esposa."
"Estoy feliz. En realidad, estoy extasiada. Creo que si ahora mismo estuviese de pie, estaría botando como Alice. Me siento un poco culpable porque conseguí la boda que realmente quería, sabiendo lo decepcionados que estarán los demás por no haber estado con nosotros. ¿Y tú? ¿Cómo te sientes?"
"Satisfecho. Tengo lo único que quería en esta vida aquí en mis brazos, con mi anillo puesto, con mi último nombre. Y me ama más de lo que alguna vez mereceré."
La besé, parando argumentos que siempre tenía después de que le contase mis sentimientos por ella. Me moví hasta su cuello, una vez más sonriendo al ver la marca que había dejado. Bajé hasta sus brazos y hasta sus dedos. Su pecho y estómago vinieron después mientras sus jadeos y gemidos llenaban la silenciosa noche.
Tenía planes de continuar, pero me detuvo, llevando mi cara a la suya. Bella me besó con suavidad, sin apartar sus ojos de los míos.
"Te amo. Gracias por hacerme tu mujer," susurró.
"Te amo, Bella Cullen. Gracias por amarme lo suficiente para ser mi esposa."
Cada caricia y beso que siguieron fueron lentos y tiernos. No teníamos preocupaciones, ni responsabilidades… ni razón para apresurarnos. Sólo estábamos mi mujer y yo, compartiendo nuestro amor por el otro. Era perfecto.
LLC: *BONUS* El último en enterarse

EMMETT POV:
"¿Dónde está la enana?" le pregunté a Rose, mientras me sentaba a su lado en el sofá.
"Ya se ha ido a la cama. Creo que se ha agotado con la escena que montó por ese examen de matemáticas que tiene mañana," me dijo Rose.
"Debería ir a desearle buena suerte," suspiré, levantándome del sofá una vez más.
"Estoy segura de que lo sabe," dijo Rose, agarrándome del brazo.
"Sí, no quieres molestarla," se interpuso Alice. "¡Seguro que ya está dormida! Siempre cae muerta una vez que Edward le tararea esa nana."
"Además, si fueses ahora, probablemente se te escaparía algo del embarazo y me enfadaría mucho contigo," advirtió Rose.
"¡No diré nada! Dijiste que querías esperar un poco más y acepté," la tranquilicé.
"Emmett, vamos a competir," ofreció Jasper.
Por mucho que quisiera ganarle, también quería desearle suerte a mi hermana pequeña. No había tenido mucho tiempo con ella desde la boda y todo eso. Era horrible verla sólo una o dos veces por semana.
"Siempre le deseo suerte antes de exámenes importantes. Ahora vuelvo." Besé a Rosie en la frente y me dirigí a las escaleras.
Creo que escuché a alguno murmurar algo sobre 'hombre muerto', pero seguro que no me enteré bien. Silbé mientras subía las escaleras, de dos en dos. Escuché música que venía de la habitación y me alegró saber que todavía estaba despierta.
Llamé a la puerta, ansioso por desearle suerte. Sabía que le alegraría saber que no se me había olvidado. Llamé otra vez, con impaciencia. Pero entonces pensé que podía haberse quedado dormida con la música puesta. Sabía que Edward lo había hecho muchas veces.
Presioné la oreja contra la puerta, escuchando cualquier signo de que estuviesen hablando.
ROSALIE POV:
"Edward es hombre muerto," dijo Jasper, riéndose en voz baja.
"¡Alice! ¡DIOS MÍO! ¡Está clarísimo que va a enterarse!" grité. "¿Qué vamos a hacer?"
"Tenía que pasar algún día. Todavía no puede creerme que no se haya dado cuenta," dijo Alice, sacudiendo la cabeza. "Es como un avestruz con la cabeza en la arena."
"¿Deberíamos llamar a Edward al móvil para advertirle?" preguntó Jasper.
"No," contestó Alice. "Es hora de que este secreto salga a la luz. Llevan juntos más de un año."
"¡A Emmett le va a dar algo!" dije, frotándome el estómago.
Alice se sentó a mi lado, también frotándome el estómago. "No tanto como lo que le dará cuando esta pequeña vaya a su primera cita."
"¡Alice, por favor, no digas eso en voz alta! Sabes cuanto asusta a Emmett. Y tiene tantas ganas de que sea un niño. Tuve que gritarle para que no comprase un montón de pelotas de fútbol para bebés," expliqué.
"Mi hermanita," dijo una pequeña voz.
Levantamos la mirada para vez a Emmett bajando lentamente las escaleras. Se sentó en el último escalón, sujetándose la cabeza entre las manos.
Fui hasta él y le froté la espalda. "¿Qué pasa, Emmie?"
BELLA POV:
"Edward," suspiré. Me encantaba como sus manos me masajeaban los doloridos músculos de la espalda.
"¿Te gusta esto?" dijo, riéndose entre dientes.
"Todo lo que haces me gusta," murmuré.
Movió sus manos y me masajeó los hombros, hundiendo los pulgares en el espacio bajo mi cuello.
"¡Oh, Edward!" gemí, sintiendo que la tensión se alejaba con su toque mágico.
Se rió entre dientes otra vez. "¿Te gustaría que parase?"
"¡Hazlo y muere, Tutor-boy!" gruñí.
Sus manos bajaron hasta la mitad de mi columna, frotando y masajeando por el camino.
"Dios, ¿cómo se te puede dar tan bien esto?" preguntó. "¿Has dado clases o algo así?"
"No, estaba todo en el libro que te dije."
EMMETT POV:
"Mi hermanita," dije, prácticamente cayéndome sobre el último escalón.
"¿Qué pasa, Emmie?" preguntó Rose, frotándome la espalda.
"Es que… nunca creí…" murmuré.
"¿Qué pasa?" preguntó Alice con esa voz tan animada que tiene. ¡Esto era su culpa!
"¿Qué que pasa?" bramé. "¿Qué pasa? ¡Tu maldito hermano ha corrompido a mi hermana pequeña! ¡Eso es lo que pasa!"
"¿Emmett, qué ha pasado arriba?" preguntó Jasper. Estaba totalmente tranquilo, como está la mayoría del tiempo. Apuesto a que no estaría tan tranquilo si… ¡oh! Probablemente él ha pasado por eso… Rosie es su hermana.
Les conté mi perturbadora historia. "Subí para desear suerte a Bella. Escuché música, así que supuse que estaba despierta. Llamé y no me oyó, así que llamé otra vez. Todavía no me oyó así que apoyé la oreja en la puerta, intentando ver si estaba despierta de verdad. Y entonces es cuando lo oí."
"¿Oíste qué?" preguntó Rose.
"A ellos." Contesté.
"Vas a tener que ser más claro si quieres que ayudemos," dijo Jasper.
"La verdad es que no quiero decir esto ahora mismo," gemí.
"Finge que estás hablando de un personaje inventado. Llamémosla Beth," ofreció Alice.
"Vale," suspiré. "Beth estaba gimiendo el nombre de Edwin. Le estaba diciendo lo bien que se le daba y preguntándole como lo había aprendido. Él le estaba hablando de un libro." Una ira irracional me recorrió otra vez. "Y si averiguo quien de vosotros le ha comprado ese maldito libro de Kama Sutra, ¡os arrancaré los brazos!"
"¿Y si ha cogido prestado tu libro?" dijo Alice, riéndose por lo bajo.
EDWARD POV:
"¿Te refieres al manual de Bella Swan del que me hablaste en Nueva York?" se rió Bella.
"El único," me reí entre dientes. "¿He hecho un buen trabajo?" pregunté, quitándome de encima. "¿Se te ha ido toda la tensión de la espalda y los hombros?"
"Sí, cariño," contestó, sonriéndome.
"Me incliné y la besé. "¿Hay algo más que pueda hacer por ti antes de acostarte?"
"¿Podrías por favor, por favor, bajar y traerme algo de beber?"
"¿Qué te gustaría?" pregunté, apartándole el pelo de la cara.
"¿Puedes hacerme té del que me gusta?"
"¿Caliente?"
"Sí, por favor. Me ayuda a dormir. Aunque no es que necesite ayuda una vez que empiezas a tatarear mi composición súper secreta. Pero me gustaría toda la ayuda que pueda conseguir."
"No deberías ponerte tan nerviosa por el examen de matemáticas de mañana. Has hecho todos los deberes a la primera esta tarde."
"No puedo evitarlo."
"De acuerdo," dije, besándola en la frente. "Quédate aquí y ahora vuelvo con tu té." Estaba saliendo por la puerta cuando me llamó.
"¡Edward! Dile a Emmett buenas noches de mi parte. Antes estaba en el baño."
"Vale. Ahora vuelvo. Te quiero."
"¡También te quiero!"
Me reí por lo bajo, me encantaba como sonaba su voz cuando estaba relajada y adormilada. Dudaba que fuera a beber mucho té, pero Bella lo quería.
Cuando llegué al último descansillo, vi a Emmett sentado en el último escalón, rodeado por nuestra familia.
Escuché a Alice preguntar, "¿Y si ha cogido prestado tu libro?" Me preocupaba cómo se estaba riendo.
"¿Qué pasa?" pregunté.
Rose, Alice y Jasper se rieron en voz baja mientras se alejaban de Emmett. Vi los tendones de su cuello y de los brazos tensándose mientras se levantaba y se giraba para mirarme.
"Edward," dijo, con voz áspera.
"Bella me ha dicho que te dé las buenas noches," solté. De repente tenía miedo de Emmett y no sabía por qué.
Emmett gruñó, mirándome fijamente.
"Um… voy a la cocina para hacerle algo de té para que se relaje," dije.
Emmett gruñó otra vez. "Sí, supongo que necesitará relajarse después de eso."
"Ya sabes como se pone Bella," dije, pensando que estaba hablando por lo que le había pasado antes. Se había puesto muy histérica por su examen de matemáticas delante de todo el mundo. Pasé al lado de Emmett y me dirigí a la cocina.
EMMETT POV:
Estaba teniendo problemas para formar palabras. Seguí gruñendo. Pero entonces encontré mi voz. "Sí, supongo que necesitará relajarse después de eso."
"Ya sabes como se pone Bella," dijo Edward.
¿En serio? Pero él… ¿de verdad que ha dicho eso? ¿Es que no tenía vergüenza ni decencia? ¡Acaba de admitir que estaba arriba haciendo cosas con mi hermana! Y pasa a mi lado, ¡como si nada! ¡Iba a matarle!
Me giré para seguirle hasta la cocina, pero Rose se puso delante. "Para aquí, Emmett Swan. Las cosas que pasan dentro del dormitorio de Bella no son asunto tuyo. Nunca han sido asunto tuyo." Su elección de palabras me tocó la fibra sensible.
"¿Cuánto tiempo ha estado pasando esto? ¿Soy el último en enterarse? ¿Alguien me lo pensaba contar algún vez?" pregunté. "¿Por qué no dijiste nada, Rosie?"
"Porque sabía que reaccionarías de forma exagerada. Justo como estás haciendo ahora mismo," contestó Rose.
"Pero es mi hermanita," conseguí decir.
"Sólo en la jerarquía familiar," señaló Alice.
"Tiene veintiún años, Emmett. No es un bebé ni una niña pequeña. Es una mujer joven y está muy enamorada de Edward. ¿De verdad pensabas que no querría dar ese paso con Edward?"
"Creía que maduraría más tarde," murmuré. "Creía que no se le pasaría por la cabeza hasta después de que estuvieran casados."
"¡Emmett!" se rió Alice. "¡Tienen casi un año hasta que se gradúen e incluso pueden decidir la fecha para la boda! ¿Cómo podías creer que esperasen tanto?"
"Emmett, todos nosotros hemos tenido que elegir entre esperar hasta el matrimonio o hacer lo que sentíamos que era correcto según nuestros corazones," dijo Jasper. "Ninguno hemos esperado porque sabemos que vamos a acabar casados. Tú y Rose sois los primeros en hacerlo oficialmente. Bella es feliz, Emmett. Al final de día, ¿no es eso todo lo que debería importar?"
"¿Quiero saber durante cuánto tiempo ha estado pasando esto?" suspiré, ya derrotado.
"No," dijeron Rose y Alice al mismo tiempo.
"De acuerdo entonces," dije, sacudiendo la cabeza.
Edward salió de la cocina, mirándonos a todo de manera inquisitiva. Pasó a nuestro lado, sujetando una taza humeante entre las manos. Le dejé subir hasta el primer descansillo antes de llamarle.
"Edward."
Se giró y me miró. "¿Sí, Emmett?"
"Sé lo que está pasando entre Bella y tú. No voy a reaccionar de mala manera ni nada. Sólo… ten cuidado, ¿vale?"
Parecía confuso, pero asintió. "Claro, Emmett.
BELLA POV:
Me incorporé en la cama, volviendo a ponerme la camiseta de Edward. Todavía estaba disfrutando de la euforia del masaje de Edward. Ese hombre era milagroso para deshacerse de mi tensión y preocupaciones. El examen de matemáticas ya no parecía tan grande.
Se abrió la puerta y entró Edward, sujetando mi taza de té y muy confuso.
"¿Va todo bien, cariño?" pregunté, cogiendo la taza.
Se sentó a mi lado en la cama, sacudiendo la cabeza lentamente. "Emmett me acaba de dar permiso para algo, pero no sé lo que es."
"¿Qué?" me reí.
"No sé," dijo, riéndose por lo bajo. "Iba a subir cuando dijo algo sobre saber lo que pasaba con nosotros y que no iba a reaccionar mal y que debería tener cuidado."
Le di un sorbo al té, pensando en lo que Emmett le había dicho a Edward. Recordé la cena con todo el mundo y como me puse por el examen. No podía encontrar nada que hiciese que Emmett dijera algo tan enigmático.
Edward empezó a frotarme el cuello con el pulgar y el índice, haciendo que gimiese suavemente. De repente me di cuenta, casi soltando la taza. Edward debió darse cuenta porque su mano libre estaba sujetando la taza por mí.
"¿Qué pasa, Bella?"
Me giré hacia él, preguntándome como estaría mi cara ahora mismo. El pánico en los ojos de Edward me dijo que no era nada bueno.
"Lo ha malinterpretado," dije con voz ronca.
"¿Qué?"
"Emmett. Debió subir antes. ¡Cree que nos oyó haciendo el amor! ¡No sabe que sólo era un masaje, Edward!"
Edward me miró fijamente un segundo antes de empezar a reírse a carcajadas. Le miré fijamente, preguntándome como podía encontrar esto divertido. Y entonces me di cuenta de por qué… habíamos tenido tanto cuidado alrededor de Emmett durante un año y ahora, el día que no estábamos haciendo nada ¡es cuando se entera! Empecé a reírme junto con Edward.
Para cuando nos habíamos tranquilizado, los dos teníamos lágrimas que limpiarnos. Edward todavía estaba riéndose en voz baja mientras me ayudaba a meterme bajo las mantas. Apagó las luces y se tumbó a mi lado. Me acurruqué contra él, dejándole que me rodeara con sus brazos. Empezó a tararearme mi nana y al instante empecé a quedarme dormida. Mi último pensamiento de la noche fue lo contenta que estaba porque no necesitaría tener la charla con Emmett. Se había enterado por su cuenta, incluso si lo había hecho por accidente y malinterpretándolo. A veces, los accidentes eran una cosa maravillosa.
LLC: Cap 62: Contandoselo a la Familia

Edward aparcó el Volvo en la calle. Miramos fijamente el Jeep de Emmett y el Porsche de Alice durante un momento. Nos miramos y empezamos a reírnos.
"¡Va a ser una noche larga!" me reí.
"Eso parece," dijo, riéndose entre dientes. "¿Estás lista, Sra. Cullen?"
El sonido de mi nuevo nombre hizo que una enorme sonrisa me apareciera en la cara, haciendo que me doliesen las mejillas una vez más. "¡Por supuesto, Mr. Cullen!" me incliné y besé a Edward rápidamente.
Salimos del coche y me dio la mano mientras subíamos los escalones y entrábamos en la casa. Todo el mundo estaba en el salón. Emmett, Jasper y Carlisle estaban viendo la televisión mientras las mujeres hablaban en voz baja. Cuando Emmett levantó la mirada y nos vio, apagó la tele.
"Hola," dije, saludándoles con la mano.
"Bueno, ¿quién de los dos quiere explicarlo todo?" preguntó Alice, poniendo las manos en las caderas.
Miré a Edward, y todavía estaba sonriendo tan tontamente como había estado anoche cuando salimos de la capilla. ¡Aunque yo tampoco podía hablar! Podía sentir la misma sonrisa en mi cara. Me besó en la frente y entramos más en la casa.
"Bella y yo tenemos algo que nos gustaría contaros," me besó la mano antes de enseñar nuestros anillos a la familia. "Estamos casados."
Alice chilló y nos atacó, haciéndonos retroceder algunos pasos. "¡Dios mío! ¡Estoy tan contenta por vosotros!" Se separó y empezó a pegar a Edward en el pecho y los brazos. "¡Tú, grandísimo idiota! ¡Ni siquiera me dejaste estar allí o planearlo! ¿Qué te pasa, Edward Anthony?"
Rápidamente le di un abrazo a Alice para que dejara de pegar a Edward. "Relájate, Alice. Fue muy espontáneo."
Alice asintió y la solté.
"Ya te digo." Dijo Rose mientras se acercaba y me abrazaba. "¿Qué provocó esto?"
"No podía esperar más para que Bella fuera mi esposa," contestó Edward, cogiéndome de nuevo entre sus brazos. "Sólo queríamos hacerlo oficial. Por favor, entended que os queremos mucho a todos, pero queríamos una ceremonia muy pequeña y sencilla." Se giró hacia su hermana. "Alice, esperaba que pudieses organizar una fiesta para que lo anunciásemos en las próximas semanas."
Alice nos abrazó otra vez. "¡Me encantaría! ¡No puedo esperar! ¡Ya tengo un millón de ideas! Y como os fuisteis sin mí, tenéis que callaros y disfrutad la fiesta que monte para vosotros."
"Ni soñaríamos con interrumpir tu diversión," contestó Edward, sonriéndole.
"¿Emmett?" le llamé.
Mi hermano mayor no dejaba de mirarnos fijamente.
"¿Vas a decir algo?" pregunté.
Emmett se levantó lentamente y se acercó a Edward y a mí. Nos dio un fuerte abrazo. "Me desilusiona no haber estado allí, pero me alegra que estés feliz, enana. Os quiero a los dos. Siempre que esto sea lo que queréis de verdad, estoy de acuerdo."
Empecé a llorar mientras le devolvía el abrazo. "Gracias, Emmett. Si hubiese querido una gran boda, te habría pedido que fueses mi padrino. Pero sabes que odio la atención."
"Lo sé, enana." Emmett nos soltó y me besó en la mejilla. "Me alegra que estés feliz, Bella."
"Gracias, Emmett." Dije, limpiándome las lágrimas.
Jasper vino y nos abrazó. Le asintió a Edward y me besó en la mejilla. Él podía ver que estábamos muy contentos y era fácil ver que estaba contento por nosotros. No parecíamos necesitar palabras.
"Edward, Bella." Dijo Esme suavemente. "¿Podemos hablar con vosotros arriba?"
Seguimos sus padres hasta el estudio de Carlisle. Edward y yo nos sentamos en el sofá que había en la habitación. Carlisle se sentó detrás de su escritorio y Esme se quedó de pie a su lado.
"¿Por qué os fuisteis y os casasteis así?" preguntó Esme. Obviamente estaba disgustada por no haber estado allí para ver nuestra boda. "Edward, sabes que todos teníamos muchas ganas de planear la boda después de la graduación."
"Bella nunca ha querido una gran boda y yo sólo quería hacerla feliz. Pero el por qué lo hicimosahora…" Edward me miró y sonrió. Me sujetó contra su costado. "Necesitaba alguna manera de mostrarle a Bella y a todo el mundo que es y siempre será lo más importante que hay en mi vida."
"Edward, sabemos eso," dijo Esme, moviéndose y sentándose a nuestro lado. "Lo vemos todos los días por como os miráis."
Sacudió la cabeza lentamente. "Si fuera así, las discusiones sobre universidades médicas habrían acabado hace tiempo."
Esme se agarró la garganta y se giró para mirar fijamente a Carlisle un momento. Él frunció el ceño.
Esme se giró hacia nosotros y me miró atentamente. "¿Nos escuchaste, verdad?"
Bajé la mirada y asentí. Las lágrimas vinieron y empezaron a caer silenciosamente. "Iba al piso de abajo cuando os oí hablando. Quería saludaros, pero entonces oí lo que estabais diciendo."
"Bella pensó que estaba siendo egoísta así que intentó dejarme," explicó Edward, agarrándome con más fuerza. "Había recogido toda su ropa y me había dejado una nota con su anillo y su móvil."
"Eso explica el grito," dijo Esme. Me cogió la mano y me levantó la cara. "Bela, siento lo que oíste. Te prometo que nadie piensa que seas egoísta. Te queremos, Bella." Se giró y miró a su marido. "Carlisle."
"Bella, siento que oyeses algo que te hiciera pensar que eres egoísta. Estás tan lejos de serlo. Yo soy el que es egoísta. Estaba tan preocupado por lo que pensaba que Edward debería hacer con su vida que no me di cuenta de lo que quería hacer con su vida. Como Esme me señaló durante la conversación, sólo vivimos una vez. Debería estar llena con las cosas que nos hacen sentir completos y felices. Tú eres esas cosas para Edward, al igual que su música." Carlisle se levantó y se acercó a nosotros. Nos indicó que nos levantásemos. Nos abrazó con fuerza. "Permíteme que te de la bienvenida oficial a la familia, Sra. Cullen," dijo Carlisle mientras me besaba la mejilla.
"Gracias," dije, todavía llorando.
"Edward, lleva Bella arriba para que pueda lavarse un poco antes de que bajéis y respondáis más preguntas," dijo Esme.
Edward asintió y nos fuimos a nuestra habitación. Me reí cuando abrió la puerta y reveló el desorden que había.
"Mañana va a ser un día largo para nosotros, limpiando todo esto."
"Eso parece," se rió entre dientes mientras me llevaba hasta el baño. Mojó una toallita y me limpió la cara y el cuello.
"Se lo han tomado mucho mejor de lo que yo pensaba," dije."
"Sabían que el día vendría, aunque no cuando. Te dije hace tiempo que te haría mi esposa."
"Y has mantenido tu palabra, Sr. Cullen."
"¿Cómo no, Sra. Cullen? Eres todo lo que mi corazón desea y más."
Le rodeé el cuello con los brazos y apoyé la cabeza en su hombro. "Estoy tan contenta de ser tu esposa, Edward. Te amo."
"Te amo, Bella." Me sostuvo un rato, los dos disfrutando de estar juntos y casados. "Creo que deberíamos bajar, cariño."
"Probablemente," suspiré.
Me besó la frente y me rodeó la cintura con un brazo. Bajamos al salón y nos sentamos juntos en el suelo para poder ver a todo el mundo.
"¿Quién tiene la primera pregunta?" bromeé.
"¡Yo!" cantó Alice, botando en el sofá. "¿A dónde habéis ido?"
"Las Vegas," dije entre risitas.
"¡Qué propio de Bella!" dijo Alice, sonriendo con malicia.
"¿Angela te ha enseñado eso?" me reí.
"Por supuesto." Dijo, riéndose por lo bajo.
"¡Has llevado a mi hermana pequeña a Las Vegas para casarte con ella!" gimió Emmett. "¡Venga, Eddie! ¡Se supone que eres el romántico! ¡Al menos dime que fuiste lo suficiente listo como para no dejar que Elvis os casara!"
"¡Por supuesto que Elvis nos casó!" dije, fingiendo estar impresionada. "Y nuestro Elvis era el pre-gordo. Aunque creo que le gustaban los tíos, porque le dijo a Edward que era un tío muy atractivo."
Todo el mundo se quedó mirándonos fijamente mientras Edward se reía en voz baja contra mi pelo.
"Y durante la ceremonia, ¡movía las caderas en dirección a la persona con la que estaba hablando! ¡Era graciosísimo! ¡También tenemos un video! ¿Queréis verlo?" moví las cejas mirando a Emmett."
"Isabella, eres mala," me dijo Edward entre dientes al oído.
"Un video…" consiguió decir Esme "… parece estupendo, querida. Edward, ¿por qué no lo pones para que lo veamos?"
Se levantó y fue corriendo hasta el coche por el DVD. Yo me quedé sentada sonriendo inocentemente a nuestra familia. Iban a llevarse una buena sorpresa. Edward volvió y puso el DVD. Nos movió para apoyarnos contra un lado del sofá.
El video empezó con Edward y yo hablando con Eleazar. "Elvis saldrá en un momento," dije, intentando mantener la seriedad.
Emmett estaba sentado en el borde del sofá esperando que Elvis apareciese. Cuando Eleazar empezó su discurso de bienvenida, Emmett se inclinó y me dio un golpe en el hombro. "Apestas, Bella."
"¡Oh, gracias a Dios!" suspiró Esme.
"Bella, eres demasiado malvada," dijo Alice entre risitas.
"Ya deberíamos saber que no podemos creerla," añadió Rose. "Pero caemos una y otra vez."
"Es muy convincente cuando se siente segura," dijo Jasper.
"Quizás es mejor es que no tuviera un gran público," dijo Carlisle, riéndose por lo bajo.
Cuando llegó la parte en la que había parado la ceremonia, todos empezaron a reírse.
"¡Mira su cara!" gritó Alice.
"¡Ni siquiera yo le asusto tanto!" se rió Emmett.
"¡Está al borde del pánico!" dijo Jasper riéndose.
"¡Pobre Eddie!" se rió entre dientes Rose.
"Nunca te he visto tan nervioso, hijo," dijo Carlisle, intentando no reírse.
Esme estaba soltando risitas contra su mano, negándose a comentar nada.
Edward me sujetó con fuerza y me susurró al oído. "Mira lo preciosa que eres, cariño. Estás radiante. Sin importar lo que lleves puesto o el momento del día, así eres siempre para mí."
"Necesitas dejar de decirme cosas así, Edward," susurré, sonriéndole.
"¿Por qué?"
"Porque no creo que les fuera a hacer mucha gracia que te atacase justo aquí en su salón."
"No me importaría.
"¡Eso ya lo sabía, Tutor-boy!"
"Ha sido una ceremonia preciosa," dijo Esme, mientras se limpiaba los ojos.
"Ojalá hubieseis esperado para que estuviésemos allí, enana, pero estabas preciosa y me alegra que estés contenta," me dijo Emmett.
"Sabía que estaba tramando algo. Le dije que estaba segura de que no era algo típico de Edward," dijo Alice, sacudiendo la cabeza.
"Bella me hace olvidar toda razón," se rió Edward entre dientes, abrazándome con fuerza.
"Creo que es al revés," me reí.
"Vuestra fiesta para anunciarlo va a ser espectacular," dijo Alice muy animada, botando en el sofá. "¡Rose y yo vamos a hacer que sea el acontecimiento del año!"
"No puedo esperar a contárselo a las mujeres del Club de Jardinería," dijo Esme, acercándose a Alice y Rose.
"Antes de que intenten arrastrarme hasta su círculo del mal, ¿puedes llevarme arriba, marido?"
"Lo que quieras, esposa." Edward se levantó y me llevó con él. "Ya nos vamos a la cama."
"Que no se te olvide el desayuno de mañana," nos advirtió Alice, mientras nos íbamos hacia las escaleras.
"Edward," le llamó Emmett. Nos giramos para mirar a mi hermano. "Me alegra que te hayas casado con ella, pero si me haces tío, te mataré."
"¡Emmett!" grité.
Edward y Emmett empezaron a reírse. Les miré. Edward me besó en la frente y empezó a tirar de mí hacia las escaleras.
"¿Cómo puedes encontrar eso gracioso?" le pregunté.
"Porque no es la primera vez que me lo dice," se rió por lo bajo.
"¿Cuándo fue la primera vez?"
"¿Recuerdas la segunda noche con la escayola? ¿Cuándo hiciste el guiso?"
"Sí."
"¡Me lo dijo esa noche!"
"¡Ese gran… ugh! ¡No puedo creer que te dijera eso! ¡Entonces ni siquiera estábamos haciendo nada!"
Se encogió de hombros. "Te quiere, Bella. Quiere lo mejor para ti."
"Entiendo eso," dije, mientras él cerraba la puerta de nuestra habitación. "¡Pero debería entender que no soy tan estúpida como para quedarme embarazada en este momento de mi vida! ¡Sólo tengo veintiún años y medio! ¡Todavía me queda un semestre más en la universidad!"
"Cálmate, Bella," dijo con voz tranquila, abrazándome y acariciándome el pelo. "¿Qué pasa? Nunca te molestas tanto con Emmett."
Respiré hondo y le devolví el abrazo. "Creo que todo me está llegando ahora… todo el estrés de ayer, mi camioneta muerta, y la excitación de anoche."
"Anoche fue bastante impresionante. Y eso sólo fue casarme contigo. No tengo una palabra para lo que vino después," se rió por lo bajo, besándome el cuello.
"No debí ser tan genial si no tienes una palabra para ello."
Edward se rió amenazadoramente. "¿Por qué no lo repetimos y vemos si juntos podemos encontrar una palabra?"
"¡Uy, Mr. Cullen, creo que estás intentando seducirme!"
"Sra. Cullen, eres tú la que me embrujó el día que nos conocimos."
"¿Exagerando un poco, no?"
"¿Por qué?" preguntó, mirándome a los ojos y frotándome las mejillas con los pulgares.
"Me dio la impresión de que esa noche te irrité."
"Sí, un poco. Pero incluso eso cuenta. El hecho de que pudieras irritarme prueba que caí bajo tu hechizo al instante."
"Y pensar que todo vino de tu decisión de ir a cenar para ver si yo mordía."
"Siempre estaré agradecido a Alice por hacerme ir."
"Yo también."
"Ya hemos hablado suficiente, Sra. Cullen. Los únicos sonidos que quiero oír de ahora en adelante van a ser los que me indiquen que te gusta la lenta tortura que pienso hacerle a tu encantador cuerpo."
"¡Joder, Edward! ¿Estás intentando que me desmaye antes de que me toques?"
Se rió y me cogió en brazos. Me tiró sobre la cama y fue hasta su estéreo. Puso uno de los CDs de rock y lo puso en repetir.
"¿Durante cuánto tiempo planeas torturarme? He visto que le has dado al botón de repetir."
"El que haga falta," contestó mientras se tumbaba sobre mí.
"¿Qué haga falta para qué?"
Me recorrió la mandíbula con la nariz y me besó la barbilla. "Para que te dejes llevar y olvides que alguien más existe en este mundo aparte de nosotros.
Iba a ser una noche larga con mi maravilloso marido… ¡y no podía estar más feliz!