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lunes, 15 de abril de 2013

La Bestia del Castillo




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Capitulo 33.- De vuelta a casa


Bella pov 

Apenas abrí los ojos me sentí adolorida de todas partes. Siendo mí entrepierna lo que más molesta. 

Trate de moverme y el brazo que me rodea por la cintura no me dejo. Sonreí al recordar el maravilloso día anterior, con mi esposo haciendo todo y más de lo que pedí, me sentí mojar solo de recordarlo pero… extraño a mis hijos y sé que llegar al castillo nos tomara mínimo dos días. Así que no puedo solo despertarlo y besarlo… acariciarlo… montarlo… 

Gemí de ganas y frustración de saber que no podría ser. 

-podemos quedarnos un día más- dijo en mi oído presionado su excitación en mis nalgas. 

-no me tientes… extraño a los niños- dije moviéndome solo un poco contra su cuerpo. 

-si no te detienes Bella… no te soltare hasta navidad- dijo tomando mi seno más cercano y apretándolo. 

Decidí que podía ser egoísta y quedarme otro día en la cama con mi esposo. 

Lleve mi mano a donde está su erección. Lo tome entre mis dedos y me aferre con ganas. Lo escuché gemir y apretarme más fuerte al mismo tiempo. 

Cuando no pudo mas soportar lo que hacía con mi mano, me soltó del todo y me jalo hasta quedar sobre él. 

-muévete cariño- pidió con la mirada de un verde casi negro. 

Sonreí ante eso. 

Lentamente me acomode sobre su punta y baje despacio, sin prisas, disfrutando de cada centímetro que abarcaba. Cuando lo tuve por entero dentro me quede muy quieta. 

-¿no te moverás?- pregunto después de unos minutos. 

Negué con la cabeza mientras imaginaba como hacerlo enloquecer de placer pero con algo nuevo. Algo que no hiciéramos antes. Una idea paso por mi mente, pero no estuve segura de si fuera algo que él quisiera hacer. 

-¿estás bien Bella?- pregunto con el ceño fruncido. 

-si… es solo que…- no supe como externarlo. 

No quise arruinar el momento y me moví lento al principio, con un poco de velocidad cada vez y en poco tiempo estuve friccionando nuestros cuerpos como sé que le gusta, con ganas, con fuerza, con lujuria. 

-Bella estas matándome… voy a…- 

Mis gemidos le interrumpieron, me detuve y tomo el control de nuestros cuerpos. De un giro para nada suave me dejo debajo de él. Pero se detuvo del todo cuando mis espasmos empezaron. 

-¿Por qué te detienes?- pregunte jadeando aun por lo que me estaba pasando. 

-porque… espera y veras- dijo. 

Salió por completo de mi cuerpo mientras empezaba a protestar por ello. Tomo mi pierna derecha y la doblo hasta dejarla pegada a mi costado, entro de nuevo mientras con su cuerpo dejaba mi pierna pegada entre los dos. Gemí apenas llego al fondo, pude sentir cada centímetro de su dureza en mi interior. Bajo su mano hasta mi carne mojada, en el espacio que quedaba metió sus dedos rozándome, tallando con ganas mientras entraba y salía. 

Decir que llegue al paraíso es poco, morí mientras vivía, cada pedacito de mi cuerpo estallo en mil pedacitos más pequeños. El placer que sentí no tuvo comparación con nada que hayamos hecho antes, esto me gusta demasiado, esto me hará capaz de no salir de esa recamara en todo el año. De no despegarme de él en todo el año. 

-amor no tardare más- logre escuchar perdida como estoy en esa ola de sensaciones que me invaden de una manera que nunca antes me ha pasado. 

Apenas logre aferrarme a sus brazos antes de perderme por completo. Morí bajo su cuerpo, morí bajo sus labios, morí de placer infinito con todo lo que él me hace sentir. 

-te amo- susurre cuando dejo caer su cuerpo sobre el mío después de liberarme de su agarre. 

-te amo Bella, no tienes idea de cuánto- dijo mirándome con su rostro apoyado de lado entre mis senos. 

-debemos volver a casa, los niños estarán extrañándonos- dije sin soltarlo. 

-sí, debemos, pero aún es temprano, duérmete un rato mas, preparare todo y en cuanto te despiertes nos vamos- dijo liberándome de su peso. 

Lo vi vestirse sin dejar de mirarme, pero el cansancio me gano, me perdí antes de que terminara. 


Edward pov 

Satisfecho como estoy salí de la habitación en cuanto me asegure que esta dormida. 

El sol está en lo alto y mi estomago se quejo. Camine despacio hasta la cocina donde la mujer de Jacob esta sentada. Se levanto nada más verme. 

-buenos días Emily- dije sonriendo. 

-buenos señor, ¿va a desayunar algo?- pregunto poniéndose en movimiento. 

-lo que tengas, muero de hambre y no me pondré de delicado justo ahora- dije mientras tomaba una manzana de la cesta. 

Me senté donde ella estuviera antes y pacientemente espere a que calentara algo en el fogón. Antes que me sirviera llego Jacob 

-¿se irán hoy?- pregunto sentándose frente a mí. 

-es la idea, en cuanto se despierte nos marcharemos, prepara la carreta más grande y dos caballos, iremos cabalgando mientras dure el día y en la noche me asegurare que duerma, nos iremos despacio, quiero pasar por las tierras del este para recoger un par de cosas que encargue para los niños- termine al tiempo que hundía la cuchara en la sopa de verduras. 

-tendré todo listo en una hora, hablando de viajes…- hizo una pausa mientras veía como intentaba encontrar las palabras adecuadas. 

-¿qué pasa Jacob?- 

Bueno, las cosas ha estado tranquilas por aquí desde que Bella y tu están bien y como sabes Emily y yo estamos juntos ahora, pero quiero hacerlo formal, quiero llevarla a su casa y hablar con sus padres, pero eso nos tomaría mínimo dos semanas ya que su padre vive del otro lado del territorio, me gustaría contar con tu aprobación para realizar el viaje- termino mirándome dubitativo. 

-claro que la tienes, así como para disponer de todo lo necesario para tu boda, avísame cuando tengan la fecha, seguramente Bella querrá venir, en cuanto al manejo castillo mandare a Garrett en cuanto llegue a casa, te pido me des una semana partir de hoy- pedí mientras terminaba el desayuno de medio día. 

Habiendo dicho y hecho lo que faltaba me dirigí a la recamara para despertar a Bella, esta atardeciendo y no quiero salir muy tarde, nos dará tiempo de llegar al primer pueblo y quizá pasar ahí la noche para partir muy temprano. 

-cariño despierta- la moví suavemente. 

Su cabellera roja se extendía sobre la almohada y cubría parte de su rostro. 

Por fin abrió los ojos, en la penumbra de la habitación no distinguí e color de ellos pero sé de memoria las tonalidades que suele tener a todas horas del día. 

-¿es hora?- pregunto con vos ronca. 

-lo será en cuanto comas algo, podremos dormir en el pueblo que esta a unas cuatro horas de aquí, iremos por el este- dije sentado en la orilla de la cama. 

Se incorporo dejando caer la sabana hasta su cintura, sus senos desnudos me arrebataron la coherencia, dorados bajo el suave resplandor de la chimenea. La mire por un momento con ganas de tomarla de nuevo, de dejar todo para otro día y hacerla mía, recordarle y recordarme cuan liquida se hace entre mis manos. 

-cierra la boca o no nos iremos hoy tampoco, quiero ver a los niños, además mi nena debe extrañarme- dijo con una nota de tristeza. 

-Tienes razón, anda, toma el tiempo que necesites para estar lista, te veo abajo- dije alejándome tan rápido como pude. 

Salí de la habitación con dirección al salón. Me dispuse a revisar que todo estuviera en orden para nuestra partida, un momento después bajo vestida de verde hierba, su cabello trenzado a un lado y una expresión serena. 

-estoy lista- sonrió mientras se acercaba a mí. 

Media hora después de despedirnos de todos montamos en los caballos y nos dispusimos a emprender el camino. Ella a mi lado, el sol ocultándose a nuestras espaldas y una brisa agradable fue el marco perfecto para esa etapa del camino. 

Para nuestra suerte el viaje fue tranquilo, paramos para dormir un poco en una de las casas que tenemos en el pueblo, con el sol salimos una vez más, no hubo actividad esa noche, mi esposa apenas toco la almohada se perdió y no tarde nada en seguirla. 

Bella pov 

Por fin en la lejanía vi el puente que lleva a mi pueblo, a mi gente, a mi castillo y por ende a mis hijos. Sin esperar nada más azuce a Divina. Cruce el pueblo en minutos, nadie me detuvo o trato de hacerlo, la prisa por ver a mis hijos, tras casi una semana de no hacerlo, me tiene loca. 

-¡¡Alice, Rose… ¿en donde están todos?!!- pregunte casi a gritos cuando cruce la puerta principal. 

Apenas me desmonte de la yegua corrí hacia la entrada de un costado que daba a la cocina. 

-¡¡Tornado, Huracán!!- repetí al poner el pie en el primer escalón. 

-calla mujer que despertaras a todos los infantes del pueblo- me reprendió Emmet desde la punta alta de la escalera. 

Sonreí ante tu expresión, traía en los brazos a su hija. 

-¿y donde están todos?- pregunte de nuevo subiendo lentamente. 

-Alice se ha llevado a tus hijos con Carmen al pueblo, cerca del rio y Rose esta con ellas, René esta enfermita por lo que no deje que la sacaran… esta sucia… ¿me ayudas?- pidió con cara de pena. 

-si, claro que si - dije tomando a la nena en mis brazos. 

-Emmet me da gusto verte- dijo Edward abrazándolo brevemente al llegar a donde estábamos. 

-iré a cambiar a la nena, regreso… amor pide a alguien que vaya por los niños, estoy cansada como para ir hasta el pueblo- pedí sonriendo. 

Asintió y me gire para seguir subiendo hasta nuestra habitación. 

-Bella espera, ah las cosas de la nena están en nuestra recamara- dijo Emmet casi corriendo detrás de mí. 

-si amor, no harás nada en nuestra habitación- dijo llegando a mí y abrazándome. 

Los mire seriamente, parecían tener algo entre manos, pero lo deje pasar porque René empezó a lloriquear incomoda. 

-de acuerdo - dije sin estar muy convencida. 

Me dirigí a la recamara de Rose. 

Después de hacer lo necesario para tener a la rubia miniatura limpia, salí en busca de quien estuviera cerca. 

-¡Ma… ma- escuche al llegar al último peldaño de la torre. 

Mire en la dirección a la voz y vi a mis hijos de pie tomados de la mano de mi esposo. 

Se soltaron y caminaron dando tumbos hacia mí. 

-mis niños- dije hincándome para poder besarlos. 

-dame a la nena- dijo Edward mientras me la quitaba. 

Con los brazos libres pude abrazar a mis hombrecitos. Entonces mire a Alice quien traía a Miky. 

Me levante solo para poder abrazarla y camine con mis hijos sujetos a mi falda hasta la sala más cercana. 

Esa tarde no hice nada más que besarlos, verlos jugar y sentirme dichosa por la familia que Dios me dio. 

Un esposo mejor de lo que pude esperar, unos hijos a los que amo con todo mi ser, hermanas y hermanos que están a mi lado en cada momento. 

Para cuando cayó la noche mis hijos habían perdido la energía de la excitación y entre su padre y Emmet los llevaron a su habitación, que ahora tiene puerta. 

-¿me harás el amor esta noche?- pregunte a Edward al acostarnos en nuestra cama enorme. 

-lo haría si no estuvieras durmiéndote ya- dijo besando mi mejilla. 

-mañana, mañana te hare feliz- dije llevando mi mano a su rostro. 

-ya me haces feliz, duérmete ahora que la mañana te traerá mi sorpresa- dijo. 

-¿sorpresa?- dije abriendo los ojos y sentándome de golpe. 

-agh, no debí decirte nada aun, duérmete o no te daré nada- dijo sonriendo. 

-si no me dices ahora no me desnudo mañana- dije con la ceja levantada. 

-si no te desnudas te arranco la ropa, ahora duérmete, no hay manera que tengas esa sorpresa hasta que amanezca, nada ganas haciendo berrinche- dijo cuando me cruce de brazos. 

-de acuerdo, me dormiré solo porque…- un bostezo me interrumpió. 

Me acomode entre sus brazos y deje que lo demás se desvaneciera. 

El amanecer llego apenas cuando abría los ojos. Pude ver el sol salir desde mi cómoda posición entre los brazos de Edward. 

-buenos días amor, ¿te gusta tu sorpresa?- pregunto. 

Lo mire sin entender… 

Señalo la ventana. 

Solo ahí caí en cuenta que desde esta habitación la salida del sol no se ve...o no se veía. 

-¿Cómo…?- pregunte mientras salía de la cama con dirección a la ventana. 

Entonces note también que no solo se puede ver el cielo sino que tiene un balcón grande con una banca acolchada muy cerca del barandal 

-es mi sorpresa para ti… se cuanto te gusta esta habitación y también se que adoras ver la salida del sol y que la brisa entre- dijo abrazándome por la espalda. 

Mire hacia abajo y vi lo que quedaba de la construcción de enfrente. 

-¡¡¡derribaste la torre de Kate!!!- dije sin poder callarme a tiempo. 

-lo hice - dijo ensombreciéndose por un momento. 

-Edward no tenías que hacerlo, ese lugar era sagrado para ti - dije girándome entre sus brazos. 

-lo único sagrado para mi eres tú y nuestros hijos, eso – apunto hacia los restos de la torre- solo es piedra formando una estructura, además lo que se saco de ahí se uso en mejorar el pueblo. Ahora es una bodega para granos, Kate no la necesita en donde está y yo no necesito un montón de rocas para recordar lo que fue en mi vida… veras, cuando murió no deje que hicieran nada ahí, nadie jamás entro, era mi manera de sentir que estaba a mi lado...- 

Me quede callada tratando de no llorar, el dolor de perderle aun es palpable, sentí celos… por un minuto hasta que recordé que quien está entre sus brazos soy yo. 

-ya no necesito eso Bella, te tengo a ti y a ti te gusta ver el amanecer desde la cama- dijo sonriendo – te dije lo lograría… desde esta habitación- dijo sonriendo un poco más. 

Tomo el listón que sujeta mi cabello y tiro de él hasta soltarlo por completo. El viento levanto mi pelo enseguida haciendo que una cortina roja nos cubriera. 

Ahí en el balcón de mi recamara, en brazos de mi esposo, mirando la bastedad de mi castillo me sentí en casa como nunca antes. 

Selle mis labios en los suyos mientras los ruidos de hombres entrenando, mujeres sacudiendo, niños jugando, caballos relinchando y toda la vida despertando en nuestro hogar se hacía presente.



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Mis hermosas niñas, sólo queda un capitulo y se termina está historia...

espero les haya gustado leerla tanto como me gusto escribirla....

esperen pronto más de mi, ya saben que nunca estoy mucho tiempo ausente :)

besosososososososososos

lunes, 7 de enero de 2013

La Bestia del Castillo




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23.- Giros del destino 

Bella pov 

-¿a quién llevará Rose con Emmet?- pregunto Edward entrando a la habitación unos minutos después que salió. 

-a Charlie- dije. 

-bien, entonces me llevare a Marcos a donde Alice esta- dijo de nuevo. 

-si- respondí. 

-Bella…- 

-no, no digas nada, no quiero escucharte, no me interesa que tengas que decir, no quiero nada que tenga que ver contigo- dije dolida. 

Sin decir nada salió de la habitación. 

La misa transcurrió sin problemas, con todos los presentes sonriendo, yo entre ellos, en algún momento mire a mi esposo mientras me miraba, trate de sonreír de nuevo pero no me salió con él, esta noche lo dejare, esta noche… todo cambiará para los dos. 

Y él tiene la culpa. 

Por fin llego la hora de la comida al termino de la ceremonia, mi esposo me tomo de la cintura y camino conmigo hasta la mesa, a nuestro lugar de siempre. Las madrinas de mis hijos se sentaron una a cada lado de nosotros, con los niños en brazos. 

Hubo comida en abundancia, vino al doble que la comida, fruta, queso, pan, dulces de todo tipo, postres a más no poder, mi esposo no escatimo en nada de lo que pedí. 

Mi esposo no es malo. No siempre. 

La celebración siguió durante toda la tarde, aun cuando mis hijos fueron llevados a su recamara para dormir la siesta, una que no suelen tomar pero que ante la excitación del momento, los interminables juegos a los que Jasper y Emmet los han sometido y el constante reclamo de las mujeres del castillo, se vieron en la necesidad de tener. 

-me retiro, estoy cansada y aun tengo cosas que hacer- dije mientras me despedía de quienes aun estaban en el comedor. 

Camine a la habitación y en el baúl donde llevara mis cosas cuando llegue, guarde todo para marcharme. Metí algunas cosas para mis hijos, solo en caso que pudiera llevármelos, Esme me había ayudado. La puerta se abrió y esperaba que fuera la ella para ayudarme con lo último. 

Edward. 

-¿Qué haces?- pregunto cuando vio mi ropa y la de los niños en el baúl 

-me voy con los niños al castillo de Carlisle- dije mirándolo. 

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Cómo…?- 

-he pedido asilo- dije sin mirarlo. 

-pero… Bella ¿por qué?- pregunto con la voz llena de dolor. 

-¡porque trataste de matar a nuestro hijo, porque desde que te enteraste has pensado la manera de hacerme perderlo, porque no entiendes que no te dejare seguir adelante, que el remordimiento te haya hecho decírmelo anoche no significa que me quedare a ver qué otra cosa se te ocurre!- dije llorando. 

-no me dejes por favor, no quiero perderte…- 

-ya me has perdido- dije saliendo. 

Subí y entre en la habitación de mis hijos. Todo está oscuro. La chimenea apagada, eso es raro. 

Camine hasta el tocador y encendí las velas. Marco duerme aun, aunque esta frio de la piel. Camine hacía la cuna de Charlie. 

Esta vacía, una nota clavada con una daga, en medio de la colchoneta es lo único que encontré. 

-¡¡¡Edward!!! ¡¡¡Edward!!!- grite apenas pude salir de la habitación con la nota, la daga y Marco en los brazos. 

-¿Qué pasa? ¿Por qué…?- se quedo en silencio cuando el entregue la nota ensartada aun en el arma. 

Leyó rápidamente mientras sentía mi interior estallar en pedazos. 

-lo encontrare Bella, lo encontrare y lo traeré a casa- dijo dejándome un beso en la frente. 

-pero…- dije y no me escucho, bajo a todo correr las escaleras. 

Baje tan rápido como pude y para cuando llegue al patio interior, mi esposo junto con varios hombres y otros que estaban llegando, se preparaban para partir. Entre el escándalo se acercaron Alice y Esme. Deje que la tía tomara al niño y corrí hacía donde Edward giraba instrucciones. 

-llévame contigo- le pedí. 

-no, serán muchas horas a caballo y en tu estado podrías ponerte mal- dijo sin mirarme. 

-Edward, mírame- pedí y lo hizo. 

Sin pensar retrocedí, el hombre frente a mi no es humano, su expresión es de una bestia herida y por lo tanto peligrosa. Muy peligrosa. Me acerque de nuevo hasta poner mis manos en sus brazos. 

-si no me llevas y me dejas aquí, moriré de angustia, por favor llévame- pedí de nuevo. 

-estas embarazada… necesitas cuidarte… ahora más que nunca- dijo tocando mi vientre. 

-no pudo quedarme aquí y hacer como si nada- dije de nuevo. 

-no te llevare Isabella, regresa adentro y cuida de Marco- dijo mientras uno de los hombres le ayudaba a ponerse la armadura. 

-estamos listos Edward- escuche a Emmet quien desde el lomo de su caballo hablaba. 

Mire a todos los hombres ahí presentes, todo y cada uno son una copia de su señor, todos están enfurecidos. Todos están asustados también. Asustados de no llegar a tiempo, de no encontrarlos a tiempo. Conozco a mi esposo y sé que eso es lo que le ronda en la mente. 

-volveré… con nuestro hijo y cuando eso pase… hablaremos de nuevo sobre tu estúpida idea de irte- 

-¿irme? ¿A dónde? Mi lugar es contigo - dije mientras su mirada mostraba algo más de esperanza. 

-te amo Bella- se inclino aun desde su caballo y me beso. 

-te amo Edward, regresen a mi- pedí. 

Mientras la nube de polvo que levantaban los caballos al salir inundaba todo el lugar, me quede ahí, aterrada desde que encontrara la nota. Por fin al ver salir a mi esposo listo para la batalla entendí que mi hijo está en peligro. 

“Un hijo por un hijo. Tú sabes dónde Cullen. 

Aro Masen” 



Las palabras de ese maldito pedazo de papel por fin cobraron sentido, caí de rodillas en mitad del patio. Para cuando el polvo dejo de volar y Alice junto con Carmen llegarán a levantarme yo no podía respirar del inmenso dolor que apretaba mi corazón y me rompía el alma. 

-Señora cálmese porque le hará daño, piense en su bebe, vamos señora por favor- pidio Carmen. 

Uno de los hombres que Edward dejara en el castillo me llevo hasta la habitación. En algún momento, después que me dejo en la cama y que Carmen me obligara a tomar el contenido de una taza, me perdí. 

Para cuando desperté el sol entraba por la ventana. 

Regresar a la realidad me esta matando. Me senté de golpe cuando me acorde de Marco. Aun en camisón y sin bata corrí por las escaleras, mi hijo yacía dormido en brazos de Alice quien había cancelado su viaje ante la situación. Rose estaba con ella. 

-Bella ¿Qué haces despierta y vestida apenas?- pregunto la rubia. 

-dame al niño Alice- pedí. 

No, exigí. Me miraron sin poder contener las lágrimas, las mire seria, casi furiosa. 

-nunca vuelvan a sacar a mi hijo de mi recamara sin mi permiso- dije antes de subir de nuevo. 

Me encerré todo el día con mi hijo quien lloro por salir, lloro por ir con Alice, lo metí en la tina y se quedo esperando a su hermano. Lloro por horas hasta quedar dormido de cansancio. 

-señora, le traje algo de comer la niño, en unos momento Candy le traerá algo a usted- 

-no quiero que nadie entre, solo Rose, Alice, Esme y tu, nadie más. Saca a todos del castillo, ciérralo por completo, envía a Richard, quiero hablar con él- pedí. 

-si señora- salió de inmediato. 

Un rato después tocaron a mi puerta. Me puse la bata gruesa por encima y abrí. 

-Señora ¿me llamo?- pregunto el hombre. 

Enorme como casi todos los guardias del castillo, pero amable conmigo. 

-sí, cierra las puertas del puente, nadie entra al pueblo, quienes salgan deberán dar razones de ello, quienes entren serán revisados, si son extraños serán desarmados, cierra las puertas del castillo y pon 2 hombres en cada puerta, entrada o ducto, con relevos de cuatro horas para que no estén cansados. Si no tienes gente suficiente manda un mensaje a Jacob Black en Forks, él te mandará lo que se necesite. Y si no es suficiente, maldita sea armas a cada hombre en el pueblo ¿entendiste?- pregunte. 

Me miro en silencio como si estuviera decidiendo si estoy bromeando o no, algo en mi actitud debió indicarle que hablo en serio. 

-si señora, como mande- se dio la vuelta para retirase 

-Richard…- 

-¿si señora?- 

-hazme una lista de las mujeres que estaban en el castillo ayer, reúnelas y averigua si alguien falta- dije. 

Asintió y se marcho. 

Estoy segura que tuvo que ser una mujer quien lo saco, ningún hombre entraría a la torre sin ser visto, además tiene que ser conocida, alguien que al ser vista con el bebe no despertara sospechas, las mujeres no representan un peligro pues mis hijos tiene varias cuidadoras que son de confianza, al menos lo eran. 

Nadie más se acercará a mis hijos nunca. Ya no confió en nadie. Nadie fuera de la familia cercana. Y ni ellas los sacarán a menos que yo pueda ir. 

Marcos se despertó y lloro de manera inmediata. Me senté para alimentarlo, pero tenerlo entre mis brazos y saber que su hermano podía estar muerto me impedía siquiera poder atinar a tomar la cuchara sin derramar todo el contenido. Cuando la mitad de la sopa estuvo regada sobre mi bata decidí que necesitaba ayuda. 

Recurrí a la odiosa campana que comunica a la cocina. Carmen subió minutos después. 

-trae más sopa para Marco y por favor dale tu de comer- dije mientras ella miraba el desastre que yo había causado. 

-si señora… mejor me lo llevare y le daré de comer en la cocina- dijo tomándolo en brazos 

-¡¡¡no!!!- grite haciendo que mi hijo se asustara y llorara con ganas. 

Se lo quite mientras me miraba con el dolor reflejado. 

-señora yo no lastimaría a los niños- dijo mientras por primera vez la veía llorar. 

-lo sé Carmen, pero justo ahora no puedo… no… no te lleves- pedí en tono más amable mientras intentaba consolar a mi hijo. 

-Regresare con la sopa- dijo saliendo. 

Me aferre a cuerpo pequeño de mi Marco y llore. Estoy desesperándome, el sol está por ocultarse de nuevo y no sé nada, ni de mi esposo ni de mi Charlie. 

-vamos señora, sé que es difícil para usted pero… está esperando… trate de mantener la calma, ande présteme al niño, le daré de comer aquí y si está de acuerdo y me lo permite me quedo a dormir con usted, así puede descansar mientras yo lo cuido- dijo mientras de mala gana le entregaba a Marco. 

-está bien, pero… si sales me despiertas- dije. 

Termino de darle de comer y se sentó en el sofá para dormirlo. Me quede mirándolos. 

-iré a las almenas, no salgas de aquí- indique. 

-no saldré señora- dijo. 

Sé que puedo confiar en ella pero aun así, al llegar al descansillo mande a un guardia para que estuviera en la puerta. 

El sol se oculto y la desesperación pudo más en mi alma. Llore con ganas. 

Me senté en la parte baja y abrazando mis rodillas llore hasta que la oscuridad fue total. Sentí un algo cubriéndome. Levante la mirada y Rose estaba de pie a mi lado. 

Me abrace a ella, segundos después sentí a alguien más abrazarme, Alice. Entre las dos me envolvieron con muchas ganas y llore más todavía. Llore con ellas. Nos quedamos así hasta que Rose se quejo de dolor en los pies. 

-no deberías estas aquí, te hará daño- dije mirando su vientre abultado. 

Con casi ocho meses es un milagro que se mueva, aunque su vientre no es tan grande como el que yo tuve. Claro los míos fueron dos… y llore de nuevo al recordar ese detalle. 

-necesitas calmarte Bella, estas esperando otro hijo y no puedes desmoronarte ahora, Marco te necesita y cuando Charlie regrese te necesitara también, sé fuerte- dijo Esme saliendo a donde estábamos. 

-¿fuerte? ¿Quieres que sea fuerte? ¡¡¡Que sabes tú de lo que siento!!! ¡¡¡ No conoces el amor de madre, nunca lo has sido!!!- ataque con la rabia acumulada. 

La expresión en su rostro y la manera como bajo la mirada al suelo me hizo saber que le hice daño. Me sentí mucho peor. 

-lo siento Esme, perdóname por favor- dije llorando de nuevo. 

Me miro mientras unas lágrimas caían por sus mejillas, me abrazo fuerte en cuanto llego a mí. 

-perdóname tu a mí… cuando te hable del asilo y de que dejaras a Edward lo ice pensando que si fallecías, esa criatura se quedaría conmigo porque no habría manera que Edward le quisiera después de perderte. Y tuve la esperanza de quedarme con los gemelos también cuando Edward se sumiera en el dolor. Como vez… no soy tan noble y tienes razón, no sé lo que es el amor de madre. Pero sé lo que es el amor en general. No puedo decirte como sentirte o cómo reaccionar pero si puedo decirte que Edward ama a sus hijos con todo su ser, él lo traerá de regreso, no debes dudarlo- dijo sin soltarme las manos. 

Asentí mientras la abrazaba de nuevo. Ante esa situación sus palabras no me hicieron sentir nada. 

-Rose te llevare a dentro, Alice quédate con Bella- dijo Esme mientras la rubia caminaba a rastras prácticamente. 

-Bella… Charlie va a regresar… lo hará- dijo la rubia llorando. 

Asentí porque necesito creer que así será. 

Necesito creer que justo ahora mi esposo cabalga de regreso con nuestro hijo en brazos, sanos y salvos. 

Necesito creer que hay esperanzas de tenerlos de nuevo. Necesito… 

-¡¡¡Bella…!!!- 

Y la maldita oscuridad lo invadió todo.



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Mis niñas. ya saben que el drama me sigue... les invito amablemente a COMENTAR ya que como buena escritora aficionada me alimento de ello.

En cuanto a la portada, nuestra amiga Musa Intelectual se ha encargado de plasmar mis deseos en esa imagen.

Espero les guste a todas.


jueves, 27 de diciembre de 2012

La bestia del Castillo





22.- Planes escondidos 

Bella pov 

-Bella hija, me da gusto verte tan repuesta, cuando nos fuimos…- 

-lo sé Esme, gracias. Lamento que no pudieran venir antes, Edward me explico que los múltiples acontecimientos en el clan los tuvieron ocupados- comente. 

-sí, ser líder del consejo parece menos trabajo del que realmente es, hemos estado viajando desde que nos fuimos de aquí, pero no es de eso de lo que te quiero hablar, cuéntame ¿Cómo van las cosas entre ustedes?- pregunto con una sonrisa. 

-Carmen te dijo algo ¿verdad?- pregunte cuando la note ansiosa por escucharme. 

-sí, la verdad es que sí y además durante el desayuno note que Edward y tu no intercambiaron más palabras que los buenos días, él parecía querer hacerte conversación y tu… lo despachaste sin pérdida de tiempo, ¿Qué hizo ahora el idiota de mi sobrino?- pregunto con cara de resignación. 

-estoy embarazada- dije. 

-Bella eso es maravilloso felicidades… ahora entiendo, seguramente hizo algo que te enfado, pero vamos hija, los hombres no entienden los cambios que se dan en una mujer embarazada…- 

-no quiere que lo tenga- solté interrumpiendo su dialogo y llorando en el proceso. 

-¿Qué?- pregunto levantándose de la cama donde estábamos sentadas. 

-eso, apenas se entero se ha puesto como loco, me maltrato cuando se lo dije y ayer… quiere que lo pierda, dice que él se encargará de eso. Esta fuera de sí, dice que no quiere perderme, que es muy pronto para mí el tener otros hijos después de los gemelos, que no quiere que pase por lo mismo y se ha agarrado del hecho que mi madre murió con el tercer hijo y que no piensa permitir que siga embarazada, que soy su esposa y tengo que hacer lo que él diga…- termine cuando me falto el aire. 

Me miro mientras su expresión cambiaba. 

-¿y tú qué quieres hacer?- pregunto en tono calmado. 

-quiero conservarlo, es hijo de los dos, es fruto del amor que nos tenemos o que pensé que nos teníamos, no pienso renuncia a esta criatura… pero no sé como pueda evitar lo que Edward pretende, cualquier cosa que él haga no tengo idea de cómo evitarla- 

-pide asilo- dijo. 

-¿Qué?- 

-si sientes que tu esposo es una amenaza para tu integridad, o la de tus hijos puedes pedir al consejo asilo, en este caso Carlisle por ser el jefe del consejo tiene la responsabilidad de ver por ti y tus criaturas mientras se resuelve si Edward es apto o no para vivir cerca de ustedes, además si entiendo bien esta criatura sería heredero o heredera lo que hace el asunto más grave, Edward no puede atentar contra ningún miembro del clan con posibilidades de llegar a ocupar el puesto de Jefe del mismo- dijo tomando mi mano 

-pero si hago eso, todos sabrán y eso afectara a Edward- 

-sí claro que lo afectara, será removido de su cargo de manera inmediata y todo pasará a manos de Jasper por ser el siguiente en la línea, pero… tu hijo o hija estará bien. Tú estarás bien. Debes entender que a juicio del consejo puede ser que solo te permitan irte con la criatura que llevas dentro, no podrás llevarte a tus hijos hasta que se demuestre que Edward no es bueno para ellos- 

-pero Edward sí es buen padre- dije levantándome de inmediato. 

-entonces solo podrás irte con él que llevas en el vientre, los gemelos se quedarán, si todo sale bien podrás regresar cuando nazca. Al ser su hijo o hija y tú su esposa, Edward tiene la responsabilidad de aceptarte de nuevo y a la criatura- 

-no sé Esme, esto es tan complicado que… no quiero… solo deseo que él entienda, solo eso- dije llorando de nuevo. 

Y una idea paso por mi mente. 

-¿y si tiene razón? ¿Y si muero? ¿Y mis hijos? ¿Y si logro traer a este bebe al mundo y no me quedo para cuidarlo?- la mire con el miedo en el alma. 

-es algo que solo tú puedes decidir, piensa que quieres hacer, te podríamos sacar de aquí en cuanto el bautizo pase- dijo mirándome seria. 

Se acerco hasta la puerta y salió. Me quede con todo lo dicho dando vueltas en mi mente. Parece mucho sacrificio… pero también es mucho lo que está en juego. 

-Señora, el señor pide que lo vea en las almenas de la torre norte- anuncio Carmen trayendo a Huracán en brazos. 

Bese a mi hijo y salí con dirección a donde mi esposo me espera. 

-estuve hablando con Rhona, ella te revisara y podrá decirnos si estas o no encinta y de ser así cuanto tiempo tienes, con esa información sabremos que hacer- dijo sin mirarme. 

-ya te dije que no hare nada, no lo matare solo porque tus malditos miedos no te dejan ver más allá de tu nariz- dije dándome la vuelta. 

-¡¡¡no te vayas, no he terminado de hablar!!!- rugió cortándome el paso -no estás considerando las consecuencias de tus acciones, si decides tener esta criatura y mueres ¿Qué será de Charlie y Marco? ¿Has pensado en ellos? Son tus hijos, si no lo haces por mí, hazlo por ellos- dijo. 

Mi respuesta fue abofetearlo, una segunda vez. 

-no te atrevas a usarlos para conseguir tus propósitos- dije. 

Pase a su lado pensando que la idea de Esme no es tan mala después de todo, este hombre está yendo más allá de lo razonable. 

Camine directamente a donde mis hijos están ahora. Dormidos en las cunas, me acosté en la cama y llore de nuevo. No salí hasta que fue hora de la cena. 

-señora, ¿quiere que le cambie el plato?- pregunto maría, una de las sirvientas, cuando puse cara después del segundo bocado. 

-si por favor, tráeme solo pan y queso- pedí. 

Los síntomas están apareciendo, así que debo estar en el segundo mes, o como la ocasión pasada, casi en el tercero. 

-¿malestares?- pregunto Edward. 

Evite mirarlo. Se que todos estarán con la atención puesta en nosotros ya que mis amigas an estado más al pendiente de mi que de costumbre. Solo asentí. 

-pasado mañana Alice se irá a casa de su familia unos días, Emmet la llevará y regresara enseguida, Jasper irá a visitar a su padre antes que nazca el bebe de Rose, ella se quedará con nosotros, en la habitación de abajo- anuncio mi esposo mientras caminábamos juntos hacía la habitación. 

-te lo pido una vez más Edward, déjame tener a nuestro hijo, ¿Por qué estas tan seguro que moriré?- pregunte tomándolo de las manos. 

-no estoy seguro de nada, solo sé que es muy pronto, no te digo que no tendremos más pero… al menos esperemos a que los niños cumplan el año, Bella puedes morir- dijo en voz baja. 

-y puedo no hacerlo- dije con el mismo tono. 

-no puedo arriesgarme, es demasiado lo que tengo que perder- 

-ya me estás perdiendo- dije. 

Me di la vuelta y baje de nuevo. No me siguió. Cruce el espacio que me separaba de mi objetivo. Por fin llegue. Toque la puerta y espere. 

-¿Está todo bien Bella?- pregunto el hombre. 

-quiero asilo- dije. 

Asintió antes de dejarme entrar. 


Edward pov 

Apenas terminamos el desayuno con los invitados en casa, mi tíos Carlisle y Esme, Jasper y Alice, Emmet y Rose, Bella se marcho dejándome con la palabra en la boca. 

El bautizo se acerca y no se invito a nadie más, la fiesta será para la gente del pueblo, mi tío, el padre de Jasper y Rose, no pudo venir por enfermedad por lo que mi primo ha pedido permiso para ir a verlo y Emmet llevaría a Alice a ver a su mama quien se dice está enferma también. 

Me parece demasiada coincidencia y sentí que es el presagio de algo malo; me dirigí a donde Rhona. 

-señor, ¿está todo bien con la señora?- pregunto cuando me dejo entrar. 

-no, la señora está embarazada- dije 

-cielos, es un poco pronto pero creo que estará bien si se cuida, con suerte es uno esta vez- dijo la mujer mirándome de manera suspicaz. 

-¿crees poder revisarla y decirme cuanto tiempo tiene?- pregunte 

-claro, hoy en la noche puedo hacerlo- dijo -pero hay mas ¿verdad?- dijo sentándose frente a mí. 

-no quiero que lo tenga- dije sin mirarla a los ojos. 

-¿si entiende que lo que paso con los gemelos podría no volver a repetirse?- pregunto 

-garantízame que no la perderé y seré el hombre más feliz sobre la tierra de ver que mi familia crece- dije 

-no puedo hacer eso señor, no puedo decirle que su esposa saldrá viva de esto porque con ellos apenas logramos salvarla- dijo la mujer mirando al suelo. 

-lo sé y no pasare por eso de nuevo, quiero que me des algo para que… no puede tenerlo Rhona, es muy pronto, tú lo sabes, yo lo sé, la única que se niega a verlo es ella- dije. 

-es un hijo… a los hijos no se les mata- dijo la mujer. 

-no quiero quedarme con dos o tres hijos y sin mi esposa para verlos crecer, ¿eso me convierte en un monstruo?- pregunte. 

-no, eso no, lo que le conviene en uno ante los ojos de su esposa es el hecho de la preferirá por encima de sus hijos, la señora no aceptará- dijo 

-la señora no se enterara hasta que sea tarde y no puedas hacer nada- dije mientras por primera vez y sin entender el cómo, una lagrima se escapo de mi férreo control. 

-¿Por qué no le da una oportunidad a su criatura? Quizá no pase nada, si usted hace esto y la señora se entera, lo odiara- 

-me odiara pero estará aquí, estará viva- 

-garantíceme que su esposa no morirá de tristeza y lo ayudo- dijo Rhona mirándome 

-no puedo hacer eso, pero algo debo hacer, no quiero perderla… ayúdame- suplique. 

-lo ayudare, le daré un té que sirve para… lo deberá tomar dos veces, si no lo pierde no hare nada más- dijo la mujer seriamente entregándome dos bolsitas. 

-lo entiendo, gracias- dije. 

Salir rápidamente. Aun tengo asuntos pendientes. 

No vi a mi esposa en todo la tarde, hasta la hora de la cena y me ignoro tanto como pudo. Pero se tomo el primer té, cuando las copas fueron llevadas yo tenía esa en la mano, la cambie cuando sirvieron lo demás. 

De inmediato vi que se siento mal cuando después de unos minutos de ingerir todo el contenido hizo por vomitar cuando probo la cena. Pregunte y apenas contesto. 

Su intento de convencerme de conservar a la criatura casi me hace cambiar de parecer, pero… no puedo perderla. No de manera física. 

Ahora espero que regresara a la habitación, tras haber discutido otra vez, tiene casi una hora de haberse marchado dejándome en las escaleras. Rhona llego y le pedí que esperara. 

-no me revisaras hoy Rhona, estoy cansada, retírate- dijo mi esposa entrando y dirigiéndose a la cama. 

-sí te revisara- dije. 

No grito pero la expresión en su rostro me indico que esta vez he ganado la batalla. Se desnudo y se acostó. La mujer se acerco y preferí mirar por la ventana mientras lo que sea que Rhona se encarga. 

-Por lo que veo, siento y me dice la señora, unas doce o trece semanas señor- dijo Rhona mientras mi esposa se tapaba con las mantas. 

-retírate ahora, gracias- dije. 

Cuando la puerta se cerró mire a mi esposa, de espaldas a mí y mirando hacía la chimenea, aun desnuda. 

-Bella… aun es tiempo, por favor, vamos a renunciar a este y te juro que cuando los niños tengas más edad, yo seré el primero en estar feliz con la noticia de otro hijo, por favor amor, no quiero… no puedo perderte- suplique. 

No me respondió. Pero el leve sollozo que escuche me fue suficiente. Estoy lastimándola, pero es necesario. La deje en paz porque al día siguiente el bautismo será celebrado y necesita descansar. Me quede un par de horas mirando el techo, pensando en que mis acciones lastimarán a mi mujer. 

Que intente deshacerme de mi hijo no significa que quiero mal a mi esposa. 

Deshacerme de mi hijo… deshacerme de… 

-Bella despierta, despierta, tienes que vomitar- dije moviéndola nada amable. 

-¿ahora qué quieres? -pregunto desperezándose del todo. 

-en la cena te di algo y debes vomitarlo antes que te haga daño- dije sin mirarla a los ojos. 

-¿Qué me diste Edward?- pregunto sin apartar su mirada de mi. 

-un té para que… carajo Bella, no es el momento para explicaciones, tienes que vomitarlo, nuestro hijo está en peligro- dije. 

Lo siguiente que mi esposa hizo fue girarse devolviendo toda la cena. 

Gracias a dios. 

¿En qué demonios estaba pensando cuando decidí… hacerlo? 

-¿te sientes mejor? -pregunte cuando termino. 

Retire el cubo que apenas me había dado tiempo de poner. Tome una jarra con agua de la tina y se la ofrecí, se enjuago la boca y se levanto. 

-Bella ¿A dónde…?- cerro con un portazo. 

Me quede sentado en el sillón mirando el fuego, hasta que el sol apareció del otro lado de la ventana. El día de la fiesta llego. 

Me prepare y cuando me dirigía a la puerta, entro, peinada con una trenza complicada y flores en cada espacio disponible. Con un vestido rojo encendido, el inicio de sus senos se ven por la parte del escote, su cintura pequeña de nuevo, se marca. Su vientre aun es plano. 

La vi tan hermosa que las dudas sobre conservarlo me atacaron de nuevo, pero ya es tarde para hacer nada, ahora sabe lo que intente y no confiará en mí de nuevo. 

La he perdido y como siempre es mi culpa.

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Nenas he aquí el capi... tengo pendiente el fic de ¿y mi final feliz? en cuanto pueda me pongo al día con eso... saludos!!!!