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domingo, 23 de junio de 2013

Volvemos al amor

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Prologo

Bella pov

-Anímate Bella serán unas vacaciones fabulosas, las ultimas antes de entrar a la universidad, por favor di que si, no será lo mismo sin ti, además Jasper ya hablo con nuestros padres y les aseguro que tu vendrías, por favor te lo pido, di que sí… míralo así necesitamos conocer antes de que empiecen las clases, que mejor manera que pasar dos meses de turistas- suplico Rosalie, mi mejor amiga desde la siempre.

-no lo sé, hum, ya me conoces, no soy de viajar mucho y estoy segura que apenas toques suelo Ingles no pararas de antro en antro y la verdad no seré capaz de seguirte el ritmo esta vez- 

-Isabella Swan, no tienes excusa, desde el ‘incidente’ no te has permitido algo de diversión verdadera, lo necesitas y será algo bueno, anda por favor, te juro que después me dedicare a estudiar así como tú, saldré de antro una vez al mes y solo si vienes, por favor las vacaciones no serán iguales si no estás, eres mi mejor amiga, me verte así…- termino en un susurro

- yo…-

-amores ¿listas para la aventura? ¿Aún no te decides Bella?, cariño por favor, eres la única que controla a Rosalie, si no vienes seguro me enloquezco detrás de ella, hazlo por mí, te necesito a mi lado para sobrevivir- dramatizo Jasper, entrando y sentándose a mi lado.

-Jasper, no es justo que me manipules así, te odio- proteste entre sus brazos

-no es así, me amas y mientras más rápido te des cuenta, mejor- respondió antes de poner sus labios sobre los míos, con tanta delicadeza que apenas sentí un roce. 

-y ¿cuándo es el dichoso viaje? necesito hablar con mi abogado, a ver de cuanto dispongo…-

-no, no lo necesitas, estos dos meses lo pago yo, si quieres llevar para tus caprichos me parece genial pero todo lo demás, incluyendo lo que Rosalie te obligue a comprar corre por mi cuenta y no aceptare un no por respuesta- dijo tras besarme otra vez demorándose unos segundos más en romper el contacto.

-si eso te hace feliz, está bien- accediendo a lo que me pide.

-nos vamos mañana en la mañana para llegar en la tarde o algo así, las reservaciones están listas, supuse que compartirían habitación así que reserve dos en uno de los hoteles cerca del centro así podremos desplazarnos mucho mejor, nos quedaremos unos días ahí y después nos moveremos a casa de unos amigos de papa y mama, hace años que no los vemos y según entiendo regresan de vacaciones una semana después de que lleguemos, están al tanto de nuestro viaje y nos darán alojamiento en su casa- finalizo Jasper mientras Rosalie, brincaba de alegría.

-¡¡Veré a Emmet!! es tan guapo, bueno lo era hace ocho años, no lo he visto desde entonces, pero no creo que pueda estar peor, era alto, cabello negro, ojos café dorado, esa familia tiene ese color en general, excepto el hijo de en medio, él tiene los ojos verdes y por supuesto veremos también a la más pequeña de la familia, Alice, siempre imagine que era una especie de duende o algo así, te caerán bien, si logras entender al desadaptado de Edward, siempre ha sido muy serio, muy callado, nada sociable, más bien como el patito feo de la película, no era muy guapo, pero no sé, quizá mejoro con el tiempo- parloteó Rose mientras yo me mareaba con su plática.

- ya deja que Bella haga sus maletas y empieza con las tuyas. Lo necesario Rosalie, puedes comprar todo lo que quieras en cuanto tengas oportunidad, así que no lleves el armario entero- advirtió Jasper, conociendo el tipo de equipaje que mi amiga suele llevar - me voy cariño, debo revisar y confirmar los boletos además los pasaportes- besándome otra vez. 

¿Por qué le dejo hacerlo?, ah sí, porque no hay motivo para detenerlo

-¿te despedirás de alguien Bella?- 

-no Jas, no hay nadie de quien despedirme- conteste con tristeza, recordando una vez más que solo los tengo a ellos, a sus padres y… a nadie más.

-cariño lo siento yo…-

-déjalo, lo sé, gracias por preocuparte-

-hay Jasper, piensa antes de abrir la boca idiota, vamos Bella, te ayudo a prepara todo, mi equipaje está listo desde hace una semana y no, no llevo todo el armario- rezongo mirando a su hermano con espadas filosas en lugar de ojos

-hola niños, ¿listos para el viaje? – Pregunto la mayor de nuestra casa - Bella espero puedas controlar a Rose estando allá, eres la única razón por la que los dejo ir solos – me abrazo fuertemente la mujer apenas antes de besar a la rubia.

-Gracias Carmen por todo, no sé qué haré sin ti, te voy a extrañar mucho- la abrace de nuevo mientras un par de estúpidas lagrimas se me escapan, ella me hace recordar a mi madre. 

Me trata como si lo fuera, nunca en los años que tengo a su lado me ha tratado diferente, siempre está ahí para mí, como si fuera su verdadera hija. Hasta en los peores momentos se mantuvo de pie a mi lado, no dejándome caer.

-Cariño, también te voy a extrañar, no sé como hare ahora que han decidido irse a la universidad, ¿están seguros que no prefieren una más cerca de casa?- pregunto por millonésima vez. 

La repuesta fue la de siempre y a coro.

-no-

- pues si ya se han decidido, está bien, Jasper contacte a los Cullen, solo los muchachos regresaran al parecer Esme y Carlisle se quedaran en Italia más tiempo por una convención de médicos, por lo que tú padre y yo nos iremos para allá después que se marchen ustedes- 

-no sabía que tu y Eleazar saldrían de viaje ¿así que este es el motivo por el que nos mandas a Londres? una segunda luna de miel ¿sin niños? –bromee al tiempo que la sonrisa afloraba a sus labios.

-me atrapaste-

-cuídense mucho, los quiero- me despedí yendo hacia mi recamara, Rosalie ya estaba sacando mi ropa y seleccionando que llevar. 

Dado que la mayoría la escojo con ella, sabe lo que hay ahí mejor que yo.

-hace muy poco frio en esta época del año, así que llevaremos poca ropa manga larga y algunos abrigos, lo que más se da por allá es la lluvia, así que nada de zapatillas abiertas, botas y cerrados serán lo mejor. Creo que las negras y las grises serán suficientes, si faltan compramos-

-Rosalie, de todos modos compraremos, así que solo llevare las negras. Y los Jimmy’s negros. Hum, ¿qué bolsas?-

-Cariño, como si necesitaras preguntar, Prada, Dolce, y Oscar, allá podremos conseguir más.-

-bien y por último, ¿perfumes?- pregunte.

-Lacoste, Givenchy, hum, pensándolo mejor solo llevaremos a Dolce y Givenchy en todo, deja Lacoste, no está de temporada-

-amén a eso hermana – reí en tono de burla- entonces mi maleta esta lista, esta al menos, la roja la preparo yo, pásame la ropa de Calvin K, está en el segundo cajón. Y algo de Polo Ralph, primer cajón -

-¿porque que llevas eso?- pregunto mi amiga

-porque a diferencia de ti yo pretendo estar cómoda, mis playeras de algodón son geniales y necesito ropa interior de verdad, no andaré con encaje todo el tiempo, los Victoria ya están en la maleta morada, junto con la ropa de salir, esta es para estar en casa, necesito los Jeans, hum qué opinas, ¿todos o solo los de línea?-

-lleva tres de cada uno si te faltan lo compras-

-chica inteligente, bueno, ¿Qué me falta?-

-¿maquillaje?- 

-con el que tu llevas es más que suficiente, deja repaso que tengo… maleta morada ropa de línea, maleta roja ropa de casa, maleta azul, ¿Qué hay en la maleta azul?- pregunte.

-vestidos toda ocasión, las bosas, perfumes y cinturones-

-genial, entonces está todo listo. Es hora de dormir- dije al verla bostezar una y otra vez, me beso antes de salir.

No habría imaginado mi vida así años antes. 

Soy la hija de René Swan, dueña de una cadena de restaurantes, aunque nunca supo cocinar y Charlie Swan, jefe de una agencia de investigaciones financieras de Washington, donde vivíamos, éramos una familia feliz, unida, nos relacionábamos con los mejores, mi vida era buena, tenía amigos, padres, una niñez feliz. 

Todo cambio después del accidente. 

Con el inminente viaje, la separación de los Hale, la única familia que tengo ahora, la ansiedad de conocer un lugar nuevo y gente nueva, seguro tendré pesadillas…

Diablos… no quiero dormir, pero el cansancio es enorme, mis ojos se cierran solos, no aguantare mucho mas…

Está lloviendo otra vez, es la tercer noche desde que empezó el temporal, los Hale están en casa por fortuna, ojala deje de llover, así no tendré que pedirle a Eleazar que venga por mí, no le gusta manejar en lluvia y Harry el chofer esta de descanso. Rosalie está en clases aun y Jasper… ojala tenga suerte con esa chica.

-¿Bella te llevo?- James, el chico más guapo del instituto, ultimo año, está por salir, que emoción, me llevara. 

Aunque tal, vez no sea buena idea, los rumores sobre él son demasiado serios, pero quizá solo son rumores.

-claro, gracias- conteste subiéndome a su deportivo, a sus 17 años es perfecto, rubio, ojos azules, sonrisa encantadora, labios rojos

¿Cómo será besarlo?

Que estúpida apenas cumplí 15, probablemente solo quiere ser amable.

-hum, espero no te moleste, necesito pasar a mi casa antes, deje unos libros y debo entregarlos hoy, ¿te importaría?- me sonríe de una manera que no puedo decirle que no.

-no, claro que no, solo no tardes mucho, necesito llegar a casa pronto-

-no tardare, es más, si me ayudas a buscarlos no tardaremos nada-

-bien, te ayudare...-

La casa está en silencio, no hay nadie más, su recamara esta en el segundo piso, apenas cruzo el umbral cierra la puerta tras él, algo me dice que no está bien, que debo salir rápido.

-hum, creo que mejor te espero afuera- trato de llegar a la puerta

-no, tú no te vas hasta que nos divirtamos un poco…-

Grito pero nadie está para ayudarme, no hay nadie más y mis fuerzas no son nada en comparación.

No dejo de luchar, muerdo, pateo, entierro las uñas, grito de nuevo, hasta que un golpe me deja sin aire y sin fuerzas para más…

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Lo prometido es deuda mis niñas. Aquí esta el prologo de "Volvemos al amor"... saludos!!!!!!    ;)

lunes, 15 de abril de 2013

La Bestia del Castillo




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Capitulo 33.- De vuelta a casa


Bella pov 

Apenas abrí los ojos me sentí adolorida de todas partes. Siendo mí entrepierna lo que más molesta. 

Trate de moverme y el brazo que me rodea por la cintura no me dejo. Sonreí al recordar el maravilloso día anterior, con mi esposo haciendo todo y más de lo que pedí, me sentí mojar solo de recordarlo pero… extraño a mis hijos y sé que llegar al castillo nos tomara mínimo dos días. Así que no puedo solo despertarlo y besarlo… acariciarlo… montarlo… 

Gemí de ganas y frustración de saber que no podría ser. 

-podemos quedarnos un día más- dijo en mi oído presionado su excitación en mis nalgas. 

-no me tientes… extraño a los niños- dije moviéndome solo un poco contra su cuerpo. 

-si no te detienes Bella… no te soltare hasta navidad- dijo tomando mi seno más cercano y apretándolo. 

Decidí que podía ser egoísta y quedarme otro día en la cama con mi esposo. 

Lleve mi mano a donde está su erección. Lo tome entre mis dedos y me aferre con ganas. Lo escuché gemir y apretarme más fuerte al mismo tiempo. 

Cuando no pudo mas soportar lo que hacía con mi mano, me soltó del todo y me jalo hasta quedar sobre él. 

-muévete cariño- pidió con la mirada de un verde casi negro. 

Sonreí ante eso. 

Lentamente me acomode sobre su punta y baje despacio, sin prisas, disfrutando de cada centímetro que abarcaba. Cuando lo tuve por entero dentro me quede muy quieta. 

-¿no te moverás?- pregunto después de unos minutos. 

Negué con la cabeza mientras imaginaba como hacerlo enloquecer de placer pero con algo nuevo. Algo que no hiciéramos antes. Una idea paso por mi mente, pero no estuve segura de si fuera algo que él quisiera hacer. 

-¿estás bien Bella?- pregunto con el ceño fruncido. 

-si… es solo que…- no supe como externarlo. 

No quise arruinar el momento y me moví lento al principio, con un poco de velocidad cada vez y en poco tiempo estuve friccionando nuestros cuerpos como sé que le gusta, con ganas, con fuerza, con lujuria. 

-Bella estas matándome… voy a…- 

Mis gemidos le interrumpieron, me detuve y tomo el control de nuestros cuerpos. De un giro para nada suave me dejo debajo de él. Pero se detuvo del todo cuando mis espasmos empezaron. 

-¿Por qué te detienes?- pregunte jadeando aun por lo que me estaba pasando. 

-porque… espera y veras- dijo. 

Salió por completo de mi cuerpo mientras empezaba a protestar por ello. Tomo mi pierna derecha y la doblo hasta dejarla pegada a mi costado, entro de nuevo mientras con su cuerpo dejaba mi pierna pegada entre los dos. Gemí apenas llego al fondo, pude sentir cada centímetro de su dureza en mi interior. Bajo su mano hasta mi carne mojada, en el espacio que quedaba metió sus dedos rozándome, tallando con ganas mientras entraba y salía. 

Decir que llegue al paraíso es poco, morí mientras vivía, cada pedacito de mi cuerpo estallo en mil pedacitos más pequeños. El placer que sentí no tuvo comparación con nada que hayamos hecho antes, esto me gusta demasiado, esto me hará capaz de no salir de esa recamara en todo el año. De no despegarme de él en todo el año. 

-amor no tardare más- logre escuchar perdida como estoy en esa ola de sensaciones que me invaden de una manera que nunca antes me ha pasado. 

Apenas logre aferrarme a sus brazos antes de perderme por completo. Morí bajo su cuerpo, morí bajo sus labios, morí de placer infinito con todo lo que él me hace sentir. 

-te amo- susurre cuando dejo caer su cuerpo sobre el mío después de liberarme de su agarre. 

-te amo Bella, no tienes idea de cuánto- dijo mirándome con su rostro apoyado de lado entre mis senos. 

-debemos volver a casa, los niños estarán extrañándonos- dije sin soltarlo. 

-sí, debemos, pero aún es temprano, duérmete un rato mas, preparare todo y en cuanto te despiertes nos vamos- dijo liberándome de su peso. 

Lo vi vestirse sin dejar de mirarme, pero el cansancio me gano, me perdí antes de que terminara. 


Edward pov 

Satisfecho como estoy salí de la habitación en cuanto me asegure que esta dormida. 

El sol está en lo alto y mi estomago se quejo. Camine despacio hasta la cocina donde la mujer de Jacob esta sentada. Se levanto nada más verme. 

-buenos días Emily- dije sonriendo. 

-buenos señor, ¿va a desayunar algo?- pregunto poniéndose en movimiento. 

-lo que tengas, muero de hambre y no me pondré de delicado justo ahora- dije mientras tomaba una manzana de la cesta. 

Me senté donde ella estuviera antes y pacientemente espere a que calentara algo en el fogón. Antes que me sirviera llego Jacob 

-¿se irán hoy?- pregunto sentándose frente a mí. 

-es la idea, en cuanto se despierte nos marcharemos, prepara la carreta más grande y dos caballos, iremos cabalgando mientras dure el día y en la noche me asegurare que duerma, nos iremos despacio, quiero pasar por las tierras del este para recoger un par de cosas que encargue para los niños- termine al tiempo que hundía la cuchara en la sopa de verduras. 

-tendré todo listo en una hora, hablando de viajes…- hizo una pausa mientras veía como intentaba encontrar las palabras adecuadas. 

-¿qué pasa Jacob?- 

Bueno, las cosas ha estado tranquilas por aquí desde que Bella y tu están bien y como sabes Emily y yo estamos juntos ahora, pero quiero hacerlo formal, quiero llevarla a su casa y hablar con sus padres, pero eso nos tomaría mínimo dos semanas ya que su padre vive del otro lado del territorio, me gustaría contar con tu aprobación para realizar el viaje- termino mirándome dubitativo. 

-claro que la tienes, así como para disponer de todo lo necesario para tu boda, avísame cuando tengan la fecha, seguramente Bella querrá venir, en cuanto al manejo castillo mandare a Garrett en cuanto llegue a casa, te pido me des una semana partir de hoy- pedí mientras terminaba el desayuno de medio día. 

Habiendo dicho y hecho lo que faltaba me dirigí a la recamara para despertar a Bella, esta atardeciendo y no quiero salir muy tarde, nos dará tiempo de llegar al primer pueblo y quizá pasar ahí la noche para partir muy temprano. 

-cariño despierta- la moví suavemente. 

Su cabellera roja se extendía sobre la almohada y cubría parte de su rostro. 

Por fin abrió los ojos, en la penumbra de la habitación no distinguí e color de ellos pero sé de memoria las tonalidades que suele tener a todas horas del día. 

-¿es hora?- pregunto con vos ronca. 

-lo será en cuanto comas algo, podremos dormir en el pueblo que esta a unas cuatro horas de aquí, iremos por el este- dije sentado en la orilla de la cama. 

Se incorporo dejando caer la sabana hasta su cintura, sus senos desnudos me arrebataron la coherencia, dorados bajo el suave resplandor de la chimenea. La mire por un momento con ganas de tomarla de nuevo, de dejar todo para otro día y hacerla mía, recordarle y recordarme cuan liquida se hace entre mis manos. 

-cierra la boca o no nos iremos hoy tampoco, quiero ver a los niños, además mi nena debe extrañarme- dijo con una nota de tristeza. 

-Tienes razón, anda, toma el tiempo que necesites para estar lista, te veo abajo- dije alejándome tan rápido como pude. 

Salí de la habitación con dirección al salón. Me dispuse a revisar que todo estuviera en orden para nuestra partida, un momento después bajo vestida de verde hierba, su cabello trenzado a un lado y una expresión serena. 

-estoy lista- sonrió mientras se acercaba a mí. 

Media hora después de despedirnos de todos montamos en los caballos y nos dispusimos a emprender el camino. Ella a mi lado, el sol ocultándose a nuestras espaldas y una brisa agradable fue el marco perfecto para esa etapa del camino. 

Para nuestra suerte el viaje fue tranquilo, paramos para dormir un poco en una de las casas que tenemos en el pueblo, con el sol salimos una vez más, no hubo actividad esa noche, mi esposa apenas toco la almohada se perdió y no tarde nada en seguirla. 

Bella pov 

Por fin en la lejanía vi el puente que lleva a mi pueblo, a mi gente, a mi castillo y por ende a mis hijos. Sin esperar nada más azuce a Divina. Cruce el pueblo en minutos, nadie me detuvo o trato de hacerlo, la prisa por ver a mis hijos, tras casi una semana de no hacerlo, me tiene loca. 

-¡¡Alice, Rose… ¿en donde están todos?!!- pregunte casi a gritos cuando cruce la puerta principal. 

Apenas me desmonte de la yegua corrí hacia la entrada de un costado que daba a la cocina. 

-¡¡Tornado, Huracán!!- repetí al poner el pie en el primer escalón. 

-calla mujer que despertaras a todos los infantes del pueblo- me reprendió Emmet desde la punta alta de la escalera. 

Sonreí ante tu expresión, traía en los brazos a su hija. 

-¿y donde están todos?- pregunte de nuevo subiendo lentamente. 

-Alice se ha llevado a tus hijos con Carmen al pueblo, cerca del rio y Rose esta con ellas, René esta enfermita por lo que no deje que la sacaran… esta sucia… ¿me ayudas?- pidió con cara de pena. 

-si, claro que si - dije tomando a la nena en mis brazos. 

-Emmet me da gusto verte- dijo Edward abrazándolo brevemente al llegar a donde estábamos. 

-iré a cambiar a la nena, regreso… amor pide a alguien que vaya por los niños, estoy cansada como para ir hasta el pueblo- pedí sonriendo. 

Asintió y me gire para seguir subiendo hasta nuestra habitación. 

-Bella espera, ah las cosas de la nena están en nuestra recamara- dijo Emmet casi corriendo detrás de mí. 

-si amor, no harás nada en nuestra habitación- dijo llegando a mí y abrazándome. 

Los mire seriamente, parecían tener algo entre manos, pero lo deje pasar porque René empezó a lloriquear incomoda. 

-de acuerdo - dije sin estar muy convencida. 

Me dirigí a la recamara de Rose. 

Después de hacer lo necesario para tener a la rubia miniatura limpia, salí en busca de quien estuviera cerca. 

-¡Ma… ma- escuche al llegar al último peldaño de la torre. 

Mire en la dirección a la voz y vi a mis hijos de pie tomados de la mano de mi esposo. 

Se soltaron y caminaron dando tumbos hacia mí. 

-mis niños- dije hincándome para poder besarlos. 

-dame a la nena- dijo Edward mientras me la quitaba. 

Con los brazos libres pude abrazar a mis hombrecitos. Entonces mire a Alice quien traía a Miky. 

Me levante solo para poder abrazarla y camine con mis hijos sujetos a mi falda hasta la sala más cercana. 

Esa tarde no hice nada más que besarlos, verlos jugar y sentirme dichosa por la familia que Dios me dio. 

Un esposo mejor de lo que pude esperar, unos hijos a los que amo con todo mi ser, hermanas y hermanos que están a mi lado en cada momento. 

Para cuando cayó la noche mis hijos habían perdido la energía de la excitación y entre su padre y Emmet los llevaron a su habitación, que ahora tiene puerta. 

-¿me harás el amor esta noche?- pregunte a Edward al acostarnos en nuestra cama enorme. 

-lo haría si no estuvieras durmiéndote ya- dijo besando mi mejilla. 

-mañana, mañana te hare feliz- dije llevando mi mano a su rostro. 

-ya me haces feliz, duérmete ahora que la mañana te traerá mi sorpresa- dijo. 

-¿sorpresa?- dije abriendo los ojos y sentándome de golpe. 

-agh, no debí decirte nada aun, duérmete o no te daré nada- dijo sonriendo. 

-si no me dices ahora no me desnudo mañana- dije con la ceja levantada. 

-si no te desnudas te arranco la ropa, ahora duérmete, no hay manera que tengas esa sorpresa hasta que amanezca, nada ganas haciendo berrinche- dijo cuando me cruce de brazos. 

-de acuerdo, me dormiré solo porque…- un bostezo me interrumpió. 

Me acomode entre sus brazos y deje que lo demás se desvaneciera. 

El amanecer llego apenas cuando abría los ojos. Pude ver el sol salir desde mi cómoda posición entre los brazos de Edward. 

-buenos días amor, ¿te gusta tu sorpresa?- pregunto. 

Lo mire sin entender… 

Señalo la ventana. 

Solo ahí caí en cuenta que desde esta habitación la salida del sol no se ve...o no se veía. 

-¿Cómo…?- pregunte mientras salía de la cama con dirección a la ventana. 

Entonces note también que no solo se puede ver el cielo sino que tiene un balcón grande con una banca acolchada muy cerca del barandal 

-es mi sorpresa para ti… se cuanto te gusta esta habitación y también se que adoras ver la salida del sol y que la brisa entre- dijo abrazándome por la espalda. 

Mire hacia abajo y vi lo que quedaba de la construcción de enfrente. 

-¡¡¡derribaste la torre de Kate!!!- dije sin poder callarme a tiempo. 

-lo hice - dijo ensombreciéndose por un momento. 

-Edward no tenías que hacerlo, ese lugar era sagrado para ti - dije girándome entre sus brazos. 

-lo único sagrado para mi eres tú y nuestros hijos, eso – apunto hacia los restos de la torre- solo es piedra formando una estructura, además lo que se saco de ahí se uso en mejorar el pueblo. Ahora es una bodega para granos, Kate no la necesita en donde está y yo no necesito un montón de rocas para recordar lo que fue en mi vida… veras, cuando murió no deje que hicieran nada ahí, nadie jamás entro, era mi manera de sentir que estaba a mi lado...- 

Me quede callada tratando de no llorar, el dolor de perderle aun es palpable, sentí celos… por un minuto hasta que recordé que quien está entre sus brazos soy yo. 

-ya no necesito eso Bella, te tengo a ti y a ti te gusta ver el amanecer desde la cama- dijo sonriendo – te dije lo lograría… desde esta habitación- dijo sonriendo un poco más. 

Tomo el listón que sujeta mi cabello y tiro de él hasta soltarlo por completo. El viento levanto mi pelo enseguida haciendo que una cortina roja nos cubriera. 

Ahí en el balcón de mi recamara, en brazos de mi esposo, mirando la bastedad de mi castillo me sentí en casa como nunca antes. 

Selle mis labios en los suyos mientras los ruidos de hombres entrenando, mujeres sacudiendo, niños jugando, caballos relinchando y toda la vida despertando en nuestro hogar se hacía presente.



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Mis hermosas niñas, sólo queda un capitulo y se termina está historia...

espero les haya gustado leerla tanto como me gusto escribirla....

esperen pronto más de mi, ya saben que nunca estoy mucho tiempo ausente :)

besosososososososososos

lunes, 4 de febrero de 2013

La Bestia del Castillo




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26.- Fuerzas para vivir

Bella pov

-¿lo escribiste todo?- pregunte a Jacob mientras terminaba de apuntar.

Encerrados en el despacho que fuera de mi padre habíamos pasado las últimas tres horas, él escribiendo mis peticiones para surtir el castillo de lo que empieza a escasear, entre alimentos, granos, semillas y… vestidos la lista nos ha tomado mucho más tiempo del que pensé.

-Bella cariño, te juro que si no me das espacio para hacer mi trabajo te amarrare a la silla junto a la cama de tu esposo- dijo serio.

-hazlo y veremos cómo te va cuando se despierte- dije en tono burlón.

-seguramente cuando lo haga me agradecerá por mantenerte calmada- dijo en el mismo tono.

-Jacob, aun puedo hacerte polvo, deja de joder y responde, ¿lo anotaste todo? -pregunte de nuevo.

-si Bella, cada palabra, punto y coma, tranquila- me sonrió.

-¿Cuándo llegarán?- pregunte cambiando de tema.

- tu hijo estará en casa en una semana- dijo.

-bien, eso está bien- dije dándome vuelta muy rápido.

Mi mundo giro y antes de entender que pasaba me encontré en los brazos de Jacob.

-vamos cariño, has pasado mucho tiempo en vela cuidándolos, es hora que te cuides un poco tu, la criatura que llevas dentro te necesitara completa, ya pasaste un infierno antes, no provoques otro, imagínate que pasara cuando Edward despierte y vea que otra vez estas mas muerta que viva ¿quieres hacerlo pasar de nuevo por ese tormento?- pregunto con ese tono que me convencía de casi todo.

-les odio a todos ustedes, desde que supiste ese asunto me chantajeas, todos lo hacen, Jasper y su gran boca, se la cerrare en cuanto lo vea- dije furiosa.

-vamos, te llevo con tu esposo- dijo levantándome en brazos aun con la sonrisa en la cara.

Me deje porque me siento mareada y estoy segura que no llegare sola hasta donde Edward esta.

Quince días han pasado desde mi llegada, quince días donde dormí en la misma cama que mi hijo, a un lado de la de mi esposo. Pasar a Charlie de una habitación a otra había sido un reto, ya que no lo querían mover mucho, pero sabiendo que me sería imposible estar en dos lados por separado, me toco sacar el ingenio Swan e idear la manera de moverlo sin moverlo realmente. Lo cual hicieron cuando cortamos el tramo de sabana donde dormía.

Movieron el colchón mientras Jasper con Jacob sostenían el trozo de tela donde mi hijo descansaba. Apenas estuvo armada la cama junto a la de mi esposo, lo colocaron ahí con toda la delicadeza que jamás pensé ver en ese par de hombres. Y al liberarse de tan enorme responsabilidad, los escuche respirar tan profundo que por un momento pensé, dejarían sin aire al resto del mundo.

-¿Qué paso Bella?- pregunto Emmet.

Quien apenas alcanzo la puerta sin desmayarse del dolor, no paraba quieto. Acampo en nuestra recamara, en el sofá enorme donde cabe cuan largo es. La espada a la mano, como si alguien pudiera entrar hasta nuestra habitación y dañarnos.

-tuve un mareo y Jacob como siempre exagerando me ha traído- dije.

-¿exagerado? Casi se da contra el suelo, te juro Emmet que si no la amarras tu, lo hare yo- dijo dejándome en la cama.

-bien, me encargare que no salga- dije Emmet dándole la razón.

-al carajo se me van al carajo los dos ¡¡¡pero ya!!!- grite mientras empujaba a Jacob y trataba de mover a Emmet.

-me voy solo porque si te enfureces más te saldrán los cuernos y la cola- dijo Emmet riéndose mientras Jacob se doblaba en plena carcajada.

-¡¡¡¡par de idiotas!!!!- grite completamente enfadada por sus risas y miradas cómplices.

-mujeres y sus cosas de embarazadas- dijo Jacob.

Logro cerrar la puerta antes que le alcanzara el jarrón que lance en su dirección.

-Bella, tranquila, cariño te hará daño- dijo Emmet abrazándome.

Pero tiene razón Jake, las malditas cosas de embarazada me tienen danzando entre el enfado, la tristeza y la furia. Justo ahora, entre los brazos de Emmet, con sus palabras de cariño y con el constante movimiento de su mano en mi espalda me regreso la desesperación de ver que Edward no reacciona.

El llanto de Charlie me hizo soltarme. Seque las lágrimas antes que las viera Emmet.

-iré a ver que su comida este lista- dijo saliendo rápidamente.

-a ver mi niño ¿Por qué lloras?- pregunte acercándome y colocando mi mano sobre la de él.

Aun no me dejan cargarlo pero duermo abrazándolo de la mejor manera que puedo y aunque llora por ser cargado como tal, de alguna manera acepta lo poco que le doy. Para darle de comer me ayudan a ponerlo sobre una de las almohadas y de esta manera darle papillas.

Un rato después lo alimentaba, al menos él parece estar evolucionando mejor, está más despierto, llora poco considerando lo que le ha pasado. Edgar lo revisa dormido, la única vez que lo intento, mientras estaba despierto, mis gritos lo habían hecho detenerse. Empecé a gritarle cuando mi hijo lloro desconsolado al sentir dolor.

Espero ansiosa que pase la semana. Quiero ver a mi otro hijo.

Jasper saldrá esta tarde hacía el castillo de mi esposo para traer a Marco, Rose y Alice. Emmet había querido ir pero aun esta delicado, solo que con su tamaño no hay quien se enfrente y le obligue a quedarse en cama.

Seguramente Rose lo lograra solo con levantar la ceja. Eso sí puede venir, está en la última parte de su embarazo, será peligroso moverla pero estamos seguros que no se querrá quedar allá sabiendo que Emmet está herido. Y Charlie peor.

-señora revisare a su esposo- dijo Edgar entrando como cada día después de tocar la puerta y justo al medio día.

-sí, hoy no ha tenido fiebre- dije.

-lo peor está pasando al parecer pero no debemos confiar mucho, a veces la fiebre no llega pero las heridas siguen infectadas- me explico mientras quitábamos con cuidado los vendajes que le pusiera encima la mañana anterior.

-se ve bien ¿cierto?- pregunte esperanzada.

-no del todo, me temo que las más grandes siguen mal… ¿ve esos puntos blancos? no deberían estar ahí, lo lavare de nuevo- dijo el hombre.

-pero… eso le hará sangrar otra vez- dije con ganas de llorar.

-lo sé señora pero si le dejamos eso así se podrá peor, podría infectarse la carne hacía adentro y entonces no habrá más que hacer por su esposo- dijo el hombre mirándome con pesar.

-bien, ordenare que te traigan lo necesario- dije saliendo.

Apenas cerré la puerta detrás de mi llore con ganas. Mi esposo parece no recuperarse, parece no tener ganas de hacerlo. Necesito hacer algo más, dormir a su lado, hablarle, tratar de peinar su cabellera rebelde parece no ser suficiente.

Una hora después, con más tiras de tela limpias, licor de caña blanco, jabón en barra, una esponja suave y algo del remedio que usaba Edgar para limpiar y desinfectar a la perfección, pedí que Jacob subiera.

Es hora de empezar con el tormento y yo sola no puedo.

-Jacob, necesito que sostengas esto- pidió el hombre entregándole la palangana con agua caliente.

Froto con un paño, luego con la esponja enjabonada y por ultimo con otro paño limpio. Mi esposo empezó a sangrar.

-señora venga, por favor trate de mantener seca esta herida mientras me ocupo de las otras- pidió mientras me entregaba un fajo de trozos de tela.

Trate de hacer lo que me pedía pero las lagrimas me impedían ver.

-déjame a mi Bella- dijo Jake.

Me quito amablemente mientras Emmet que había llegado minutos antes me abrazaba.

-vamos Bella, no te me descompongas ahora, tu esposo te necesita entera, además los pequeños también. Si te pones así y te enfermas ¿Qué será de todos tus hombres?- pregunto Emmet abrazándome y hablándome como un hermano mayor.

Como Mike solía hacer.

-es que no puedo, está tomando mucho tiempo, ahora empezará con las fiebres otra vez… aun puedo perderlo, ¿no lo vez? ¿Qué hare yo sí él?- pregunte hundiendo mi rostro en su pecho.

-ay Bella, no digas eso, estará bien, créeme, Edward es fuerte- dijo pero no pase por alto que su voz sonaba aprensiva.

-ya termine señora, en la noche vendré a verlo y si la fiebre regresa mándeme a buscar, no se preocupe por nada más-

Se retiraron todos, Emmet fue el último, parece entender que necesito estar a solas con mi esposo. Mi hijo duerme profundamente. A Edward lo mantenemos dormido con láudano, Edgar, dice que las heridas están muy frescas todavía para despertarlo y que sin duda sufrirá.

Tome su mano, acaricie su rostro, de rodillas junto a la cama. Su rostro de lado, pálido, frio. Ausente, perdido un mundo de sombras.

¿Sera esto lo que él sintió en esos días que estuve inconsciente?

Ahora entiendo el miedo que tiene de repetir la experiencia de mi último embarazo. Ahora entiendo la desesperación que sintió cuando me negué a perder a mi hijo, pero… aun no puedo hacerlo. Al menos ahora lo entiendo.

Las horas pasaron hasta que el sol se oculto y las fiebres aparecieron.

Cinco días con sus cinco noches pase junto a mi esposo mientras cambiaba los paños de agua fría, a veces yo, a veces Emmet, a veces Jake.

Ellos ellos lo atienden mientras me encargo a Charlie ya que en ningún momento salí de esa habitación más de lo que me tomo asomar la cabeza por la ventana.

-bueno señora, le tengo maravillosas noticias, la infección parce haber cedido, de ahora en mas deberá estar bien, no olvide de poner este ungüento y mañana regreso- indico el sexto día Edgar.

El alivio que sentí fue casi desarmante.

Esa noche por primera vez pude dormir desde que la recaída empezara. Y lo hice porque Eugenia se quedo en el sofá pendiente de mis hombres. Yo estoy completamente agotada.

Un llanto me despertó cuando el sol entraba por la ventana.

No es Charlie. Es Marco. Salí casi corriendo de la habitación y encontré a Alice cargando a mi hijo. Corrí hacía él y o abrace. Se colgó a mí con todas las fuerzas que su bracitos le dan.

Me dejo un beso húmedo de baba. Le devolví uno igual de húmedo, solo que el mío lo está de lágrimas. Salude a mis mejores amigas. Rose venía subiendo del brazo de Jasper y de la mano de Emmet. Por la expresión del enorme tipo ya le han leído la cartilla.

Apenas llego arriba nos abrazamos fuertemente.

-¿puedo verlo? a Charlie- agrego como si yo no supiera a quien se refería.

-espera, déjame revisar a Edward y podrás entrar- dije.

Recordé que mi esposo casi siempre está desnudo o cubierto apenas por el calzoncillo que Emmet me ayuda a ponerle cada día. Es más fácil así atenderlo cuando la fiebre le comienza.

Entre a la habitación y lo cubrí con una sabana. Deje un beso en la mejilla libre de ese día. Cada mañana le muevo la cabeza de un lado a otro para que no le duela mucho el cuello al despertar.

-pasa, aun no le quitan todo el vendaje pero no está como al principio- dije mientras entraban mis amigas.

Alice lloro al ver a Edward.

Rose casi dio un grito cuando vio a mi hijo, después de todo es su ahijado.

A partir de ese momento al menos por el día, Rose vive pegada a Charlie, Alice a mí, yo a Edward. Solo salen cuando Emmet o Jasper entran para ayudarme a asear a mi esposo.

Los días siguen pasando en calma, al menos ahora ya no me siento tan sola. Mis amigas están conmigo. Mi hijo reacciona bien y mi otro hijo parece entender que su hermano no está en condiciones de jugar porque gatea muy despacio hasta donde Charlie duerme y se acuesta junto a él.

En más de una ocasión lo vi poner el brazo sobre su hermano y pegar su boca a la cabeza. Es muy tierno. Apenas pasan los siete meses por algunos días y ya pinta que serán muy unidos.

Los días que Charlie está despierto se desespera por soltarse y seguir a su compañero de aventuras, entonces Marco se sienta junto a él y lo mira por un momento, acto seguido se deja caer junto a su hermano. Y no se levanta de ahí.

Cuando nos damos cuenta ambos duermen. Mi hijo mayor cuida a mi hijo menor.

-buenas noches Bella- dijo Rose cuando me despedí de ella en su habitación.

-¿Cómo te sientes? -pregunte antes de que desapareciera, desde la tarde ha estado con más dolor del normal en la espalda.

-como un barril de cerveza sin cerveza- dijo con cara de resignación.

A petición de ambas, habíamos movido a Charlie de nuevo a la habitación anterior y Jasper con su esposa se quedan ahí para que yo pueda quedarme con Edward. Me duermo en la cama a su lado, tratando de no moverme mucho.

Paso otra semana.

Y Rose empezó con el parto de su hijo.

-vamos Rose, puja cuando sientas el dolor- dijo Edgar mientras le ayuda a su mujer a traer al bebe al mundo.

-anda mi vida, un poco más- pidió Emmet abrazando a su mujer.

-te partiré por mitad como cerdo, imbécil por tu culpa estoy así- dijo Rose entre pujido y pujido.

Yo trataba de no reírme mientras preparaba los trozos de tela. La rubia había pasado casi 6 horas con dolores antes de empezar.

Jasper afuera da vueltas como felino enjaulado. Alice sale cada tanto para informarle y para ella misma respirar, está en el periodo de síntomas y a cada rato vomita. Estar adentro mucho tiempo es algo que no puede hacer pero se niega a quedarse fuera.

-Vamos niña, uno más y esta fuera- decía Edgar.

Por fin después de unos minutos un llanto de bebe inundo la habitación.

-es una niña, felicidades, tienes una niña- dijo el hombre entregándole a Emmet el bultito.

La cara del oso fue inolvidable, se puso blanco, con la sonrisa de imbécil pintada y los ojos húmedos. Sin decir nada se sentó de nuevo con Rose. Ambos admiraban a la criatura.

-se la llevare a Jasper- dijo mientras Rose se quedaba dormida.

-me dejas que yo la lleve- pedí.

Me sonrió antes de entregármela. Es hermosa, no distinguí el color de los ojos pero es rubia como su madre y por la manera como me miraba y sonreía, se parecerá al padre. Salí con la criatura en brazos y me acerque a Jasper.

-mira, alguien debe conocerte- dije.

Me miro antes de mirar a la nena. Su sonrisa fue muy parecida a la de Emmet.

-¿me la das?- pregunto.

La deje en sus brazos y me regrese a donde mi esposo esta.

Debo contarle el episodio completo.

Me hice la costumbre de hablarle sobre el día que termina, solo por no perder la costumbre de platicar con él, sé que no me escucha pero igual lo hago

Por fin paso el mes completo desde mi llegada.

Mi hijo está mucho mejor, ya lo dejamos tratar de moverse un poco más, intenta sentarse de nuevo, aun no se sostiene pero Edgar dice que es normal, que con todo lo que paso le tomará algo de tiempo llegar a eso.

Marco empieza a dar pasos muy cortitos pero siempre agarrado por alguien. Su hermano intenta seguirlo y al no poder llora inconsolable. Por lo que su hermano se deja caer y llora también. Y para no ser menos, la nena de Rose se suelta haciéndoles coro.

-cielos, a este paso me volverán loco- es la queja de Jake cuando se queda con los tres en la habitación de un costado.

-no exageres Jake, cuando te cases y tengas los tuyos veras que no es tan malo- dijo Rose entrando despacio.

Mi amigo sale disparado. Yo me rio desde la habitación de Edward, de pie en la entrada y con las puertas abiertas ya que están una pegada a la otra.

-señora, ha pasado un mes y me parece prudente dejar de darle láudano al señor, algunas de sus heridas han empezado a cicatrizar y creo que será bueno dejarlo despertar- dijo Edgar.

Mi sonrisa fue enorme y mi felicidad se hizo más grande aun. Pero rápidamente se opaco cuando al segundo día no abrió los ojos.

-¿Cuándo despertara?- pregunte el tercer día.

-no sé señora, debemos esperar, ha pasado por mucho, no ha comido como debe ser, apenas algo de los líquidos que le hemos dado, no está recuperado, además recuerde que pasara aun algo de tiempo antes que el señor vuelva a ser el mismo, le dará mucho dolor todavía-

-gracias Edgar, por todo- dije.

Se retiro cerrando la puerta al salir.

Me gire para mirar a mi esposo.

Las malditas lágrimas hicieron su aparición.

Esto es un maldito infierno, ya no soporto la espera, la incertidumbre, la soledad. Sin mi esposo no es lo mismo, mis hijos no me son suficientes y sé que es horrible pensar así pero… es lo que siento.

Lo único que me mantiene en pie es la criatura que llevo dentro, ese pequeño ser que es parte de Edward también. Lo único que me da esperanzas es que mi esposo aun respira. Lo único que deseo en este momento es que despierte.

Daría cualquier cosa por verlo despertar

Me acosté a su lado después de revisar que este “bien”.

Seguí llorando hasta perderme en el tiempo…


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Chicas volvi, tras casi dos semanas de no tener internet en casa por fin llegaron los tecnicos a repararlo.... he aquí el capi y espero lo disfruten

martes, 22 de enero de 2013

La Bestia del Castillo





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25.- Una carrera contra la muerte 

Edward pov 

Apenas fui consciente de correr hacía el cerco, apenas fui consciente de romper las estacas que hacen de encierro, apenas fui consciente de nada que no sea la canasta. Pero por más que corrí no llegue a tiempo. 

Se estrello contra el suelo. El llanto ceso. 

Lo siguiente que supe fue que algo me cayó encima, enterrándome en la espalda pequeñas dagas, cortando mi piel y desgarrándola al pasar. No sentí dolor, no sentí miedo, solo sentí la creciente necesidad de saber si mi hijo ha sobrevivido a la caída. 

En algún momento deje de sentir las dagas en mi cuerpo, me arrastre hasta donde mi hijo esta. El silencio que hay después de la gritadera de mis hombres es de muerte. 

Solo el sonido de mi corazón retumba en mis oídos. 

Por fin llegue. La canasta cubre el cuerpo de mi Charlie, la quite despacio y con terror creciendo por lo que encontrare... 

Mi niño… está muerto. 

Y deje que la oscuridad lo invadiera todo. 


Bella pov 

-señora… señora despierte, hay noticias de su esposo, señora…

Por fin abrí los ojos. A mi lado Marco duerme plácidamente. 

-¿noticias de Edward, de Charlie?- pregunte mientras me incorporaba rápidamente y Carmen me ayudaba con el vestido. 

-si señora, abajo hay un hombre que dice venir de Forks, pero no nos dijo más- salí antes que terminara de hablar. 

Baje corriendo, aun descalza, mientras Carmen corría con mis botas cortas, esas que Edward me regalara después de la matanza de serpientes. 

-José… ¿Qué noticias me traes de mi esposo y mi hijo?- pregunte apenas llegue al salón. 

-señora no puedo decir mucho, pero su hijo… su esposo… niña ¿quiere sentarse?- pregunto. 

Ante eso me sentí morir, no pueden ser buenas noticias si necesito sentarme. 

-dímelo de una vez y déjate de pendejadas - dije por primera vez dejando mi papel de señora. 

El hombre me miro con los ojos muy abiertos. 

-están muy mal los dos señora, quizá no sobrevivan- dijo sin rodeos. 

El grito que se escucho en toda la torre salió de mi antes de darme cuenta que soy yo quien grita. Las piernas me fallaron, el corazón se detuvo en medio de mi pecho. Y las lágrimas no esperaron. 

-Isabella tranquilízate, ¡¡¡reacciona por Dios!!!- 

No logre respirar hasta que sentí el ardor en mi mejilla. Inspire profundamente. Esme arrodillada frente a mi me sostiene de los hombros. 

-tengo que ir- dije. 

Limpie mis lágrimas. 

-Carmen, dile a Sam que prepare a Divina, ¡¡¡ahora!!!- camine hacía donde Alice estaba de pie abrazando a Marco - te encargo a mi hijo, con tu vida me respondes por él Alice, con tu vida- dije tomándola de los hombros. 

-con mi vida- respondió -Bella… Jasper… se lo dices, que regrese vivo y de preferencia completo- dijo mi amiga reteniendo mi mano. 

Asentí. 

-¿A dónde crees que vas? Estás embarazada, no puedes solo salir corriendo como si nada, es mucho camino, al menos son tres días en carruaje- dijo Esme. 

-llegare hoy en la noche- dije mientras por la ventana alta veía el cielo aun oscuro. 

Me acerque a Alice, bese a mi hijo y me dirigí hacia afuera apenas después de ensartarme las botas. Me siguieron, el llanto de Marco me rompe el alma, pero su hermano y padre me necesitan. 

-Bella… no lo hagas- dijo Carlisle tomando mi brazo. 

-es mi esposo y mi hijo, no puedo solo quedarme aquí... no puedo- dije soltándome. 

-señora la yegua esta lista y su escolta también- dijo Laurent. 

-vamos entonces- respondí. 

Así, con un vestido que no es para montar, mis botas favoritas para estar en casa, el cabello suelto y con nada más que la determinación de llegar a donde están mis hombres, salí. 

-vamos Divina, mis hombres me necesitan- susurre al oído del animal. 

Pareció entender mi desesperación porque nunca bajo el ritmo. Monte en mi caballo y no voy a parar hasta ver las torres de Forks. 

En las pocas ocasiones que mire hacia atrás, los hombres me seguían con algo de distancia, solo Laurent parecía ir a mi ritmo. Pero igual iba detrás. Tal como dije, llegue cuando el sol se ocultaba. Apenas entramos con los caballos salte frente a la entrada del castillo. 

¡¡¡Edward!!!- grite nada más entrar. 

-¡¡Bella!!- escuche. 

Mire en dirección a donde la voz provenía. Jacob de pie con cara de asombro. 

-¿donde están? ¿Están vivos? ¿Llegue tarde? ¿Los perdí?- pregunte mientras las lagrima aparecían por primera vez desde que me subiera a Divina. 

-acompáñame, te llevare con tu hijo- dijo sin responderme. 

Entre en la habitación que fuera la mía. En medio de la cama esta mi niño, empatado completamente. 

Un grito ahogado salió de mí. Tuve miedo de acercarme, de tocarlo. 

-no lo lastimaras si no lo presionas fuerte, Edgar lo reviso, cuando cayó del árbol aterrizo sobre una oveja que estaba muerta justo debajo, pero aun así el golpe le rompió varios huesitos. Estuvo inconsciente lo que duro el camino de regreso y parte de la noche, hace unas horas se despertó pero en la comida el dieron unas gotitas de láudano para que el dolor no lo torture. No podrás levantarlo de la cama en un mes- dijo mi amigo sosteniéndome. 

-Jacob ¿Qué paso?- pregunte cuando sus palabras parecían no tener sentido. 

-siéntate, te contare todo- 

Me senté en la cama, me acomode abrazando a mi pequeño apenas, tiene unos moretones en su mejilla. Me negué a ver que más hay. Estoy segura de no soportarlo. 

Dos horas después lloraba con ganas al terminar de escuchar lo que ha pasado. 

-¿Dónde está Edward?- pregunte. 

-en la recamara que era de tu padre. Bella debes de saber que antes que pudiéramos darles muerte a las panteras, una de ellas lo ataco, lo dejo muy mal. No sabemos si sobrevivirá- dijo mientras salíamos de la recamara y una de las mujeres entraba para quedarse con Charlie. 

Caminamos rápidamente a donde Edward esta, Jacob abrió la puerta y me quede en el umbral, no estoy segura de superar lo que habrá adentro. Aspire profundamente antes de entrar del todo. 

-Bella ¿Qué haces aquí?- pregunto Jasper levantándose. 

Lo mire un momento antes de entender que es a mí a quien habla. 

-Jasper… ¿Cómo esta?- pregunte regresando la mirada hacía la cama. 

Donde mi esposo yace acostado sobre su pecho y estomago. Lienzos cubren su espalda, empapados de sangre. 

-señora… no lo toque, necesita tener las manos limpias o la infección lo matara definitivamente- dijo un hombre cortándome el paso. 

Me detuve justo donde me interceptara. 

-¿vivirá?- pregunte. 

-eso solo Dios lo sabe, hemos hecho todo lo posible, lave, cure, desinfecte y costure la piel de nuevo pero… hay demasiado daño los cortes fueron muy profundos, lo siento señora... no puedo hacer nada más- dijo Edgar. 

-iré a lavarme- dije saliendo sin responder las preguntas que Jasper seguía haciéndome e ignorando todo lo demás. 

Por suerte Jacob había ordenado que me preparen una tina en la habitación donde mi hijo esta. En media hora me bañe, vestí y estuve lista para hacerme cargo de mi familia. 

-señora, revisare al niño- dijo Edgar, el curandero del castillo. 

Asentí mientras las dejaba entrar. Con mucha delicadeza lo desenvolvió. Lo fue tocando por todo el cuerpo mientras mi alma lloraba al ver la cantidad de moretones que mi hijo tiene. 

-Dios… ¿estás seguro que sobrevivirá?- pregunte llorando. 

-su hijo cayo de una altura considerable, decirle ahora que sí o no sería adivinar, está reaccionando bien, sigue respirando y al parecer por ser tan pequeño sus huesos soldarán bien, pero no puedo decirle como este por dentro, siempre existe la posibilidad de que este reventado por dentro… no lo sabremos hasta dentro de unos días. ¿Señora no ha sangrado?- me pregunto mirándome seriamente. 

Lo mire sin entender. 

-el señor Jasper me dijo que estaba usted esperando y Jacob dijo que llego a caballo, ¿me permitirá revisarla?- pregunto. 

Me quede pensando que ningún otro hombre más que mi esposo me ha visto jamás desnuda y no empezare ahora. 

-solo tocare su vientre, no necesita quitarse nada, solo acuéstese y si está más cómoda, puedo llamar a alguna de las mujeres- dijo al notar mi indecisión. 

-sí, eso estará bien- dije. 

-bien, iré por mi esposa, es partera solo que ahora mismo está embarazada y no le dejo hacer demasiado esfuerzo, ella le revisara en caso de que algo no esté bien, Margarita, ¿se acuerda de ella?- pregunto el hombre antes de salir. 

Asentí apenas y con eso se marcho. 

Me quede mirando a mi niño aun dormido por el láudano. Sin saber cómo logre tomar su mano, el miedo a lastimarlo es enorme pero mi deseo de tenerlo entre mis brazos es aun más grande. Me aferre a su calor mientras lloraba a su lado. 

Me perdí en el tiempo hasta que un toque en la puerta me hizo reaccionar. Me seque el rostro lo mejor que pude y abrí. 

-Margarita- dije abrazando a una de las mujeres que viviera y sirviera en el castillo mientras viví ahí. 

No es muy grande, apenas 8 años mayor que yo. Luce un vientre nada despreciable. 

-mi niña, lamento verte en estas condiciones, pero es bueno verte, anda, recuéstate para que mi esposo te revise. Veamos cómo va ese pequeñín- Dijo colocando su mano en mi cuerpo. 

-aun no se nota nada, según la mujer de allá, llevo 13 semanas, 14 quizá, hace días que me lo dijo- respondí mientras me quitaba el vestido y me acostaba. 

Me cubrió las piernas con una manta y los senos con otra. Se acerco a la puerta y llamo a su esposo. 

-veamos señora, le tocare solo lo necesario- dijo Edgar sonriendo. 

Lo mire mientras me revisaba, no es joven, tendrá unos cuarenta y mucho… cincuenta y nada pero es muy atractivo. Entendí porque Margarita se había casado con él aunque le lleva la delantera. 

-pues está en lo correcto señora, tiene entre 14 y 15 semanas le daré un té para que se mantenga tranquila y no le afecte demasiado todo esto- dijo antes de salir. 

Su esposa me sonrió y se marcho también. Me quede ahí acostada, media desnuda, llorando. Aun esta el asunto de que Edward no lo quiere. 

Aunque tal vez con esto cambie de parecer, tal vez el horror de casi perder a un hijo le dé una perspectiva de lo que para mí será perder este. 

Pesando en eso, cansada del viaje, aterrada por lo que viene y que no pinta halagadoramente me acosté. Un toque en la puerta me despertó de nuevo. Me puse el camisón y abrí sin prestar atención a nada. 

-quizá quieras ver a Edward… esta peor Bella- dijo Jasper mirándome directamente a los ojos. 

Asentí mientras hacía por salir. 

-¿no te vestirás primero?- pregunto si apartar sus ojos de los míos. 

Entonces caí en cuenta que sigo solo con el camisón transparente que uso debajo de mis vestidos. Me di la vuelta y entre de nuevo. 

Genial. Edward me matara cuando lo sepa que su primo me vio casi desnuda, pero… al menos estará vivo. Ruego que siga vivo. 

Me puse un vestido rápidamente y note que me apretaba un poco a la altura del vientre. Mi criatura se hace notar, mal momento para eso. Quise ponerme otro pero… mi esposo me necesita, además ninguno me quedará, todos los que hay son de cuando era soltera, o sea hace unos tres o cuatro kilos atrás. 

Me puse un chal por encima de los hombros para cubrir mi vestido abierto. Y salí con Jasper pegado a los talones mientras una de las sirvientas se quedaba con Charlie. 

-señora que bueno que vino, me temo que su esposo no está respondiendo a las remedios, la fiebre le ha empezado y no sé si sea capaz de resistir. Ayudaría mucho si usted le habla, quizá al saber que está usted aquí se anime y ponga de su parte - 

-no entiendo, ¿qué tiene eso que ver con la fiebre?- pregunte acercándome a la cama. 

-cuando paso lo de tu padre y hermano tu estuviste igual, Rhona recomendó animarte, dijo que tus ganas de vivir debían ser grandes para que superaras las fiebres, creemos que con Edward es lo mismo, cuando perdió el conocimiento, el niño estaba inconsciente y lleno de sangre, pero no de él sino del animal sobre el que cayó, lo que Edward vio fue a tu pequeño, callado, con los ojos cerrados y cubierto de sangre, estoy seguro que cree que Charlie esta muerto y eso… se dejara morir pensando que…- 

-que lo perdimos- dije mientras lloraba antes la escena que me describía porque de haberlo visto yo también habría querido morir. 

-sí, exacto- dijo Jasper de nuevo. 

-¿Dónde está Emmet?- pregunte cuando recordé que no lo había visto. 

Ese hombre no se despega de mi esposo. 

-en la otra recamara, la de Mike, peleo con un oso y digamos que no salió tan ileso, pero está en mejores condiciones que Ed, solo tuvo cortes en brazos y piernas y una dentellada en el hombro derecho- dijo Jasper. 

-¿nada más?- pregunte sarcástica. 

-sí, nada más, considerando que el oso termino muerto- dijo con una media sonrisa. 

-siempre imagine a Emmet como uno de los osos negro de ese bosque- dije. 

-bueno, mi hermana seguro que se ha ganado un abrigo, así como el tuyo, tu esposo pidió el primer oso que matamos, ahora mismo están haciendo la prenda- dijo Jasper. 

-¿y qué le llevas a Alice? Debes regalarle algo muy bueno porque lo que ella tiene para ti es… invaluable- dije. 

Me miro serio hasta que mis manos sobre mi vientre le hicieron entender. Su cara paso de seria a feliz en un parpadeo. 

-¿de verdad?- pregunto tomando mis manos. 

-sí, me pidió que lo dijera, quiere que te cuides un poco y que regreses, de preferencia, completo- dije. 

Me abrazo sin más y después de dejarme un beso salió a todo correr. 

Mi realidad regreso al ver a mi esposo entre la vida y muerte. 

-señora, puede acercarse, venga quizá usted pueda hacer más que mis remedios. Estamos en una carrera contra la muerte y quizá su mera presencia nos haga ganar- dijo Edgar tomándome de la mano y llevándome junto a Edward. 

-Edgar, pide que traigan a mi hijo a esta habitación- dije tocando la mano de Edward. 



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