miércoles, 11 de enero de 2012

LLC. Capitulo 20: Encontrando un Arbol

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ENCONTRANDO UN ARBOL

Había estado ansioso casi todo el día. Estar separado de Bella, después de haber confesado nuestro amor, era casi insoportable. Todo lo que quería era estar en casa, abrazándola.

Estaría mintiendo si no dijera que una pequeña parte de mí también quería asegurarse de que era verdad. No quería nada más que Bella me quisiera como yo la quería a ella. Pero esa persistente voz en mi cabeza me decía una y otra vez que cómo alguien tan perfecto podía quererme. Sabía que era mi miedo haciendo que dudara de ella. Pero como Alice me había dicho, Bella no tenía nada que ver con la chica que me había hecho daño.

Sabía que necesitaba dejar atrás el pasado, especialmente si quería un futuro con Bella. Pero ¿cómo olvidas algo tan doloroso? ¿Cómo eliminas los cambios que provocó en tu vida, en tus creencias?

Quizás Alice había tenido razón... quizás todo lo que había que hacer era dejar de tener miedo y abrirte a la persona correcta. Esa persona era Bella. Ella nunca me haría daño. Me había dicho que no lo haría y cada parte de mí sabía que estaba diciendo la verdad.

Esos pensamientos eran importantes, pero también lo era el examen que tenía delante de mí. Tuve que usar todo mi control para concentrarme en el examen. Intenté no hacerlo muy rápido, pero aún así fui el primero en acabar. Me hice repasarlo dos veces. Lo último que necesitaba era arruinar mi examen final. Carlisle lo usaría como excusa para hacerse cargo de mi carrera.

Dejé el examen y me fui rápidamente. En el camino de vuelta a casa, mis pensamientos volvieron a Carlisle otra vez. Mi padre me quería y quería que fuese feliz, pero también creía que sabía cual era la mejor manera de conseguir eso. Quería que fuera médico como él. Yo sólo quería tocar música. Sabía que necesitaba hablar con él sobre esas cosas, pero quería esperar hasta después de Navidad.

Cuando finalmente llegué a mi calle, respiré de alivio. Estaría viendo a Bella en unos segundos. Aparqué el coche y abrí la puerta. Escuché la puerta principal abrirse y levanté la mirada para ver a Bella corriendo hacia mí.

"¡Edward!" gritó mientras caía en mis brazos, abrazándome fuertemente.

Incliné la cabeza y hundí la cara en su cuello. "Gracias por la cálida bienvenida."

"Te he echado de menos."

"Yo también te he echado de menos," dije, levantando la cabeza y besándola suavemente. "Te quiero, Bella."

Sonrió y sus ojos marrones brillaron de alegría. "Te quiero, Edward."

"¡Bella!" la llamó Alice desde el porche. "¡Vuelve aquí! ¡Todavía no hemos acabado!"

Bella se rió por lo bajo mientras agarraba mi camiseta y se apretaba más contra mí. "El Duendecillo de las Vacaciones es una malvada que te obliga a trabajar. Sólo necesita un látigo para completar el conjunto."

Una risa se me escapó mientras íbamos a la casa. Alice me dirigió una expresión de desconcierto. Estoy seguro de que se estaba muriendo por saber de que me estaba riendo, pero negué con la cabeza. No pondría a Bella en peligro de compras. Era la forma favorita de venganza de Alice.

"¿Cómo te ha ido el examen, hermanito?" preguntó Alice, sonriendo por como estaba agarrando a Bella.

"Creo que lo he hecho bastante bien. El profesor no cubrió tanto material como dijo que haría. Sólo me queda un examen y habré acabado con este semestre." Eché un vistazo al salón, admirando el trabajo de Alice y Bella. "Está muy alegre, Alice."

"¡Sólo espera hasta que tengamos el árbol!" dijo Alice animadamente, frotándose las manos. "La verdad es que creo que puede que supere a Esme este año."

"Hablando de ella..." miré fijamente a Alice, dejándola saber de lo que estaba hablando en caso de que nuestra madre estuviera en casa.

"Ha ido a Port Angeles a pasa el día. Algo sobre un acto importante," dijo Alice.

"¿Deberíamos usar esta oportunidad para recoger su regalo?" pregunté.

Alice se puso los dedos en la frente y cerró los ojos. Los abrió y me sonrió. "Prevengo que lo haremos mientras conseguimos el árbol."

"Por supuesto." Me reí por lo bajo. "Eres la Gran Ali."

"¿Le importaría a alguien incluirme en la conversación?" Bella estaba sonriendo mientras nos miraba.

Resistí el impulso de cubrir su preciosa cara con besos. Aunque los dos lo disfrutaríamos, también sabía que la haría pasar vergüenza delante de Alice. En vez de eso sonreí.

"Cuando era pequeño. Alice intentó convencerme de que podía ver el futuro. Incluso hizo un cartel para su puerta, llamándose a sí misma la Gran Ali. Tenía una mesita montada, con bola de cristal y todo. Aunque el turbante morado era demasiado."

"Yo no hago nada a medias, hermanito." Alice me dio en el pecho con un dedo. "Tú, de todo el mundo, deberías saberlo."

"Lo sé," me reí por lo bajo, empujándole la mano.

"Bueno, Gran Ali," dijo Bella. "Dime mi futuro."

Alice cogió la mano de Bella y trazó las líneas de su palma. "Veo un gran amor en tu futuro. Te veo siendo muy feliz y con mucho éxito. Veo una gran familia con dos niños, una gran casa, un Volvo y un Porshe Cayenne. Oh, y dos cuñadas, ¡que te forzarán a comprar hasta que te caigas!"

"Eso es tremendamente específico," Bella se rió, recuperando su mano. "¿Y cuándo voy a encontrar a este gran amor?"

"Ya lo has hecho," dijo Alice con un guiño. Se fue bailando a la cocina sin esperar la respuesta de Bella.

Bella se quedó de pie a mi lado tan inmóvil como una estatua. Le di un momento, preguntándome lo que estaría pasándole por la cabeza. ¿No pensaba que nuestro amor era grande? ¿No quería una familia en su futuro?

"Bella, ¿estás bien?" pregunté.

Asintió lentamente. La acompañé hasta el sofá y la senté.

"No puede ver el futuro de verdad, ya sabes."

"Lo sé," susurró Bella, mirándose fijamente las manos. "Pero sería bueno si pudiera... y tuviera razón."

Mi corazón se hinchó por las posibilidades de su declaración. Pero antes de que pudiera decirle lo que yo pensaba, la puerta principal se abrió de repente. Emmett y Jasper entraron discutiendo, arrastrando a Rosalie.

"Te estoy diciendo que en la vida real nunca pudo pasar de esa manera," insistió Jasper. Su cara estaba roja y me pregunté cuanto tiempo llevaban con eso.

"¿Cómo lo sabes?" discutió Emmett. "¿Estabas allí durante la Guerra Civil?"

"No, pero he leído todo lo que hay sobre eso," se defendió Jasper. "El submarino que llamaron 'David' no fue construido como un submarino normal. La palabra 'torpedo' tenía un significado muy impreciso en aquella época. El submarino se usaba sobre todo para embestir barcos. No tiene nada que ver con los de 'La Caza del Octubre Rojo'."

"¿Podéis parar?" suplicó Rosalie. Se dejó caer en uno de los sofás y se cubrió la cara con las manos. "Habéis estado discutiendo desde la mitad de la película. ¡Han sido unas tres horas!"

"Lo siento, Rose," dijo Emmett. Se sentó a su lado y con delicadeza le quitó las manos de la cara. La abrazó y la besó en la mejilla. "Supongo que se nos ha ido de las manos."

"Perdón," Jasper suspiró, sentándose a mi lado en el sofá. "Da la casualidad de que La Guerra Civil es una pasión mía."

"Ya lo he visto," comentó Bella mientras le sonreía a Jasper. Él le devolvió la sonrisa.

"¡Jazzy!" gritó Alice mientras venía corriendo y saltaba encima de él. "¡Hoy te he echado de menos!" Le rodeó con sus pequeños brazos y le besó a fondo.

Casi era suficiente para que me sonrojara, pero lo había visto suficientes veces para superarlo. Al parecer, Bella no era inmune. Sus mejillas estaban rojas mientras miraba fijamente el techo. Hice todo lo que pude para no reírme mientras la abrazaba, intentando consolarla.

"Alice, la casa está genial," dijo Rosalie mientras contemplaba la habitación.

Alice se separó de Jazz y sonrió. "¡Todavía queda mucho que hacer! ¡Pero primero! Tenemos que recoger el regalo de Esme y comprar un árbol. ¡Deberíamos irnos ya!"

"Cojamos mi Jeep y podremos ir todos juntos. El árbol también cabrá perfectamente en la parte de arriba," dijo Emmett.

Bella y Alice se fueron corriendo hasta el armario de los abrigos y sacaron sus chaquetas. Todos salimos fuera y nos dirigimos al Jeep de Emmett. Era una monstruosidad, pero era perfecto para conducir por carreteras no pavimentadas. Emmett nos había llevado a Jasper y a mí unas cuantas de veces.

Esperé pacientemente a que Bella se subiera en la parte de atrás. Sonreí al darme cuenta que las ruedas casi le llegaban a la cintura. Mis reflexiones fueron interrumpidas cuando Bella empezó a caerse hacia atrás.

Sin ser consciente de lo que hacía, extendí los brazos para sujetarla y que no se cayera al suelo. La levanté para que se montara sin problemas en el jeep. Entonces fue cuando me di cuenta de que acababa de tener mis manos en el culo de Bella.

Casi me ahogué y tosí, intentando no ponerme rojo. Mi madre siempre me había enseñado a ser respetuoso y había ciertos sitios en los que simplemente no ponías las manos. ¿Qué iba a pensar Bella?

La estruendosa risa de Emmett sonó justo detrás de mí, haciendo que me encogiera. ¿Lo había visto? Pensé que lo mejor era actuar como si nada hubiera pasado por si no lo había visto.

Me dio una fuerte palmada en la espalda y dijo "¡Súbete en el jeep, Eddie!"

"¿Qué le ha pasado a mi mes sin ese apodo?" pregunté.

Emmett se inclinó más cerca de mí y susurró, "Acabas de tener las manos en el culo de mi hermano pequeña. Puedo llamarte como quiera."

Tragué saliva y le miré, esperando que no fuera a humillarme.

Se rió otra vez. "¡Súbete ya, Edward!"

Mis nervios se habían disparado. ¿Había pensado Emmett que eso era ir muy lejos? ¿Iba a decirle algo a Bella? Era mi amigo, y sabía que era tonto estar preocupado por que me fuera a dar una paliza... Pero también era su hermano mayor. ¿Por qué Bella no podía tener un hermano un poco menos capaz de darme una paliza?

Bella se inclinó hacia mí. "¿Qué estaba diciéndote Emmett? Estás un poco verde."

"No mucho," me encogí de hombros.

Ya había pasado suficiente vergüenza, sin admitirle a Bella mi miedo hacia Emmett. Ella siguió mirándome fijamente. El brillo de sus ojos me hizo sentir como si supiera lo que había pasado y lo que estaba pensando.

Bella se inclinó y puso sus labios al lado de mi oído. "Te vio ayudarme, ¿verdad?"

Sólo pude asentir.

"No te preocupes. No me ha importado."

Se sentó otra vez y sólo pude mirarla. Una vez más, me había dejado sin habla al decir algo completamente inesperado. Me sonrió y volvió su atención a Alice. Me encontré a mi mismo deseado que pudiera leer su mente. Le hubiera preguntado lo que estaba pensando, pero estábamos rodeados de cotillas.

"¿Y cuál es el regalo que estamos recogiendo para tu madre?" preguntó Bella.

Había estado tan perdido en mis pensamientos que no me había dado cuenta de que me estaba mirando otra vez. Sonreí, pasando una mano por su sedoso pelo de color chocolate. "Alice y yo nos decidimos por un cuadro."

"¡A Esme le encantará!" dijo Bella alegremente.

"¿Cómo lo sabes? Todavía no lo has visto." pregunté.

"Porque es Esme y le encantan los cuadros," Bella se encogió de hombros.

"Eso es lo que yo dije," gritó Alice, dándome una palmada en el hombro. "Bueno, Bella, ¿has acabado tus compras de Navidad?"

"La verdad es que no he empezado," admitió Bella.

"¡BELLA!" gritaron Alice y Rosalie.

"¡Bella Swan! ¡Estamos a 22 de diciembre! ¿Cómo es que todavía no has empezado?" dijo Alice escandalosamente, con las manos en las caderas.

"Odio comprar," contestó Bella, sus mejillas poniéndose rojas.

"Vamos a ir mañana, jovencita," ordenó Alice. "No nos iremos hasta que tengas regalos para todo el mundo de tu lista."

"Bien," Bella se rió. "¡Es una lista muy corta!"

"¿Cuántas personas tienen en tu lista?" preguntó Alice.

Bella se mordió el labio y arrugó la nariz. "Nueve."

"¡Nueve!" gritó Alice. "¡Y ya está!"

"Alice," dije entre dientes. Yo sabía porque Bella sólo tenía nueve personas. ¡No podía creer que mi hermana no lo supiera! ¡Siempre parecía saberlo todo!"

Bella se tiró de la camiseta. "Sólo nueve. No conozco a tanta gente."

Alice le dio un fuerte abrazo a Bella. "Lo siento. Eso ha sido muy insensible por mi parte. Sólo es que me había imaginado que alguien tan dulce y divertido como tú tendría muchísimos amigos. ¿Me perdonas?"

Bella asintió lentamente.

"¿Me dejarías por favor que te lleve a comprar y que te ayude a encontrar tus regalos?" preguntó Alice con una amistosa sonrisa. ¡Estaba impresionado! Alice nunca pedía permiso para arrastrar a alguien de compras.

Bella sonrió alegremente y besó a Alice en la mejilla. "Es tu deber como mi amiga ayudarme, ¿verdad?"

"¡Por supuesto!" Alice se rió por lo bajo. "¿Y quiénes son esos nueve? Quiero ir pensando en ideas."

"Bueno, estáis tú y Jasper, Emmett y Rosalie, Esme y Carlisle, Angela y su novio Ben, y Edward," contestó Bella, contando con los dedos.

Alice gritó y abrazó a Bella otra vez. "¡Vamos a pasárnoslo tan bien mañana!"

Tan pronto como Alice la soltó, cogí a Bella entre mis brazos. Me incliné y le susurré al oído, "Alice no tenía mala intención. Ella sólo... se emociona demasiado a veces. ¿Estás bien?"

Asintió con la cabeza, pero yo podía sentir la tensión en sus hombros mientras la abrazaba. Decidí intentar hacerla reír.

"Es muy valiente por tu parte aceptar hacer las compras de Navidad con Alice. Es peor en las fiestas."

Bella se rió por lo bajo y su pequeño cuerpo tembló contra el mío.

Sentí que Bella se merecía una sorpresita por aguantar a mi hermana. "Te daré uno de tus regalos antes."

Se giró para mirarme, sus ojos muy abiertos, y se acercó para que nadie nos oyera. "¡Muy bien, Tutor-boy! Primero de todo, ¿qué has querido decir con uno de mis regalos? ¿Cuántos hay? ¿Y porqué tienes regalos para mí? Segundo, ¿qué me has comprado que necesites darme sólo porque voy a ir de compras con Alice?"

Sonreí a su expresión de frustración. ¡Estaba adorable! Sabía que tendría que convencerla, pero quería que tuviera este regalo. La besé en la punta de la nariz y su respiración cambió, dejándome saber que tenía su atención.

"He dicho uno de tus regalos porque te he comprado varias cosas. No te voy a decir el número exacto. Tengo regalos para ti porque quiero dártelos. Y tendrás que esperar para averiguar qué será tu primer regalo."

"¡De ninguna manera!" dijo Bella entre dientes, cruzando los brazos.

Me incliné y rocé mis labios con los suyos. "Por favor, Bella. Por favor, déjame hacer esto para ti. Después de todo es Navidad."

"Yo... no sé..." susurró Bella.

La besé suavemente y me separé. Sus ojos estaban cerrados y su cara relajada. Sonreí, seguro de que ganaría a su miedo por las sorpresas.

"Por favor, Bella."

"Sólo esta vez, pero no lo conviertas en una costumbre," dijo Bella mientras abría los ojos y me miraba con furia.

Sonreí torcidamente y la besé en la frente. Suspiró y se apoyó contra mí, abrazándome fuertemente. ¡Estaba muy emocionado porque hubiera cedido tan fácilmente!

Apoyé mi cabeza en la suya y la rodeé con mis brazos. Quedaba perfectamente contra mí. Todo sobre Bella era perfecto. Respiré hondo, oliendo su champú de fresa. Cerré los ojos y dejé que mi mente se distanciara, imaginándome su reacción con los regalos. Estaba seguro de que me equivocaría completamente, pero esperaba que le gustasen.

De alguna manera, me las arreglé para quedarme dormido mientras la abrazaba. Lo siguiente de lo que fui consciente fue de mi hermana riéndose y tirándome suavemente del pelo.

"¡Despertad, dormilones!" dijo Alice soltando risitas. "¡Tenemos un árbol que comprar!"

Estiré la espalda sobre el asiento mientras Bella se incorporaba, frotándose los ojos. "¿Y el regalo de Esme?" pregunté.

"Te he dejado dormir mientras hacíamos eso," dijo Alice. "De todos modos ya lo has visto."

"¿Dónde están los otros?" preguntó Bella.

"No quería que os tuvierais que despertar con todos ellos riéndose," contestó Alice.

"¡Gracias, Alice!" dijo Bella, abrazándola fuertemente. "Me habría quedado permanentemente roja."

"Lo sé," Alice se rió por lo bajo. "¡Ahora págamelo ayudándome a escoger el árbol perfecto!"

"¡De acuerdo!" Bella soltó una risita. Me cogió de la mano y nos bajamos del jeep.

"¡Hey, mirad!" dijo Emmett desde el otro lado del aparcamiento. "¡La Bella Durmiente y la Bestia se han levantado!"

Bella se sonrojó furiosamente y escondió la cara contra mí. Hubo un fuerte sonido de un golpe. Levanté la mirada y vi a Rosalie mirando a Emmett con furia mientras él se frotaba la parte de atrás de la cabeza.

"Creo que Rosalie te considera familia, Bella. Acaba de pegar a Emmett por meterse contigo," susurré.

Bella me miró con una expresión tan triste y esperanzadora que hizo que me doliera el corazón por ella. "¿Lo crees?"

Me di cuenta de que esta preciosa mujer había estado sola, con sólo Emmett, durante demasiado tiempo. Estaba teniendo problemas aceptando tanta gente a la vez en su frágil corazón.

"¡Hey, Rose!" la llamé.

"¿Qué estás haciendo?" dijo Bella entre dientes.

"¿Confías en mí?" pregunté, cogiendo su cara entre mis manos.

Asintió. "Completamente."

"Entonces ten paciencia."

"¿Qué pasa, Edward?" preguntó Rosalie mientras se acercaba. Sonrió a Bella y le dio un abrazo con un solo brazo. Justo lo que esperaba.

"Sólo me estaba preguntando por qué has pegado a Emmett," dije.

Rose sonrió y abrazó a Bella más fuerte. "Porque estaba riéndose de mi amiga Bella." Rose miró a Bella a la cara y continuó. "Puede que sea tu hermano, pero tú eres mi amiga, y no aguantaré a nadie que te moleste." Me miró y me guiñó el ojo. "Y eso también va por Edward. Déjame saber si cruza la línea contigo, incluso por un segundo."

Bella asintió y sonrió. Rosalie la besó en la frente y se fue andando hacia Emmett y nuestros amigos.

Cogí a Bella y me la acerqué, queriendo que sintiera mi amor en nuestro abrazo. "¿Lo ves ahora?" pregunté. "¿Entiendes lo extraordinaria que eres? Todos ansiamos tu compañía, Bella. Eres preciosa en mente, cuerpo y espíritu. Todos vemos eso."

Me abrazó más fuerte, sollozando un poco contra mi camiseta. "Gracias, Edward. Me siento mucho mejor."

"¡Perfecto!" me reí por lo bajo. "Esa era la intención. Ahora, mujer más preciosa que es mi muy preciosa novia, vamos a escoger un árbol."

"¡Buen movimiento, Tutor-boy!" Bella se separó de mí, sonriendo alegremente. "Eso ha sido dos veces en una frase."

"Decía la verdad anoche cuando te dije que me las arreglaría para meterlo en tantas conversaciones como sea posible," dije, cogiéndole la mano. Levanté nuestras manos entrelazadas y besé la suya.

"¡Los árboles están allí!" cantó Alice, botando mientras cogía la mano de Jazz.

Bella y yo nos reímos mientras corríamos hasta ellos.

Alice nos forzó a todos a ir por cada pasillo, a veces dos veces, para encontrar el árbol perfecto para el salón. Bella fue la que encontró el árbol que se ganó las alabanzas de Alice. Emmett, Jasper, y yo nos peleamos con el pino de 3 metros para llevarlo hasta el jeep y asegurarlo al techo. Las chicas aplaudieron y silbaron por nosotros cuando finalmente aseguramos la última cuerda. Nos subimos al jeep y nos dirigimos a casa.

Mi padre aparcó en la calle justo delante de nosotros. Nos ayudó a bajar el árbol y a meterlo en la casa mientras las chicas gritaban que nos moviéramos a la izquierda o la derecha para que no estropeáramos el árbol. Finalmente lo conseguimos poner en el pie y en la esquina que Alice quería. Fuimos recibidos con otra ronda de aplausos por nuestro duro trabajo.

También me encontré con una Bella muy entusiasmada cuando saltó en mis brazos y me besó dulcemente. La apreté más fuerte contra mí, olvidando que todos los demás existían. Sólo estábamos Bella y su amor por mí. Una vez más estaba sorprendido por que se sintiera así por mí, y muy agradecido por tenerla en mi vida.

"¡Hey!" gritó Emmett. Bella y yo saltamos. "Puede que no me importé que estéis saliendo, pero no quiero ver a mi hermana pequeña enrollándose delante de mí."

Bella sonrió a Emmett malignamente. "No seas mojigato, hermano oso." Se giró hacia mí y agarró el cuello de mi camisa, poniéndome otra vez contra sus labios. Levemente oí a Jasper silbando y a Alice y Rosalie riendo, pero estaba más concentrado en los maravillosos y suaves labios presionados contra los míos.

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