sábado, 4 de febrero de 2012

CN77: Capitulo 8: Revelaciones


Disclaimer: Los personajes no nos pertenecen, la historia tampoco xD Solamente nos han dado el derecho de subirla en este Blog para divertir a nuestras seguidoras!! Jajaja ^^

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REVELACIONES

Estaba encerrado en mi habitación, mientras sentía los gritos provenientes del jardín, todos estaban disfrutando un almuerzo al aire libre, excepto yo, que me había excusado de tener un dolor de cabeza terrible, aunque la verdad sólo quería estar solo, necesitaba estar solo, tenía demasiadas cosas en las que pensar. Y estar cerca de Bella, servía únicamente para acentuar mi nivel de confusión.

Me tiré sobre la cama y cerré los ojos, esperando que los pensamientos que zumbaban dentro de mi cabeza desaparecieran, cuando sentí sonar mi celular. Lo tomé y contesté sin fijarme en quién era.

- ¿Aló?- pregunté algo adormilado.

- Edward- dijo mi madre al otro lado de la línea.

- Madre.- "Aquí vamos de nuevo con la gran conversación de madre a hijo…" pensé irónicamente.

- ¿Cómo estás?- preguntó.

- Bien- dije con cansancio, aunque mi madre no lo notó, como siempre.

- ¿Cómo están todos?

- Bien- dije de nuevo.

- ¿Qué tal el clima?

- Frío.

- ¿Necesitas dinero?- mi madre disparaba las preguntas tan rápido, que empecé a sospechar que las leía de un cuestionario.

- No.

- ¿Cómo ha funcionado el Volvo?

- Bien.

- ¿Tienes algún problema de ubicación? Podemos enviarte un GPS y hacer que te lo instalen allá.

- No es necesario.

- ¿Te sientes cómodo en casa de Esme?

- Sí.

- ¿Seguro? Su casa no es muy grande.

- Seguro- "Es una casa grande, el detalle es que nuestra casa es desproporcionadamente enorme"

- Perfecto- concluyó mi madre- Acabo de hablar con Madeleine.

- ¿Y?- pregunté exasperado, no podía acostumbrarme a su manera tan telegráfica de hablar.

- Regresa la próxima semana a casa, debe estar todo en orden cuando regresemos. Además es su deber estar ahí para recibir el correo.

- El correo…- susurré.

- Exacto, Madeleine debe estar ahí cuando llegue tu carta de aceptación de Harvard- dijo en tono seguro.

- Mamá… -empecé a decir.

- Edward – me interrumpió utilizando mi nombre como siempre, no recordaba ni siquiera una sola ocasión en que me hubiese llamado hijo- tu padre y yo fuimos a la Escuela de Leyes en Harvard, tal como lo hicieron nuestros padres y los padres de ellos, así que tú tienes la obligación de estudiar ahí, de lo contrario echarías al tacho de la basura generaciones de tradición en…

- Ya sé, me lo has repetido infinidad de veces- dije rápidamente- así que no es necesario que lo hagas de nuevo.

- Bien, le pedí expresamente a Madeleine que cuidara con su vida la carta de aceptación de Harvard para que la abras cuando regreses, las demás realmente no tienen importancia- rodé los ojos- Con tu padre tuvimos la dicha de encontrarnos con los Geller anoche a la hora de la cena- dijo mi madre cambiando de tema- Katherine sigue tan encantadora como siempre, ¿sabías que está pensando en estudiar Leyes en Harvard?

- No.- Era obvio que no sabía, nunca había intercambiado más de dos palabras con Katie, aunque era evidente que estudiara eso. Su libertad en la elección de su carrera profesional era tan amplia como la mía.

- Y además tuvieron la amabilidad de invitarnos a pasar unos días junto a ellos en Florida antes que termine el verano.

- Oh- atiné a decir. Los Geller eran otra familia con varias generaciones de abogados de Harvard a su haber, y dado que Katie, su hija, era un año menor que yo, mis padres me instaban a que tratara de conocerla mejor. Aunque yo sabía, que bajo esa capa de desinterés, ambas familias deseaban continuar con la tradición y además, a través de una potencial relación entre Katie y yo, asegurar una alianza entre sus bufetes. Pero, para mala suerte de mis padres, la hija de los Geller no me atraía en lo más mínimo y no era porque pensara que fuera fea o algo así, es más, ella era bastante bonita, tenía los ojos del mismo color que el mío (internamente sospechaba que mi madre estaría feliz con este detalle, yo había heredado el color verde esmeralda de ella y sabía que estaría complacida si sus futuros nietos tuvieran su mismo color) y un largo cabello negro que le caía en forma de ondas. Quizás si no me obligaran a conocerla, habría estado dispuesto a conversar con ella, pero dado que era un deseo de los Sres. Masen gastaba todas mis energías en llevarles la contra.

- ¿Sigues ahí?- preguntó mi madre con voz exasperada. Al parecer había estado demasiado ensimismado pensando.

- Sí- respondí recuperándome rápidamente de mi falta de atención- ¿cómo van con el caso?

- Bien, si todo sale como esperamos deberíamos terminarlo en dos semanas.

- Genial.

- Sí. Debo irme.

- Está bien.

- Adiós, Edward

- Adiós, mamá.

Después de colgar el teléfono, decidí ir a tomar aire fresco para relajarme. Conversar con mi madre, siempre me ponía tenso. Así que me dirigí hacia el jardín donde todos conversaban alegremente.

- ¡Edward!- exclamó Jasper apenas me vio, justo estaba sentado frente al ventanal por donde entré.

- ¡Edward Anthony! Te dignaste a honrarnos con tu presencia- dijo Emmett teatralmente. Con ese comentario, ahora todos se habían dado cuenta que estaba ahí.

- Sí, estimado Emmett- respondí siguiéndole el juego- después de pensar durante largo rato en cómo lograr la paz mundial, decidí bajar para compartir con la familia.

- ¡Qué suerte que tenemos!- continuó Emmett e iba a seguir hablando cuando Esme lo interrumpió:

- ¿Te sientes mejor, cariño?- me preguntó.

- Claro- sonreí y me senté junto a Bella, quien me sonrió y me acerqué para darle un breve beso en los labios- ahora estoy mucho mejor. Esme, Rosalie y Alice exclamaron "awww" y me sonrieron, mientras que Carlisle y Jasper se rieron entre dientes. Por otro lado, Emmett rodó los ojos y dijo:

- Estás frito.

- Ojalá tú tuvieras una décima parte de la dulzura de Edward- se quejó Rosalie.

- ¿Para qué? Serías diabética- soltó Emmett.

- Tienes suerte de tener a Edward, Bella- dijo Rosalie.

- Es tan romántico… -agregó Alice soñadoramente.

- Y todo un caballero- terminó Esme.

- Gracias, Edward, nos haces quedar como unos trogloditas- bromeó Jasper.

- Pero eso es bueno, ¿cierto?- preguntó Emmett- a las mujeres les gusta lo salvaje-dijo encogiéndose de hombros.

- ¡Emmett!- exclamaron todos.

- ¿Qué?- preguntó confundido.

- ¿Mamá? ¿Estás segura que es mi hermano?- preguntó Alice- es imposible que sea más idiota.

- ¡Oye!- se quejó el aludido- ¿Qué les pasa conmigo? ¡Estábamos hablando de Edward!

- Sí, estaban hablando de mí, pero soy tan correcto que no existe mucho material para hablar sobre mí- sonreí burlón- en cambio, tú…

- ¡Suficiente!- exclamó Alice- dejen de pelear, queremos pasar un rato agradable en familia, así que si van a discutir, vayan a otra parte.

- ¿Vamos a dar una vuelta?- pregunté a Bella mientras me ponía de pie- así no atentamos contra la armonía familiar que tanto quiere Alice- agregué en tono irónico, extendiéndole mi mano.

- Está bien- sonrió ella, tomando mi mano- Me alegro que te sientas mejor- dijo después de caminar durante unos minutos en el borde del bosque.

- Yo también, realmente me dolía mucho la cabeza- mentí.

- ¿Tienes problemas?- preguntó en tono preocupado, deteniéndose- Sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites.

- Lo sé… - le sonreí levemente- es sólo que… -hice una mueca. Bella me miraba atentamente y solté un suspiro de resignación. Me senté y le hice un gesto para que ella hiciera lo mismo, después que se sentara junto a mí, comencé a explicarle lo que me molestaba, después de todo, ¿qué riesgo corría? Bella era una buena chica y era mi novia…- mis padres están… obligándome a que estudie leyes en Harvard para mantener la tradición familiar.

- ¿Tradición familiar? – preguntó frunciendo el ceño- pero Esme es tu tía y ella no es…

- Lo sé, pero en cada generación hay alguien que estudia leyes, en el caso de mi familia materna, mi madre fue la que decidió hacerlo, por lo tanto, mi tía fue libre de estudiar lo que ella quisiera y liberó así a Emmett y a Alice de continuar con la tradición. Pero… en mi caso… dado que soy hijo único, estoy obligado a estudiar leyes.

- Pero… ¿tú quieres estudiar eso?- preguntó.

- No lo sé… reconozco que me llama la atención, pero me provoca cierto… rechazo, saber que si estudio leyes… pensarán que lo hice únicamente por continuar con la tradición y rendir honores a mis antepasados, no porque la haya elegido dentro de una amplia gama de posibilidades.

- Edward… -dijo Bella tomando mi mano- eres una persona fuerte, sé que serás capaz de afrontar las consecuencias de la decisión que tomes- me dirigió una mirada llena de confianza.

- Gracias- respondí con toda sinceridad- me alegra haberte conocido, Bella, eres una chica especial- le sonreí y ella agachó la vista avergonzada. Me puse rápidamente de pie y le tomé la mano para ayudar a levantarse- volvamos al jardín antes que nos extrañen- Ella sonrió y me besó apenas se puso de pie. Estuvimos un largo rato besándonos, hasta que sentimos unos gritos cerca de nosotros.

- ¿Ese no es Emmett?- preguntó Bella confundida.

- Sí, y es perseguido por…

- ¿Alice?

- ¡Las pagarás, Emmett Cullen!- chillaba Alice mientras corría detrás de él.

- ¡Basta ya!- gritaba Esme- ¡Vuelvan acá!

- ¡Alice!- gritaba Jasper intentando atraparla, mientras Carlisle y Rosalie miraban divertidos toda la escena.

- ¿Qué habrá pasado?-preguntó Bella.

- Emmett debe haber hecho algún daño a uno de sus zapatos favoritos o algo así- respondí y comencé a besarle al cuello, Bella era mucho más interesante de ver que cómo peleaban mis primos.

- ¡¿Cómo pudiste, Emmett?!- seguía reclamando Alice y Emmett intentaba escapar de las garras del pequeño demonio, giré levemente mi cabeza para notar que él no iba pendiente del camino que tenía enfrente, sino más bien estaba más preocupado de lo que pasaba tras él que delante de él.

- Es gracioso ver a alguien tan grande siendo perseguido por alguien tan minúsculo – rió Bella mientras yo seguía besando su cuello- Aunque Alice sí da miedo, tiene los ojos desorbitados- levanté mi vista para darle un suave beso en los labios a Bella y me giré para ver el rostro de mi prima, pero lo único que vi fue una gran masa abalanzándose sobre mí y luego el impacto de algo duro contra mi cabeza, hasta que todo se fue a negro…

***

- Edward…

Escuchaba que alguien decía mi nombre en algún lugar muy lejano, pero no lograba identificar a quién pertenecía la voz.

- Edward…

Volví a sentir que alguien me llamaba, aunque esta vez lo sentía de más cerca.

- Edward…

Ahora sentí que alguien me hablaba en oído, mientras me acariciaban suavemente el rostro. Suspiré contento y abrí los ojos. Bella me sonreía angelicalmente.

- ¿Cómo te sientes?- me preguntó. La miré confundido y me intenté sentar sobre la cama, cuando un fuerte dolor de cabeza hizo que volviera a acostarme- No intentes sentarte- al ver mi cara de pregunta, continuó- Estábamos volviendo al jardín, cuando Emmett pasó por nuestro lado sin vernos y chocó contigo, tú caíste al suelo y tuviste la mala suerte de pegarte en la cabeza con una roca que estaba cerca.

- Emmett… - fruncí el ceño- ¿por qué huía de Alice?

- Porque Emmett manchó sus zapatos con kétchup y cuando intentó limpiarlos…

- Los arruinó más- completé la frase.

- Así es- me sonrió- nos tuviste muy preocupados- dijo en tono serio.

- Si están tan preocupados, ¿dónde están todos?

- Carlisle te dio unos calmantes y dijo que necesitabas descansar. Pero yo insistí en quedarme contigo- me sonrió.

- Me alegro que insistieras. No hay mejor medicina que abrir los ojos y ver a la persona más bonita del mundo sonriéndote- le sonreí y ella se sonrojó.

- Iré a avisarle a Carlisle que ya despertaste- dijo levantándose de la cama.

- No… no te vayas- le hice un puchero mientras la tomaba de la mano- no me siento bien- me mordí el labio. Ella parecía tener una lucha interna entre ir por Carlisle y quedarse conmigo.

- Iré por Carlisle, necesita revisarte- me sonrió.

- ¡Bella!- grité mientras ella abandonaba la habitación. Bufé molesto. ¿Quién se creía? Prácticamente le había suplicado que se quedara conmigo y aún así me rechazó. Algo no estaba bien. Quizás Forks estaba matando mi encanto natural. No. Seguro que me golpeé tan fuerte la cabeza que no estoy pensando bien. Sí, eso es. Si no me hubiese caído, mi cerebro estaría funcionando perfectamente y Bella no se habría resistido a mi súplica.

- ¡Edward! ¡Qué bueno que despertaste!- exclamó Carlisle aliviado mientras entraba al cuarto, seguido por Bella.

- ¿Estuve mucho rato inconsciente?- pregunté confundido.

- Unas tres horas y media- respondió él- ¿Cómo te sientes? – preguntó examinándome de cerca.

- Bien, mientras no tenga que moverme, si me muevo sólo un poco, todo se me da vueltas y me duele la cabeza.

- No es para menos, te golpeaste muy fuerte- acotó Bella, sentándose en la cama.

- Y todo por culpa de Emmett… - refunfuñé.

- No te preocupes por él, todos se encargaron de sermonearlo durante todo el tiempo que estuviste inconsciente- sonrió Bella.

- Él mismo quería venir a disculparse, pero le dije que lo hiciera mañana cuando estuvieras mejor- me contó Carlisle- conociéndolo… -hizo una mueca- sólo causaría que tu dolor de cabeza aumentara.

- Gracias por ser tan considerado- agradecí.

- De nada, tus signos vitales están estables, pero de todas formas, hoy debes permanecer en cama y descansar- abrí la boca para protestar, pero Bella me interrumpió antes que pudiera decir algo:

- Me aseguraré de eso, Carlisle- le sonrió mientras me tomaba firmemente la mano.

- Está bien- contestó él- les diré a los demás que ya estás mejor, Edward, descansa- y dicho esto salió de la habitación. Apenas cerró la puerta, gruñí.

- Edward… -dijo Bella suavemente- te golpeaste muy fuerte la cabeza y Carlisle dijo que debías descansar, así que hazlo.

- Pero…

- Pero nada, simplemente descansa, hazlo por mí, ¿sí?- me dijo mirándome a los ojos. ¿Cómo podía negarme si me lo pedía así? Ah… Bella…. Tenía unos ojos tan bonitos… tan profundos…- ¿Edward?- me preguntó.

- ¿Sí?- pregunté aún aturdido.

- ¿Harás lo que te dice Carlisle? ¿Lo harás por mí?

- Sí…- susurré.

- Gracias- se acercó y me dio un leve beso en la frente.

- Pero Bella…

- ¿Sí, Edward?

- No te vayas… -dije en una voz apenas audible.

- No lo haré- murmuró acomodándose junto a mí- ahora duerme- Cerré los ojos mientras Bella acariciaba mi rostro y jugaba con mi cabello, tenerla tan cerca me daba una tranquilidad que nunca antes había sentido. Me dormía pude oírla susurrar "Te amo, Edward", sonreí contento y mi último pensamiento antes de caer en un sueño profundo fue "Yo también, Bella, yo también".

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