sábado, 11 de febrero de 2012

Cambiando por amor


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Epilogo

Bella pov

-apúrate mujer, nos esperan en la iglesia… ¡¡muévete Rosalie!!- gritaba Alice mientras terminaba de arreglarme el vestido.

 Agh, vestido, bien pude hacerlo de pantalón y Blusa. A Edward no le habría importado.

-ok, estamos listas, vamos, los muchachos han de estar desesperados. Edward se morirá cuando te vea- decía Rosalie mientras mi cara de fastidio asomaba.

Llevábamos seis meses  de novios, bueno algo más que novios.

Llegamos a la iglesia, está adornada con tanto gusto que no pude evitar pensar en Esme, ella lo ha hecho posible, tiene su nombre escrito por todos lados. Así como el vestido de novia, los adornos, el arreglo de la academia, la recepción se hará ahí.

Con el paso de los meses la academia se convirtió en nuestro hogar, la confianza que Carlisle nos tenía se vio claramente reflejada cuando quito las cámaras interiores.

Recuerdo.

-creo que todos han demostrado ser dignos y confiables, por lo que apagare las cámaras interiores, pero solo de día, el toque de queda, dado que nadie lo respeta lo cancelaremos, solo les pido sean considerados, sobre todo las parejitas- dijo mirando a sus sobrinos, Dimitri, y Eleazar.

Los demás siguen entre que sí y entre que no.

Fin del recuerdo

Ahora esto yo ahí de pie en la entrada de la iglesia, la música sonó. Y supe que es el momento. Ojala no la riegue, estoy nerviosa, aunque en sí no debo. Un ligero apretón me hizo regresar a la realidad. Sonreí mientras caminaba.

Llegue hasta el altar y tome mi lugar. El cura comenzó la ceremonia, pero no la escuche, perdida como estaba en los ojos de Edward, esta tan guapo con su traje negro y la rosa roja en la solapa, me habría lanzado sobre él sin dudar de no ser porque no es el lugar apropiado ni el momento para eso.

-¿…aceptas por esposo a…?- las preguntas del cura me tomaron por sorpresa, mas no la respuesta.

-si- dijo con toda la convicción Bree, mientras Eleazar la miraba fijamente.

La respuesta de él fue similar. Son perfectos el uno para el otro.

Habíamos decidido ayudarles con los gastos de la boda, ya que Bree es de familia moderada y Eleazar no tiene a nadie más. Así que entre los Cullen y nosotros habíamos corrido con los gastos, que no fueron muchos, las flores, el vestido y la comida. Eleazar insistió en comprar su atuendo, él solo.

Por fin termino la ceremonia y pude abrazar a mi novio. Nos regresamos en las camionetas de la academia, Carlisle sirvió como chofer para la nueva pareja de casados usando su auto personal.

La recepción fue genial, solo la familia directa de Bree y nosotros. Poco a poco se fueron despidiendo los que no vivan ahí. No necesito decir que baile toda la tarde con Edward, de una manera u otra se las ingenio para no pisar mis pies al hacerlo.

-te dije que había mejorado mucho- dijo riendo.

-si lo hiciste, pero ¿Cómo?- pregunte aun riendo.

-bueno, Emmet y Jasper me ayudaron un poco, pero en realidad Alice fue quien se encargo de darme algo más concreto- respondió.

-hum ¿así que tú eras el proyecto especial en el que trabajaba?- pregunte mas para mí que para él, pero igual contesto.

-sí ¿te agrada el resultado?-

-mucho, aunque me agradabas antes de bailar, esto es solo una adquisición- sonreír besándolo.

Pasamos el resto de la noche platicando, abrazados en una de las tumbonas cerca de la piscina, la mayoría estaba ya en los dormitorios, Bree y Eleazar tienen ahora uno para ellos, el que perteneciera a Carmen y su bola, así que los demás quedamos igual.

Aun queda una habitación  libre.

-¿quieres pasar la noche conmigo?-

-si- fue mi respuesta, nos dirigimos a donde siempre, la habitación vacía…

Como cada vez que lo hacemos, fue especial, no dejo una parte de mí sin besar, no deje una parte de él sin acariciar, pasamos toda la noche haciendo el amor, porque eso es, amor.

Para la madrugada, cada quien regreso a su habitación, subía las escaleras cuando vi a Jasper salir de nuestra recamara y antes de que llegara a su puerta, vi a Rosalie salir de la de ellos. Vaya. No solo yo tuve acción esa noche.

-chicas ¿Quién tiene pastillas? Se terminaron las mías y faltan dos días para el sábado- dijo Alice cuando nos despertamos esa tarde.

¡¡¡Carajo!!!

Mis pastillas se habían terminado tres días atrás y estaba usando las de Rosalie, pero no la tome el día de la boda y el día antes de eso.

Carajo. Carajo. Carajo. Otra vez no.

La primera vez que lo hicimos pase tres semanas aterrada, hasta que mi periodo llego.

Después de eso me llene de valor para platicar con Esme. Su respuesta fue llevarnos a todas las chicas  a una clínica gratuita para que nos informaran sobre los métodos anticonceptivos y nos surtieran, bueno a las que quisiéramos. Y de manera anónima.

Y ahora otra vez, Dios ¿porque soy tan estúpida? si no me lo recuerdan las olvido, no es un buen método para mi, pensare en otro, en cuanto me llegue este mes. Si me llega.

Edward pov

Un año después.

-yo te bautizo con el nombre de Alec Cullen- dijo el cura mientras vertía agua bendita sobre la cabeza del bebe.

No pude evitar mirar a Bella, mientras lo sostenía. Alice casi encima de ella y Rosalie del otro lado. Mis hermanos están muy emocionados, Esme y Carlisle solo miraban a la criatura y la mujer a mi lado. La abrace cuando la ceremonia termino.

-¿te quieres animar por otro bebe?- le pregunte al oído mientras caminábamos hacia las camionetas

-no gracias, cuidar a este será suficiente para mí y para todos en la casa, pregúntamelo dentro de un año, cuando seamos libres por completo- dijo mirándome - me gustan sus ojos - la mire sin entender.

Hasta que caí en cuanta que lo decía porque son iguales a los míos.

-sí, lo sé, saco lo mejor de la familia- considerando que es rubio -¿me lo das?- pregunte mientras ella lo apretaba mas contra su cuerpo.

-solo un ratito, luego le toca a Alice, te matara si no se lo das- dijo Bella pasándome al bebe.

Es hermoso completamente. Tan parecido en los rasgos a su madre. La sonrisa es la misma. Nos montamos en las camionetas pero antes de poder cerrar la puerta, llego Alice y me lo quito.

-hey, tengo derecho es mi…-

-te callas, que lo llevo yo- dijo mientras Jasper cerraba la puerta riendo y se subían a la otra camioneta.

-te dije- susurro Bella pegándose a mi cuerpo.

La abrace hasta llegar a la Casa Cullen.

-bueno, es oficial, un Cullen mas en la familia- dijo Jasper tomando a Alec en brazos- yo te ensañare a entrar en la computadora de tu papa para tener fotos de chicas en traje de baño-

-sobre mi cadáver –respondió Carlisle tomando a su hijo y alejándolo de mis hermanos.

-vamos Carlisle, algo debemos enseñarle al primo- se quejó Emmet siguiéndolo y tratando de tomar al pequeño en brazos.

-no, todo menos lo que ustedes hacen, bola de ojetes- dijo el tío riendo y tratando de escapar de mis hermanos con su hijo en brazos.

-Carlisle modera tu lenguaje cuando este Alec presente- lo reprendió Esme quitándole a su hijo –bueno chicos, es hora de que mi niño duerma, así que no quiero escándalos en la parte de arriba, vayan a comer y los alcanzó enseguida- termino mientras subía despacio.

Canturreando algo que había escuchado en Bella la noche que nos quedamos a cuidarlo, para que Esme y Carlisle salieran a pasarla bien.

-bueno ya escucharon a Esme, vamos al patio, la parrillada esta lista, Bree ¿quieres ir?- pregunto el tío a una muy embarazada chica quien solo sonreía.

-yo la llevo- decía Eleazar.

Tanya y Sam habían ido a buscar más hielo. Kate tomo de la mano a Félix, Renata con Benjamín se entienden muy bien y claro Dimitri con Irina quienes nunca se separan. Emmet con Rosalie quien luce un muy lindo anillo de diamantes, cortesía del oso, a un mes de pedirle matrimonio y que ella aceptara. Solo Jane permanece soltera, aun llora por Alec o eso dicen las chicas.

Jasper guarda un anillo parecido, según se hoy se lanzara. Y el que yo tengo desde cuatro semanas atrás, sigue guardado en mi cajón, después de comprarlo supe que Bella no quería casarse. Así que me quede con el anillo en el pantalón y las ganas de pedirle matrimonio.

Recuerdo

-creo que Emmet se lanzara por Rosalie en plan serio- dije para ver como anda en ese asunto, en cuanto pude respirar normal.

-¿en serio? ¿Anillo y todo el rollo?- pregunto como si fuera algo malo.

-sí, ¿no te gusta Emmet para Rosalie?- pregunte en broma.

-no es eso, es que apenas tenemos 20, casarse muy joven no es algo que yo haría, pero Rosalie está muy enamorada, seguro que le dice que sí- respondió mientras se vestía.

Adiós a mi propuesta de matrimonio, mire hacia donde estaba mi pantalón tirado con la caja y un anillo en ella. No lo hare, no le pediré matrimonio esta noche.

Fin  del recuerdo

-entonces ¿si te gustaría tener hijos conmigo?-pregunte de nuevo.

-no sé, si no encuentro a un niño más guapo tal vez, no eres nada feo, seguro salen bonitos tus hijos- dijo riendo.

-mujer no temes la ira de Dios, ¿Cómo dices eso?-

-no es Dios el que se enojara y si, me gustará tener hijos contigo… hum tengo algo que decirte…- dijo con expresión traviesa.

-¿Qué?-

-Alice está embarazada- susurro.

-¡¡¡ ¿Qué?!!!- pregunte.

-sí, está embarazada, del mutante semen de tu hermano, más vale que se case con ella o le hare otro agujero junto al que tuvo en el pecho- dijo seria, muy seria, hasta que la risa le gano.

-no te preocupes por eso, mi hermano ya se adelanto en esa cuestión- dije

Me miro seria. Por un momento.

-Edward, ¿te quieres casar conmigo?- soltó tan rápido que apenas lo entendí.

-¿me estas proponiendo matrimonio?- pregunte a mi vez sin acabar de entender.

-sí, bueno, digo sí ya tienes el anillo, es porque alguna vez lo has pensado y…-

-espera…  aguarda, retrocede, pausa ¿Cómo sabes que tengo un anillo de compromiso para ti?- pregunte mientras trataba de poner orden en mi mente a las palabras que dijera antes.

-Emmet me dijo- dijo y me enfurecí de inmediato, camine hacia donde el enorme oso, próximamente oso muerto, estaba - no espera, no te enfades con él, fue totalmente accidental y luego no tuvo más remedio que decir todo, mira, Rosalie me mostraba su anillo cuando a Emmet se le escapo decir que el mío es parecido a ese, pero con otro color en la piedra. Y cuando se dio cuenta quiso cambiar el contexto, Rosalie lo amenazo de cancelar el compromiso si no decía todo lo que sabía y además le hizo manita torcida, así que como vez no fue su culpa y luego me quede pensando que no es una locura después de todo porque yo te amo y no importa cuando años tenga, sé que tú me amas y nos llevamos bien y pensé que sería genial hacer una boda triple y luego pensé en lo estúpida que fui al decirte que no me quería casar y entendí que por eso no me habías dicho nada y me sentí como estúpida otra vez y luego tú no te animabas….- puse mi mano en su boca, no estoy entendiendo casi nada por la velocidad con la que habla, ni Alice lo hace así de rápido.

-ok, a ver si entendí ¿quieres que te pida matrimonio?- la solté para que pudiera responder.

-si, por favor…- dijo sonrojándose –si todavía quieres -

-hum no sé, si no encuentro otra niña más guapa, no eres fea, seguro que tus hijos serán muy bonitos- dije en broma citando su comentario.

-¡¡¡Edward Cullen, ve por ese anillo ya mismo!!!- me grito riéndose y empujándome.

Regrese con la caja, pero no le preguntare así nada mas, debe ser algo especial. No sorpresa, solo especial.

-lo siento Amor, no lo encuentro- dije al regresar.

Su cara de tristeza casi me hace adelantarme pero no. Me mantuve firme. Y de una manera u otra tome un tema diferente de conversación.

Después de comer, platicar, convivir con la familia, Alice anuncio su próxima boda y la felicitamos igual que a mi hermano. Rosalie anuncio la suya y la locura se desato. Cuando los ánimos  se calmaron, todos me miraron, bueno a Bella y a mí, esperando un anuncio igual. Pero nada paso.

La noche cayó y nos retiramos a dormir, la deje en su puerta como siempre. Me despedí besándola. La mañana llego y con ella mi plan en marcha.

-te acuerdas de ese helado que nunca te invite, ¿quieres ir ahora?- pregunte muy temprano, apenas abrió la puerta, aun con su pijama de blusa de tirantes y short muy corto de corazoncitos.

-¿estás ebrio? Son las seis de la mañana, vuelve en dos horas Edward- dijo empujándome para cerrar, logre tomar su mano.

-vamos, no seas aguafiestas, desde que somos buenos, ya no nos divertimos como antes, vamos, abriré la nevera con mis pinzas- dije sacando mi juego de herramientas.

-usa la llave que está detrás de la nevera-

-no, quiero sentirme malo, vamos, o caminas o te cargo dejando tu muy rico trasero al aire- dije acercándome.

-ok, ok, camino, solo aleja tus tentáculos de mi trasero, es muy temprano para desnudarnos- dijo sonriendo mientras bajábamos.

Media hora después comíamos helado del bote directamente.

Platicamos de todo mientras ella seguía dándole cuenta a su helado de chocolate triple, hasta que lo encontró. Mi anillo. Un simple aro de oro blanco con una piedra, un diamante rosa. Raro, como ella. Único, como ella.

-¿pensé que no lo habías encontrado?- dijo mirándolo

-sí bueno, ya lo encontré, hum, ¿te quieres…?-

-sí-

-déjame terminar…-

-no, sí quiero casarme contigo y cállate ya, necesito apurarme con los preparativos, la boda de las chicas es en un mes, la haremos triple…- dijo mientras salía de la cocina y corría hacia las habitaciones dejando que la puerta se cerrara sola.

Me quede mirando en la dirección por donde se perdiera y pensando que no era así como quería terminar mi petición, pero bueno, ya está hecho. La puerta se abrió de nuevo. Ella de pie, cerró con una silla y se desnudo antes de llegar a donde yo estaba.

-no te agradecí adecuadamente- dijo mientras me empujaba hasta acostarme sobre la mesa.

-Bella nos descubrirán-

-querías ser malo ¿verdad?...-

-si...-

Le hice el amor por dos horas que a mi gusto no fueron largas, hasta que escuchamos los ruidos de los demás del otro lado del comedor. Apenas nos vestimos salimos por la otra puerta.

Regresamos al comedor bañados y como sin nada. Con el anillo en su mano supe que estoy donde debo, que al fin he encontrado mi camino, mi destino, el sentido de mi vida.

Ya nunca estaremos solos Emmet, Jasper y yo, tenemos una familia enorme, amigos que son hermanos por decisión, unas mujeres maravillosas que llenan nuestras vidas como nunca imaginamos, un tío que ha demostrado ser más padre que el propio, no solo para nosotros sino para todos los presentes, una tía que no habría sido mejor de ser nuestra madre. Mientras veía el lugar lleno de personas que amo en diferente medida y de diferente forma me sentí en casa.

Por fin y después de 22 años, estoy en casa.


Fin

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