martes, 6 de marzo de 2012

Entre el amor y la guerra


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Capitulo 17.- Dame una razón

Bella pov

-¿y ahora que quieres hacer?- pregunto Jake en cuanto desembarcamos en Londres.

-no sé… solo sé que necesitaba salir de ahí, creo que podemos seguir navegando, ir a Paris… no ya estuve ahí con él. Italia. Prepara todo nos vamos a Italia- dije mientras me subía de nuevo.

-bien pero debo comprar suministros, Italia está del otro lado y será un viaje mucho más lento y largo, si quieres te dejo en alguna casa de moda mientras compro todo. No te quedes encerrada- dijo sonriendo.

-No. Me quedo aquí, solo asegúrate de no tardar- pedí.

Baje a mi camarote de siempre. Ya no es lo mismo viajar en barco después de haber compartido la experiencia con Edward. Recordar cómo me hizo suya mientras la tormenta sacudía el barco, o como me tomo contra la puerta mientras las olas se golpeaban contra la cubierta es algo que me quita el sueño y la calma.

Algunas horas después sentí el barco moverse. Estamos en camino.

-Bella nos detendremos en España para recargar, ¿quieres algo?- pregunto dos semanas después de empezar el segundo viaje.



-no, estoy bien, no espera… si necesito algo pero iré yo a comprarlo, consígueme un carruaje y alguno de los hombres para que me acompañe- pedí.



-te acompaño yo, solo déjame conseguir el transporte y encargar las provisiones al capitán- dijo.

Salió y me pude cambiar de ropa.

Tres horas después con todo lo necesario para mi periodo, que gracias a Dios había llegado confirmándome que mi humillación no tendría consecuencias lamentables, regrese al barco. Y seguimos el viaje.

Por fin llegamos a Italia.

Tras siete semanas de viaje desde Londres y casi diez desde que dejara Eorlingan. Con la invalidación de mi matrimonio hecha o al menos en proceso. Esperaba que mi papa ya tuviera todo en regla.

-vamos Bella, rente una hacienda en las afueras de la ciudad, te dará privacidad y tiene una cabaña cerca para que me quede. La casa no tiene servidumbre, así que se quedara con nosotros la hija de la cocinera del barco y varios de los guardias. Estarás bien- dijo mientras descargaban todo a un carruaje y otro esperaba  por mí.

-bien. Entonces vayamos, quiero dormir hasta navidad- dije.

-tu cumpleaños es en una semana ¿Qué haremos?-

-nada, en mi cumpleaños siempre pasan cosas raras, no me interesa celebrar o festejar nada. No hay nada que festejar, solo soy un año más vieja, un año más infeliz- dije antes de mirar por la ventana e ignorarlo el resto del camino.

Llegamos al lugar tres horas después. Me baje y fui directo a donde supuse estaban las habitaciones, recorrí la parte de arriba de la hacienda. Es grande y hermosa, no preste atención a la parte de abajo, encontré tres habitaciones grandes, hasta que encontré una enorme. Tiene la cama enorme con dosel y cortina en verde hierba. La ventana del tamaño de la pared bañaba de luz toda la estancia, pintada de las paredes en amarillo suave con detalles en verde y rosa, es como estar en un jardín un día soleado, la brisa que entra es magnífica.

Una habitación comunicada por una puerta pequeña tiene una tina de porcelana gruesa en azul suave. Sobre esa tina hay una especie de cubo grande el cual se llena por medio de unas mangueras que llevan agua. El dispositivo se activa por medio de cuerdas. Un retrete escondido tras unos muros delgados y que no llegan hasta el techo complementa la habitación. Con un mecanismo parecido al de la tina, pero el cubo es más pequeño y en el fondo tiene un tapón que evita que el agua salga a menos que se tire de él. Toda la estancia está pintada en azul de diferentes tonos. Como el mar.

Junto a esta habitación pequeña, estaba una más grande, con un espejo que cubre toda la pared, frente a él estaba una especie de armario enorme y a un costado cajones de diferentes tamaños. Un diván sin respaldo pero con brazos en amarillo remataba el mobiliario.

 Un Quinqué precioso en un costado y una ventana de la mitad de la pared hacía el techo con cortinas en rosa suave.  Toda la habitación esta pintada en color rosa y amarillo alternado, pero muy lindo.

Después de recorrerla completa decidí quedarme en esa. Pedí que subieran mi equipaje y me dedique a acomodar todo. No fue hasta que anocheció cuando vi la terraza, mi ventana enorme se abre a una terraza que tiene por lo menos media habitación de amplia. Con unos muebles de jardín en tonos pasteles, rosa, azul, amarillo y un diván en verde hoja. Las sombrillas cerradas ahora parecen de un estampado floral. Salí con una vela, pero el viento la apago. Decidí que la luz de la luna es suficiente.

Por costumbre más que otra cosa, use uno de los conjuntos infernales que tanto le gustan a mi esposo, mi ex esposo ahora. Su favorito. El negro de encaje bordado sin más adorno que mi cuerpo. Sin envolverme en nada salí. El viento es cálido, fuerte pero soportable. Deje mis puertas abiertas y me acosté en el diván de afuera, a extrañar lo que ya no tenía.

- no deberías usar eso para estar afuera, algún sirviente podría verte- dijo una voz detrás de mí.

Me senté sin saber si estoy  soñando o es real. Es él. El hombre de mis sueños y de mis tormentos y enfados y… todo lo demás. Lo busque con la mirada pero no lo vi.

¿Es mi imaginación? ¿Mi mente está confundida? ¿Estoy loca?

-¿no me escuchaste…? ven adentro, no quiero que te enfermes de nuevo- escuche de nuevo.

Soy mujer pero no soy tonta. Tome la daga y entre a mi habitación, la vela que dejara antes encendida ya no lo estaba. Camine hasta la puerta y entonces lo vi. Solo la sombra de alguien. Me tense. Levante el arma lista para atacar cuando me tomo de las manos quitándomela antes de entender que estaba pasando.

-te juro que después de que me escuches te dejare matarme si lo deseas…- dijo cerca de mi rostro.

-Edward… ¿Qué haces aquí? No tienes derecho, ya no somos nada, sal de mi habitación o Jake te sacara a golpes- dije alejándome tanto como pude, me envolví con la sabana de la cama.

-Jake, ¿tu Jake? No está. Salió con la cocinera… parece que te dejo en mi compañía- dijo, encendió una vela y estaba sonriendo.

Casi me deshago de felicidad.

-aun así no tienes derecho, ya no somos…-

-¿esposos? de hecho Bella, sí lo somos, ya que tu documento no es válido sin mi firma… y no he firmado, así que oficialmente seguimos casados. Y como tu esposo te pido que me escuches, tengo mucho que explicarte en cuanto a lo que paso con esa mujer… y pedirte perdón como corresponde… yo te amo Bella, no me dejes hasta escucharme- dijo acercándose un poco.

Si la sorpresa inicial de saber que no sstoy libre no me fue suficiente, saber que él quiere explicarme cosas y que yo lo perdone si me tumbo.

¿Cómo podrá perdonar él lo que yo hice?

-Bella ¿estás bien? -dijo cuando me sujeto entre sus brazos.

-no, no quiero que me explique nada y no necesitas que te perdone nada, no creo poder hacerlo, pero no es ese el motivo por el decidí separarme de ti, no es por lo que tú hiciste. Fue por lo que yo hice. No puedo seguir enfadada contigo y ofendida por tus acciones si yo misma me porte de peor manera- dije sin mirarlo y separándome tan rápido como pude.

-¿Qué hiciste Bella?- pregunto sin tocarme.

De pie a mi espalda.

-yo… yo… no puedo hacer esto, por favor déjame sola- pedí

-no… esto debe arreglarse, debemos poner una solución a nuestra situación. Dime la verdad y deja que sea yo quien juzgue si eres o no digna de ser mi esposa, después escúchame y decide si yo soy digno de ser tu esposo. Si al final aun quieres tu libertad yo… firmare lo que quieras- dijo susurrando apenas.

-no quiero que sepas, ya es bastante con la culpa y el asco que me tengo para dejar que también tú lo tengas hacia mí –

-cariño no puede ser tan malo, no puede ser peor de lo que yo hice…  ¿Es eso? ¿Te acostaste con…? ¡¡¡No!!! ¡¡¡Tu no Bella!!! ¡¡¡Dime que no es eso!!!- pidió tomándome entre sus manos por los hombros y apretándome hasta hacerme daño.

  Su rostro es de miedo más que de enfado.

-no me hagas decirlo en voz alta, solo firma y vete- pedí llorando.

-no me has respondido… ¿qué significa eso?- pregunto a su vez.

-¡¡¡que deje que me tocaran, que pusieran sus asquerosas manos sobre mi mientras intentaba ponerlos en contra… que su manos me recorrieron y me tocaron y me probaron y que habría preferido morir antes que dejar que hicieran algo más pero estaban pensando en matarte, en torturarte hasta que murieras y no podía permitirlo… que me deje tomar  y cuando entraste al castillo estaba dispuesta a hacerlo de nuevo con tal de poder matarlos!!!- dije sin espacio, punto, coma o respirar siquiera.

Me soltó por completo, alejándose lo suficiente. Apenas logre dejarme caer en la cama.

-¿Quién? ¿Quién de los dos…?... ¡¡¡contéstame carajo!!!- grito cuando después de unos minutos no dije nada.

-el hijo- dije apenas.

Me miro completa y sin decir nada más salió de la  habitación dando un portazo. Me quede estática, intentando entender que lo he perdido para siempre.

Esto es lo que supe que pasaría, ahora me odia. Y tiene razón, no soy más que una ramera y seré tratada como tal. No soy más digna de ser su esposa, no soy digna de estar frente a él. No soy…

-¡¡¡maldita sea Bella!!! ¡¡¡¿Por qué?!!! ¡¡¡¿Por qué te dejaste?!!!  - entro como huracán

Tiro todo a su paso mientras gritaba, cuando se canso me miro antes de arrodillándose ante mí.

-Yo  habría preferido morir a que pasaras por eso ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué no me dejaste morir?...-

-porque… yo no habría sobrevivido sin ti, al menos estarías vivo… lejos pero vivo- respondí.

-no Bella, yo no vivo sin ti, yo no sé dónde está el mundo sin ti… yo… te amo. Y no me importa lo que tú creas sobre la dignidad o la falta de ella. Todo lo que pasaste en ese lugar lo hiciste para salvarme, no tengo nada que perdonar y no hay manera de que sienta por ti otra cosa que no sea amor-

-pero yo…-

-tu nada, tu eres la mujer que quiero a mi lado… si logras perdonarme algún día- dijo abrazándome fuertemente.

Y me deje porque eso es lo único que necesito saber. O algo así. Su asunto aun no está arreglado. Llego mi turno de saber. Necesito saber.

-¿Por qué seguiste con ella después de casarnos?- pregunte aun entre sus brazos.

-porque no te amaba en ese momento y no pensé que alguna vez lo haría- dijo sin soltarme.

-¿Por qué no la dejas cuando las cosas entre nosotros empezaron a ponerse serias?- pregunte de nuevo

-no sé Bella, sentía algo por ella y dejarla me costaba trabajo, pero después… cuando regrese y te encontré enferma sentí que moriría si algo te  pasaba y después… con el viaje, la ropa infernal, el tiempo que pasamos juntos… me di cuenta que te amaba y la deje- respondió.

-esa noche en la cabaña ¿estuviste con ella mientras yo dormía?- pregunte.

Y esperaba que su respuesta fuera “no” y que solo se tratara de una mentira más de esa mujer.

-si- respondió sin mirarme y me solté de inmediato.

Y mi furia se desato. Me olvide de todo lo que yo hice y me concentre en lo que él hizo.

-¡¡¡¿Cómo pudiste?!!! ¡¡¡¿Cómo después de hacerlo conmigo?!!! ¡¡¡¿No te fui suficiente?!!! ¡¡¡¿No te complací?!!! ¡¡¡¿No fui suficientemente buena para ti?!!! ¡¡¡Responde!!!- dije mientras con cada pregunta lo empujaba un poco más.

-no se trata de eso… Bella en ese tiempo sentía algo por ella y cuando llego me dio tristeza verla así y bueno una cosa llevo a otra, no lo planee de esa  manera, tienes que creerme, me equivoque, fui un imbécil y te lastime de la peor manera pero te amo, los meses sin ti,  cuando te capturaron, cuando te fuiste, todo ha sido una tortura… cuando tu padre me dijo que te habías ido yo… perdóname-  suplico abrazado a mí.

De rodillas y llorando.

Me quede ahí, recordando las palabras de Jake el último día que estuve en la cabaña, las palabras de Edward cuando le confesé lo ocurrido. Analizando por un momento más que dejándome llevar por mis sentimientos.

-solo si tú perdonas lo que yo hice- dije por fin después de un rato en silencio.

-no tengo nada que perdonarte… no hay nada que hayas hecho que me ofenda, me duele terriblemente que hayas tenido que pasar por eso y será una cosa más por la que deberás perdonarme, nunca debí dejarte ir, nunca debí verla después de casado, todo esto, todo y cada cosa que ha pasado ha sido mi culpa, la única que debe perdonar aquí eres tu…-

-entonces yo te perdono y lo olvido- dije.

Me sigue doliendo y sé que pasara mucho tiempo antes que  esa herida sane en mí, pero sé también que no estar con él me dolerá mil veces más, además tan inocente ya no soy, también tengo en mi conciencia los días en la isla, ya he perdido mucho.

No lo perderé a él también.

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