martes, 6 de marzo de 2012

Entre el amor y la guerra


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13.- El destino siempre te alcanza

Edward pov

Es estúpida la forma como saber que Victoria no está embarazada me hace feliz. Apenas lo supe días atrás mi alma regreso. Ahora todo debe estar bien. Mi esposa en casa, mi ex amante perdida en algún sitio y no me interesa saber dónde. Después de una semana de arreglar las crisis que los Masen provocaban regrese a casa.

-señor, tenemos un problema… Victoria estuvo aquí- dijo Mike apenas baje del caballo.

 Mi corazón se detuvo.

-¿mi esposa….?-

-lo sabe todo, no pude evitarlo por más que trate. La tipa llego justo minuto y medio antes que su esposa, Jake no pudo llevarla dentro. Usted conoce como es la señora. Y la otra le soltó su relación con usted, lo del hijo y… su esposa se desmayo- dijo mientras yo sentía que el mundo se abría ante mis pies -¡¡¡no ha querido salir de su recamara y no deja entrar a nadie!!!- grito cuando eche a correr hacía dentro del castillo.

Llegue a la puerta y estaba con seguro.

Toque y no recibí respuesta. No me abriría de saber que era yo. Tome mi espada y rompí la cerradura. Apenas cruce el umbral supe que todo estaba mal.

-salga joven… su esposa… salga- dijo Greta mientras Bella yacía en la cama con las sabanas cubiertas de sangre.

-No… ¿Qué pasa?- pregunte.

-su esposa está teniendo una perdida…- dijo la mujer mientras me dejaba caer de rodillas en mitad de la habitación.

-¿Qué? ¿Cómo…? ¿Estaba embarazada?- pregunte sin moverme de donde estaba.

-por lo que me dijo al menos tres meses, pero la noticia de lo suyo con Victoria, el llanto incontenible  y la tristeza en que ha estado desde que esa mujer vino fue demasiado para ella, su cuerpo no lo resistió. Lo siento joven. Tratare de no dañarla pero no será tan fácil que pueda embarazarse de nuevo. Es muy joven aun y eso es bueno- dijo la anciana mientras seguía trabajando entre las piernas de mi esposa.

Con la culpa y el remordimiento a flor de piel me senté junto a ella y la abrace. Fría y casi transparente. Sus venas se marcan. Y su cuerpo no se mueve con la respiración.

-¿está muerta…?

-no, Dios bendito no, solo le di una infusión de láudano. Estuvo gritando anoche. Trato de llegar a la puerta pero no lo logro, Jake se metió por la ventana y me llamo cuando la encontró sangrando, no pude hacer nada- dijo Fiona, otra de las mujeres del castillo.

No dijeron más y no pregunte. Me quede ahí admirando mi obra. Esto es mi culpa. Todo  es mi culpa. Y saber que los demás tenían  razón no ayudo a mi cargo de conciencia.

-he terminado, quizá sea mejor que no despierte en varios días. Verlo seguramente la alterara y necesita descansar. No podrá tener intimidad en al menos tres meses. Si pudiera ser más mucho mejor- dijo antes de salir.

¿Intimidad? ¿Tres meses?

Con esto Bella no me dejará acercarme nunca.

¿Qué fue lo que hice?

¿Qué fue lo que hice?

Pasaron tres semanas más antes que decidieran dejarla despertar. Tres semanas en que apenas puse un pie en algún sitio, todos y por todos me refiero a todos, se marchaban. Mi propia gente me odiaba y maldita sea tienen razón.

Jake ni siquiera se acerca a menos de cinco metros. Tal vez deje que me mate. Seguramente sin importar que torturas escoja antes de acabar conmigo dolerán menos que mi culpa.

-Bella amor… yo… no quise… perdóname- suplique en cuanto sus ojos se abrieron.

Me miro solo un momento. No había vida en ellos. Yo la había matado. Miro hacia otro lado y no dijo nada.

Y pasaron cinco semanas donde yo fui invisible para ella. Comía porque Jake se empeñaba en hacerla comer y últimamente ya no lo conseguía. Dormía porque el láudano en el té la noqueaba. Respiraba porque no necesitaba decidirlo.

Esta dejándose morir y es mi maldita culpa.

-por favor no más… me odias y tienes razón. Fui un cerdo imperdonable. Te engañe de la peor manera, cause que perdieras a nuestro hijo, te hice tanto daño que seguramente arderé en el infierno y lo acepto porque es lo que merezco pero por favor… ya no sigas en silencio. No lo soporto. Grítame, insúltame. Golpéame. Maldita sea atraviésame sí quieres…  pero haz algo- suplique mientras dejaba mi daga sobre sus manos.

Llorando como un niño de rodillas junto a ella.

Me miro antes de tomar el arma. La empuño y sin más la giro hasta casi enterrársela, apenas me dio tiempo de detenerla, jale la daga del mango pero ella no la soltó, por lo que su mano sufrió un corte enorme y profundo. Otra herida causada por mí.

-¡¡¡Jake!!!- grite mientras le quitaba el arma y presionaba la herida.

Una hora después dormía de nuevo. Con más láudano. Y la mano vendada.

-llévatela, llévala a donde creas que estará mejor- dije mientras la veía en cama… mas muerta que viva.

-¿de qué hablas? - pregunto tuteándome por primera vez.

-yo estoy matándola… mi presencia la tiene así. Solo sirvo para hacerle daño, llévatela. A donde sea y no me dejes saber. Quiero que viva aunque no sea conmigo. Nunca quise hacerle daño Jake. Termine con esa mujer cuando regresamos de parís. Porque que supe con certeza que amaba a mi esposa. Me equivoque al principio… pero debes de saber que mi relación con esa mujer existía antes de Bella y que fui un maldito cobarde al no terminarla después de mi matrimonio. Pensé que entre Bella y yo no habría nada…- dije mientras el tipo me miraba sin expresar nada en su rostro.

-me la llevare mañana- dijo saliendo de la habitación.

Y el mañana llego antes de lo previsto. La subió en un carruaje al que le quitaron los sillones para poner mantas y acomodarla ahí. La vi salir del castillo y tomar el camino al cruce. Al llegar ahí la perdería para siempre.

Ya la he perdido.

Imbécil.



Bella pov

-¿Cuándo me dejaras salir?- pregunte a Jake por enésima vez esa semana.

-te dejare salir cuando considere que no harás una estupidez de nuevo- respondió.

-¿Qué estupidez exactamente quieres evitar?- pregunte.

-que te lastimes más, apenas pudiste llegar a la puerta has hecho pendejada tras pendejada ¿Cómo carajo pensaste que llegarías a caballo tu sola hasta Eorlingan?-

-no veo por qué no. Cualquier cosa es mejor que seguir aquí. Por favor Jake. Vámonos lejos. Solo tú y yo. Por favor- suplique  a nada de llorar.

Y los recuerdos me invadieron.

Recuerdo

Abrí los ojos desconcertada, esa no es mi habitación, mire despacio hasta que reconocí el sitio. La cabaña.

Trate de sentarme pero fue misión imposible. Mi vientre dolía. Trate de nuevo y por fin pude hacerlo. Estando sola, no hay rastro de Edward. Mire mi mano y la venda que ahí había me dijo que no fue una pesadilla. De verdad quise acabar con mi sufrimiento.

Y no me dejaron.

Cuando todo me regreso a la memoria de golpe me sentí peor, me sentí usada, engañada, herida, además… había perdido a nuestro primer hijo mientras esa maldita cargaba en su vientre al primogénito de mi esposo.

¿Cómo soportare eso? No puedo.

Un momento después llego Jake. Me sonrió al verme despierta.

-vamos mi niña, necesitas comer- dijo.

Y deje que me cuidara porque necesitaba sentir que alguien me ama. Que hay alguien que se preocupa por mí. Alguien que no me dejara como todo el mundo parece haber hecho.

Paso una semana así, hasta que pude pararme con ayuda.

-solo un momento, no debes forzarte- dijo mientras me regresaba en brazos a la cama.

Pase dos semanas más en eso. Cada vez llegaba más cerca de la puerta sin necesidad de sostenerme de nada.

-carajo Bella, deja de estarte levantado o te juro que te amarrare a la puta cama- me reprendió Jake cuando una tarde me encontró sentada en el suelo a un metro de la puerta.

El dolor me venció y no pude seguir. Me tomo en brazos y me llevo a la cama.

-no quiero estar aquí, por favor llévame a otro lado- pedí de nuevo.

Jake no entiende que dormir en esa cama me trae recuerdos, recuerdos de Edward tocándome, tomándome, haciéndome suya… no puedo decir que amándome porque no creo que eso sea verdad, no me ama. Un hombre que ama a su esposa no tiene amantes. Mi padre jamás las tuvo.

-estas delicada aun, no puedo llevarte en caballo y ni hablar de un carruaje, seriamos blancos fáciles, si quieres irte quédate en cama para recuperarte del todo. No fue un cólico y ya, tuviste un…- callo cuando mis ojos se llenaron de lagrimas.

Me cubrió con la sabana y me dejo un beso en la frente. Lo escuche revisar cada ventana y puerta de la cabaña. Salió y me dejo en soledad.

Una semana más paso. Una semana donde no me levante para nada que no fuera absolutamente necesario. Y por fin llegue a la puerta sin fallar en el intento. Empecé a probar mis fuerzas tratando de llegar al establo.

Me tomo otra semana pero lo conseguí. La última semana la use para poder subirme al caballo sin llorar en el intento. Sin sentir que moría de dolor. El físico. El que Edward me causo no tiene arreglo.

Decidida a no seguir ni un minuto más en ese lugar y porque solo mi casa me ofrecería consuelo espere a que Jake saliera como cada mañana después del desayuno.

Tome mi capa, aunque es un día caluroso de verano. Salí con nada más que mi ropa puesta, mi capa y todo el dolor que me causo lo vivido.

Estoy segura que si logro llegar a mi castillo, podre descansar un día y partir hacia los muelles, una vez ahí… me lanzare al mar, Londres, España, Italia, cualquier destino es mejor que seguir en Vulterra. Nadie me negara nada porque sigo siendo la señora, además me conocen como para saber que yo no necesito permiso de nadie.

Lo que me preocupa es que me atrapen en el camino. Me regrese y tome una de las espadas que Jake suele tener junto a la puerta. Salí, monte y emprendí mi huida. Jake se enfurecerá pero igual sabrá donde buscarme.

Por desgracia no llegue muy lejos.

No conté con que si no tomo los tés que Jake me da cada determinado tiempo los dolores regresarían. Uno de ellos me ataco antes de siguiera haber dejado la cabaña perdida en la distancia. Fue tan intenso que caí del caballo. La oscuridad, la maldita oscuridad llego.

-despierta, despierta Bella, ¿Te duele algo? ¿Te rompiste algo?- escuche antes de abrir los ojos.

-no… solo me duele el brazo- dije sin abrirlos aun.

-entonces aparte de eso, ¿no te duele nada?- pregunto de nuevo.

-no- dije



-¡¡¡maldita sea Isabella Estúpida Cullen!!! ¡¡¡¿Qué carajos hacías en mitad del campo a caballo?!!!- me grito haciéndome abrir los ojos.

Estaba en la cabaña, con el brazo vendado. El mismo vestido sucio y un amigo enfurecido como nunca lo había visto.

-trataba de irme, ya te dije que no quiero estar aquí y no vuelvas a llamarme Cullen- pedí.

-eres una Cullen, es tu esposo y tu su mujer, ahora déjate de pendejadas porque te juro que si lo intentas de nuevo te quedarás sola y a ver cómo te las arreglas- dijo saliendo de la cabaña no sin dar un portazo.

Me quede llorando. Mi mejor amigo me da la espalda. Llore hasta dormir.

Fin del recuerdo.

-Bella, tu esposo me pidió que te cuidara y…-sus palabras me hicieron regresar a la realidad y enfadarme al mismo tiempo

-¡¡¡no es más mi esposo, es un canalla infiel que me ha engañado desde que nos casamos y lo que él te diga no debe importarte!!! ¡¡¡Yo soy tu amiga, deberías estar de mi lado!!!- grite.

-es tú esposo y soy tu amigo. Por eso nos quedamos aquí. No puedes simplemente dejar que una ramera arruine tu matrimonio. Te vi brillar cada que él aparecía. Eso no puede cambiar solo porque una tipeja te haya dicho que era su amante. Tú eres la esposa, a ti te ha dado todo, castillos, sirvientes, viajes, joyas, ropa…todo, su amor incluido, a ella solo la dio un rato en la cama. Vi a ese hombre morir a tu lado en cada crisis que has pasado. Te ama y sí cometió un error, pero ya lo ha pagado. Lleva dos meses sin salir de su habitación. O eso dice Sam-

Me quede mirando a mi mejor amigo, dos meses teníamos de haber llegado a la cabaña.

-no es suficiente. No puedo dejar de pensar en que todo lo que compartimos juntos lo compartió con otra, no lo entiendes. No puedo…- dije mientras una idea estúpida y completamente sacada de la locura aparecía en mi cabeza.

-piénsalo Bella, perderás a tu esposo por una tipeja que no lo vale- dijo sonriendo triste.

-tómame Jake- dije colocando frente a él. Me miro sin entender- hazme tuya, tómame, carajo desnúdame y metete entre mis piernas- dije para que fuera claro.

-¡¡¡¿Estás loca?!!!- grito alejándose.

-No. Sí él lo hizo ¿porque yo no? si él espera que yo perdone su infidelidad él tendrá que lidiar con la mía. No lo pienses, siempre te he gustado. Ahora puedes hacerlo, tómame…- pedí mientras lo tomaba de la mano y la acercaba a mí.

Me miro un momento pensando.

Bajo sus labios hasta besarme. Me abrazo despacio y aumento la intensidad del beso. Sus manos se colaron bajo el vestido. Levantándolo hasta dejarlo en mis muslos. Me cargo y me puso contra la pared. Se presiono contra mí.

Aun con el coraje de saber la traición de mi esposo me deje llevar. Apague mi mente y solo me dedique a sentir. Me bajo el vestido dejándome casi desnuda. Me dejo en la cama mientras se quitaba la camisa. Se acostó sobre mí. Acariciándome apenas. Hasta que llevo su mano a mi centro.

Me paralice. No es Edward. Y sé que no podré seguir. Jamás podría estar con otro hombre que no fuera mi esposo.

 Mi infiel, traicionero, mentiroso, infame, canalla y amado esposo.

-¡¡¡ detente!!!- grite cuando sus dedos quedaron a nada de mí.

-¡¡¡Gracias Dios…!!! Pensé que tendría que seguir. Ahora sí me asustaste…- dijo levantándose como rayo.

-¿Qué?- pregunte cubriéndome con la sabana.

Mi vestido esta a media habitación.

-vamos Bella, no dejarías esa idea estúpida hasta que te dieras cuanta que no puedes hacerlo, tú no eres así. Al menos ahora sabes que no eres como esa mujer. Eres mucho mejor. Regresa con tu esposo. Escúchalo, hazlo sufrir un poco. Haz que te ruegue de rodillas, que se arrastre como gusano y después perdónalo, olvida el asunto y dedícate a ser feliz- dijo Jake mientras se vestía.

-sal de aquí. Me vestiré y después… regresaremos… cuando este lista y tenga un plan de revancha- dije mirándolo.

Sonrió antes de salir. Me vestí pensando en que tenía razón, de haberse negado, habría insistido hasta conseguirlo. Y seguramente me habría arrepentido hasta el día de mi muerte.

Decidí caminar un rato.

No me alejare de la casa pero necesito pensar lejos de ese sitio. Los recuerdos de las horas que pasamos haciendo el amor Edward y yo no me dejan lugar para otra cosa que no fueran sus manos, su cuerpo, su lengua, su miembro en mí.

Lo amo pero igual estoy furiosa contra él por engañarme de esa manera. Me costará un mundo perdonarlo si es que puedo alguna vez.

-¿Cómo puedes estar en el lugar donde pasamos tantas horas felices? ¿No te importa?- escuche a mi espalda.

Ella.

-¿Qué quieres?- pregunte mirándola de frente.

-saber si lo dejarás. Porque solo estoy esperado que te largues para que regrese a mí, a nosotros- dijo sonriendo.

-¿Qué te hace pensar que lo dejare? No, nada me garantiza que sea cierto lo del hijo o mejor aún, que de verdad sea de él, solo eres una ramera que calentó su cama mientras estuvo lejos de mí y no, no lo dejare - dije con seguridad.

-¿lejos? No niña. Le di la satisfacción que tu no, aquí mismo -apunto al establo- mientras tu dormías allá- dijo señalando la cabaña -no le fuiste suficiente y me tomo antes de regresar a tu cama. Pero que se podía esperar de una niña a la que aun no le crecen los senos- dijo mirándome con lastima.

Me sentí morir por dentro pero no lo deje salir.

No delante de ella.

-¿entonces te cogió en el establo como una perra en celo? Vaya… yo te aconsejo que no lo hagas publico o de los establos no saldrás- dije devolviéndole la expresión.

-¡¡¡eres una niña estúpida y no me quitaras a mi hombre!!!-

-ya lo hice, mírate estas vieja, eres más grande que él, ¿no te da pena? Estas más que usada y pasada por quien sabe cuántos. Yo en cambio soy joven, hermosa y heredera. Edward me escogerá siempre a mí porque me ama más que a nada en este mundo. Si no me crees pregúntale- mentí.

Ya no puedo saber si me ama o si alguna vez me amo. O si todo lo vivido fue obra de la culpa que dijo sentir. Estoy hecha un lio, un enorme lio.

-yo lo hare…. Gracias mujer, serás recompensada... Ya veremos cuanto cede el joven Cullen por recuperar a su esposa- dijo una voz detrás de mi mientras todo se hacía negro a mi alrededor.

Mi último pensamiento consiente fue para el hombre que amo.

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