martes, 6 de marzo de 2012

Entre el amor y la guerra


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Capitulo 1.- Dulces dieciséis

Bella pov

Vulterra, Septiembre 13 de 1350

-feliz cumpleaños Bella- escuche a mi hermana Alice antes de sentirla saltar sobre mi cama.

Ya estaba despierta pero precisamente porque es mi cumpleaños estaba retrasando lo inevitable... la ronda de felicitaciones y sermones sobre esta dulce… Agh… edad, sobre lo que se espera de mi como hija de un clan tan poderoso y sabrá que otra sarta de cosas por parte de mi madre, padre y nana.

-no veo que tenga de bueno cumplir 16. Solo me quedan dos años de libertad. Maldita suerte que me toco- me queje en cuanto me senté.

-Bella no lo veas así. Es lo que nos toca como herederas del clan hermanita. Vamos Bellini nos han educado para esto toda la vida, sé que papa está por iniciar las platicas con los clanes Cullen y Hale- dijo un poco más seria.

Ella por tener 18 será la primera en contraer matrimonio. Ya sea con Hale o un Cullen o cualquier otro hijo de algún clan poderoso, aunque solo hay tres en Vulterra. A los que por cierto no conocemos ya que apenas regresamos a casa seis meses atrás, después de pasar diez años en Londres y otras ciudades convirtiéndonos en las damas y esposas perfectas que se espera seamos.

-niñas vístanse, un emisario de Aro Masen está por llegar. No dejare que las vea. Según escuche quiere concertar un matrimonio con alguna de ustedes y no daré lugar a que eso suceda, se van ahora mismo a la casa del Este- dijo mi madre apenas entrar.

Con un rostro lleno de odio, que empeoro al mencionar el apellido Masen.

-hija con todo esto no te he felicitado, Feliz cumpleaños Bella- dijo abrazándome antes que me pusiera el vestido.

-gracias mama, pero no parece haber nada para festejar- dije con más amargura de la que realmente quería sentir.

-no diga tonterías, el almuerzo de hoy ya estaba preparado, un festín digno de una hija Swan como lo eres tú, pero en cuanto esto pase lo celebraremos- dijo mi madre.

Alice y yo nos miramos un momento antes de movernos a toda prisa. Dado que ella estaba vestida me ayudo a vestir. Apenas logre desenredar mi cabello me puse una diadema a juego con mi vestido color naranja. Con el escote cuadrado dejando ver un poco de busto. Lo usual en esta época. Con una franja ribeteada en encaje francés blanco enmarcando el escote, las orillas en los brazos y el borde inferior. Mangas en tela casi tranparente y amplia de abajo. Con zapatillas forradas en la misma tela y de mínimo ocho centímetros de tacón, diseño exclusivo de nuestro zapatero. Las Swan imponemos moda y marcamos tendencias en toda Vulterra. O donde sea que estemos.

-mama ¿Cuándo regresaremos?- pregunte mientras el carruaje nos esperaba por la puerta de atrás.

-su papa y yo iremos por ustedes en cuanto la boda con alguno de los chicos Cullen o el chico Hale esté lista. Sé que no es lo que esperaban, sé que ambas habrían preferido escoger a sus esposos en los bailes anuales pero Aro está ganando gente y aliados. No podemos ceder. Estas tierras, este domino a estado en poder de los Swan por siempre y no lo perderemos por un oportunista que se cree la maravilla del mundo. Por eso estos matrimonios son de vital importancia. Bella… Alice, saben que nada me hará entregarlas a hombres indignos de ustedes. Así que confíen en que su padre hará lo que deba para garantizarles un buen marido y un bueno futuro- terminó mama con lágrimas en los ojos.

-déjate de sentimentalismos René, si no parten ahora no podrán llegar a la puerta Este antes del anochecer- dijo mi padre abrazándonos brevemente.

-papa, mama estaremos bien, yo cuidare de Bella- dijo Alice mientras nos subíamos.

-Bella… si algo sale mal por lo que sea, busca a Eleazar Hale o Carlisle Cullen. Sus castillos están en la costa este y oeste respectivamente, si en el camino las persiguen o encuentran gente de los Masen desenganchen los caballos y huyan. Yo las encontrare… Bella confió en ti para esto hija- dijo mi padre entregándome un pergamino en una bolsa de cuero sellada.

-si papa. Yo veré que Alice este bien- dije seriamente.

-váyanse ya- dijo papa al cochero mientras ambos se abrazaban en la entrada de la casa.

Alice lloro apenas salimos del castillo y siguió así dos horas. Me dedique a abrazarla. No tenía más que hacer. Con la premura ni siquiera traemos a nuestra nana. Apenas seis de los mejores hombres de mi padre nos hacen guardia. Incluyendo a su guardia personal.

-Niñas, tenemos problemas… nuestro hombre atrás nos ha hecho señas y creemos que nos siguen los lameculos de Masen.  Las esconderemos y trataremos de repelerlos, por cierto, feliz…- dijo Sam, el guardia y  hombre de confianza de mi padre.

-Calla, no termines la frase si valoras tu vida, en cuanto a los hombre de Masen la respuesta es no, Sam si son ellos más los matarán, preparemos un señuelo, desmota a dos de tus hombres y mándalos en la carruaje con nuestras ropas y nosotras nos iremos a caballo por el camino que cruza el bosque. Será humillante pero efectivo- dije mientras Alice me miraba como si fuera un engendro.

-es tan descabellada tu idea que tal vez funcione bien. Les traeré la ropa de mis hombres-

-claro que no. Tenemos las nuestras- dije.

Me miro con una expresión de horror en los ojos. Pero se dio la vuelta en cuanto le entregue un par de vestidos. Los más viejos y menos favoritos

Bajábamos del carruaje media hora después, con la camisa holgada y los pantalones ajustados hasta las pantorrillas. Las botas sin tacón de montar que por cierto llegan a donde el pantalón termina y el chaleco característico, el cabello recogido por completo.

Por obvias razones no llevamos la ropa interior de siempre sino unos calzones indecentes completamente. Sin lazos de encaje. Alice y sus ideas revolucionarias; los había diseñado porque en los días de calor los calzones hasta las rodillas nos dan comezón. Así que le ayude a costurarlos y los escondimos de mama y de todos los demás.  Ahora parecen perfectos. Son cortos, apenas cubren las nalgas y entallados. Hechos en encaje que estira. Así se adapta al cuerpo.

-Niñas usaran estos yelmos y armaduras. Son mucho más grandes pero así será más difícil que las reconozcan, no se detengan por nada hasta llegar a las puertas del castillo Forks. Suerte y que Dios las acompañe- dijo Sam antes de perderse con el carruaje por otro lado.

-vamos Alice, tomemos la orilla del rio para que no se vean las huellas- dije después de acomodarme la armadura y ayudar a Alice con la suya.

-¿sabes cómo llegar?- pregunto mi hermana.

-sí, mientras tú te pasabas el día entre tés, pastas, encajes y estupideces de esas yo me pasaba el día estudiando los mapas de toda esta región y recorriendo los campos a caballo. Vamos Alice siguiendo esta dirección por unas cinco millas llegaremos a la puerta del castillo. Cinco horas si vamos a tu ritmo así que creo llegaremos en dos- dije mientras lanzaba mi caballo a  todo correr.

Cabalgamos por tres horas antes de por fin divisar las puertas. Las cuales se abrieron al vernos aparecer fuera de los límites del bosque. Mi padre había enviado un mensajero una hora antes de nuestra partida. Así que nos estaban esperando.

-Paul ¿ya llegaron Sam y los demás?- pregunte apenas me baje de caballo.

Me reconocieron cuando me quite el yelmo.

-no niña pero si quiere mandaremos un grupo en su búsqueda-

-sí, manda a varios hombres, quizá aun estén en batalla. Tomen el camino largo y Paul… nadie debe saber que estamos aquí- dije antes de entrar.

-si señorita- alcance a escuchar.

Horas pasaron desde que llegáramos. Por fin mi madre llego con noticias devastadoras.

-mama ¿qué paso? ¿Y papa? - pregunte cuando solo llego ella y una de sus damas.

-Está prisionero en el castillo, Aro se enfureció cuando no las encontró y nos ataco sin aviso ni declaración de guerra. Apenas logre escapar porque salí dos horas después que ustedes. Sam y los demás me encontrarlo y me ocultaron en casa de una familia de campesinos- dijo mama llorando.

-las cosas están mal… bien. Iremos con los Hale. El castillo está más cerca. Concertaremos la primera boda- dije.

-Bella ¿Que estás haciendo? tienes 16 años y eres mujer, no te tomaran en serio- dijo Alice.

-lo harán porque tengo esto- dije mostrando el pergamino cerrado y la carta abierta que venía con él - mi madre la tomo y leyó rápidamente.

-tu padre te ha dejado como vocera y responsable de la familia. Dios Bella ¡¡¡¿en que estaba pensando Charlie?!!! - grito mama.

-mama, nunca he sido como Alice, a mi no me urge tener esposo, yo quiero llevar mi vida, tomar el control de mi destino y esto me lo permite. Nunca más seré vista como la hija de Charlie Swan, mujer y esposa de sabrá Dios quien. Seré vista como Isabella Swan heredera y guía de su clan. Sé que en algún momento tendré que casarme pero mientras eso sucede veré la manera de sacar a papa de ahí- dije mientras caminaba hacía mi recamara.

-¿Cuándo nos vamos?- pregunto Alice desde abajo.

-mañana mismo. Mama envía un mensajero a casa de los Hale. Alice pide que Jacob venga a hablar conmigo si ya regreso- pedí antes de entrar a la recamara.

Dios ¿Cómo voy a hacer esto?

Cuando papa me dejaba revisar sus cosas y estudiar los mapas, recorrer con él los campos, enseñarme el manejo y administración del personal, recursos y todo lo concerniente al castillo nunca pensé que de verdad me dejaría a cargo de todo.

Ahora es responsabilidad mía casar a mi hermana y asegurarme de cumplir las alianzas para no solo proteger las tierras sino también salvar a mi padre. Ahora tiene sentido que papa me dejara escuchar a escondidas sus reuniones con los dignatarios de los clanes vecinos y los súbditos de nuestro clan. Para este momento yo sé de todos los acuerdos, tratos, pactos de palabra y todo lo que mi padre hiciera en los últimos tres años. Aunque solo pase 6 meses en casa y lo peor de todo es que yo misma me tendré que casar y ceder mi poder al que fuera mi esposo.

Carajo

-Bella ¿me llamaste?- pregunto Jacob entrando a la sala verde del castillo a un lado de mi recamara.

-sí Jake, como sabes mi padre es prisionero y ahora yo soy albacea de la familia, por lo que mañana nos moveremos al castillo Hale. Necesito que armes una escolta grande. Mi madre ira con nosotros así que el carruaje ira lento. Asegúrate que todos los súbditos sepan que yo estoy a cargo ahora y que no tolerare ningún levantamiento. Pide también que los hombres estén listos para responder al ataque del castillo principal en cuanto las alianzas estén firmadas y los matrimonios hechos- dije mientras él asentía.

-será como órdenes-

-Algo más Jake. Cuando lleguemos al castillo Hale ¿me ensañaras a usar el sable?- pedí

-¿el sable? Pero manejas el arco ¿para qué necesitas el sable?-

-Jake, tengo 16 años, soy  hija de uno de los clanes más poderosos, monto mejor que muchos de tus hombres, leo, escribo, cocino, tejo, zurzo, costuro, trepo arboles, me maquillo  y visto como princesa. Puedo prepara señuelos, armar emboscadas, hablar de estrategias y ejecutarlas como si fueras tú o mejor que tú… pero siendo mujer ¿crees que sea suficiente para que me tomen en serio? Una habilidad mas no me hará daño- dije triste.

-mi niña, no te tomaran en serio mientras seas mujer no importa que seas mejor que yo mismo en muchas cosas, pero si esto te hace feliz por supuesto que te enseñare- dijo abrazándome como cuando tenía doce y él veintidós y yo regresaba para las vacaciones.

De no saber que mi futuro es casarme con algún heredero le habría dicho el amor que creció dentro de mí con los años. Con su trato, con sus cuidados. Él es el segundo al mando en cuestiones de seguridad y mí guardia personal. Siempre lo fue. Mío y de Alice. Su hermano Sam es el de mi padre. Pero Jake estaba de misión cuando salimos del castillo y Sam fue quien nos acompaño. Por eso mi padre está prisionero. Sam nunca habría permitido que lo atraparan.

-y dile a Sam que a partir de hoy y hasta que mi padre sea libre, su cargo es mi madre y asignas  alguien para Alice, te necesitare a mi lado- pedí mientras me separaba de él.

-Bien. Me hare cargo-dijo.

Salió dejándome vacía.

Jamás podre estar con él. Mejor será enterrar este amor. Sobre todo porque él no me corresponde de la misma manera, no abiertamente.

Llego el día y antes que el sol despuntara y después de revisar que todo estuviera en orden partimos hacía el castillo Hale.

-Bella la comitiva está tardando demasiado, si nos atrapa la noche podrían emboscarnos- se acerco Jacob a mitad del trayecto mientras Sam asentía.

-bien ¿Qué proponen?- pregunte.

Ellos son las personas a quienes conviene escuchar.

-separarnos, Alice y tu pueden cabalgar con la guardia de Jake. Mi gente y yo nos quedaremos con tu madre y el carruaje- agrego Sam

-no, mi madre cabalgara también- dije mirando a mi progenitora.

-bien, pero no me pondré ropa de hombre- dijo mirándonos a Alice y a mí.

Y así media hora después cabalgábamos con las ropas de montar y en el caso de mi madre su silla especial. Donde solo una pierna atora y mantiene ambas del mismo lado. Incomodo a más no poder. Alice va igual para no llevarle la contraria pero yo, yo soy Swan hasta la medula.

En mis venas corre sangre de guerreros, sangre que no se doblega con facilidad, yo monto como hombre, peleo como hombre y maldita sea soy más hombre que mujer y no me da miedo el qué dirán.

Por eso más que tímida soy temida, amada y en algunos casos despreciada también.

¿Me importa?

No.

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