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sábado, 28 de enero de 2012

Indice: Encontrarte pero... ¿amarte u odiarte?



INDICE







































Encontrarte pero... ¿amarte u odiarte?


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12.- Tomando el control

Edward pov

-buenos días Sr. Cullen, esta es la información de la reunión, esperamos su esposa y usted estén puntuales, mandare un vehículo por ustedes ¿tiene el cheque?-

-sí, claro, aquí lo tiene, gracias, estaremos ahí sin falta- conteste cerrando apenas se dio la vuelta. No tenía tiempo que perder.

-¿estás lista?-

-sí, pondré las maletas en el auto, ¿usaremos auto?-

-no, pasaran por nosotros, ¿llevas surtido?-

-solo lo básico, nada ostentoso-

-maravilloso- dije mas sarcástico que emocionado. Ellos con pistolas y nosotros con navajas

-revisare de nuevo las ventanas de la recamara- subió sin perder tiempo.

Subí detrás de ella. Evitaba estar mucho tiempo a solas conmigo. Su mejor pretexto era el empleo que según tenía, se pasaba todo el día en el estudio dibujando, según era arquitecta. La luz roja estaba encendida, tomamos los comunicadores.

-tengo el satélite de Cabo punta, los seguiremos en tiempo real, los cuidare bien, Esme, y Carlisle están ahí, recuerden que no se conocen. Tendremos un equipo listo, estarán bien, cuídense y que no los maten-

Emmet como siempre. Nos miramos sonriendo. Por primera vez desde que la noche en el hotel. Ese asunto no estaba terminado, pero al menos Bella se mantenía concentrada, hasta parecía natural en nosotros, poco a poco regreso la confianza y la seguridad que siempre tuvimos al estar juntos.

-vamos cariño, han llegado por nosotros- dijo asomándose a la puerta, la situación estaba en movimiento.

Dos horas después nos llevaban por el bosque, dieron varias vueltas antes de por fin llegar al sitio. Si pensaron que eso nos perdería estaban drogados. Crecimos en ese bosque. Claro que esa parte no la sabían.

-esta es la tienda que hemos reservado para ustedes-

-gracias, hum ¿a qué hora debemos estar en la hoguera?- pregunto dulcemente Bella. Falsa.

-nosotros les avisamos, mientras pueden ponerse cómodos, cada tienda está separada lo suficiente para darles privacidad- sonrió maliciosamente. Le partiría la cara. La miraba como si estuviera desnuda.

-gracias, lo necesitaremos- dije tomando a Bella de la cintura.

Apenas se fue el tipejo. Revisamos la cabaña, como pensamos, habían micrófonos, genial. La noche sería interesante. El pretexto de su periodo ya no funcionaría, no teníamos un mes todavía. Me miro pensativa. Era divertido ver cómo se concentraba tratado quizá de encontrar una alternativa, mientras veía el único saco matrimonial que había, era grande pero no lo suficiente.

Se mordía le labio inferior mirando y pensando. Las ganas de reírme eran muchas, pero probablemente se enfadaría. Además se veía absolutamente hermosa. Siempre. Decidí jugar sucio. Después de todo, quizá saliera ganando si conseguía hacerla mía, ya no me aguantaba.

-ven cariño, descansemos un poco- sonreí mientras abría el saco.

Me miro sacando su muy grande cuchillo de la bota derecha. Esa no me la esperaba. Deje de sonreír al momento, tampoco esperaba que se quitara el pantalón. Sus muy lindas bragas de encaje blanco me pudieron. La baba, hacia su aparición una vez más, y no de la boca.

 -gracias amor, estoy agotada- respondió mientras se quitaba el abrigo y se metía conmigo, estaba jugando sucio, mucho más que yo, el cuchillo seguía en su mano. –Me tocas y te convierto en niña - susurro en mi oído, presionando el arma contra mi entrepierna.

-lo sé- respondí a ambos comentarios. Me costaría más trabajo del que pensé. Decidí intentarlo más tarde. Pero mi excitación no mejor la sentir su piel desnuda pegada a la mía.

Como dijo, estaba agotada, se durmió minutos después, aproveche para esconder el serrucho que traía por cuchillo, busque entre sus cosas, uno en el cinturón, otro en el abrigo, encontré otro más pequeño en el dobles de las botas, si que estaba armada, decidí dejar todos pero alejarlos de ella. Al menos en ese momento.

Me desnude casi por completo, la haría mía y no me importaba si después me atravesaba de lado a lado, mi erección era monumental, sin presumir, y tenerla así apenas en bragas y blusa no ayudaba.

Bella pov

Lo sentí abrazarme, pero como otras veces, sus manos recorrían mi cuerpo, se quedaron en mi culo, su parte favorita de toda mi anatomía. Me olvide de la amenazas, su aliento me rozaba el cuello, sabía lo que quería y no había nada más que yo quisiera también, siempre podría decir que era parte de la misión, para darle credibilidad al asunto. Sí como no.

Lo deje tocarme, me deleite con su calor, sus caricias, me gire apenas para besarlo, era débil y no me importaba, la humedad en mi era notable. Gemio cuando llego a esa parte y lo descubrió. Me beso con más ímpetu. Me arranco la blusa y la bragas, como antes, bajo a mis senos, mordió, chupo, marco como suyos, no es que fuera necesario, me llevo al cielo solo con sus dedos, me hacia gritar solo con sus manos, en mi cuerpo, entrando con rapidez, me vine en poco tiempo, esperando, deseando lo que seguiría, lo sabía que vendría ahora.

Recorrí con mis manos sus cuerpo, me recorrió con las suyas, se detuvo en la cicatriz que dejara la bala, apenas una línea gracias a las cirugía correctiva que me hicieron después, una ceja levantada fue todo, después frunció el ceño, algo tendría que decirme de eso. Me beso de nuevo, con ganas de arrancarme los labios, se coloco sobre mí, a nada de entrar, Dios extrañaba eso, su manera de tomarme, de hacerme el amor, de entrar en mí, la manera como se movía estando dentro, como me hacía gritar y querer más. La manera como… lo vi esa noche, con ella. Carajo. El maldito recuerdo no me dejaba.

Se detuvo, una lagrima rodo por mi costado, lo empuje suavemente mientras me apartaba tanto como el saco lo permitía.

-cariño no…- se interrumpió. Cuando un sollozo se me escapo. Joder, no era el momento. –no llores, conseguiremos tener un bebe, ya verás, hare lo que sea necesario- lo mire sin entender, señalo hacia un costado, la silueta de una persona, la luz de la linterna era clara.

-lo sé amor, ambos haremos lo que sea necesario,- me vestí apenas me paso la ropa que sacara de la mochila.

-Srs. Cullen es hora de la fogata, espero no interrumpir nada importante- dijo el tipo de pie en la abertura cerrada  de la tienda. Imbécil.

-nada que no hubiéramos terminado, estaremos ahí en unos minutos- respondió Edward. Me miro seriamente. Se acerco a besarme, pero no lo hizo se desvió a mi oído. –“debo decirte algo, después”-

Asentí, termine de vestirme, revise mis armas y no encontré la más grande. Lo mire esperando. Negó con la cabeza. Lo mire molesta, negó de nuevo, me acerque hasta enterrarle las uñas en el pecho, negó de nuevo. Asintió después de que las enterrara en su entrepierna. Lo tenía debajo del saco, de su lado. Lo guarde recordando castrarlo después. Como nota mental.

-cariño si querías tocarme de nuevo solo pudiste pedirlo, la agresión no es necesaria, te daré lo que pidas, si lo pides apropiadamente- dijo tocando mi culo. Dos podíamos jugar a esto.

-cariño, cuando quiera tomarte de nuevo solo necesito hacer esto- me pegue a él tallándome contra su erección. Gruño antes de sepárame.

-vamos- dijo enfadado, me tomo de la cintura apenas salimos.

Tardamos cinco minutos en llagar al centro. Entre las parejas había personas de todas las edades, incluso un par de mujeres. Vi a Esme y Carlisle llegar después, parecían muy enamorados, como si se conocieran de toda la vida y de no poco antes nada más. No les pusimos mucha atención. Pero recordé el asunto del hotel.

-bueno este es un retiro para conocerles un poco mejor, sé que no es el procedimiento normal, pero ustedes son las parejas que más han tardado en conseguir la adopción. Disfruten de la tarde, platiquen, compartan, si tienen preguntas o necesitan algo, estaremos por aquí-

Platicamos con prácticamente todos, nuestros mentores incluidos, para la media noche nos retiramos, pretextando agotamiento. Mental más que físico. Al menos de mi parte. Aviamos recolectado mucha información, no parecía importante por separado pero juntando todo seguro que había cosas valiosas. Media hora después de regresar a la tienda llego el tipo.

-buenas noches, Srs. Cullen, hay algo de lo que me gustaría platicar con ustedes, su adopción ha sido rechazada me temo- me abrace a Edward a nada de llorar, su rostro de pesar era muy parecido al que viera horas antes, cuando lo rechace.

-¿por qué?- pregunto.

-me temo que hay cosas que no cumplen, requisitos, pero ha otras maneras, verán, mi compañero y yo pertenecemos a un grupo activo de personas que pensamos que si estos asuntos fueran mas fáciles, no habrían tantos niños huérfanos. Pero todo tiene un precio-

-no tenemos tanto dinero, ¿Cómo pagar algo así?- intervine, forzándolo a hablar claro.

-no con dinero señora, hay otros métodos, ustedes son personas respetadas en la comunidad y tengo entendido que solo estarán aquí por un par de meses, así que pensamos que podrían hacernos un favor, ya saben, favor con favor se paga-

-haremos lo que sea necesario- dije seriamente.

-bien, eso quería escuchar, es todo por ahora, le avisaremos cuando estemos listos, el campamento se acaba mañana después del desayuno, lo hemos acortado por motivos del clima, parece que lloverá todo el día de mañana y preferimos no arriesgarlos- Tal como dijo, después del desayuno nos llevaron de vuelta a la casa. Apenas subí a la recamara la luz parpadeaba.

-¿que encontraste amor?- pregunte mientras Edward fingía buscar algo en la computadora.

-habrá una reunión de los cabecillas de la organización con las personas influyentes, y según nuestro topo, los dos más importantes estarán ahí, pensamos que te pedirán entretenerlos. Contactaron a Esme también, tal como esperábamos. Te tocara hacer algo más que sonreír y mirar bonito-

-nada que me guste amor, mejor buscamos en otra página- respondió Edward.

-no hay mas para buscar, no nos da tiempo de meter más gente, estarán en la cuidad en dos días, Isa cuídate. No podrás llevar armas, estaremos detrás y sobre ustedes. Que no te maten-

-No, esa está bien, me gusta esta de aquí- respondí. Quitando los comunicadores.

-te digo que no me gusta- insistió levantando la voz.

Lo mire sin decir nada. Salí rumbo a la cocina, no era algo que discutir ahí, se haría lo necesario para atraparlos.  Era nuestro trabajo y debía recordarlo.

-Bella hablemos de esto por favor- pidió entrado tras de mí.

-¿Qué quieres hablar? Me parece bien y a ti no, no me convencerás de lo contrarío y no te convenceré a ti, para que discutir, veremos cómo van las cosas y decidiremos sobre la marcha, pero te digo que la elección ya está tomada-

-¿aunque no esté de acuerdo?-

-aunque te mueras por ello- conteste sin mirarlo.

-no te dejare…comprarlo- lo mire furiosa, estaba arruinando todo.

Nos descubrirían por sus estúpidos celos sin sentido. Lo amenace de nuevo con el cuchillo de cocina. Me miro serio, no lo intimide esta vez. Lo tomo por el filo sin importarle lastimarse, jale el utensilio cortándolo, la sangre no tardo en salir, una leve mueca me dijo cuanto le dolió, mas mi acción que el filo.

-no creo que puedas evitarlo- subí y cerré la puerta detrás de mí.

Con cerrojo. No insistió. No me hablo el resto de la noche, la luz parpadeaba de nuevo. No tuve ganas de escuchar nada, le arroje una blusa. Media hora después el timbre sonó, se habían tardado. Baje hasta el último escalón.

-Edward, primo, vine para invitarte una cerveza, lo siento Bella, noche de hombres, no lo esperes despierta- Emmet. Bien.

Lo saco prácticamente a rastras. Llevaba la mano vendada. Apenas salieron. Sonó el timbre de nuevo.

-Sr. Cullen, que bueno que le encuentro, ¿su esposo?-

-no está- dije cautelosa, mientras recordaba donde estaba el arma más cercana.

-genial, tengo algo que proponerle, algo que le ayudaría a conseguir lo que tanto desea, ¿le interesa?....-

Eso era lo que estábamos esperando, el juego final estaba por empezar, era hora de acomodar las piezas más importantes.

- Nosotros…-


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Encontrarte pero... ¿amarte u odiarte?


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18.- Lejos del fuego

Edward pov

-yo te bautizo con el nombre de Carlie Cullen- el sacerdote mojo la cabecita de mi hija mientras Rosalie la sostenía, con ayuda de Emmet. Bella cargaba a Aro, el hijo de ellos. Roberto estaba en mis brazos, no quería perderse ni un minuto la ceremonia.

El resto de los invitados eran de la nueva agencia, el lugar estaba fuertemente custodiado por nuestros propios agentes.

Recuerdo

-Bella y yo tenemos una idea, queremos abrir nuestra propia agencia, dedicada a la seguridad, nada más, no queremos correr más riesgos ahora que está embarazada de nuevo-

La cara de los presente fue de sorpresa mayúscula, bueno todos menos Carmen y Jacob quien aun traía morado e hinchado el labio, mi dulce amor lo había arrastrado por decirle a Roberto de su estado, su humor aun no mejoraba. Pero se desquitaba de otra manera. El problema que su nuevo método iba a acabar conmigo, en un mes recuperamos dos años de intimidad. Mi cara no dejaba lugar a dudas.

-¿Qué han pensado?- pregunto Esme de la mano de Carlisle.

-bueno de entrada desaparecer, de la agencia, somos directores pero aun tenemos jefes, ya no queremos eso, entre Edward y yo tenemos dinero suficiente para poner una agencia bien equipada, podemos entrenar guardaespaldas y dedicarnos a eso y los queremos de instructores, cada uno de ustedes son los mejores en su campo, además creo que todos queremos hacer una vida fuera de esto, donde podamos tener hijos- Bella.

Mi mujer apareció enfundada en unos vaqueros de maternidad con una blusa suelta. Su vientre era prominente. Todos se quedaron mirándola asombrados.

-yo estoy de acuerdo, llevo mucho haciendo esto, quiero otra cosa, además Alice y yo queremos formalizarnos- dijo Jasper

-me parece bien tu idea, así Jacob no será pateado por la jefa- agrego Carmen, por fin la conocía, era muy hermosa.

-lo seguiré pateando de todos modos Carmen, eso no cambiara- dijo Bella mirando a Jacob, el tipo solo sonrió hasta que le dolió la boca, su expresión lo confirmaba.

-yo le entro- dijo Eleazar mirando a Kate

-va, me aviento también- respondió Kate mirando a Eleazar. Hum.

-yo no sé, la experta en armas eres tu Isa y creo que seré más útil en la agencia- dijo Irina. El verdadero motivo era que le gustaba Jasper.

-no te preocupes, lo entendemos. Pero me serias de gran ayuda, veras, esto lo queremos hacer de ya y como vez mi estado no es exactamente lo mejor para trabajar- dijo Bella.

-bien, me quedare hasta que puedas hacerlo tu, después me darán una identidad nueva y me desapareceré del mapa- dijo la chica mirando a Jasper quien miraba a Alice, quien a su vez miraba a Bella. Con esa mirada de anhelo que bien conocía. Quería hijos.

Fin del recuerdo

La recepción fue en la isla, regalo de Esme.

-quédensela, yo tengo otra cerca de Hawái- respondía sonriendo.

-mama Carlie está llorando, ¿la traigo?- dijo Rob dos horas después de empezar la celebración.

-yo voy, quédate con tu madre- respondí despeinando a mi hijo al pasada.

Regrese con la bebe en brazos, ya estaba calmada, salí y la imagen que vi fue como una daga en mi corazón, dolía a más no poder pero al mismo tiempo era lo mejor que en mi vida viera.

Mi mujer abrazaba a mi hijo con el sol ocultándose a sus espaldas, sentados en la terraza. Con el viento revolviendo el cabello de Bella, ambos sonreían.

Nuestra agencia trabajaba bien, cada uno pidió su baja y de una manera u otra la conseguimos, no sin ensuciarnos un poco, escarbando entre la basura de los altos mando. Bella era la directora general y yo era segundo al mando, en esto Bella era mejor, era dura, fría, letal, Esme tuvo razón al proponerla para la cabeza de la compañía. Emmet y Rosalie se encargaban de las relaciones exteriores y de cuidar a los niños respectivamente.

Alice era la instructora de armas, junto con Irina; unos meses después cuando entro Marco se olvido de Jasper. Jacob y Eleazar eran los de explosivos. En fin cada uno dirigía su rama. Teníamos 25 hombres y 15 mujeres en entrenamiento, eran buenos, o al menos lo eran hasta que mi mujer los entrenaba, bueno al principio solo dirigía el entrenamiento, con su enorme panza lo único que hacía era insultarlos y a veces eso los asustaba más que la golpiza que les acomodaba Esme. Eso fue hasta que la bebe nació, después de verdad eran escarmentados por mi mujer. Y de qué manera, la mayoría renunciaba después de eso.

Solo una vez me atreví a entrenar con ella, pero la idea de levantarle la mano a mi esposa… me paralizo y terminó barriendo el piso conmigo.

-creo que tiene hambre- dije llevando a la bebe hasta donde ella estaba.

Rob se bajo enseguida, beso a su madre, a su hermanita y salió corriendo a donde Jacob estaba. Seguramente se perderían para una travesura.

-si es hora de que coma, hum, me iré a la habitación estoy cansada. Te amo- me beso y se marcho con la bebe en brazos.

Un par de hora después mientras todos platicábamos y convivamos sonaron los localizadores de nuestra agencia. Nos levantamos y caminamos hacia la casa, Bella ya traía la caja de comunicadores, nos entrego uno a cada quien.

-¿Que pasa Victoria?- pregunto

-Rebeldoc, Trajecito rojo, la Familia- dijo la chica cortando la comunicación.

En otras palabras todos teníamos misión. Nos miramos los unos a los otros, podíamos decir que no. Pero no lo haríamos. Una  hora después con el equipo pertinente entrabamos a las oficinas. Ubicadas en Brasil. A donde la mayoría vivía. Cerca para cualquier cosa.

-tenemos una reunión de dignatarios en Los Ángeles, creen que una célula terrorista puede intentar matar a los participantes y solicitan protección- nos informo Carmen en cuanto estuvo al tanto de todo

-bien, llama al personal, nos moveremos para allá, Esme revisa el sitio del evento, llévate a los chicos de team 4. Emmet busca las posibles amenazas, Alice prepara a los francotiradores, Edward y yo entraremos, Jacob revisar el lugar cada hora llévate la team 1,  Eleazar toma la azotea y los alrededores el team 2 se va contigo, Carmen y Jasper quiero cada línea de comunicación que entre, salga o se genere en el sitio y sus alrededores tomen el team 3, Irina encárgate del armamento. Kate revisa las entradas y salidas, localiza los planos y prepara las rutas de escape, Marcos coordina los chicos que estarán dentro, Carlisle estarás entre los dignatarios, serás nuestro contacto interno, a trabajar gente, que no los maten…-

Y como siempre mi Bella hablaba y todos callábamos para escucharla, como siempre también fue eficaz, era la mejor.

Era la jefa y yo me tiraba a la jefa…

Mi vida por fin estaba como debería, con ella….

Lejos del fuego….

FIN

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17.- De aquí hasta el final contigo

Bella pov

Me desperté apenas salió el sol, era un milagro que pudiera dormirme la noche anterior, bueno, milagro es decir mucho, seguramente las horas que paso haciendo el amor con Edward ayudaron a eso. Me moví buscándolo. Nada. Vacío. Me incorpore rápido. No se había ido, no me había dejado ¿cierto? Digo, no se iría…. ¿O sí?, tal vez lo pensó mejor, la cuestión de los hijos nunca le agrado, tal vez prefirió seguir su vida sin mí, sin nosotros, tal vez no pensó bien anoche mientras me decía que jamás se iría y ahora con la luz del día se daba cuenta que no quería quedarse, tal vez…

-buenos días dormilona- su voz proveniente de la puerta casi me hace desmayar de alivio. Y debió ser evidente -¿no pensante que me había ido? ¿Verdad?- se sentó a mi lado en la cama.

-no, claro que no, hum, pensaba que en dos meses estaré enorme y ya no querrás hacerme tuya, seré una pelota con vagina- dijo ocultando el rostro en su pecho.

-eso no lo creo posible, pero si querré hacerlo, contigo siempre- dijo besándome.

Acariciándome. Me deje llevar por su contacto. Con casi seis meses sería complicado seguir haciéndolo, debía aprovechar cada minuto. Cada oportunidad, sus manos seguían su camino hacia donde el hambre por él crecía, la humedad se abría paso en mi cuerpo.

-ok, eso no me lo esperaba- dijo deteniéndose cuando el bebe pateo justo donde pasaba su mano.

-te esta saludando y ya me dio hambre, podemos hacer esto luego, de verdad mataría por unas alitas de pollo extra picantes- dije levantándome de golpe.

-¿no puedes esperar? quiero terminar lo que empezamos- dijo evidentemente excitado, me reí de su expresión.

-lo siento, de verdad muero por unas alitas-

-¿y donde las conseguirás? Estamos en una isla-

-Ah, pero es que no has descubierto el tesoro de la isla- dije vistiéndome para salir.

Me siguió rápidamente, baje a la cocina, Roberto desayunaba un tazón enorme de cereal, ese niño crecía como la hierba. Me dirigí a la nevera.

-buenos días mama, buenos días papa- ese solía ser su saludo desde que Edward se quedará tres semanas atrás.

-¿Qué harás hoy?- pregunto Edward besando la cabeza despeinada de nuestro hijo.

-el tío Eleazar me enseñara a armar y desarmar los cartuchos de dinamita para poder volar unos bancos de cocos secos- dijo como si nada.

Me gire molesta, Eleazar tendría una charla con mi 9 mm si seguía con esas cosas, ya era bastante malo que Jacob le enseñara a armas bombas con relojes de pilas, bicarbonato y soda.

-Edward…-

-si lo sé, yo lo pateo amor, tranquila- dijo saliendo.

Unos minutos después lo veía por la ventana sacudiendo al insensato hombre. Sonreí, yo habría preferido dispárale, pero eso era funcional. Saque el paquete de alitas congeladas y las puse en el microondas.

-mama ¿papa se va a quedar con nosotros para siempre?- me gire para míralo, su pregunta era con total seriedad. ¿Qué responder? Aun yo misma no me creía el asunto.

-sí, me quedare para siempre- dijo desde la puerta. La sonrisa de idiota me afloro. Se acerco hasta donde Rob estaba y lo abrazo. –Vamos, yo te enseñare a escalar las palmeras- dijo mientras mi sonrisa de borraba. –lo cuidare, estará bien- dijo besándome levemente.

-si valoras tu cabeza más te vale que este bien- dije regresando al microondas donde mis alitas estaban listas.

Para la tarde había acabado con el surtido de galletas, helado, alitas y papas fritas. De seguir así rodaría cuesta abajo. Por fin regresaron, Rob traía al menos dos raspones enormes uno en el codo, el otro en la rodilla y pequeños cortes en las manos. Edward pagaría por cada uno.

-antes que te engoriles mama, fue mi culpa, no hice caso cuando me dijo que no saltara de la roca, así que por favor no le dispares, lo necesitamos, es el único papa que tengo ¿recuerdas?- entro con las manos en alto Rob mientras Edward contenía la risa, detrás de él.

-ve a ducharte y cuando estés limpio papa te revisara esos raspones- dije besándolo.

-es terco, justo como tú- escuche en mi oído, me abrazo, bueno, nos abrazo.

-sí y también tiene un genio del carajo como tú- agregue.

-bien entonces esta completo, ¿Cómo crees que salga este?- pregunto mientras acariciaba mi vientre, completamente. El bebe pateo de nuevo. Y siguió haciéndolo con cada movimiento de su mano.

-hum creo que no me quiere- dijo quedándose quieto.

-creo que es su manera de decir hola, con suerte sale parecido a Rob-

-no, yo espero que se parezca a ti y que sea niña, será genial tener una versión tuya en miniatura- respondió besándome le cuello.

-Seguimos en la recamara, hay mas privacidad- susurre.

No necesito más invitación, me tomo en brazos y me llevo hasta la cama. Me recorrió completa con todo su repertorio de caricias, hundió sus dedos en mi cuerpo mientras me besaba con pasión. Bajo poco a poco sin dejar de moverse dentro de mí, mis gritos de placer eran sofocados a duras penas, chupo y mordió mis senos, mis pezones mega sensibles se endurecían con solo sentirlo cerca.

Edward pov

Se tenso un segundo antes de gritar mi nombre, había llegado, me acomode entre sus piernas sin presionarla debajo de mí. Me moría por estar dentro y sabía que moriría en cuanto entrara. Me enterré en su cueva caliente y mojada, era genial, me moví mas rápido sin ser brusco, en poco estuvo gritando otra vez, me vine enseguida. Derrumbarme sobre su cuerpo habría sido perfecto de no ser porque nuestro bebe se hacía presente. Me deje caer a su lado.

-¿te casas conmigo?- pregunte de nuevo en cuanto pude hablar de nuevo.

-sí, me gustaría eso- respondió sin mucho aliento, aun recuperándose.

Deslice le anillo en su dedo. Lo miro largo rato. Sonrió completamente al reconocerlo.

-¿el de tu mama?- pregunto por fin.

-sí, lo tome antes de salir para acá, cuando Jasper me dijo que te había encontrado, solo pensé en venir por ti y hacerte mi esposa. No pensé que te encontraría así, aunque no me molesta, me perdí el proceso con Rob, no me perderé este, no te dejare sola-

-hum, aun te falta algo sumamente peligroso para lo que necesitarás todo el entrenamiento y lo que tienes de experiencia para sobrevivir- la mire sin entender –Debemos decirle a Charlie-

Huy, era hombre muerto, Charlie no me apreciaba antes, menos ahora. Ojala el arma estuviera descargada cuando hablara con él.

-¿podemos platicar un momento Charlie?- pregunte dos días después de pedirle matrimonio a Bella.

-dime- seco, brusco y con toda la razón.

-bueno, yo… hum… Bella…- esto era insólito.

No me tiembla la mano para disparar y matar… pero decirle al padre de la mujer que amo, que me casare con ella, después de dejarla embarazada y desaparecer, dos veces,  era algo que el entrenamiento no te enseña.

-Edward quiere avisarte que nos casaremos en un mes- término de decir Bella a mi espalda.

-vaya, ya era tiempo, pensé que esperarías otros siete años para aparecerte de nuevo-

-papa…-

-no, tiene razón, por desgracia hay cosas que ya no puedo arreglar o remediar, pero me da gusto saber que esto, lo que aun hay entre Bella y yo si tiene arreglo- dije con la seguridad que logre juntar.

-bien, pues creo que solo me queda decirles felicidades, en hora buena- y salí vivo, por muy poco, si su mirada fuera una semi automática estaría como coladera.

Un mes después la casa era adornada para nuestra boda. Todo en tonos blancos, marfil y  plateado. Esme insistió en encargarse de la decoración. Mi padrinos por supuesto fue Jasper y Emmet, sus damas fueron Alice y Rosalie.

Sentados todos los demás en las sillas que se colocaron en la terraza de la casa, una pista de madera traída de algún lugar del Caribe se coloco en la arena y se rodeo con mesas, cada una tenía un arreglo floral en tonos suaves. Todo el lugar se veía increíble. Las luces se colocaron en antorchas entre las mesas y en la parte de arriba se colocaron lucecitas de navidad en blanco.

La música sonó y supe que había llegado el momento, la vi salir del brazo de Charlie, sonriente. Radiantes, completamente hermosa, como en mis desvaríos, embarazada y perfecta. La mujer más hermosa de mi mundo, mi mujer oficialmente en pocos minutos.

Camino hasta mí, el oficial estaba esperando igual que yo, se movía lentamente, tomándose su tiempo, por fin llego. Tomo mi mano y la sentí temblar. Vaya, la mejor asesina temblaba ante la idea de ser esposa. Mi esposa, Lindo.

-acepto - su respuesta me regreso a la realidad, me había perdido en sus ojos.

-acepto - respondí cuando fue mi turno, lo siguiente que supe fue que la estaba besando.

Los abrazos no esperaron, las felicitaciones y bromas tampoco.

-¿quieres descansar?- pregunte después de bailar por casi dos horas.

-no, tenemos que cortar el pastel, después de eso, sí, de verdad quiero comer pastel- dijo riendo. Sus labios rosados no habían dejado de sonreír desde que nos declararan esposos.

-vamos pues, no quiero que te agotes demasiado- dije abrazándola.

Tras el tradicional mordisco al pastel y que me embarrara de merengue, lo cortamos, se repartió y por fin mi esposa se sentó con sendo pedazo. La tarde paso tranquila, nos fuimos a la cama cansados, se durmió enseguida. Era un ángel, Gracias Dios por dejar este ángel en mi camino. Me dormí abrazado a su cuerpo caliente. Esa noche y las que le siguieron.

Los amigos se quedaron un mes más haciéndonos compañía. Mientras planeábamos la salida de la agencia. Eventualmente fueron llamados para más misiones, a veces juntos a veces separados.

-debo regresar a la oficina, hace casi siete meses que no me aparezco por allá, ¿quieres venir?-

-sí, me parece tiempo de regresar a mi oficina también, pero la tuya esta en un sitio y la mía en otro, hum la verdad esto de las vacaciones me tiene harta, extraño estar en el fuego- dijo sonriendo.

-sí, es interesante, nunca te he visto en acción directa, Jacob dice que donde pones la bala cae el muerto, ¿es cierto?- pregunte molestándola

-no siempre, una vez no considere la velocidad del viento y el tiro fue directo al otro lado- dijo riendo-

-¿Cuánto tenías de agente?-

-¿agente? No, fue a la semana de empezar el entrenamiento, Emmet tenía una pistola y me dio curiosidad- respondió con la risa en la boca.

-¿Emmet te dejaba jugar con sus juguetes?- pregunte, vaya amigo.

-era mejor que dejarme jugar con los cuchillos de Rosalie-  levante las cejas, era oficial, mi mujer estaba loca. De remate.

-bueno, me agrada saber que ya eres experta, ahora vístete, nos vamos hoy- la bese antes de  salir para pedir el transporte.

-yo me quedo- informo Rob cuando entre a su habitación para ayudarlo con sus cosas.

-¿no quieres irte con nosotros?-

-mira, mama estará pronto en su oficina y tú me imagino que también, aquí me quedare con el abuelo, estaré bien, además, cuando nazca el bebe mama estará más ocupada y probablemente lo traigan para acá, como a mí y las cosas serán como siempre, así que no le veo el caso a irme- dijo con una expresión de es-completamente-lógico.

-bueno quizá debas preguntarle a tu mama- ya que al parecer lo que yo decía no tenía importancia para él y al fin de cuentas ¿por qué lo tendría? apenas tenía dos meses en su vida. ¿Dolía? Sí. ¿Tenía remedio? Sí. ¿Me rendiría con él? No.

-Rob, te quedaras con tu abuelo en la isla, regresaremos en cuanto nazca el bebe, se quedara con ustedes, al menos hasta que mi situación se resuelva, quiero que le hagas caso a Charlie y a René. Te amo- se despidió Bella una hora después.

Para la noche estábamos en mi departamento. Y claro en cuanto supieron los chicos, se dejaron caer como paracaidistas. Esa noche nadie durmió, platicamos como los grandes amigos que éramos. Así pasamos al menos una semana.

En la mañana del domingo, mientras hacíamos un desayuno al aire libre, las cosas cambiaron.

-hum, debemos irnos- se acerco a donde estábamos Jacob.

Mientras todos los demás revisaban sus localizadores. Sonó el mío. Carajo. ¿Ahora?

-vamos, nos están llamando a todos- dijo Bella levantándose.

-¿A dónde crees que vas?- pregunte cuando la alcance en las escaleras.

-con ustedes, son directiva necesito coordinar a mi gente- respondió con toda seguridad.

-Bella estas a poco de parir, no te dejare poner un pie en el campo-

-no estaré en campo, me quedare en el centro de mando-

-no, es demasiada tensión para tu estado, lo siento pero no te dejare ir, soy tu esposo y te lo prohíbo- dije firmemente. Increíble apenas unas semanas de matrimonio y ya estábamos discutiendo por el trabajo.

-Edward, si no quieres que me convierta en viuda ahora mismo déjame pasar, voy a cambiarme de ropa, muévete Cullen- dijo firmemente igualando mi tono de voz.

-no iras y punto. Es mi última palabra- asegure tan firmemente como mi tamaño, fuerza y entrenamiento me permitían.

Ocho horas después los equipos incursionaban en una fábrica de armas. Jasper e Irina se hacían cargo de cortar las comunicaciones del lugar, mientras Jacob y Eleazar aseguraban las cargas y detectaban posibles bombas y trampas. Alice tenía el exterior cubierto desde una posición segura, muy segura a 800 metros de la fábrica, junto a mi esposa. Mi muy terca y testaruda esposa. Ambas estaban con rifes semiautomáticos de largo alcance.

-Isa ¿qué puedes ver?- pregunte.

-cinco sujetos a tus once en punto con dirección a Jacob, posicionados y armados en su totalidad, los eliminare antes de llegar a Kate- dijo y cumplió.

Para cuando llegamos a esa posición los tipos estaban tirados a pocos metros unos de otros, con disparos certeros en la cabeza. La mujer era precisa y exacta.

-¿Cómo te sientes?- pregunte de nuevo, ¿Cómo estaría acomodada? si la pansa no la dejaba dormir boca abajo.

-igual que hace cinco minutos que preguntaste solo que ahora estoy molestándome por tus constantes interrogantes, déjalo ya Cullen, de veras- dijo enfadada, sonreí.

-te habla en serio, no la molestes, Embarazada y armada es una mala combinación en Isa- dijo Carmen por el comunicador, la risa de los demás se escuchaba también.

-Edward ¿dormirás conmigo esta noche?- pregunto mi esposa

-no, tengo algo más importante que hacer esta noche que dormir, pero sí será contigo-

-¿aceptan compañía?- pregunto Kate

-sí, será interesante ver como se defiende Edward cuando juguemos Halo esta noche- agrego Jacob.

Esa fue una de las muchas bromas y anécdotas que realizamos juntos. Su equipo y el mío.

Su vida y la mía.


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