sábado, 28 de enero de 2012

Encontrarte pero... ¿amarte u odiarte?


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18.- Lejos del fuego

Edward pov

-yo te bautizo con el nombre de Carlie Cullen- el sacerdote mojo la cabecita de mi hija mientras Rosalie la sostenía, con ayuda de Emmet. Bella cargaba a Aro, el hijo de ellos. Roberto estaba en mis brazos, no quería perderse ni un minuto la ceremonia.

El resto de los invitados eran de la nueva agencia, el lugar estaba fuertemente custodiado por nuestros propios agentes.

Recuerdo

-Bella y yo tenemos una idea, queremos abrir nuestra propia agencia, dedicada a la seguridad, nada más, no queremos correr más riesgos ahora que está embarazada de nuevo-

La cara de los presente fue de sorpresa mayúscula, bueno todos menos Carmen y Jacob quien aun traía morado e hinchado el labio, mi dulce amor lo había arrastrado por decirle a Roberto de su estado, su humor aun no mejoraba. Pero se desquitaba de otra manera. El problema que su nuevo método iba a acabar conmigo, en un mes recuperamos dos años de intimidad. Mi cara no dejaba lugar a dudas.

-¿Qué han pensado?- pregunto Esme de la mano de Carlisle.

-bueno de entrada desaparecer, de la agencia, somos directores pero aun tenemos jefes, ya no queremos eso, entre Edward y yo tenemos dinero suficiente para poner una agencia bien equipada, podemos entrenar guardaespaldas y dedicarnos a eso y los queremos de instructores, cada uno de ustedes son los mejores en su campo, además creo que todos queremos hacer una vida fuera de esto, donde podamos tener hijos- Bella.

Mi mujer apareció enfundada en unos vaqueros de maternidad con una blusa suelta. Su vientre era prominente. Todos se quedaron mirándola asombrados.

-yo estoy de acuerdo, llevo mucho haciendo esto, quiero otra cosa, además Alice y yo queremos formalizarnos- dijo Jasper

-me parece bien tu idea, así Jacob no será pateado por la jefa- agrego Carmen, por fin la conocía, era muy hermosa.

-lo seguiré pateando de todos modos Carmen, eso no cambiara- dijo Bella mirando a Jacob, el tipo solo sonrió hasta que le dolió la boca, su expresión lo confirmaba.

-yo le entro- dijo Eleazar mirando a Kate

-va, me aviento también- respondió Kate mirando a Eleazar. Hum.

-yo no sé, la experta en armas eres tu Isa y creo que seré más útil en la agencia- dijo Irina. El verdadero motivo era que le gustaba Jasper.

-no te preocupes, lo entendemos. Pero me serias de gran ayuda, veras, esto lo queremos hacer de ya y como vez mi estado no es exactamente lo mejor para trabajar- dijo Bella.

-bien, me quedare hasta que puedas hacerlo tu, después me darán una identidad nueva y me desapareceré del mapa- dijo la chica mirando a Jasper quien miraba a Alice, quien a su vez miraba a Bella. Con esa mirada de anhelo que bien conocía. Quería hijos.

Fin del recuerdo

La recepción fue en la isla, regalo de Esme.

-quédensela, yo tengo otra cerca de Hawái- respondía sonriendo.

-mama Carlie está llorando, ¿la traigo?- dijo Rob dos horas después de empezar la celebración.

-yo voy, quédate con tu madre- respondí despeinando a mi hijo al pasada.

Regrese con la bebe en brazos, ya estaba calmada, salí y la imagen que vi fue como una daga en mi corazón, dolía a más no poder pero al mismo tiempo era lo mejor que en mi vida viera.

Mi mujer abrazaba a mi hijo con el sol ocultándose a sus espaldas, sentados en la terraza. Con el viento revolviendo el cabello de Bella, ambos sonreían.

Nuestra agencia trabajaba bien, cada uno pidió su baja y de una manera u otra la conseguimos, no sin ensuciarnos un poco, escarbando entre la basura de los altos mando. Bella era la directora general y yo era segundo al mando, en esto Bella era mejor, era dura, fría, letal, Esme tuvo razón al proponerla para la cabeza de la compañía. Emmet y Rosalie se encargaban de las relaciones exteriores y de cuidar a los niños respectivamente.

Alice era la instructora de armas, junto con Irina; unos meses después cuando entro Marco se olvido de Jasper. Jacob y Eleazar eran los de explosivos. En fin cada uno dirigía su rama. Teníamos 25 hombres y 15 mujeres en entrenamiento, eran buenos, o al menos lo eran hasta que mi mujer los entrenaba, bueno al principio solo dirigía el entrenamiento, con su enorme panza lo único que hacía era insultarlos y a veces eso los asustaba más que la golpiza que les acomodaba Esme. Eso fue hasta que la bebe nació, después de verdad eran escarmentados por mi mujer. Y de qué manera, la mayoría renunciaba después de eso.

Solo una vez me atreví a entrenar con ella, pero la idea de levantarle la mano a mi esposa… me paralizo y terminó barriendo el piso conmigo.

-creo que tiene hambre- dije llevando a la bebe hasta donde ella estaba.

Rob se bajo enseguida, beso a su madre, a su hermanita y salió corriendo a donde Jacob estaba. Seguramente se perderían para una travesura.

-si es hora de que coma, hum, me iré a la habitación estoy cansada. Te amo- me beso y se marcho con la bebe en brazos.

Un par de hora después mientras todos platicábamos y convivamos sonaron los localizadores de nuestra agencia. Nos levantamos y caminamos hacia la casa, Bella ya traía la caja de comunicadores, nos entrego uno a cada quien.

-¿Que pasa Victoria?- pregunto

-Rebeldoc, Trajecito rojo, la Familia- dijo la chica cortando la comunicación.

En otras palabras todos teníamos misión. Nos miramos los unos a los otros, podíamos decir que no. Pero no lo haríamos. Una  hora después con el equipo pertinente entrabamos a las oficinas. Ubicadas en Brasil. A donde la mayoría vivía. Cerca para cualquier cosa.

-tenemos una reunión de dignatarios en Los Ángeles, creen que una célula terrorista puede intentar matar a los participantes y solicitan protección- nos informo Carmen en cuanto estuvo al tanto de todo

-bien, llama al personal, nos moveremos para allá, Esme revisa el sitio del evento, llévate a los chicos de team 4. Emmet busca las posibles amenazas, Alice prepara a los francotiradores, Edward y yo entraremos, Jacob revisar el lugar cada hora llévate la team 1,  Eleazar toma la azotea y los alrededores el team 2 se va contigo, Carmen y Jasper quiero cada línea de comunicación que entre, salga o se genere en el sitio y sus alrededores tomen el team 3, Irina encárgate del armamento. Kate revisa las entradas y salidas, localiza los planos y prepara las rutas de escape, Marcos coordina los chicos que estarán dentro, Carlisle estarás entre los dignatarios, serás nuestro contacto interno, a trabajar gente, que no los maten…-

Y como siempre mi Bella hablaba y todos callábamos para escucharla, como siempre también fue eficaz, era la mejor.

Era la jefa y yo me tiraba a la jefa…

Mi vida por fin estaba como debería, con ella….

Lejos del fuego….

FIN

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Encontrarte pero... ¿amarte u odiarte?



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17.- De aquí hasta el final contigo

Bella pov

Me desperté apenas salió el sol, era un milagro que pudiera dormirme la noche anterior, bueno, milagro es decir mucho, seguramente las horas que paso haciendo el amor con Edward ayudaron a eso. Me moví buscándolo. Nada. Vacío. Me incorpore rápido. No se había ido, no me había dejado ¿cierto? Digo, no se iría…. ¿O sí?, tal vez lo pensó mejor, la cuestión de los hijos nunca le agrado, tal vez prefirió seguir su vida sin mí, sin nosotros, tal vez no pensó bien anoche mientras me decía que jamás se iría y ahora con la luz del día se daba cuenta que no quería quedarse, tal vez…

-buenos días dormilona- su voz proveniente de la puerta casi me hace desmayar de alivio. Y debió ser evidente -¿no pensante que me había ido? ¿Verdad?- se sentó a mi lado en la cama.

-no, claro que no, hum, pensaba que en dos meses estaré enorme y ya no querrás hacerme tuya, seré una pelota con vagina- dijo ocultando el rostro en su pecho.

-eso no lo creo posible, pero si querré hacerlo, contigo siempre- dijo besándome.

Acariciándome. Me deje llevar por su contacto. Con casi seis meses sería complicado seguir haciéndolo, debía aprovechar cada minuto. Cada oportunidad, sus manos seguían su camino hacia donde el hambre por él crecía, la humedad se abría paso en mi cuerpo.

-ok, eso no me lo esperaba- dijo deteniéndose cuando el bebe pateo justo donde pasaba su mano.

-te esta saludando y ya me dio hambre, podemos hacer esto luego, de verdad mataría por unas alitas de pollo extra picantes- dije levantándome de golpe.

-¿no puedes esperar? quiero terminar lo que empezamos- dijo evidentemente excitado, me reí de su expresión.

-lo siento, de verdad muero por unas alitas-

-¿y donde las conseguirás? Estamos en una isla-

-Ah, pero es que no has descubierto el tesoro de la isla- dije vistiéndome para salir.

Me siguió rápidamente, baje a la cocina, Roberto desayunaba un tazón enorme de cereal, ese niño crecía como la hierba. Me dirigí a la nevera.

-buenos días mama, buenos días papa- ese solía ser su saludo desde que Edward se quedará tres semanas atrás.

-¿Qué harás hoy?- pregunto Edward besando la cabeza despeinada de nuestro hijo.

-el tío Eleazar me enseñara a armar y desarmar los cartuchos de dinamita para poder volar unos bancos de cocos secos- dijo como si nada.

Me gire molesta, Eleazar tendría una charla con mi 9 mm si seguía con esas cosas, ya era bastante malo que Jacob le enseñara a armas bombas con relojes de pilas, bicarbonato y soda.

-Edward…-

-si lo sé, yo lo pateo amor, tranquila- dijo saliendo.

Unos minutos después lo veía por la ventana sacudiendo al insensato hombre. Sonreí, yo habría preferido dispárale, pero eso era funcional. Saque el paquete de alitas congeladas y las puse en el microondas.

-mama ¿papa se va a quedar con nosotros para siempre?- me gire para míralo, su pregunta era con total seriedad. ¿Qué responder? Aun yo misma no me creía el asunto.

-sí, me quedare para siempre- dijo desde la puerta. La sonrisa de idiota me afloro. Se acerco hasta donde Rob estaba y lo abrazo. –Vamos, yo te enseñare a escalar las palmeras- dijo mientras mi sonrisa de borraba. –lo cuidare, estará bien- dijo besándome levemente.

-si valoras tu cabeza más te vale que este bien- dije regresando al microondas donde mis alitas estaban listas.

Para la tarde había acabado con el surtido de galletas, helado, alitas y papas fritas. De seguir así rodaría cuesta abajo. Por fin regresaron, Rob traía al menos dos raspones enormes uno en el codo, el otro en la rodilla y pequeños cortes en las manos. Edward pagaría por cada uno.

-antes que te engoriles mama, fue mi culpa, no hice caso cuando me dijo que no saltara de la roca, así que por favor no le dispares, lo necesitamos, es el único papa que tengo ¿recuerdas?- entro con las manos en alto Rob mientras Edward contenía la risa, detrás de él.

-ve a ducharte y cuando estés limpio papa te revisara esos raspones- dije besándolo.

-es terco, justo como tú- escuche en mi oído, me abrazo, bueno, nos abrazo.

-sí y también tiene un genio del carajo como tú- agregue.

-bien entonces esta completo, ¿Cómo crees que salga este?- pregunto mientras acariciaba mi vientre, completamente. El bebe pateo de nuevo. Y siguió haciéndolo con cada movimiento de su mano.

-hum creo que no me quiere- dijo quedándose quieto.

-creo que es su manera de decir hola, con suerte sale parecido a Rob-

-no, yo espero que se parezca a ti y que sea niña, será genial tener una versión tuya en miniatura- respondió besándome le cuello.

-Seguimos en la recamara, hay mas privacidad- susurre.

No necesito más invitación, me tomo en brazos y me llevo hasta la cama. Me recorrió completa con todo su repertorio de caricias, hundió sus dedos en mi cuerpo mientras me besaba con pasión. Bajo poco a poco sin dejar de moverse dentro de mí, mis gritos de placer eran sofocados a duras penas, chupo y mordió mis senos, mis pezones mega sensibles se endurecían con solo sentirlo cerca.

Edward pov

Se tenso un segundo antes de gritar mi nombre, había llegado, me acomode entre sus piernas sin presionarla debajo de mí. Me moría por estar dentro y sabía que moriría en cuanto entrara. Me enterré en su cueva caliente y mojada, era genial, me moví mas rápido sin ser brusco, en poco estuvo gritando otra vez, me vine enseguida. Derrumbarme sobre su cuerpo habría sido perfecto de no ser porque nuestro bebe se hacía presente. Me deje caer a su lado.

-¿te casas conmigo?- pregunte de nuevo en cuanto pude hablar de nuevo.

-sí, me gustaría eso- respondió sin mucho aliento, aun recuperándose.

Deslice le anillo en su dedo. Lo miro largo rato. Sonrió completamente al reconocerlo.

-¿el de tu mama?- pregunto por fin.

-sí, lo tome antes de salir para acá, cuando Jasper me dijo que te había encontrado, solo pensé en venir por ti y hacerte mi esposa. No pensé que te encontraría así, aunque no me molesta, me perdí el proceso con Rob, no me perderé este, no te dejare sola-

-hum, aun te falta algo sumamente peligroso para lo que necesitarás todo el entrenamiento y lo que tienes de experiencia para sobrevivir- la mire sin entender –Debemos decirle a Charlie-

Huy, era hombre muerto, Charlie no me apreciaba antes, menos ahora. Ojala el arma estuviera descargada cuando hablara con él.

-¿podemos platicar un momento Charlie?- pregunte dos días después de pedirle matrimonio a Bella.

-dime- seco, brusco y con toda la razón.

-bueno, yo… hum… Bella…- esto era insólito.

No me tiembla la mano para disparar y matar… pero decirle al padre de la mujer que amo, que me casare con ella, después de dejarla embarazada y desaparecer, dos veces,  era algo que el entrenamiento no te enseña.

-Edward quiere avisarte que nos casaremos en un mes- término de decir Bella a mi espalda.

-vaya, ya era tiempo, pensé que esperarías otros siete años para aparecerte de nuevo-

-papa…-

-no, tiene razón, por desgracia hay cosas que ya no puedo arreglar o remediar, pero me da gusto saber que esto, lo que aun hay entre Bella y yo si tiene arreglo- dije con la seguridad que logre juntar.

-bien, pues creo que solo me queda decirles felicidades, en hora buena- y salí vivo, por muy poco, si su mirada fuera una semi automática estaría como coladera.

Un mes después la casa era adornada para nuestra boda. Todo en tonos blancos, marfil y  plateado. Esme insistió en encargarse de la decoración. Mi padrinos por supuesto fue Jasper y Emmet, sus damas fueron Alice y Rosalie.

Sentados todos los demás en las sillas que se colocaron en la terraza de la casa, una pista de madera traída de algún lugar del Caribe se coloco en la arena y se rodeo con mesas, cada una tenía un arreglo floral en tonos suaves. Todo el lugar se veía increíble. Las luces se colocaron en antorchas entre las mesas y en la parte de arriba se colocaron lucecitas de navidad en blanco.

La música sonó y supe que había llegado el momento, la vi salir del brazo de Charlie, sonriente. Radiantes, completamente hermosa, como en mis desvaríos, embarazada y perfecta. La mujer más hermosa de mi mundo, mi mujer oficialmente en pocos minutos.

Camino hasta mí, el oficial estaba esperando igual que yo, se movía lentamente, tomándose su tiempo, por fin llego. Tomo mi mano y la sentí temblar. Vaya, la mejor asesina temblaba ante la idea de ser esposa. Mi esposa, Lindo.

-acepto - su respuesta me regreso a la realidad, me había perdido en sus ojos.

-acepto - respondí cuando fue mi turno, lo siguiente que supe fue que la estaba besando.

Los abrazos no esperaron, las felicitaciones y bromas tampoco.

-¿quieres descansar?- pregunte después de bailar por casi dos horas.

-no, tenemos que cortar el pastel, después de eso, sí, de verdad quiero comer pastel- dijo riendo. Sus labios rosados no habían dejado de sonreír desde que nos declararan esposos.

-vamos pues, no quiero que te agotes demasiado- dije abrazándola.

Tras el tradicional mordisco al pastel y que me embarrara de merengue, lo cortamos, se repartió y por fin mi esposa se sentó con sendo pedazo. La tarde paso tranquila, nos fuimos a la cama cansados, se durmió enseguida. Era un ángel, Gracias Dios por dejar este ángel en mi camino. Me dormí abrazado a su cuerpo caliente. Esa noche y las que le siguieron.

Los amigos se quedaron un mes más haciéndonos compañía. Mientras planeábamos la salida de la agencia. Eventualmente fueron llamados para más misiones, a veces juntos a veces separados.

-debo regresar a la oficina, hace casi siete meses que no me aparezco por allá, ¿quieres venir?-

-sí, me parece tiempo de regresar a mi oficina también, pero la tuya esta en un sitio y la mía en otro, hum la verdad esto de las vacaciones me tiene harta, extraño estar en el fuego- dijo sonriendo.

-sí, es interesante, nunca te he visto en acción directa, Jacob dice que donde pones la bala cae el muerto, ¿es cierto?- pregunte molestándola

-no siempre, una vez no considere la velocidad del viento y el tiro fue directo al otro lado- dijo riendo-

-¿Cuánto tenías de agente?-

-¿agente? No, fue a la semana de empezar el entrenamiento, Emmet tenía una pistola y me dio curiosidad- respondió con la risa en la boca.

-¿Emmet te dejaba jugar con sus juguetes?- pregunte, vaya amigo.

-era mejor que dejarme jugar con los cuchillos de Rosalie-  levante las cejas, era oficial, mi mujer estaba loca. De remate.

-bueno, me agrada saber que ya eres experta, ahora vístete, nos vamos hoy- la bese antes de  salir para pedir el transporte.

-yo me quedo- informo Rob cuando entre a su habitación para ayudarlo con sus cosas.

-¿no quieres irte con nosotros?-

-mira, mama estará pronto en su oficina y tú me imagino que también, aquí me quedare con el abuelo, estaré bien, además, cuando nazca el bebe mama estará más ocupada y probablemente lo traigan para acá, como a mí y las cosas serán como siempre, así que no le veo el caso a irme- dijo con una expresión de es-completamente-lógico.

-bueno quizá debas preguntarle a tu mama- ya que al parecer lo que yo decía no tenía importancia para él y al fin de cuentas ¿por qué lo tendría? apenas tenía dos meses en su vida. ¿Dolía? Sí. ¿Tenía remedio? Sí. ¿Me rendiría con él? No.

-Rob, te quedaras con tu abuelo en la isla, regresaremos en cuanto nazca el bebe, se quedara con ustedes, al menos hasta que mi situación se resuelva, quiero que le hagas caso a Charlie y a René. Te amo- se despidió Bella una hora después.

Para la noche estábamos en mi departamento. Y claro en cuanto supieron los chicos, se dejaron caer como paracaidistas. Esa noche nadie durmió, platicamos como los grandes amigos que éramos. Así pasamos al menos una semana.

En la mañana del domingo, mientras hacíamos un desayuno al aire libre, las cosas cambiaron.

-hum, debemos irnos- se acerco a donde estábamos Jacob.

Mientras todos los demás revisaban sus localizadores. Sonó el mío. Carajo. ¿Ahora?

-vamos, nos están llamando a todos- dijo Bella levantándose.

-¿A dónde crees que vas?- pregunte cuando la alcance en las escaleras.

-con ustedes, son directiva necesito coordinar a mi gente- respondió con toda seguridad.

-Bella estas a poco de parir, no te dejare poner un pie en el campo-

-no estaré en campo, me quedare en el centro de mando-

-no, es demasiada tensión para tu estado, lo siento pero no te dejare ir, soy tu esposo y te lo prohíbo- dije firmemente. Increíble apenas unas semanas de matrimonio y ya estábamos discutiendo por el trabajo.

-Edward, si no quieres que me convierta en viuda ahora mismo déjame pasar, voy a cambiarme de ropa, muévete Cullen- dijo firmemente igualando mi tono de voz.

-no iras y punto. Es mi última palabra- asegure tan firmemente como mi tamaño, fuerza y entrenamiento me permitían.

Ocho horas después los equipos incursionaban en una fábrica de armas. Jasper e Irina se hacían cargo de cortar las comunicaciones del lugar, mientras Jacob y Eleazar aseguraban las cargas y detectaban posibles bombas y trampas. Alice tenía el exterior cubierto desde una posición segura, muy segura a 800 metros de la fábrica, junto a mi esposa. Mi muy terca y testaruda esposa. Ambas estaban con rifes semiautomáticos de largo alcance.

-Isa ¿qué puedes ver?- pregunte.

-cinco sujetos a tus once en punto con dirección a Jacob, posicionados y armados en su totalidad, los eliminare antes de llegar a Kate- dijo y cumplió.

Para cuando llegamos a esa posición los tipos estaban tirados a pocos metros unos de otros, con disparos certeros en la cabeza. La mujer era precisa y exacta.

-¿Cómo te sientes?- pregunte de nuevo, ¿Cómo estaría acomodada? si la pansa no la dejaba dormir boca abajo.

-igual que hace cinco minutos que preguntaste solo que ahora estoy molestándome por tus constantes interrogantes, déjalo ya Cullen, de veras- dijo enfadada, sonreí.

-te habla en serio, no la molestes, Embarazada y armada es una mala combinación en Isa- dijo Carmen por el comunicador, la risa de los demás se escuchaba también.

-Edward ¿dormirás conmigo esta noche?- pregunto mi esposa

-no, tengo algo más importante que hacer esta noche que dormir, pero sí será contigo-

-¿aceptan compañía?- pregunto Kate

-sí, será interesante ver como se defiende Edward cuando juguemos Halo esta noche- agrego Jacob.

Esa fue una de las muchas bromas y anécdotas que realizamos juntos. Su equipo y el mío.

Su vida y la mía.


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16.- En mi vida

Bella pov

Vino a mí como cada noche, me abrazo, se acomodo a mi lado, su calor, su aroma, su cuerpo… todo era tan real, tan perfecto. Me deje perder en mi fantasía, solo durante las noches podía tenerlo.

-Bella, despierta, debes desayunar algo- hasta en sueños su voz era igual ¿desayunar? Eso no era parte de mi sueño. Abrí los ojos.

Me miraba divertido, con el sol entrando por la ventana, bañándolo. Por un minuto me quede sorprendida, absorta, bebiéndome su imagen, hasta que recordé que no debía estar ahí. Salte de la cama con la agilidad adquirida con años de práctica.

-¡¡¡¿Qué carajos haces tú aquí?!!!-

Su sonrisa de borro. Entonces vi al guerrero, al hombre que asesinaba sin remordimientos.

-la pregunta es ¡¡¿Por qué carajos me dejaste?!! ¿Una nota, una puta nota y ya? ¡¡¿de verdad pensaste que no te buscaría?!! ¡¡¿Y mi hijo qué?!! ¡¡¿No tengo derecho a estar en su vida?!! ¡¡¿Por qué no me lo dijiste?!!-

-¡¡¡lo supe después del asunto con la tipeja, ni siquiera sabía si estabas en Forks, ahora sé que no, además no es mi culpa que no supieras, que no confiaras en mí, que no me contaras de la agencia, en lugar de eso te hiciste el héroe dejándome, rompiendo mi corazón de la peor manera que se te ocurrió!!!-

-era necesario, para protegerte, debí saber que con lo cabezota que eres tu solita te pondrías en la mira de fuego ¡¡¡¿Cómo carajos entraste en el negocio?!!! ¡¡¡¿No pensaste que podrás morir?!!! Y cuando nació Rob ¡¡¡¿Por qué no me buscaste?!!! Siendo que eras no debía costarte mucho trabajo o mejor aun ¡¡¡¿Por qué no de saliste?!!! ¡¡¡¿Y que si te matan?!!! ¡¡¡¿Qué será de él?!!!- ataco, la vena Swan salto.

Antes que pudiera decir nada, la puerta se abrió.

-bueno, ya me canse de ustedes dos o se arreglan o me voy a vivir con la tía Rosalie y el tío Emmet y si creen que no podre, les diré que en la playa hay una lancha esperándome, el tío Jacob me llevara y dice que después se meterá en el culto de la hormiga… no entendí esa parte, pero ya están advertidos. Mama te amo, pero tu llanto no me deja dormir, tus cambios de humor te hacen ver como loca, la guardia lo dice y el abuelo también. Papa ¿y tú qué? ¿Te quedaras esperando que nazca mi hermanito antes de quedarte definitivamente con nosotros? o ¿te iras de nuevo? Decídete…- Rob en la puerta con los brazos en jarras y de un humor del carajo. Como su padre.

Me quede blanca, ¿Cómo sabía de mi embarazo? No se notaba mucho, bueno sí, pero la ropa lo ocultaba. Jacob. Lo mataría aunque se metiera en el culo de un amiba.

-¡¡¡¿estás embarazada?!!!- pregunto Edward.

Carajo, carajo, carajo. Lo ignore. Mi hijo estaba en problemas.

-¡¡¡Roberto Swan, estas castigado hasta la universidad, sal de aquí ahora mismo!!!- pedí furiosa.

-¿Cuándo dices que hasta la universidad, te refieres a que estaré castigado cuando entre a la universidad o que estaré castigado desde ahora hasta llegar a la universidad? Se especifica mujer, me enloqueces, te juro que me enloqueces. Dios, ¿Cómo te aguantan en la oficina? -

-¡¡¡sal de aquí y estas castigado desde ahora!!!- grite más fuerte, solo se encogió de hombros, con esa expresión que Edward solía usar para “me vale madre todo” y salió cerrando.

-contéstame- pidió Edward más tranquilo. Al menos no grito.

-si-

-¿mío?-

-no, de un ruso que conocí hace poco... ¡¡¡claro que tuyo imbécil!!! ¡¡¡¿Qué crees?!!! ¡¡¡Que ando por ahí tirándome a los tipos cada que puedo!!!-

-no, claro que no, es solo que… ¿por eso te fuiste?-

-no, me fui porque me llamaron para una misión y…-

-¡¡¡¿y fuiste?!!! ¡¡¡¿Estás loca?!!! ¡¡¡¿Embarazada?!!! ¡¡¡¿Y que si algo te pasaba?!!! Con tu historial las balas te siguen como imán- estallo.

-¡¡¡vete al puto carajo Edward!!! No sabía que estaba embarazada ¡¡¡ah te odio!!! esto es tu maldita culpa, tu maldito semen mutante me preña cada que estoy contigo, pero esa fue la última, si quieres ver a tus hijos, genial, pero conmigo no cuentes, en cuanto este salga me desaparezco de nuevo- dije señalando mi vientre.

-no, tú no te me perderás otra vez, me vale madre si tengo que vivir con un ojo sobre ti, no te perderé de nuevo, escúchame bien Isabella Swan, te quedaras conmigo, tendremos a este y otro más, serás mi esposa y te va a gustar, tanto como lo que te hare ahora- dijo quitándose el cinturón, la camisa y el pantalón en cuestión de segundos

-¡¡¡me tocas y te vuelo los huevos!!!- grite tratando de llegar a la caja fuerte donde tenía mis armas.

-volármelos no, tocármelos sí- dijo aventándose sobre mí hasta caer en la cama.

Use todo mi reportorio de maniobras para liberarme pero nada funciono, no podía hacer demasiado esfuerzo y él lo sabía, la lucha no duro mucho. En cuanto sus labios llegaron a los míos me desarmo.

Me deje desnudar sin prisas, lentamente, suave como en mis sueños, mis manos se deleitaron con su cuerpo, la cicatriz que le quedara de la bala era visible. La recorrí con mis labios, mientras girábamos hasta quedar sobre él. Seguí bajando por la línea que va al sur, dejando un sendero de besos, lo tome entre mis labios y dientes, su dureza era tal como la recordaba, justo como me gustaba, bese chupe y mordí. Sin dejar de succionar. Gemía mientras se agarraba de las almohadas, murmuraba mi nombre, seguí así por un rato hasta que lo sentí tensarse, estaba por venirse, me moví mas rápido, chupe con más ganas

-Bella no, ven súbete por favor, quiero venirme dentro de ti, por favor- suplico jalándome.

Hice lo que me pedía. Lo monte como en los viejos tiempo, me moví sobre él con fuerza, con rapidez, bueno la que me permitía mi nuevo vientre. Me tomo por las caderas haciéndome ir más rápido, tan cerca como estaba de vaciarse fue un milagro que yo me viniera apenas antes que él.

-Bebe…- dije apenas en un susurro, me derrumbe sobre su cuerpo mojado en sudor como el mío.

No me molesto, al contrario, de una perversa manera me excito de nuevo. Lo bese buscando un segundo encuentro, sus manos recorrían mi costado, me apretaron por el culo en cuanto llego, giramos de nuevo dejándome debajo, se dedico a recorrer mi cuerpo con sus labios, mis senos más sensibles que de costumbre me hacían gritar cuando apenas los había tocado. Me moje otra vez y mucho.

Bajo su mano hasta mi humedad, metió sus dedos como siempre, grite más que siempre, esto de hacerlo embarazada me empezaba a gustar, todo era mil veces mejor. Metía  y sacaba con una velocidad que me desesperaba, sus labios regresaron a los míos mientras con mi mano lo tomaba de su columna, estaba babeándose y eso me ponía más caliente.

-entra, por favor entra, hazme tuya ya no aguanto… mi cuerpo quema- suplique después de venirme solo con sus dedos, sabía que está cerrada, pero necesitaba sentirlo dentro.

-te amo Bella-

-te amor Edward-

Entro de un solo movimiento haciéndome ver las estrellas, la sensación era increíble. Empezó empujando suavemente, despacio, apenas con fuerza.

-no vamos a rompernos, házmelo duro, lo necesito, por favor- suplique loca de pasión, no quería delicadeza, quería sentir su sexo duro en mí, como solíamos hacerlo, fuerte, salvaje… casi animal, así era como él me hacía sentir y así era como me gustaba que me tomara.

-te hare daño, piensa en el bebe- argumento apenas conteniéndose.

Ambos deseábamos lo mismo.

-Edward solo una vez, si me duele te pediré que pares, por favor- dije enterrando mis uñas en él. Sonrió perversamente. Lo haría.

Y lo hizo, se movió con mucha fuerza, sus empujes eran animales, tal como me gustaba, mi cuerpo rápidamente se entrego al placer, el orgasmo no estaba lejos, podía sentir la tensión en mi vientre, la liberación estaba por llegar.

-Bella joder, me vengo-

-hazlo, vente para mi, estoy al límite- Susurre mientras me cerraba de forma brusca aprisionándolo en mi cuerpo, lo escuche gritar mi nombre mientras los espasmos me hacia gritar el suyo.

-¿te casas conmigo?- pregunto aun sobre mí pero sin cargar su peso.

-No… - respondí sonriendo, feliz, agotada, satisfecha. Me miro serio un momento, después sonrió. Me beso y bajo por mi cuerpo, hasta quedar con sus labio sobre mi vientre.

-no me iré esta vez, perdóname, te deje pasar sola todo esto, el primer embarazo, el nacimiento, la separación, perdóname de verdad, no me alcanzara la vida para compensarte, a ti y a Roberto-

-no quiero que me compenses, solo quiero estar contigo, pero ¿Cómo?, sabes tan bien como yo que no podemos renunciar, este trabajo lo tenemos en la sangre- dije acariciando su cabello. Se había quedado abrazado a mi vientre.

-bueno se me ocurre una idea que tal vez nos quite del peligro sin dejar de hacer lo que hacemos, pero necesitaremos de los dos equipos, pero lo vemos mañana, ahora mismo te hare mía otra vez-

Y lo hizo, todo el día, de diferentes formas, en diferentes lugares de la habitación.


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15.- Los cocos

Bella pov

-Vacaciones indefinidas ¡¡¡¿ahora?!!!- casi me rugió Emmet, dos semanas después de mi demostración física y publica de combate cuerpo a cuerpo. El pobre Félix, se aterrorizaba de verme. Un cheque lo hizo feliz, pero aun no se me acercaba.

-sí, eso dije, vacaciones indefinidas, las merezco llevo casi siete años trabajando a culo partido en la agencia, jamás tomo vacaciones, jamás he estado fuera del campo más que cuando he tenido que estar en el hospital, así que tomare mis malditas vacaciones y trata de detenerme- dije en posición de ataque.

-ok, las necesitas, tu maldito genio me está dando quebraderos de cabeza, ¿Por qué carajos le partiste la cara a Cayo, el de logística, la semana pasada?-

-me miro descaradamente el culo mientras entrenaba con Rosalie y Jacob y ni decir de cómo le veía las tetas a tu mujer, te ahorre el asunto-

-Cayo es gay - dijo serio. Carajo. La cagué. Esa no la sabía.

-¿lo es?- pregunte apenas con voz.

-no, pero ver tu cara fue maravilloso- me hirvió la sangre al minuto.

Tome la estatua miniatura de Lincoln en bronce y sin dudar o titubear la lance justo a la cabeza, apenas un segundo antes de que pasara por ahí, Emmet se arrojo al piso, la estatua se incrusto en la silla, a la altura de la frente.

-¡¡¡listo, estas de vacaciones, disfrútalas y no regreses hasta que te hayan hecho un exorcismo y te saquen el demonio que traes dentro!!!- grito mientras se levantaba.

-no digas eso, es lo más cruel que has dicho- dije llorando en ese momento. Me miro sin saber que carajos pasaba conmigo.

-lo siento, no quise ser cruel- su rostro era de arrepentimiento puro, lo mire cambiando mis lagrimas por las sonrisa

-no lo fuiste, pero ver tu cara fue maravilloso- Salí cagándome de la risa, mientras me arrojaba una bola de papel.

La isla que me prestara Esme era perfecta, habían guardias, seguridad, trampas, cámaras, vigilancia extrema y aunque fuera casi imposible, privacidad. Era perfecto.

-¿te vas?- pregunto Jacob llegando antes que saliera con mi familia.

-si, por un tiempo, quiero pasarlo con mi hijo y mi papa, ¿quieres venir? Por un mes aunque sea, puedo hacer que Carmen venga- sonrió. Sus salidas ya no eran tan secretas.

-¿de verdad?- pregunto con ese brillo en los ojos que Carmen tenía cuando el tipo aparecía en escena.

-Ya está. Prepara tus cosas mañana estarás en la isla. Y Carmen también-

-bien, hum ¿Quién se encargara de nuestras obligaciones?-

-oye no eres imprescindible, seguro que Emmet lo consigue sin nosotros-

Dos días después estábamos todos en el paraíso. La guardia tenía instrucciones de no dejar a nadie entrar a la isla, ellos incluidos, solo podía andar en su parte de la isla del otro lado donde la casa principal estaba.

Mi humor no mejoro, solo lo dirigí a otro objetivo, los cocos, cada día cuando me enfadaba disparaba a los coco hasta que en unas semanas no quedo mucho para desquitarme.

-Bueno si sigues así, Esme no te prestara su isla de nuevo, ¿Cómo caramba tomaremos agua de coco si ya te los cargaste todos?- huy, mala cosa, me encabrone de nuevo.

Me gire hasta dejarlo en la mira, sin remordimiento dispare. Para su suerte no tenía más balas.

-si dices una palabra más, cargare el arma y te seguiré hasta metértela por el culo- dije arrojando la pistola hacia él. Me miro serio, antes de reírse.

-¿así que por eso pediste vacaciones? ¿Cuándo se lo dirás a Edward?- pregunto  

-¿Cómo supiste?- pregunte sin entender que me delato.

-tu humor, solías ponerte así cuando algo en el entrenamiento no te salía, ahora que sabes disparar tu humor es el arma más letal- dijo riéndose

-¡¡¡cállate, solo cállate!!!- dije corriendo en dirección a la casa. Lo ignore le resto de la semana. Del mes.

-Rob ¿Qué haces en la computadora de Jacob?- pregunte, mi hijo dio tal salto que supe no era nada bueno.

-nada mami, hum, buscaba… nada realmente- mentir se le daba terriblemente, gracias a Dios.

-bien, apágala y ve a dormir, no quiero escuchar un no, un más tarde o cualquier pretexto-

-no mami, ya me voy a dormir- ok, eso era nuevo.

O era muy malo lo que estaba haciendo o mis cambios de humor lo tenían alerta.

Los días pasaban, mi humor no mejoraba, el asunto con Jacob se supo hasta la oficina, genial, ahora me creerían loca. No estaban muy lejos, o sea, es que mi cabeza era un hervidero de cosas, ideas, pensamientos, sentimientos, todo y las malditas… bueno para que seguir.

Me encerré en mi habitación. Escuche la alarma de la entrada. Imposible, nadie podía entrar sin que la guardia lo supiera, pero y si estaban muertos. Roberto. Tome mis armas favoritas, una 9 mm automática, cuatro cargadores, una mini .38, con sus cargadores, el cuchillo militar, lo guarde en mi pantalón y una estrella metálica, salí tan rápido como puede. Debía ser precavida.

Nada se veía mal, me asome a la ventana, los guardias estaban revisando el perímetro. Jacob estaba en la entra de de piedra, mirando hacia la puerta. Levanto el rostro y negó. Me relaje. Carmen me alcanzo.

-no te preocupes, una comadrej, o algo así, no sé, pero Rob está bien, lo acabo de dejar en la sala comiendo donas, muy entretenido-

-bien me iré a dormir entonces, ¿lo acuestas?- pedí.

-seguro, descansa- me miro sonriendo, Jacob y su enorme bocota, se la cerraría mañana cuando no estuviera tan cansada.

Edward pvo

-Pasa, mama está arriba, espero que dormida, la tía Carmen la calmo, seguro que ya venía con ganas de disparar, últimamente esta de muy mal humor y es tu culpa, papa- me reclamo un niño de facciones endurecidas. Me senté donde me indico, la vena Swan estaba presente.

-¿sabes quién soy?-

-claro, somos iguales, lo sospeche cuando fuiste a buscar al Tío Emmet, pensé que ibas por nosotros, luego cuando mama estuvo en el hospital y no llegaste dude, la tía Rosalie dijo que aun no estaban listos para arreglarse, que eventualmente lo arreglaría, pero eventualmente no llega y mama sigue mal- analizo con un razonamiento de su edad, después de sermonearme como si tuviera 50 y no 7 años.

-bueno, es que hay cosas que quizá no comprendas y que nos mantienen separados, ¿Qué sabes del trabajo de tu mama?-

-se que elimina gente mala y que a veces le toca hacer otras cosas, pero no sé mucho y que tú haces algo parecido- me dejo literalmente con la boca abierta. Ese no era un niño, era un enano de 50 años.

-pues sabes mucho, ¿tu mama te lo dijo?-

-¡¡¡no!!! Me manda a Rusia si se entera, me lo dijo Charlie, bueno escuche una conversación entre Charlie y su novia René y después cuando pregunte me dijo no sin antes jurar que mama no se enteraría, el tío Jacob me enseño a escondidas a poner las alarmas y activarlas si algo pasaba, mama me enseño a manejar el sistema de seguridad. Y el Tío Emmet me enseño una foto tuya, él me dijo, bueno me confirmo quien eras, ¿te quedaras esta vez?-  Y por fin vi al niño pequeño, sus ojos temerosos de una respuesta negativa, lo ame sin más, no pude evitar abrazarlo.

-tratare, si tu mama no me mata antes- dije en broma, mala broma. Se separo muy serio.

-hum, esconderé sus armas- dijo.

-no, son peligrosas, no debes tocarlas o jugar con ellas, seguro que Carmen puede hacerlo-

-mama solo tiene cuchillos en la casa, las pistolas las mantiene en una caja fuerte, en su recamara, todas ellas- ¿todas ellas? ¿Cuántas tenía?

-igual mejor no te acerque a ellas ¿Qué tan mal dices que está tu mama?- pregunte recordando su comentario inicial.

-huy, está muy molesta, apenas algo no le gusta y dispara, no aquí, pero si en la playa, según dicen los guardias ya mato a todos los cocos de la isla y trato de dispararle al tío Jacob, pero no tenía balas y antes de eso le arrojo una estatua al tío Emmet, casi le abre la cabeza y antes de eso dice la tía Carmen, que saco a golpes a un tipo de la oficina porque la llamo señora- Este niño sabía todo. Era una cámara de vigilancia andando.

-bien, creo que iré a verla…- dije levantándome. Me tomo de la mano y me llevo hasta las escaleras.

-su recamara es la primera de la derecha, ve, si te dispara llamo a tu amigo Jasper ¿recibió mi mensaje? ¿Así nos encontraste?-

-¿fuiste tú?-

-¿Quién mas si no? ya me canse de escuchar a mama llorar por las noches, no me deja dormir-

Sonreí mientras subía las escaleras, un chaleco antibalas me sería de mucha utilidad.

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