martes, 6 de marzo de 2012

Entre el amor y la guerra




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Capitulo 3.- Negociando el futuro

Bella pov

Dios no me dejes desmoronar ahora.

De pie, frente a un hombre con el miembro expuesto y ante la mirada de todos los demás quienes no hacían nada, me toco sacar la vena y hacerme respetar.

-James te retiras ahora mismo, tú y yo hablaremos más tarde- dijo Lord Eleazar.

Mientras el tipo me miraba con ganas de rebanarme. Lo he ofendido, de la peor manera… menospreciando su hombría y seguramente tendrá consecuencias. Pero no pienso permitir que me humille.

No a mí.

No a Isabella Swan.

-¿alguien más quiere desafiarme? - pregunte mirando a los jóvenes presentes.

Jasper Hale, rubio de ojos azules, muy atractivo. No es mi tipo. Los Cullen, uno de ellos muy alto, enorme, de cabello negro y corto, ojos grises y fríos. Mas que atractivo… delicioso, aunque tampoco es mi tipo. Y por último, el único de todos ellos que no me ha mirado por más de cinco segundos con alguna expresión que no sea de hostilidad. Alto casi tanto como su hermano, atractivo con muchas ganas, o eso parece, he evitado mirarlo más de cinco segundos con algo más que indiferencia… tampoco es mi tipo.

Los Adultos me miraban de manera diferente. Jake salió detrás de James. No le irá bien al tipejo.

-me disculpo profundamente por eso Isabella, jamás imagine que ese comportamiento tan indigno sería cometido por mi hombre- dijo Lord Eleazar mirándome visiblemente apenado.

-bueno Lord, tal vez sí se da una próxima vez, pueda intervenir antes de que le rebane el honor a su hombre- dije antes de sentarme y conmigo todos los que estaba de pie.

Puse la espada en la mesa y la deslice hacía donde Garrett estaba, me sonrió con complicidad.

Alguna vez mientras entrenaba con Jake, Garrett cometió la torpeza de decir que era bastante buena para ser mujer. Paso las dos horas siguientes defendiéndose de mi ataque. Mi padre solo se doblaba de la risa mientras mi madre pegaba el grito en el cielo.

-bueno, ahora que hemos visto la valía de esta jovenci… mujer creo que entendemos el porqué su padre le ha confiado tan enorme encomienda. Por favor Isabella sigue con tu caso- dijo Lord Carlisle.

-gracias. Y llámenme Bella. Como dije antes, mi padre sigue prisionero en Eorlingan y como en todo castillo, es posible entrar, cosa que hará mi gente- dije señalando a Jake quien ya había regresado- pero quiero saber si cuento con el apoyo de los clanes vecinos para armar una ofensiva efectiva que permita a mis hombres entrar sin ser detectados, algo así como una distracción- dije mientras todos los presentes me miraban.

Con un poco más de respeto si es posible.

-¿Qué tienes en mente para el recate de tu padre Bella?- pregunto uno de los Cullen

-disculpa, no conozco tu nombre- dije mirándolo.

-Emmet, Emmet Cullen- dijo con algo de simpatía.

-Emmet, en las colindancias del bosque que rodea el castillo hay capacidad suficiente para esconder un ejército de más de 5 mil cabezas. Si escondemos mucho menos y atacamos con un tanto mayor podremos distraer su atención. El castillo por si solo es impenetrable por otro lado que no se la puerta principal y la puerta escondida. No queremos entrar por la puerta principal, pero eso ellos no lo sabrán, de esta manera y saliendo del bosque de atrás mi gente podrá entrar, sacar a mi padre y salir antes aun que el enfrentamiento se dé. Podremos sitiar el castillo, la gente que se quedo es leal a mi padre y no dirán donde están ocultas las bodegas de provisiones. Aun si eso significa morir de hambre dentro de los muros. Y mi padre estará libre antes de que amenacen su vida a cambio de información- dije mientras mostraba unos mapas con las ubicaciones del castillo y el bosque -en este punto -apunte un lugar del mapa mientras todos se acercaban, jóvenes y adultos- se puede armar una ofensiva solo con arqueros, en la puerta principal deberán mandar escudos, ya que desde las almenas se puede disparar de manera certera, pero si colocamos a los hombres a 100 metros del muro, serán inefectivos- dije revelando el único punto débil del castillo.

Es necesario.

-para el tipo de apoyo que solicitas Bella será necesario primero firmar las alianzas- dijo Lord Eleazar.

-lo sé y estoy dispuesta a negociar el matrimonio de mi hermana con cualquiera de los presentes- Dije mientras Jake salía de nuevo.

Mencionar el asunto del matrimonio era la señal para Jake de traer a Alice.

-¿y tú?- pregunto el hombre que no quería mirar - soy Edward Cullen, ¿Quién negociaría tu matrimonio?- pregunto de nuevo y en tono altanero, casi molesto, se puede decir que me ladró.

-¿puedes ver a alguien más aquí de mi clan que no sea Garrett o Jake? Me parece claro que también seré yo quien convenga mi matrimonio. Después de todo seré yo quien viva con ese hombre. Sin ofender- dije mirándolo y respondiendo de la misma manera.

-bien, siendo esa la situación ¿cómo lo haremos? Es decir ¿cómo se escogerán las parejas?- dijo Lord Carlisle.

-me parece que para que sea completamente arbitrario coloquemos los nombres en una urna y se saque por sorteo- dijo lord Eleazar.

-eso me parece un poco brusco, son muy jóvenes las muchachas, que les parece si les dejamos un día entero para que se conozcan y…-

-disculpe Sr. Laurent, sé que se idea es buena y lamento ser yo quien le interrumpa de esta manera pero la vida de mi padre está en juego, mientras más tardemos en sacarlo más probabilidades hay de que muera, créeme que de ser otra la situación, yo habría solicitado medio año antes de las bodas- dije sonriendo apenas.

-lo entiendo Bella- dijo Laurent sonriéndome con ternura.

Me sentí vulnerable por un momento, aparte ese sentimiento de inmediato, no e lugar para una demostración de sentimentalismos.

-entonces lo del azar va- dijo Emmet con mucho menos gusto del que su rostro aparentaba.

-primero será mi hija como signo de buena voluntad, Jasper tráela por favor- dijo Lord Eleazar.

Mientras Lord Cullen escribía los nombres y los depositaban en una urna, Jasper entro con una mujer rubia, de la edad de mi hermana aproximadamente. Hermosa completamente. Ojos azules, labios rojos. Y un vestido de infarto. Sin hablar de las zapatillas, divinas y toda la tendencia francesa. Unos minutos después entro mi hermana. Con un vestido de los mejores. Ambas mujeres se miraron y apenas estuvieron juntas les salto lo vanidosas.

-por Dios es un diseño parisense- dijo Alice mientras tocaba el borde ribeteado en hilos pateados del vestido azul de la rubia.

-y el tuyo es completamente Londinés, me encanta- dijo la rubia admirando el vestido amarillo sol de  mi hermana.

-Por favor señoritas, estoy segura que sus esposos les dejarán acaparar la moda otoño invierno y primavera verano, de las altas casa de costura, pero justo ahora debemos sortearles al esposo, silencio- pedí mirando a mi hermana.

-lo siento Bella- dijo Alice bajando la mirada.

- discúlpanos fuimos vanidosas- dijo Rose mirando a otro lado, apenada por completo.

Me sentí mezquina por hablarles de ese modo. Después de todo de ser otra la situación estaría también mirando y mostrando.

-hey, también me han gustado sus vestidos. Más tarde te muestro una tendencia Veneciana, te encantara Rubia- dije sonriendo.

-Rosalie, hum llámame Rose- dijo sonriendo.

-señoritas, el sorteo está listo. Primero tu Rose- dijo Eleazar.

La chica se puso pálida. Después de todo esta escogiendo a su esposo para toda la vida. Metió la mano temblando. Saco un trozo de papel enrollado. Lo entrego a su padre.

-Emmet Cullen- leyó Lord Eleazar.

La chica se giro hasta mirar a Emmet, quien solo asintió y le sonrió o eso intento. Ninguno se veía feliz.

-Alice tú sigues- pedí.

Sabía que ninguno de los restantes les agradaría casarse conmigo por eso me quedaría al final. Que fuera la suerte de los demás quien marcara mi desgracia. Lord Cullen agrego otro pergamino, lo cual tenía sentido si para Rose habían dejado afuera el nombre de su hermano. Movieron la urna un poco más y mi hermana mirándome a los ojos metió la mano. Solo una lagrima que borro antes de que cayera por completo fue el indicio de que aceptaba su destino.

-Jasper Hale- dije cuando me lo entrego.

El tipo suspiro y asintió mientras caminaba hacía ella. Se coloco a su lado tal como hiciera Emmet con Rose.

-bien entonces solo quedan Edward y tu- dijo lord Eleazar.

Asentí sin mirar al hombre mencionado, el altanero. No estará nada contento. Y por supuesto no camino hacia mí.

-bien, si les parece adecuado, podremos celebrar las nupcias mañana temprano y partir en la tarde- Dije sin mirar a mi futuro esposo.

-¡¡¡¿estás loca?!!! No me casare mañana- grito Alice.

-¡¡lo harás porque yo lo digo y punto, mientras más tardemos en hacer esto… legal, mas tardara papa encerrado, me importa un carajo si no te agrada la idea, tú misma lo dijiste, para esto nos han educado toda la vida!!- dije mirándola.

-Bella no es necesario que todas las bodas se realicen tan pronto, si les parece podremos firmar un contrato de matrimonio y partir hacía el castillo donde tu padre esta, al regreso podremos celebrar las nupcias- dijo lord Eleazar.

-pero me temo que al menos se deberá consumar un contrato- dijo lord Cullen.

Todas lo miramos con cara de horror. Después de todo se trata de entregarse en cuerpo a un desconocido. Entonces  mire al que será mi esposo. Alto, de cabello rubio oscuro, ojos verdes y labios rojos, el inicio de la barba en su rosto cuadrado, atractivo hasta gritar… pero no es Jake. Y no se ve más contento de lo que estoy yo.

-que así sea- dije apenas con voz.

-entonces hemos terminado, después de la cena firmaremos los contratos y podrán retirarse- dijo lord Eleazar sin mirarnos.

-vamos Alice, escojamos los vestido para la cena, Rose ¿nos acompañas?- pregunte mientras salía de la sala sin mirar a nadie.

-mama sigue sin llegar- dijo Alice.

-lo sé no te preocupes, se habrá quedado descansando, ya sabes que no le gusta montar- dije para tranquilizarla.

No es normal que no llegue aún.

Recuerdo

-Bella vamos muy despacio aún, tendremos que separarnos de nuevo y apegarnos al plan original. Vayan por delante, trataremos de seguirles el paso- dijo Sam.

-lo siento, necesito descansar, no estoy acostumbrada como ustedes a montar, necesito parar, pero creo que Sam tiene razón, adelántense- dijo mi madre.

-cuídala Sam, protégela bien- pedí mientras Alice se bajaba y cambiaban su silla.

-Alice ¿montaras  como lo hace Bella?- dijo mi madre con el tono de escándalo que solía usar.

-aun estoy aquí madre y no veo que tiene de malo- dije sintiéndome ofendida.

-Bella, hija te amo con toda mi alma, pero a veces pienso que eres una mujer con espíritu de hombre- dijo mirándome duramente.

-mejor eso que ser hombre con espíritu de mujer- dije en respuesta.

Y las carcajadas de Sam, Jake, Paul, y Quill, Jared y Alex quienes son los Guardias personales, no tardaron en llegar. A eso se unieron el resto de los hombres que me conocían bien.

-Jake y Jared se irán con ustedes, llevarán a diez hombres por cualquier cosa. Corran y no se detengan ante nada- apunto Sam.

-cuídate Bella y cuida de Alice, la amo hijas- dijo mi madre besándonos antes de subirnos de nuevo a los caballos.

Apenas vi a los guardias que llevaríamos sobre los lomos de sus animales, lance mi montura a todo correr. Los escuche seguirme el paso, incluso Alice parecía entender la importancia de movernos rápido, ya que cabalgo como nunca. Pasadas unas horas decidí bajar el ritmo para que los caballos descansaran un poco.  Y porque casi podía ver las lágrimas de Alice, no está acostumbrada a montar a galope y quizá su cuerpo está pagando el precio.

-¿estás bien?- pregunto Jake trotando a mi lado.

-sí, creo que si-

-¿estás lista para el matrimonio?-

-no, pero seguramente no tendré opción, Jake yo…- calle al mirar su rostro -nada, solo estoy preocupada por mi padre- dije.

-iremos por él, cuando tu esposo, el hombre que sea y los demás no den su apoyo, iremos por él- dijo sonriendo como siempre.

El dolor de saber que tendré que casarme lo único que hizo en mi  fue enfurecerme.

-vamos, la noche está cayendo- dije mientras lanzaba mi caballo de nuevo hacia adelante.

Para cuando divisamos el castillo, Jake iba detrás de mí, Alice a mi lado con Jared, su guardia detrás y los hombres rodeándonos. Así cruzamos las puertas del castillo hasta llegar al patio interior.

Fin del recuerdo.

-¿me enseñas ese vestido que mencionaste antes?- pregunto Rose regresándome al presente.

-claro, de hecho dado la importancia de la cena lo usare esta noche- dije mientras sacaba mi vestido.

Mi mejor y favorito vestido. Negro con hilos en plata y encaje ribeteado en el mismo material marcando la parte baja del busto, entallado hasta la cintura y suelto hacía abajo, con otra cinta en el fondo, Mangas corte princesa en tela negra trasparente y piedras plateadas.

-es precioso, cielos ¿Cómo hago para tener uno parecido?- pregunto la rubia.

-ir a Venecia, en cuanto puedas- dije sonriendo.

-iré con… Emmet. ¿Alguna de ustedes saben algo sobre la noche de bodas?- pregunto la chica llorando por primera vez desde que sacara el nombre.

-tu mama seguramente te dirá que esperar, ojala la nuestra llegue a tiempo- dije abrazándolas.

-niñas, que bueno que están todas aquí- dijo lady Tania, su madre.

-mama ya tengo esposo- dijo llorando un poco más.

Mi hermana quién también lloraba se abrazo a mí.

-lo sé cariño. Por eso he venido, sé que una de ustedes deberá consumar su matrimonio hoy, así que me tomare la libertad de prepararlas para esta noche. Lo que pasa entre un hombre y una mujer es muy diferente en cuanto a cada pareja, el acto en sí es el mismo, pero depende mucho de la química de la pareja, de la calidez del hombre. Puesto que ninguna de ustedes tiene experiencia, déjense llevar y cuando estén en la cama…-

Para cuando termino de hablar yo no sabía si vomitar o atravesarme con una espada. No es que el acto me parezca repugnante porque es algo natural, mi madre nos tiene bien aleccionadas sobre eso, pero dejar que un tipo al que apenas vi unas horas y con el que solo cruce una línea de conversación me haga todas esas cosas es aterrador.

Sobre todo porque el hombre que me las hará a mi no me aprecia en nada, la mirada que tenía cuando supo que sería yo su esposa era de rechazo total.

-¿Cómo sabremos quién de nosotras...?- Alice no pudo terminar la pregunta sin llorar de nuevo.

-eso lo decidirán Eleazar y Carlisle. Prefirieron que no tomaras parte en eso para no avergonzarte más- dijo la mujer sonriendo y mirándome directamente.

-muy considerado- dije apenas.

Para cuando la mujer se fue con su hija, Alice ya estaba más tranquila. Pero mama no regresaba aun. Empecé a preocuparme. Dos días son demasiado. Algo esta mal.

-Bella atacaron la comitiva de tu madre… la capturaron… apenas lograron llegar algunos de la guardias- dijo Jake entrando a mi habitación sin tocar.

-¿donde están los hombres?- pregunte levantándome de inmediato.

 No fui consciente que solo usaba el vestido rosado de baño. O de que Alice me llamaba a gritos. Salí a todo correr detrás de Jake y llegue al salón donde todos estaban reunidos.

-Niña… nos emboscaron cuando nos separamos, por más que luchamos y tratamos de proteger a Lady Swan, igual se la llevaron, apenas logramos sobrevivir Sam, Quill, Hernán, Damián, Lucas, Billy y yo. No queda nadie más de la guardia, perdonemos no pudimos proteger a su madre, eran demasiados- dijo Paul casi llorando.

En mi casa, todos los hombres fieles a mi familia nos aman, mi madre es buena con ellos y nos ha enseñado a serlo también, siempre pendiente de lo que puedan necesitar, de las esposas, hijas, hermanas. Siempre tuvo tiempo para atender las necesidades que la gente del castillo pudiera tener.

-¿Dónde está Sam?- pregunte.

-aquí- dijo levantándose de la silla donde lo estaban atendiendo.

Apenas lo vi corrí a abrazarlo, está realmente herido. Un corte atravesaba todo su costado sobre la piel curtida por el sol.

-mi niña, no pude protegerla… pero tenemos un prisionero, Jake lo interrogara, sabremos a donde la llevaron e iremos por ella- dijo mientras me abrazaba de los hombros y me dejaba un beso en la frente.

-¿Dónde está el maldito?- me gire hacía lord Eleazar después de localizar a los demás hombres quienes estaban siendo atendidos, Damián se ve realmente mal.

-yo te llevo- dijo Jake en ese momento.

Lo seguí sin dudar. Y nos siguieron por supuesto. Apenas cruce la puerta logre desarmar a uno de los guardias de lord Eleazar. Lo que no fue difícil ya que ninguno de los hombres apostados en las puertas, se esperaban que yo supiera usar una espada.

-¿Dónde está mi madre?- pregunte tan claro como pude.

Las lágrimas aun no salen pero siento que no tardaran tanto como yo deseo.

-la espada no es algo que una niña bonita como tú deba usar, te cortaras….-

-¿dónde está mi madre?- dije mientras ponía la punta de la espada en su garganta.

Por un momento nadie dijo nada. Nadie se movió. Podía sentir la mirada de todos sobre mí. Esto seguramente arruinara mi matrimonio pero mi madre está en primer lugar y estoy harta de esperar que los demás hagan algo.

-no diré nada, mátame… si puedes- dijo el tipo mirándome, retándome.

Esto no funcionará hasta que entienda que no estoy bromeando.

-¿Dónde está mi madre? Última oportunidad- dije bajando la espada a su entrepierna.

Jake le tomo una pierna y Paul la otra, abriéndoselas. El tipo por primera vez me vio en serio.

-la llevarían a la torre del castillo principal de los Masen, Voltaria. Pero no podrás llegar a menos que te cases con Marco su hijo, te ha pedido a ti, exclusivamente a ti – dijo

-ya tengo esposo- dije girándome.

Camine medio paso en dirección a la puerta con la espada aun en la mano.

-¡¡entonces serás su ramera si quieres ver viva a tu madre, quien por cierto será la mujerzuela de Aro!!- dijo sin reparo alguno.

Y mi ira se desato.

Antes que alguien pudiera reaccionar al insulto hacía mi persona y por alguien me refiero  mi futuro esposo quien ya se dejaba venir sobre el tipo con la espada desenfundada, me gire enterrando la mía en pleno pecho del hombre sentado.

-¡¡¡a mi madre la respetas perro maldito!!!- dije mientras la vida se iba de sus ojos y la sonrisa se le borraba.

-¡¡¡Bella!!!- grito Alice entrando en ese momento.

-¡¡¡Jasper sácala de aquí!!!- grite mientras sacaba la hoja metálica llena de sangre manchando mi vestido en el proceso.

Con el cabello revuelto, la ropa llena de sangre y la mirada de odio aun puesta mire al hombre sin vida frente a mí.

-niña ¡¡¡¿Qué hiciste?!!!- pregunto Sam quitándome la espada mientras Edward se acercaba a mí, por primera vez.

Quito una de las cortinas y me envolvió en ella. Me tomo de la cintura mientras Emmet se acercaba y me colocaba la mano en la espalda apresurándonos a salir.

-vamos Bella, nadie debe saber que fuiste tú- dijo Emmet mientras miraba a los demás.

Las lágrimas no salieron hasta que escuche la puerta de la mazmorra cerrarse detrás de mi.

No hubo cena o firma de contratos o consumación de matrimonio.

Esa noche solo fui una niña asesinando a un hombre.

El hombre de confianza de nuestro enemigo.

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Entre el amor y la guerra



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Capitulo 2.- Isabella Swan

Edward pov

-las noticas son alarmantes, según el mensajero que me mando Eleazar Hale, Charlie Swan fue atacado ayer en su castillo Eorlingan por Aro Masen. Esperaba concertar el matrimonio entre Marco su hijo y alguna de las niñas Swan. Pero no estaban ahí, habían partido horas antes que el emisario llegara. Cuando Marco las perdió en el camino se enfureció atacando sin aviso. El mensajero dice que las hijas y la esposa, llegaban hoy al castillo Durag Anon propiedad y fortaleza de los Hale. Debemos ir. Aun no sé quién será el vocero de Swan en las reuniones y quien se encargará de concertar el matrimonio entre su clan y los nuestros- informo mi papa mientras nos reuníamos en su despacho.

-¿Cuándo partimos?- pregunto mi hermano Emmet.

El mayor y por lo tanto el primero en ser comprometido. Con sus veinte años encima es codiciado por mucho clanes para yerno. Pero siendo heredero de uno de los tres que dominan Vulterra solo podrá casarse con una Swan o la chica Hale.

-ya mismo. Nos tomara un día llegar cabalgando a todo lo que da así que mejor irnos ya mismo. Edward probablemente tu matrimonio también sea arreglado en esta visita. Así que piensa que harás con esa muchacha… Victoria. No creo que a tu esposa le agrade tener a tu amante en el mismo castillo- dijo antes de salir.

-victoria no es mi amante es mi novia- dije molesto.

-no lo es, es la hija de uno de los súbditos y me temo que nunca llegará a ser tu esposa, sabes que esta alianza debe ser sellada y el matrimonio es la mejor manera. Además tu esposa será una de las herederas y por lo que sé ninguna de las candidatas es fea. No sufras- pidió mi padre.

¿Qué no sufra?

Están por casarme con una mujer que no conozco y tendré que dejar a la que mujer que amo. Mi mujer. Desde un par de semanas atrás.

Salí directo a verla, necesitaba decirle en persona y mandarla al menos por un tiempo a alguna aldea vecina, si logro zafarme del matrimonio regresare por ella.

-Edward… no te esperaba hoy… ¿Qué pasa amor?- pregunto con su dulzura de siempre abrazándome en cuanto llegue a su puerta.

Su cabello rubio me gusta. Pero lo trae siempre sujeto.

-me marcho en un rato a las tierras del clan Hale, su castillo Durag Anon será cede de las platicas sobre los ataques inminentes de los Masen y que ya han empezado con el clan Swan- dije mientras me besaba.

-¿Cuándo regresas?- dijo mientras se desnudaba.

-Victoria no te desnudes, tengo algo importante que decirte. Probablemente en esa reunión mi matrimonio sea planeado…- dije suavemente.

-pero… ¿y yo?- dijo a nada de llorar.

-no dejare amor, te amo. Pero sabes que mis obligaciones con el clan son primero, soy heredero cariño, no tengo más remedio que casarme con una heredera de otro, mira quizá tarde algo en hacerlo. Quédate conmigo hasta que sea inminente y después te pondré casa en otra aldea. Te visitare tanto como pueda; una simple esposa no me va a alejar de ti- dije.

-entonces si es la despedida por algunos días mejor hagámoslo bien- dijo dejando caer su ropa mientras su cuerpo desnudo me excitaba.

La tome sobre la mesa sin tiempo que perder. La ame con prisas pero completamente, como cada vez que estamos juntos, sus besos, su cuerpo, todo en ella me tiene loco.

-¡¡¡Edward nos vamos!!!- me grito Emmet golpeando la puerta.

E interrumpiendo mi intento de tenerla una vez más.

-debo irme, te extrañare- dije separándome con mas trabajo del que pensé me costaría.

-Cuídate, te amo- dijo mientras me vestía, estaba aún desnuda sentada en el mismo lugar.

Tome mi armadura, el yelmo y la espada; salí no sin antes mirarla por última vez. Me monte en mi caballo negro como la noche y partí a todo galope mientras mi corazón se quedaba con esa mujer.

Para cuando llegamos en la madrugada del día siguiente fuimos recibidos por Eleazar y Jasper su hijo mayor.

-Saludos Carlisle. Celebro verte aunque sea en estas circunstancias. Emmet. Edward. Sus habitaciones están listas. Descansen y si les parece bien, las negociaciones empezaran en la tarde. La tercer campanada después del medio día- dijo el jefe del clan Hale.

-vamos yo les llevo a donde se quedarán- dijo Jasper.

 Un tipo rubio de mi tamaño. De sonrisa agradable y carácter firme. Un digno sucesor de su padre. O eso dice el mío.

-¿ya conociste a las Swan?- pregunto Emmet.

-sí y son hermosas a más no poder. Aunque la pequeña se ve que es terrible. Dicen entre sus hombres que tiene el carácter de mil demonios y la firmeza de una roca. Según escuche a su guardia ella es quien más se  parece a Charlie y ya sabemos cómo es él- dijo sonriendo.

Charlie es conocido en todo Vulterra por ser aventado, atrevido, imprevisible, indomable y por su puesto irreverente, irrespetuoso de las normas tradicionales y sobre todo valiente, como mi padre o el mismo Eleazar, era el primero en poner los pies en el campo de batalla y el  último en irse.

Jamás se da por vencido y según dicen las viejas cotillas, había tomado por esposa a una mujer que estaba comprometida con un Masen.

-y ¿Quién es el vocero y encargado del asunto del matrimonio?- pregunte.

-aun no llega, al parecer se separaron de su madre en el camino y el tipo se quedo con ella, las chicas llegaron montando a todo galope junto con sus guardias personales. Traen unos tipos enormes. Al menos el guardia de la réplica en miniatura de Charlie esta casi de tu tamaño Edward- dijo mirándome.

-vaya, ya quiero conocerlas- dijo mi hermano.

-¿tu hermana está de acuerdo en casarse?- pregunte.

-si, como buena hija heredera sabe lo que se espera, así que solo me resta pedirles  que quien sea de ustedes quien se case con ella la respete. Nada de amantes. Mi padre nunca las tuvo y mi hermana no está acostumbrada a eso- pidió mirándonos seriamente.

-es una petición razonable- dijo Emmet sin mirarme.

Pero por el tono supe que me reprocha mi relación con Victoria, todos en casa lo hacen, nadie parece entender que la amo, aunque no sea de noble cuna.

-bueno, les veo más tarde- dijo despidiéndose después de indicarnos cuales eran nuestras habitaciones.

Me acosté pensando en victoria. Me levante varias horas después con recuerdo de su calor.

-vamos Edward, es hora de empezar con las negociaciones- dijo Emmet entrando a mi habitación. Asentí mientras lo seguía.

Por fin entramos a un salón apenas del mismo tamaño que el de casa. Los adornos obviamente son diferentes. Es este las paredes están adornadas con escudos de la familia Hale y los diferentes banderines que se usan ya sea para visitas de paz o para la guerra. Los colores de los Hale son naranja y negro. Por lo que pude ver también está el banderín de los Swan, el cual es morado con negro y por supuesto el emblema de los Cullen con los colores característicos: verde y negro.

-maravilloso, ahora solo falta el vocero de los Swan. Pero empezaremos con los pendientes que no lo necesitan como tal. Al parecer aun no llega- anuncio Eleazar en cuanto tomamos asiento.

En el recinto hay una mesa redonda enorme con el centro hueco. De manera que los sirvientes pueden entrar por un espacio y servir por la parte de dentro. Esa el lugar donde hacen las comidas importantes. Y esto aunque no es una comida es importante. En el lugar también se encontraban los terratenientes más importantes de los clanes. Garrett Andalucía de los Swan, James Rosenberg de los Hale y por supuesto Laurent Van Hort de de los Cullen.

-Buenas Tardes. Lamento la demora. No fui notificada de la hora para las reuniones- dijo una mujer, una niña, es más acertado de decir.

No tendrá más de 16.

De pie en la puerta con un hombre enorme detrás. La niña camino con seguridad antes que nadie pudiera decir que no y se situó en la silla que se reservaba para Charlie o en este caso para su vocero. El tipo se puso detrás de ella con la mano en la espada y listo para saltar.

Mire con discreción a la niña, es hermosa o lo será con el paso de los años, cuando finalmente se convierta en mujer… algo así, ojos grandes, labios rosados que invitan a besarlos, cuerpo marcado aunque nada voluminosa. Pequeña de estatura, pero por la manera en como entro no de carácter.

-¿Qué hace una mujer aquí?- protesto James, es conocido por ser bastante despreciable con las damas.

Motivo por el que ningún padre o hermano había hecho por ofrecerle esposa.

La niña entrego un pergamino a su sirviente y este se dirigió a Eleazar. El anfitrión rompió el sello y leyó por un momento. Cuando termino le paso el papel a mi papa. Para cuando mi padre asintió Eleazar se levanto. La niña estaba sentada junto a mi padre.

-les presento a Isabella Swan, vocera y albacea del clan Swan y por lo tanto estará en las negociaciones y tomara parte y decisión como Charlie Swan lo haría. Saludos Señora, sea bienvenida a esta mesa- dijo Eleazar.

Mientras todos nos mirábamos. Esto es inaudito. Una mujer tomando decisiones de hombres.

-gracias Lord Eleazar, el clan Swan hace presencia y solicita el apoyo para en primer punto rescatar a mi padre quien aun se…-

-¡¡¡no pienso escuchar a una niña que seguramente todavía usa calzones de franela!!!- salto James.

Levantándose de golpe.

-¡te callas y te sientes James Rosenberg no he terminado de hablar y lo que use o de que use los calzones es algo que no te incumbe! ¡Te dirigirás a mí como tu superior porque incluso siendo mujer estoy muy por encima de ti y me llamaras Señora o Isabella si tu hombría herida no te permite decir otra cosa!- dijo la niña sacando un tono de voz que sin gritar lleno cada rincón del recinto.

-no eres más que una niña jugando a ser mujer ¡¡¡apenas tienes senos por Dios!!!- soltó de nuevo ofendiéndola.

Su guardia dio dos pasos y la niña… Isabella lo detuvo con un simple “Jake”

-el tamaño de mis senos no son referencia al tamaño de mi intelecto, que es al fin y al cabo es lo que estaremos usando si queremos detener a los Masen, si prefieres a las mujeres tetonas se de buena fuente que tu amante no tiene problemas en esa área, aquí hemos venido a planear estrategias no comparar tamaños- respondió con toda la calma.

-¡¡¡mi pene es más grande que tu intelecto Señora!!!- escupió mientras el guardia de la chica se ponía rojo de la furia y con la espada a medio sacar hacía por avanzar sobre el tipo.

Pero al igual que antes ella lo detuvo con un simple movimiento.

-eso es lo que tú dices, no lo que rumora- contesto Isabella dejándonos a todos con la boca abierta.

-¡¡¡voy a enseñarte niña estúpida!!!- dijo antes que nadie de los presentes pudiera hacer algo.

Con toda la arrogancia que posee se bajo lo pantalones.

-¡¡¡James!!!- grito Eleazar mientras todos los presente nos poníamos de pie, ella es una Swan y con capacidad o no para estar ahí se le debe respeto.

Sobre todo porque nos gustara o no será la esposa de alguno de los herederos.

-¡¡¡ James respeta a mi señora o te hare pedazos!!!- grito Garrett su terrateniente.

-y con eso… ¿harás cosquillas?- pregunto la chica riéndose mientras caminaba lentamente hacía él.

La sala entera se quedo en silencio mientras sin pena alguna ella caminaba hacía el tipo.

-híncate veras como te hare de cosquillas- soltó mientras que mi paciencia se iba al carajo, eso es demasiado.

La expresión en el rostro de mi hermano y de Jasper no dejaba lugar a dudas que estaban de acuerdo conmigo.

Pero fue Garrett quien se adelanto.

En un movimiento inesperado, lanzo una espada corta la cual la chica atajo sin problemas.

-sube tu pantalón y esconde tus miserias James, no querrás perder eso con lo que diviertes a la ramera que retoza en tu cama mientras esperas que algún estúpido te ofrezca esposa- dijo la niña de pie frente a él  con la espada en sus genitales y mirándolo a los ojos.

El estatus de niña se fue al carajo.

Es una mujer.

Y que mujer.

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Entre el amor y la guerra


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Capitulo 1.- Dulces dieciséis

Bella pov

Vulterra, Septiembre 13 de 1350

-feliz cumpleaños Bella- escuche a mi hermana Alice antes de sentirla saltar sobre mi cama.

Ya estaba despierta pero precisamente porque es mi cumpleaños estaba retrasando lo inevitable... la ronda de felicitaciones y sermones sobre esta dulce… Agh… edad, sobre lo que se espera de mi como hija de un clan tan poderoso y sabrá que otra sarta de cosas por parte de mi madre, padre y nana.

-no veo que tenga de bueno cumplir 16. Solo me quedan dos años de libertad. Maldita suerte que me toco- me queje en cuanto me senté.

-Bella no lo veas así. Es lo que nos toca como herederas del clan hermanita. Vamos Bellini nos han educado para esto toda la vida, sé que papa está por iniciar las platicas con los clanes Cullen y Hale- dijo un poco más seria.

Ella por tener 18 será la primera en contraer matrimonio. Ya sea con Hale o un Cullen o cualquier otro hijo de algún clan poderoso, aunque solo hay tres en Vulterra. A los que por cierto no conocemos ya que apenas regresamos a casa seis meses atrás, después de pasar diez años en Londres y otras ciudades convirtiéndonos en las damas y esposas perfectas que se espera seamos.

-niñas vístanse, un emisario de Aro Masen está por llegar. No dejare que las vea. Según escuche quiere concertar un matrimonio con alguna de ustedes y no daré lugar a que eso suceda, se van ahora mismo a la casa del Este- dijo mi madre apenas entrar.

Con un rostro lleno de odio, que empeoro al mencionar el apellido Masen.

-hija con todo esto no te he felicitado, Feliz cumpleaños Bella- dijo abrazándome antes que me pusiera el vestido.

-gracias mama, pero no parece haber nada para festejar- dije con más amargura de la que realmente quería sentir.

-no diga tonterías, el almuerzo de hoy ya estaba preparado, un festín digno de una hija Swan como lo eres tú, pero en cuanto esto pase lo celebraremos- dijo mi madre.

Alice y yo nos miramos un momento antes de movernos a toda prisa. Dado que ella estaba vestida me ayudo a vestir. Apenas logre desenredar mi cabello me puse una diadema a juego con mi vestido color naranja. Con el escote cuadrado dejando ver un poco de busto. Lo usual en esta época. Con una franja ribeteada en encaje francés blanco enmarcando el escote, las orillas en los brazos y el borde inferior. Mangas en tela casi tranparente y amplia de abajo. Con zapatillas forradas en la misma tela y de mínimo ocho centímetros de tacón, diseño exclusivo de nuestro zapatero. Las Swan imponemos moda y marcamos tendencias en toda Vulterra. O donde sea que estemos.

-mama ¿Cuándo regresaremos?- pregunte mientras el carruaje nos esperaba por la puerta de atrás.

-su papa y yo iremos por ustedes en cuanto la boda con alguno de los chicos Cullen o el chico Hale esté lista. Sé que no es lo que esperaban, sé que ambas habrían preferido escoger a sus esposos en los bailes anuales pero Aro está ganando gente y aliados. No podemos ceder. Estas tierras, este domino a estado en poder de los Swan por siempre y no lo perderemos por un oportunista que se cree la maravilla del mundo. Por eso estos matrimonios son de vital importancia. Bella… Alice, saben que nada me hará entregarlas a hombres indignos de ustedes. Así que confíen en que su padre hará lo que deba para garantizarles un buen marido y un bueno futuro- terminó mama con lágrimas en los ojos.

-déjate de sentimentalismos René, si no parten ahora no podrán llegar a la puerta Este antes del anochecer- dijo mi padre abrazándonos brevemente.

-papa, mama estaremos bien, yo cuidare de Bella- dijo Alice mientras nos subíamos.

-Bella… si algo sale mal por lo que sea, busca a Eleazar Hale o Carlisle Cullen. Sus castillos están en la costa este y oeste respectivamente, si en el camino las persiguen o encuentran gente de los Masen desenganchen los caballos y huyan. Yo las encontrare… Bella confió en ti para esto hija- dijo mi padre entregándome un pergamino en una bolsa de cuero sellada.

-si papa. Yo veré que Alice este bien- dije seriamente.

-váyanse ya- dijo papa al cochero mientras ambos se abrazaban en la entrada de la casa.

Alice lloro apenas salimos del castillo y siguió así dos horas. Me dedique a abrazarla. No tenía más que hacer. Con la premura ni siquiera traemos a nuestra nana. Apenas seis de los mejores hombres de mi padre nos hacen guardia. Incluyendo a su guardia personal.

-Niñas, tenemos problemas… nuestro hombre atrás nos ha hecho señas y creemos que nos siguen los lameculos de Masen.  Las esconderemos y trataremos de repelerlos, por cierto, feliz…- dijo Sam, el guardia y  hombre de confianza de mi padre.

-Calla, no termines la frase si valoras tu vida, en cuanto a los hombre de Masen la respuesta es no, Sam si son ellos más los matarán, preparemos un señuelo, desmota a dos de tus hombres y mándalos en la carruaje con nuestras ropas y nosotras nos iremos a caballo por el camino que cruza el bosque. Será humillante pero efectivo- dije mientras Alice me miraba como si fuera un engendro.

-es tan descabellada tu idea que tal vez funcione bien. Les traeré la ropa de mis hombres-

-claro que no. Tenemos las nuestras- dije.

Me miro con una expresión de horror en los ojos. Pero se dio la vuelta en cuanto le entregue un par de vestidos. Los más viejos y menos favoritos

Bajábamos del carruaje media hora después, con la camisa holgada y los pantalones ajustados hasta las pantorrillas. Las botas sin tacón de montar que por cierto llegan a donde el pantalón termina y el chaleco característico, el cabello recogido por completo.

Por obvias razones no llevamos la ropa interior de siempre sino unos calzones indecentes completamente. Sin lazos de encaje. Alice y sus ideas revolucionarias; los había diseñado porque en los días de calor los calzones hasta las rodillas nos dan comezón. Así que le ayude a costurarlos y los escondimos de mama y de todos los demás.  Ahora parecen perfectos. Son cortos, apenas cubren las nalgas y entallados. Hechos en encaje que estira. Así se adapta al cuerpo.

-Niñas usaran estos yelmos y armaduras. Son mucho más grandes pero así será más difícil que las reconozcan, no se detengan por nada hasta llegar a las puertas del castillo Forks. Suerte y que Dios las acompañe- dijo Sam antes de perderse con el carruaje por otro lado.

-vamos Alice, tomemos la orilla del rio para que no se vean las huellas- dije después de acomodarme la armadura y ayudar a Alice con la suya.

-¿sabes cómo llegar?- pregunto mi hermana.

-sí, mientras tú te pasabas el día entre tés, pastas, encajes y estupideces de esas yo me pasaba el día estudiando los mapas de toda esta región y recorriendo los campos a caballo. Vamos Alice siguiendo esta dirección por unas cinco millas llegaremos a la puerta del castillo. Cinco horas si vamos a tu ritmo así que creo llegaremos en dos- dije mientras lanzaba mi caballo a  todo correr.

Cabalgamos por tres horas antes de por fin divisar las puertas. Las cuales se abrieron al vernos aparecer fuera de los límites del bosque. Mi padre había enviado un mensajero una hora antes de nuestra partida. Así que nos estaban esperando.

-Paul ¿ya llegaron Sam y los demás?- pregunte apenas me baje de caballo.

Me reconocieron cuando me quite el yelmo.

-no niña pero si quiere mandaremos un grupo en su búsqueda-

-sí, manda a varios hombres, quizá aun estén en batalla. Tomen el camino largo y Paul… nadie debe saber que estamos aquí- dije antes de entrar.

-si señorita- alcance a escuchar.

Horas pasaron desde que llegáramos. Por fin mi madre llego con noticias devastadoras.

-mama ¿qué paso? ¿Y papa? - pregunte cuando solo llego ella y una de sus damas.

-Está prisionero en el castillo, Aro se enfureció cuando no las encontró y nos ataco sin aviso ni declaración de guerra. Apenas logre escapar porque salí dos horas después que ustedes. Sam y los demás me encontrarlo y me ocultaron en casa de una familia de campesinos- dijo mama llorando.

-las cosas están mal… bien. Iremos con los Hale. El castillo está más cerca. Concertaremos la primera boda- dije.

-Bella ¿Que estás haciendo? tienes 16 años y eres mujer, no te tomaran en serio- dijo Alice.

-lo harán porque tengo esto- dije mostrando el pergamino cerrado y la carta abierta que venía con él - mi madre la tomo y leyó rápidamente.

-tu padre te ha dejado como vocera y responsable de la familia. Dios Bella ¡¡¡¿en que estaba pensando Charlie?!!! - grito mama.

-mama, nunca he sido como Alice, a mi no me urge tener esposo, yo quiero llevar mi vida, tomar el control de mi destino y esto me lo permite. Nunca más seré vista como la hija de Charlie Swan, mujer y esposa de sabrá Dios quien. Seré vista como Isabella Swan heredera y guía de su clan. Sé que en algún momento tendré que casarme pero mientras eso sucede veré la manera de sacar a papa de ahí- dije mientras caminaba hacía mi recamara.

-¿Cuándo nos vamos?- pregunto Alice desde abajo.

-mañana mismo. Mama envía un mensajero a casa de los Hale. Alice pide que Jacob venga a hablar conmigo si ya regreso- pedí antes de entrar a la recamara.

Dios ¿Cómo voy a hacer esto?

Cuando papa me dejaba revisar sus cosas y estudiar los mapas, recorrer con él los campos, enseñarme el manejo y administración del personal, recursos y todo lo concerniente al castillo nunca pensé que de verdad me dejaría a cargo de todo.

Ahora es responsabilidad mía casar a mi hermana y asegurarme de cumplir las alianzas para no solo proteger las tierras sino también salvar a mi padre. Ahora tiene sentido que papa me dejara escuchar a escondidas sus reuniones con los dignatarios de los clanes vecinos y los súbditos de nuestro clan. Para este momento yo sé de todos los acuerdos, tratos, pactos de palabra y todo lo que mi padre hiciera en los últimos tres años. Aunque solo pase 6 meses en casa y lo peor de todo es que yo misma me tendré que casar y ceder mi poder al que fuera mi esposo.

Carajo

-Bella ¿me llamaste?- pregunto Jacob entrando a la sala verde del castillo a un lado de mi recamara.

-sí Jake, como sabes mi padre es prisionero y ahora yo soy albacea de la familia, por lo que mañana nos moveremos al castillo Hale. Necesito que armes una escolta grande. Mi madre ira con nosotros así que el carruaje ira lento. Asegúrate que todos los súbditos sepan que yo estoy a cargo ahora y que no tolerare ningún levantamiento. Pide también que los hombres estén listos para responder al ataque del castillo principal en cuanto las alianzas estén firmadas y los matrimonios hechos- dije mientras él asentía.

-será como órdenes-

-Algo más Jake. Cuando lleguemos al castillo Hale ¿me ensañaras a usar el sable?- pedí

-¿el sable? Pero manejas el arco ¿para qué necesitas el sable?-

-Jake, tengo 16 años, soy  hija de uno de los clanes más poderosos, monto mejor que muchos de tus hombres, leo, escribo, cocino, tejo, zurzo, costuro, trepo arboles, me maquillo  y visto como princesa. Puedo prepara señuelos, armar emboscadas, hablar de estrategias y ejecutarlas como si fueras tú o mejor que tú… pero siendo mujer ¿crees que sea suficiente para que me tomen en serio? Una habilidad mas no me hará daño- dije triste.

-mi niña, no te tomaran en serio mientras seas mujer no importa que seas mejor que yo mismo en muchas cosas, pero si esto te hace feliz por supuesto que te enseñare- dijo abrazándome como cuando tenía doce y él veintidós y yo regresaba para las vacaciones.

De no saber que mi futuro es casarme con algún heredero le habría dicho el amor que creció dentro de mí con los años. Con su trato, con sus cuidados. Él es el segundo al mando en cuestiones de seguridad y mí guardia personal. Siempre lo fue. Mío y de Alice. Su hermano Sam es el de mi padre. Pero Jake estaba de misión cuando salimos del castillo y Sam fue quien nos acompaño. Por eso mi padre está prisionero. Sam nunca habría permitido que lo atraparan.

-y dile a Sam que a partir de hoy y hasta que mi padre sea libre, su cargo es mi madre y asignas  alguien para Alice, te necesitare a mi lado- pedí mientras me separaba de él.

-Bien. Me hare cargo-dijo.

Salió dejándome vacía.

Jamás podre estar con él. Mejor será enterrar este amor. Sobre todo porque él no me corresponde de la misma manera, no abiertamente.

Llego el día y antes que el sol despuntara y después de revisar que todo estuviera en orden partimos hacía el castillo Hale.

-Bella la comitiva está tardando demasiado, si nos atrapa la noche podrían emboscarnos- se acerco Jacob a mitad del trayecto mientras Sam asentía.

-bien ¿Qué proponen?- pregunte.

Ellos son las personas a quienes conviene escuchar.

-separarnos, Alice y tu pueden cabalgar con la guardia de Jake. Mi gente y yo nos quedaremos con tu madre y el carruaje- agrego Sam

-no, mi madre cabalgara también- dije mirando a mi progenitora.

-bien, pero no me pondré ropa de hombre- dijo mirándonos a Alice y a mí.

Y así media hora después cabalgábamos con las ropas de montar y en el caso de mi madre su silla especial. Donde solo una pierna atora y mantiene ambas del mismo lado. Incomodo a más no poder. Alice va igual para no llevarle la contraria pero yo, yo soy Swan hasta la medula.

En mis venas corre sangre de guerreros, sangre que no se doblega con facilidad, yo monto como hombre, peleo como hombre y maldita sea soy más hombre que mujer y no me da miedo el qué dirán.

Por eso más que tímida soy temida, amada y en algunos casos despreciada también.

¿Me importa?

No.

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