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jueves, 1 de agosto de 2013
Cowboy de Mi Corazón.
Epílogo
Tres años después...
-Por el poder que me confiere el estado de Texas, yo os declaro marido y mujer; puede besar a la novia- la voz del celebrante rompió la atmósfera de silencio y expectación que había en los jardines del rancho Killarney, que se había convertido en el improvisado escenario de las bodas familiares.
La multitud estalló en aplausos cuándo los flamantes novios se besaron de manera discreta, pero dulce. Por fin, después de tantos años, Esme Platt pasaba a ser la señora de Carlisle Cullen.
Situados en la primera fila, Jake y Nessie sonreían e intentaban aplaudir, ya que cada uno de ellos tenía a Claire y Valerie en brazos; las pequeñas ya contaban tres años de edad, y eran la delicia de sus padres... y de toda la familia; con su pelo moreno y los ojos color avellana de Nessie... e igual de revoltosas que Owen, que con cuatro años era la viva imagen de Emmet, pero con los rizos rubios de Rose, que aplaudía feliz, a la vez que su marido se llevaba los dedos a la boca, silbando ruidosamente.
-¡Así se hace, papá!- le jaleó Jasper, elevando el puño hacia arriba en un gesto de victoria; Alice, su esposa desde hace un año, reía encantada.
-Les ha costado- exclamó divertido Edward, mirando a su pequeña estrellita, que sonreía emocionada.
-Ya lo creo- le dio la razón; el joven la acercó a su cuerpo, apoyándola en su pecho y dejando un pequeño beso en su frente. La joven no había podido evitar que sus ojos se aguaran en la ceremonia... quería a Esme y a Carlisle cómo si fueran sus propios padres, y estaba muy feliz por ellos.
Una vez terminó la ceremonia, los novios fueron acaparados por multitud de invitados, deseosos de felicitar al nuevo matrimonio... pero el primer abrazo lo recibieron de sus hijos y nietos, que ese día ejercieron de anfitriones. Los jardines del rancho estaban a rebosar, allí no cabía un alfiler. Carlisle Cullen conocía a muchísima gente dentro y fuera de Hunstville, y todos ellos habían querido apoyar a su amigo. Los padres de Rose, Alice y Nessie; Jenks y su familia...y por supuesto todos los peones del rancho... todos estaban allí en un día que Jake había calificado de histórico.
-¿Cómo sienta eso de ser una mujer casada?- interrogó Bella a la novia; ésta, elegantemente vestida con un discreto traje de falda y chaqueta en tonos beige, le sonrió con complicidad.
-No está mal- musitó pensativa, pero con un gesto divertido en su cara.
-Bienvenida al club de las señoras Cullen- la felicitó Rose, riendo. La buena mujer abrazó de nuevo a las que consideraba sus hijas... no había estado tan nerviosa en la vida, pero todo había valido la pena. En otro grupo, Carlisle y sus hijos conversaban de manera animada con varios de los invitados. Una sonrisa pletórica estaba instalada en el rostro del patriarca, que recibía una y mil felicitaciones, con graciosas coletillas cómo ya era hora, y cosas así.
La comida transcurrió en un ambiente distendido; los hermanos, junto con Leah y Randall, estaban acomodados en una mesa, charlando y riendo sin parar. Hacía un año que tanto ella cómo Bella habían terminado la carrera, y Leah y su marido no duraron un sólo segundo en mudarse a Hunstville cuándo ella, junto a su castaña amiga, habían sido contratadas para el Jardín de Infancia que se inauguró en la localidad hacía apenas dos años. Carlisle Cullen ayudó a Randall a establecer aquí su negocio de construcción, por lo que Bella estaba feliz de tener aquí a una de sus mejores amigas; incluso el marido de Leah hizo buenas migas con el resto de los hermanos... y eran considerados parte de la familia.
-Hace dos días hablé con Cindy- le contó ésta a Bella.
-¿Cómo les va?- le preguntó -yo la semana pasada recibí un correo de Annie- el resto de sus compañeros seguían viviendo en San Antonio, pero mantenían contacto permanente con ellos.
-Bien- le explicó -no me contaron gran cosa- se explicó.
-¿No iban a venir a pasar unos días, antes de que acaben las vacaciones?- preguntó Edward, rodeando los hombros de su esposa con un brazo. Era el primer sábado de septiembre, y dentro de pocos días Bella y Leah comenzarían un nuevo curso escolar.
-Eso le dije yo a Annie; pero estaba pendiente de las fechas de un curso que quiere hacer, y todavía no sabía- se explicó su pequeña.
-Yo creo que Zack y Cindy si van a venir- meditó Leah en voz alta... pero justo en ese momento la multitud se calló... Emmet se había puesto de pie, dirigiéndose hacia dónde estaba la orquesta y tomando el micrófono.
-¿Crees que es buena idea que él haya preparado el discurso?- susurró Alice a su marido, en voz baja.
-¿Prefieres un discurso de Jake?- le contestó el rubio ranchero con otra pregunta, mientras arqueaba una ceja.
-Te aseguro que yo, no- rodó los ojos Nessie, ante la cara de reproche de su marido.
-Ehhhh...- exclamó el aludido, visiblemente ofendido -¿qué tienen de malo mis discursos?-.
-¿Qué hay menores presentes, y que no necesitan oír cómo haces mención a la noche de bodas?- objetó Edward, cómo si fuera obvio, provocando las risas sofocadas del resto de la mesa.
-Estaba preparado- contraatacó, pagado de si mismo -no iba a permitir que mis princesitas oyeran esas cosas; por eso había traído tres pares de tapones para los oídos-.
-Gran idea, cariño- siseó Nessie, suspirando con paciencia, y volviendo su vista hacia el escenario, dónde el segundo de los hermanos cuadraba los hombros para tomar la palabra.
Esme sonreía, al igual que Carlisle, cuándo Emmet llamó la atención de la gente... pero éste rezaba para sus adentros; conociendo a sus hijos, se esperaba cualquier cosa.
-Queridos amigos, familia... - empezó a relatar, con voz pausada -hoy es un día grande para el rancho Killarney... el jefe ha pillado cacho- la cara de Esme se tornó de un rojo intenso, a la vez que los ojos de su padre se abrían de manera desmesurada. Jazz y Edward tosieron para disimular la carcajada, mientars que los ojos de Rosalie Cullen lanzaban dagas a su marido.
-¿Decíais algo acerca de mis discursos?- preguntó Jake, mirando al resto de sus hermanos con una sonrisa socarrona.
-Nah... era un broma- el recién estrenado matrimonio dejó escapar el aire, respirando aliviados -es un día muy feliz para nosotros; todos sabéis que para mi padre no existió otra mujer que nuestra madre -en su cara se dibujó una pequeña sonrisa, al igual que en las de todos los miembros de la familia -pero también era hora de que recuperara la ilusión... y la persona más indicada para ello estaba a su lado desde hace mucho tiempo; una mujer a la que toda la familia adoramos- todos posaron sus ojos en Esme, que azorada bajaba la cabeza; su ya marido tomó una de sus manos, dejando un suave beso en el dorso y entrelazando los dedos.
-De momento se está portando- aprobó Randall, ya completamente familiarizado con el carácter bromista de los hermanos Cullen.
-Veremos- musitó Bella, pasando los dedos por el brazo de su marido, para después volver su atención hacia el escenario.
-No sabéis lo contentos que estamos por ellos- continuó Emmet de manera solemne -quién nos lo iba a decir... el anuncio de su boda fue toda una sorpresa- canturreó con diversión, y esbozando una sonrisa maléfica, gesto que compartió la mesa de sus hermanos en pleno.
-Por favor... no- siseó su padre en voz baja.
-Dime que no va a contar eso, Carlisle- le imploró Esme, mirándole con aprensión.
La mente de Carlisle Cullen viajó unos meses atrás en el tiempo... a un día de febrero, que tardaría mucho, mucho tiempo en olvidar...
Era un sábado cómo otro cualquiera; los hermanos habían cumplido con sus obligaciones en el rancho, y cómo era costumbre en ese día de la semana, comían todos juntos en la casa principal. Las pequeñas Claire y Valerie, al igual que Owen, ya habían comido y estaban sumidos en su siesta; Bella y las chicas ayudaban a Esme mientras esperaban a los chicos... y Carlisle llevaba toda la mañana encerrado en su despacho.
Aunque cada hermano ya tenía su propio hogar, les gustaba reunirse en torno a la mesa de la casa principal; entre semana, las chicas tenían su propio horario de trabajo, y los pequeños ya iban a la escuela primaria, de modo que no todos los días coincidía la familia entera. Las costumbres se mantenían, y Bella seguía siendo la cocinera principal de la familia, para alborozo de sus cuñados y el fastidio de su marido... aunque según ella, estaba más que encantada de hacerlo.
La joven daba los últimos retoques al aliño de la ensalada, y el asado de ternera esperaba pacientemente en el horno a que llegaran los chicos. Rose y Alice preparaban los platos y cubiertos; justo en ese momento Nessie entró en la cocina.
-¿Ya habéis terminado por ahí arriba?- interrogó Bella a su pelirroja cuñada.
-Ya está todo, y los pequeños duermen profundamente- le confirmó; se quedó callada, sopesando sus palabras -chicas- las llamó; sus cuñadas se giraron, mirándola -¿no notáis a Esme muy rara estos días?-.
-Ahora que lo mencionas...- dijo Rose, pasados unos minutos -un poco, sí-.
-Está cómo inquieta, y nerviosa- añadió Bella.
-Pues Carlisle está igual o peor que ella- habló Alice, bajando la voz -puede que se hayan peleado-.
-Es posible- pero a Nessie no le convencía mucho ese razonamiento; iba a añadir algo... pero oyeron voces en el exterior de la puerta de la cocina... los chicos habían llegado. Decidieron dejar el tema, y se apresuraron en terminar de poner la mesa.
-Hola familia- saludó Jake de manera general; sus hermanos pasaron detrás suyo. Después de saludar a su esposa con un beso y de preguntar por sus niñas, sus pasos le llevaron directamente al horno.
-¿Qué tenemos de menú?- interrogó a la vez que se frotaba las manos, mirando a través del cristal de la pequeña puerta.
-Asado de ternera- le sacó Alice de dudas, después de recibir a su esposo con un beso.
-Y ni se te ocurra meter las manos en mi comida- añadió Bella, cruzándose de brazos; Edward sonreía divertido, rodeándole la cintura.
-No he hecho nada, que me registren- protestó de manera graciosa, levantando ambas manos. Bella rodó los ojos, para por fin, saludar a Edward.
-Hola vaquero- susurró sobre sus labios, para después dejar un tierno beso en ellos.
-Hola cariño, ¿cómo ha ido la mañana?- se interesó, rodeando su pequeña cintura con sus manos.
-Bien... metida en la cocina y ayudando a Esme- le explicó con una pequeña sonrisa. El joven la escuchaba embelesado... en los más de dos años que llevaban casados, habían pasado por momentos buenos y no tan buenos; se sentía afortunado de tener a su mujer a su lado, apoyándole cómo siempre lo había hecho. Las inseguridades estaban muertas y enterradas, y cuándo discutían, cómo todos los matrimonios, eran por otro tipo de cuestiones; y de alguna manera u otra, siempre lo terminaban arreglando. Y si había algo de lo que arrepintiese, era de no haberse casado antes con ella; Bella era su otra mitad -¿y tú?- le interrogó ella.
-Hemos terminado de cambiar la maquinaria de la nave de engorde- le contó; llevaban con eso casi dos semanas, y por fin habían concluido -ahora sólo quiero descansar; en cuánto lleguemos a casa no pienso moverme del sofá-.
-Contaba con ello- le guiñó un ojo -he ido al video club, y he alquilado cuatro pelis, para hoy y para mañana; ¿te hace en plan?- le sondeó, guiñando un ojo.
-Siempre que tu vayas incluida, seguro- sonrió de manera torcida, dejando un corto beso en sus labios -tú también debes descansar; trabajas de lunes a viernes y los fines de semana aquí y en nuestra casa-.
-Bueno... meditó la joven -tú también me ayudas en casa...- le recordó su pequeña. Su pequeño debate se vio interrumpido por el carraspeo de Jasper.
-¿Podríais dejar vuestros asuntos de limpieza para otro momento?- sugirió -el asado va a salir corriendo del horno, a este paso- Bella rodó los ojos, y su esposo iba a replicar, pero justo en ese momento aparecieron Esme y Carlisle por la puerta de la cocina.
-Hola hijos- les saludó de manera general, con voz cansada -¿comemos?- todos se miraron extrañados; su padre parecía nervioso, y Esme no hacía más que retorcerse las manos, gesto que denotaba intranquilidad por su parte.
Sus hijos y nueras decidieron dejarlo pasar, y se sentaron en torno a la mesa, dispuestos a comer. Su padre apenas abrió la boca más que para hacerles preguntas concernientes al trabajo; Esme apenas levantó la vista de su plato. Cuándo terminaron y tomaron el café, su padre se puso de pie, carraspeando.
-Me gustaría que hablásemos todos en el salón- Jake iba a abrir la boca, pero la mirada que le dirigió su padre hizo que desechara la idea. Sin decir una sola palabra más, Carlisle se adelantó, dirigiéndose a su despacho un momento mientras el resto tomaba posesión de los sofás.
-¿Qué les pasa?- exclamó Edward, cuándo Esme también se disculpó un momento, saliendo en dirección a la cocina. Su pequeña se encogió de hombros, sin entender nada tampoco.
-A saber qué mosca les ha picado- rodó los ojos su hermano Emmet, ganándose un codazo por parte de su mujer, avisándole de que entraban por la puerta. Una vez tomaron asiento, el patriarca Cullen resopló de manera audible, infundiéndose ánimos así mismo.
-¿Pasa algo malo, papá?- le preguntó Jasper, ya preocupado.
-¿Nuestros amados vecinos han vuelto a las andadas?- demandó Jake; desde el desagradable encontronazo con el ex marido de Alice, los Denali habían mantenido las distancias... y Nessie rezaba por que las cosas siguieran tal cómo estaban.
-No es eso... veréis hijos... ésto es muy complicado para mi- comenzó su discurso, mesándose el cabello con una mano -sabéis que para mi vuestra madre ha sido la mujer más importante de mi vida... pero desde hace algún tiempo... no estoy sólo- los ojos de los presentes se abrieron, debido a la sorpresa... ¿por fin iban a confesar?.
-Papá, no creo qu...- empezó a decir Jasper.
-No me interrumpas- Bella estaba sorprendida; su suegro era un hombre de palabra fácil... nunca le había visto tan serio y nervioso, tratando de buscar las palabras oportunas -cómo os iba diciendo... eso ha cambiado desde hace algún tiempo... puede que os pille de sorpresa; pero hace unos días le pedí a la mujer más maravillosa del mundo que se casara conmigo- se puso de pie, tomando la mano de Esme y levantándose ambos -sé que puedes pareceros precipitado, pero no voy a engañaros- los oídos de sus hijos y de sus nueras no daban crédito a lo que estaban escuchado, y sus caras eran de asombro total -ésto no es un capricho, hace mucho tiempo que mantenemos una relación en secreto... y quiero darle el lugar que se merece en esta casa- concluyó, mirando a su pareja con una pequeña sonrisa.
-Sé que ésto os ha pillado de sorpresa- habló la buena mujer, con voz temblorosa -pero os puedo asegurar que amo a vuestro padre, con todo mi corazón... al igual que a vosotros os considero mis chicos; por eso tanto vuestro padre cómo yo necesitamos vuestra bendición- concluyó, esbozando una sonrisa nerviosa.
Los hermanos y sus esposas estaban mudos y petrificados...pero después de unos segundos, los ocho rompieron en estruendosas carcajadas, dejando a su padre y a Esme con el ceño fruncido, mirándoles extrañados.
-Nos pilla de sorpresa, dice...- reía Jake, que se sujetaba la tripa mientras reía.
-Precipitado- musitaba Edward, limpiándose las lágrimas; a su lado, su pequeña escondía la cara en su pecho, riendo sin parar, al igual que Nessie y Alice, que no paraban de retorcerse.
-Parecían dos adolescentes confesando...- el comentario de Jasper de nuevo elevó el tono de las risas.
-¿Qué demonios...?- masculló Carlisle, mosqueado.
-Por favor...pero si el tema era de dominio público- les explicó Rosalie, sonriendo sin parar; al escuchar ese comentario Esme sintió que la sangre abandonaba su rostro; Carlisle no daba crédito a lo que oía.
-Yo os pillé abrazados en el avión, el día que vine a vivir a Killarney- se explicó Bella cómo pudo, haciendo un esfuerzo por sofocar las carcajadas.
-Por amor de dios, papá- le dijo Emmet -¿en serio pensabais que no estábamos al tanto?- les interrogó, intentando parecer serio. Las caras de póquer de Carlisle y Esme respondieron por si solas, y la sala volvió a estallar en incontrolables risas.
-Traidores- siseó Carlisle entre dientes, rodando los ojos. Cuándo los ánimos se calmaron, Jake se levantó, tomando la palabra en nombre de todos sus hermanos.
-Ya estabais tardando- les regañó a ambos, cómo si fueran niños pequeños -papá; no tienes que pedirnos permiso para nada... y menos si es para convertir a Esme en la nueva señora Cullen-.
-Sabes lo mucho que te queremos... y no sé a dónde habríamos ido a parar si tú no hubieras estado en esta casa- añadió Emmet. Los ojos de la buena mujer se aguaron, debido a esas palabras.
-Owen y las peques te llaman abuelita; y sabes que lo eres, a todos los efectos- le guiñó un ojo Rosalie.
-Gracias a ti, papá no se ha sentido solo- exclamó Edward, sonriéndole con cariño, lo mismo que Bella.
-Eres cómo una más de nuestra pandilla- le recordó Alice, a lo que Nessie afirmó, moviendo enérgicamente la cabeza.
-Y para mi, sois cómo mis padres- siguió Bella.
-Así que si lo que queréis es nuestra bendición... la tenéis desde hace más de diez años- terminó Jasper el pequeño discurso.
-Ohhh chicos- sollozó Esme; los cuatro hermanos se dirigieron hacia la sorprendida pareja, al igual que sus mujeres, para abrazarlos y felicitarlos por tan estupenda noticia.
-Muchas gracias hijos... pero ésta me la vais a pagar- les advirtió, apuntándoles con el dedo índice.
-¿Por?- inquirió Edward, de manera inocente.
-Por todo el cachondeo que habrá habido a nuestra costa todos estos años- explicó cómo si fuera obvio.
-¿Te refieres a cuándo os espiábamos... o cuándo os pillábamos en pleno beso de película?- la habitación de nuevo rompió en risas, incluida Esme, ante la cara de mosqueo de Carlisle, dándose paciencia para sus adentros...
-Pero cómo ya le dejamos claro ese día- el discurso de su hijo le sacó de su trance -no podía haber elegido a una mujer mejor... si ellos son felices, nosotros también lo somos- la sonrisa aliviada volvió al rostro de la pareja protagonista del día -así que por eso brindamos- la multitud alzó sus copas, al igual que el improvisado orador -por los señores Cullen, salud-.
-¡Salud!- coreó la gente, chocando las copas.
-Y por cierto... también quiero aprovechar la ocasión para felicitarlos por el nuevo nieto que viene en camino- terminó de decir, con una sonrisa inmensa. Los ojos de su padre de nuevo se volvieron a abrir de manera desmesurada, a la vez que en la mesa de sus hermanos los gritos se hacían notables.
-¡Rose!- chilló Alice, levantándose para felicitar a su cuñada. Bella, Nessie y Leah hicieron lo mismo, mientras que sus maridos aplaudían a su hermano Emmet.
-¿Por qué no nos lo dijiste antes?- le reclamó su suegro, que junto con Esme se había acercado a la mesa.
-Emmet quería daros la sorpresa, se encogió de hombros Rosalie; su marido ya se había acercado a la mesa, y era abrazado por sus hermanos. Los padres de Rosalie abrazaban felices a su hija, ya que tampoco sabían nada del asunto.
-Hijo, qué alegría- murmuró Carlisle, palmeándole el hombro y visiblemente emocionado.
-Otro pequeño correteando- exclamó Esme, encantada con la noticia.
-¿Para cuándo?- preguntó Jazz.
-Últimos de marzo- respondió Rose -estoy de dos meses y medio-.
-Bonita fecha- le dijo Edward, también encantado por la noticia... hoy en verdad era un día feliz.
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Después de esos momentos de alegría y celebración, y de que todo el mundo deseara los mejores deseos a los futuros padres, el baile dio comienzo. Todo el mundo se mezcló en la pista, hasta que Edward tomó de la mano a su mujer, alejándose del gentío y escondiéndose ambos en un rincón del jardín, lejos de miradas indiscretas.
-Lo necesitaba- susurró ella, quitándose por unos minutos los zapatos negros de tacón.
-¿Estás cansada, cariño?- ella afirmó con la cabeza, abrazándose a él y apoyando su cara en su pecho.
-Es una maravillosa noticia, otro bebé...- exclamó feliz.
-Cierto... - aprobó el joven pensativo -¿seguimos con lo planeado... o dejamos que Rose y Emmet disfruten de su momento?- su pequeña levantó la cabeza, separándose un poco de su cuerpo.
-No creo que aguanten otra bomba informativa por hoy... ¿qué tal si lo dejamos para mañana?- su marido sonrió cómplice, rodeando su cintura con un brazo y pegándola de nuevo a su cuerpo.
-Creo que será lo mejor- le dio la razón, antes de besar sus labios con ternura y apoyar sus manos entrelazadas en el vientre de la joven...lugar dónde los próximos siete meses, crecería su mayor tesoro.
Cowboy de Mi Corazón.
Outtake: Una casa de locos
Bella observaba desde la ventana de la cocina los delicados copos de nieve que empezaban a caer; el presente invierno era uno de los más fríos que recordaba ella desde que vivía en Texas, así que la casa estaba especialmente concurrida. Faltaban dos días para la cena de Nochebuena, y debido al clima helado, los niños no podían salir a jugar al jardín... de modo que todos estaban perdidos por alguna parte de la casa.
Ayer fue un día especial para los pequeños, que junto con los felices abuelos Esme y Carlisle, montaron el enorme árbol de navidad en el salón de la casa familiar. En septiembre se habían cumplido dos años de la boda del jefe del rancho Killarney, y desde entonces una sonrisa perpetúa estaba instalada en el rostro de ambos; su suegro había delegado la mayor parte de los asuntos del rancho en sus hijos, y ahora se dedicaba a consentir junto a su esposa a los que eran, según sus propias palabras, los reyes y reinas de la casa.
Con un pequeño suspiro, bajó su vista de nuevo, para seguir mezclando los ingredientes, para formar la masa de unas deliciosas galletas, a petición de los niños... y de Jasper. A lo lejos oía las risas de sus sobrinos Owen y Matthew, o cómo era llamado en la familia el menor de sus sobrinos, Matt. Añadió la cantidad justa de levadura, y después agregó dos gotas de zumo de limón y una pizca de vainilla... justo cuándo iba a tomar el bote del azúcar, sintió que tiraban de su pantalón; al volver la cabeza, se encontró con la sonrisa inocente de una de sus sobrinas.
-Tía Bella, quiero otra galleta- dijo poniendo carita de cordero degollado. Ella sonrió, limpiándose las manos con un trapo y quedando a su altura. Ya tenían cinco añitos, Owen seis... era increíble cómo pasaba el tiempo.
-¿De cuáles... Valerie?- preguntó con cautela; a excepción de sus padres, al resto todavía les costaba mucho distinguirlas, las pequeñas eran como dos gotas de agua; al ver que se tapaba la boca con una de sus manitas, se auto corrigió -¿o eres Claire, pillina?- le preguntó de nuevo, haciéndole cosquillas. La pequeña rió encantada.
-Nooooooo- dijo entre carcajadas -soy Val- le sacó de dudas -yo quiero de chocolate; y Claire de limón- la joven meneó divertida la cabeza, dirigiéndose a la despensa y sacando dos galletas.
-Pero no hay más- le advirtió, intentando parecer seria -enseguida vais a comer- la niña agitó enérgicamente la cabeza, para después salir corriendo en dirección al cuarto de juegos.
Carlisle y Esme habían instalado un inmenso cuarto para que los niños se divirtieran, en el piso inferior; cada vez que entrabas allí era un caos... a Bella le recordaba a su aula del Jardín de Infancia, con todos sus pequeños alumnos correteando. Así mismo, en el piso superior habían acondicionado dos dormitorios, uno para los chicos y otro para las chicas.
Justo en esos momentos, Esme entraba por la puerta de la cocina, cargada de bolsas, al igual que Jasper y Alice. La joven se adelantó para ayudarla, y saludar a sus cuñados, que venían del médico.
-Todos a la vez- exclamó divertida.
-Nos hemos encontrado a Esme en el garaje- le explicó Alice, dejando su abrigo y su bolso encima de la mesa.
-¿Haciendo galletas, cuñada?- preguntó su marido, cómo un niño de cinco años, a la vez que dejaba una de las bolsas en la encimera de la cocina.
-Después de la guerra que distéis ayer, no me ha quedado otra- exclamó ella, cruzándose de brazos; al tener los mismos días de vacaciones que los niños, era ella la que se quedaba en la casa principal con toda la tropa, para ayudar a los abuelos, ya que sus cuñados trabajaban... y por supuesto, para cocinar.
-Es por una buena causa- se disculpó, posando una mano en el vientre de su mujer, sintiendo las pataditas de su hijo -tenemos antojos-.
-¿Tú también?- negó divertida Esme con la cabeza, mientras que la cara de Alice reflejaba un mohín de paciencia.
-Seguro- rodó los ojos su cuñada, que se fue a ayudar a Esme a colocar las compras.
-¿Ya está la comida?- le preguntó su suegra.
-En unos minutos- le confirmó ésta -espero que los niños no protesten al ver el puré de verduras- musitó con resignación.
-¿Puré?- interrogó Emmet, que también había llegado, junto con Rosalie -puag- dijo, poniendo cara de rechazo.
-Ni se te ocurra hacer eso delante de los niños- le advirtió su mujer -o no comerán y la tendremos de nuevo- se giró hacia Alice -¿cómo va todo?- le interrogó, con una sonrisa.
-Jayden está perfecto- exclamó feliz -¿y tú?- Rose estaba embarazada de nuevo, de apenas tres meses... no lo decían en voz alta, pero todos intuían que no pararían hasta conseguir a la niña.
-Hoy no me he levantado muy bien- les relató -sin embargo ahora estoy hambrienta- pero Emmet les interrumpió, cambiando radicalmente de tema.
-¿En serio que vais a ponerle Jayden al niño?- les preguntó a los futuros padres.
-Por supuesto que no- refutó Jasper, muy serio; su mujer arqueó una ceja.
-¿Por qué no?- le reclamó, cruzándose de brazos.
-No pienso ponerle Jayden a ningún hijo mío- le explicó -además, el que voy a ir al registro justo después que nazca soy yo... así que yo decidiré- los presente ahogaron la carcajada.
-No te atreverás- le amenazó Alice.
-No apuestes contra mí- le recordó éste, con su sonrisa socarrona.
-Asno integral- siseó entre dientes su mujer, provocando la carcajada de Emmet.
-Igual que cuándo discutían sobre el asunto de la música en los establos- meneó la cabeza, negando divertido.
Nessie también entró por la puerta de la cocina en ese instante, saludando a todos y dirigiéndose al cuarto de juegos, a ver a las pequeñas. El resto se afanó en preparar la mesa, para que los pequeños comieran. Emmet y Jasper estaban apoyados en la encimera, charlando, cuándo dos niños rubios, ataviados con penachos de plumas y armados con flechas y hachas de juguete, entraron cómo un vendaval, imitando el grito de los indios y lanzando las flechas hacia Jasper.
-¡Muerte al rostro pálido!- chilló Owen, dándole con el hacha de juguete en la pierna.
-¡Merte osto paido!- repitió cómo un loro su hermano Matt, pegándole con una flecha en la otra pierna y brincando de manera graciosa con sus pequeño piececillos.
-¡Demonios!- se quejó Jasper, que lanzó dagas en dirección a su hermano Emmet, que se partía de risa con la escena, al igual que el resto de los presentes -Em, ¿sería mucho pedir que controlaras a tus hijos?- le pidió, mosqueado.
-Chicos- les llamó la atención su padre, pero sus hijos se plantaron enfrente suyo, cruzándose de brazos.
-Sólo cumplimos órdenes del jefe de la tribu- se explicó Owen muy serio.
-¡Efe tibu!- exclamó Matt, de manera graciosa. Emmet y Jasper rodaron los ojos.
-Gran Lobo Feroz nos lo ha ordenado- siguió explicándose Owen; justo en ese momento Claire y Valerie, llevando de la mano a su primita Meredith, entraron a la cocina. La más pequeña se soltó de la mano de sus primas, para correr a los brazos de su madre.
-Teno hambe- se quejó con un gracioso puchero.
-Enseguida comemos, cariño- le dijo Bella, dejando un besito en su mejilla. Su pequeña la miró con esos ojos verdes que había heredado de su padre, al igual que sus rasgos. De ella solo tenía la naricita y el pelo castaño, aunque un par de tonos más claro que el suyo.
Bella la sentó en la mesa, para ponerle el babero, al igual que hicieron Esme y Nessie con las gemelas; de mientras, Owen y Matt seguían dando explicaciones.
-Pues le decís a Gran Lobo Feroz que capture al abuelo Carlisle, y dejáis al tío Jazz tranquilo- negoció con sus sobrinos; justo en ese momento el aludido entró en la cocina.
-Abelo- le llamó Meredith, haciéndole un gesto con la mano. Éste se acercó a sus tres nietas, llenándolas de besos.
-¿Cómo están mis niñas?- les pregunto, para después volverse a sus nietos -¿quién debe capturarme?- les interrogó -¿y quién es Gran Lobo Feroz?-.
-¿Me llamaba alguien?- preguntó Jake, entrando por la puerta, llevando una cinta alrededor de su frente, con tres plumas detrás de su cabeza. Bella contuvo la risa, al igual que el resto... menos Nessie, que miraba en dirección a su marido con una ceja arqueada.
-Creo que ya sabemos quién es Gran Lobo Feroz- dijo ésta, rodando los ojos.
-Te queda muy bien el tocado- se carcajeó Emmet, al igual que Jasper.
-Peor que los niños- musitaba su padre, resignado -por amor de dios, Jacob...-.
-Niños, a comer- les llamó Rosalie a los pequeños, que pasaron olímpicamente de su madre, saliendo a todo correr de la cocina -¡Owen y Matthew Cullen, a la mesa ya!- les ordenó levantando el tono de voz -¿podrías hacer el favor de traer a tus hijos?- le pidió a su marido, de manera resignada.
-Chicos- les llamó su padre, saliendo de la cocina para ir en su busca -mamá se está enfadando...-.
Afortunadamente, diez minutos después consiguieron que todos los niños estuvieran en la mesa, vigilados por los adultos e intentando que comieran el puré de verduras.
-Vamos, Meredith, otro poquito más- la animaba Bella, pero su hija arrugaba la nariz cada vez que su madre le acercaba la cuchara.
-No guta pue- se quejó, con tono lastimoso.
-A mi tampoco- habló también Owen; Claire miró a su madre, sentada a a su lado, con cara de pena.
-Hay que comer de todo cariño, y eso incluye el puré- le explicó con paciencia Nessie, llenando la cuchara.
-No me extraña que no les guste a ninguno- rodó los ojos Jake, que fue fulminado por los allí presentes con la mirada.
-A papá tampoco le gusta- se quejó de nuevo Claire, cruzándose de brazos; su madre se mordió la lengua para no replicar a su marido.
-No eres de gran ayuda, hijo- siseó su padre entre dientes.
Justo en el momento que Bella se levantó para vigilar la comida de los mayores, su pequeña hija se escapó de la silla, corriendo hacia la puerta.
-¡Papiii!- la sonrisa de Edward no pudo ser más amplia cuándo tomó a su pequeña en brazos, mirándola con adoración, aunque tuviera parte de su cara y su babero lleno de puré.
-Hola mi niña- dijo, dejando un pequeño beso en su mejilla -¿te has vuelto a escapar de mamá?- le interrogó divertido.
-E que pue no guta- le explicó, con su graciosa vocecilla; sonrió divertido, y después de saludar a los presentes, se acercó a su esposa.
-Creo que alguien se quería escapar- le dijo, antes de bajar su cabeza y besar los labios de Bella -hola cariño-.
-Hola- le saludó ésta de vuelta -¿cómo ha ido la mañana?-.
-He estado esperando en el banco durante casi una hora- le contó, con un deje de fastidio -por lo demás, sin novedades- se encogió de hombros.
-¿Todo bien, hijo?- Carlisle se acercó a su posición; en su mente se dibujó una sonrisa de nostalgia, al ver en padre e hija los ojos verde esmeralda de su primera mujer, y recordando cómo se emocionó cuándo Edward y Bella anunciaron que era una niña, y que llevaría el nombre de su abuela.
-Las transferencias están hechas- le confirmó -sólo queda que firmes unos papeles que te he dejado en el despacho-.
-Esta tarde les echo un vistazo, gracias hijo- le palmeó un hombro, para volver a acercarse a la mesa.
-Bueno señorita- sus ojos enfocaron a su hija, que pasaba uno de sus deditos por su cuello -ahora tú y yo nos vamos a sentar, y nos vamos a comer todo el puré que ha hecho mamá, está muy bueno- la pequeña arrugó el ceño, negando con la cabeza.
-Vamos cielo, sólo unas cucharadas más- le pidió Bella.
-Y si te comes todo lo que dice mamá, por la tarde iremos a ver a los terneros- negoció Edward; a la niña le encantaba ir a los establos, a ver a los animales. Una pequeña sonrisa apareció en la carita de Meredith, que sentada en las rodillas de su padre, terminó su comida. Bella se sentó al lado de ellos... era increíble ver a Edward con la niña; siempre que no estaba de viaje, él era el encargado de darle la cena, y mecerla hasta que su pequeña caía dormida... era un padre estupendo.
Una vez que los niños terminaron de comer, se fueron hacia el salón de juegos, dónde Esme les puso una película, para que permanecieran un rato tranquilos.
-Por fin- exclamó Bella -misión cumplida-.
-Ya te digo- resopló Rosalie, llevando los vasos de sus hijos al lavavajillas. Alice sonrió divertida.
-Ya nos lo contarás- le advirtió Nessie, guiñándole un ojo. Todos tomaron asiento, y se dispusieron a comer, teniendo una comida relativamente tranquila. Ya en los postres, salió a la palestra el tema estrella que desde hace algunos años se debatía todas las navidades en esa casa.
-Bien... ¿quién se viste de Papa Noel este año?- preguntó Jake, cruzándose de brazos.
-¿No estarás hablando en serio?- le preguntó Nessie, arqueando una ceja.
-Los niños disfrutan cómo enanos- se defendió Emmet.
-En ese caso vístete tú- replicó Jazz, totalmente molesto -yo ya me gané un puntapié de Owen el año pasado- su esposa no pudo contener la risa, al igual que Bella y Esme.
-Con lo bien que te quedaba la barba blanca- suspiró cómicamente Edward.
-Y el cojín que te pusiste para simular la barriga- Jasper miró a su padre con una ceja arqueada.
-Gracias por burlarte, papá- siseó sarcástico.
-De nada, hijo; no he podido evitarlo- se encogió inocentemente de hombros, para después tomar un sorbo de café.
-Pues yo creo que deberías ser tú de nuevo- meditó Jake en voz alta.
-¿Y por qué yo?- seguía protestando su rubio hermano -que se vistan Emmet o Edward-.
-Yo me ofrezco para el año que viene- se escaqueó sutilmente el hermano pequeño.
-Esa excusa la utilizaste el año pasado; no cuela- objetó Emmet.
Los minutos siguientes estuvieron presididos por un divertido debate, en los cuales los hermanos se lanzaban la pelota los unos a los otros.
-Definitivamente, sois peores que los niños- protestó Bella, rodando los ojos, y levantándose junto a Esme y el resto de sus cuñadas.
-Ya lo creo hija mía... ya lo creo- le dio la razón Carlisle -Edward, vamos a revisar esos papeles en un momento- le medio ordenó.
Emmet, Jake y Jasper se quedaron en la cocina, dejando a un lado el dichoso tema de Papá Noel y centrado su atención en temas concernientes al rancho. Alice y Esme se fueron escaleras arriba un momento, y Rose, Nessie y Bella se encaminaron a la habitación de juegos. Owen y las gemelas veían entretenidos la película, Matt estaba dormido en el sofá, y la pequeña Meredith, sentada en el suelo, jugaba con una muñeca, dándole de comer.
-¿Qué haces?- se arrodilló Bella junto a su hija.
-Tene hambe- le encantaban los balbuceos de su pequeña, y las graciosas muecas que ponía.
-¿No ves la película, cómo los primos?- le preguntó de nuevo, acariciándole el pelo. La pequeña negó de manera graciosa con la cabeza, para levantarse y sentarse en el regazo de su madre. Vio cómo Rose se agachaba, cogiendo a su pequeño hijo en brazos y sentándose en el sofá.
-Esta noche tendremos juerga- rodó los ojos Rose, pero mirando a Matt con una sonrisa.
-Ya somos dos- se unió Nessie, que también se había sentado junto a sus hijas; Valerie se había apoyado en ella, y sus ojos se cerraban por momentos.
-¿Onde ta papi?- le preguntó Meredith a su madre.
-Está hablando con el abuelo- le explicó -pero enseguida termina; ¿quieres ir a ver a los terneritos?- le ofreció. Su pequeña afirmó con la cabeza, de manera enérgica.
-Vamos entonces- dijo levantándose, y tomando a su pequeña en brazos -Owen, Claire, ¿queréis venir también?-.
-Cuándo termine la peli- le pidió Owen a su madre.
-En un rato os alcanzamos- contestó Nessieviendo que los pequeños no tenían ninguna intención de dejar la película a medias.
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Una vez le puso el abrigo, el gorro y la bufanda, y después de que ella se abrigara también, ambas salieron a la parte trasera del jardín. Bella reía divertida viendo los esfuerzos de su hija por andar; no había mucho espesor de nieve, pero al ser tan pequeña le costaba. Se acercó a ella, tomando su manita para ayudarle a andar.
-¡Papi!- gritó la pequeña, al ver la figura de Edward andar hacia ellas -amos a ve teneitos- le pidió.
-Vamos entonces- el joven acató los deseos de su hija, tomándola en brazos. Su pequeña apoyó una mejilla en su hombro, tarareando una canción en voz baja.
-¿No ha dormido siesta?- le preguntó a la joven, pasándole el brazo que tenía libre por la cintura, atrayéndola a su lado. Le encantaba pasear así con su mujer y su hija... sus dos estrellitas.
-No parece- contestó ella, mirando a la niña -no se agota nunca- exclamó divertida.
-Eso es cierto- le dio la razón su marido -¿la mañana ha transcurrido tranquila en casa?- Bella afirmó con un gesto de cabeza, para después relatarle el episodio de los indios, ya que todavía no había llegado.
-Jake- rodó de manera cómica los ojos -creo que disfruta con el kit de los indios más que los niños- su mujer se carcajeó divertida, y siguieron hablando de manera animada hasta que llegaron a la nave de los terneros.
Edward dejó a su pequeña en el suelo, que con pasos apresurados y graciosos se acercó a uno de los pesebres.
-Mia mami- llamó a la joven, señalando al pequeño animalito con uno de sus deditos -ta comendo- decía curiosa, inclinando su cabecita en un gesto entre pensativo y curioso.
-Porque se tiene que hacer grande, igual que tú- le explicó Bella; arrollidándose a su altura, al igual que hizo Edward. La pequeña acercó una de sus manos al ternero, pero éste se revolvió un poco, pegándole un pequeño susto, que hizo reír a sus padres.
-No pasa cariño- la tranquilizó Edward, acercando su propia mano al animal, para acariciarle la cabeza; su pequeña sonrió por la escena, dando pequeños saltitos.
-¡Io quero, io quero!- le pidió a su padre. Volvió a cogerla en brazos, para adentrarse un poco más y acercar a su hija al animalillo; Meredith hizo de nuevo el amago de acercar su manita, pero no estaba muy convencida del asunto.
-Despacito, así- su padre le tomó la manita, para posarla en la cabeza del ternero -¿lo ves?; no hace nada- su pequeña sonrió encantada, y su pequeña manita se movió de manera precavida.
-Oa teneito- Edward sonrió al escuchar cómo su niña saludaba al animal, mirándole curiosa.
Bella se quedó rezagada, mirando cómo padre e hija iban pasando por todos los pesebres, viendo a los terneros. Era increíble la complicidad que tenían; nunca había visto a Edward tan feliz, y todavía recordaba cómo sus ojos de su marido se aguaron el día que Meredith nació, mirándola cómo si fuera el mayor tesoro que se hubiera descubierto.
-¡Mami, men!- Bella accedió a la petición de su pequeña hija; su esposo la había dejado en el suelo, y correteaba feliz, observando todo con sus curiosos ojos.
Edward tomó su mano, entrelazando sus dedos y atrayéndola a su cuerpo, dejando un pequeño beso en sus labios. Ambos siguieron a su hija varios pasos por detrás, a lo largo de todo el establo. La joven castaña no podía pedir más, y cada día que pasaba daba las gracias a su padre, ya que gracias a él ella recaló en esa maravillosa casa de locos.
Bueno mis niñas... ahora sí que sí, este es el final.
La mayoría me decís en los rr que os da mucha pena que termine... y a mi también, os lo puedo asegurar; pero la trama ya ha llegado a su fin... la familia reunida, con pequeños y nuevos miembros... creo que es un buen broche final.
Simplemente me queda agradeceros todo el apoyo que le distéis a este fic desde el principio; sé que habéis disfrutado mucho con las peripecias de estos cupidos tan particulares, con el amor del cowboy y su pequeña estrellita, con las ocurrencias de los hermanos y respectivas, con los resoplidos de papi Carlisle jejejejje... incluso con esa crisis que pasó la pareja protagonista, y que terminó con esa boda ;)... para mi eso es lo importante, y me doy por satisfecha, porque sé que lo habéis disfrutado... y ese es el mejor regalo para nosotras, las autoras.
Agradeceros de corazón las alertas y favoritos; a las miles de lectoras silenciosas que han seguido las peripecias de la familia Cullen, un millón de gracias. Todas vosotras, junto a las que han dejado sus impresiones formáis, para mi, la gran familia del rancho Killarney:
Saraes; ABella Cullen; Valinight; Milhoja; AnndieCullen-Li; Areli Pattirson;
Elyta; Iare; Julimuliluli Zwein Seiten; PaooCullen13; Crismery...
Madaswan; Cullen Vigo; Ssil; FanHistoria; Ericastelo; Aliena Cullen; ; Jamlvg; Audreybaldacci; CrisDonoso95; Deandramari; EdithCullen71283; FungysCullen13; Gpattz; Jovipattinson; Karryta4ever; Larosaderosas; Mgcb; Nurysh; Pam Malfoy Black; Tata XOXO; V; WhiPho; Yasmin-cullen; Amafle; Bellaliz; Cintia Black; Denisse-Pattinson-Cullen; Escarlataojalá; Galadrielcullen; Isabella Anna Cullen; JaliceJalice; Mentxu Masen Cullen; Nayuri80; Paolastef; Solemalbec; TheDC1809; Vivi85; Alimago; Carlota; Deathxrevenge; Edwardkaname; Jupy; Martha Cullen Dollanganger; Paty4Hale; Samyzoe; TitiCullen; Vivi SR; Adriu; Dreams Hunter; Est Cullen; Lunaweasleycullen14; Msteppa; Patricia Miranda; Sory78; Beakis; Dev Bennett; Lauriss18; Mpgm; Patymdn; Sisi bunny; Fran Cullen Masen; Leslycan; Mirylon; Poemusician; Robsten-pattinson; Serenita Cullen; Betty Cullen; Dama de Medianoche; Gegargas; Helennita Cullen; Jeinmy; Kate Cullen Swan; Lyhaane´Swan; Mimabells; Ludgardita; Oliviitha; Liduvina; AtalCullen; Betania; NinnaRivas; Wera Cullen; Yeraldin23; Litzy; GineGine; Laura Katherine; Nishali Black Cullen; Zujeyane; CaroCullenSwan; Yessica alexandra; Zoe Jm; Milla Whitlock; Gise Weasley; ClauMC; Angie Masen; Nikki Hale; PattyQ; Rosse; Jazu; Guarani Shelion 1811; Belewyn; FresCullen; VictoriamarieHale; Salyluna; Lvkv; Blapagu; Ale Snape Li; Gabllie; Heart of Melon; I want you no matter what; BeeLaDarcy; Cutita2; Esme Mary Cullen; Soliiita; TereCullen; Yyamile; ; Unxy; Sayuri1980; Nohemi; Mrs. P and C; LilyCS; Heart of winter; Gery Whitlock; FerHdePattinson; Esbemo; Beth71; Aizen63; Eli mMsen; Hildiux; Isabela91; Krencullen; KittyKristy; Kaprii Melark; Marihel; LolaCullenHale; Nany87; P; Princesaamy; -95; Silves; Rarosy; Anitappv; Caelius; AliceSakurita; Birushita iie; Anicherry; Danae Allen; Imtwilighter; ; Mamichuela; Nelsy; Ma pau cullen; Lucylucy; Mimi; Ross; Soles; Titania marie rogue; Yuliii; Vivis Weasley; Tere; Valee; Sandrii; Paolita93; Ambarnena; Eratoo; Danika20; Catagomez; BiankisMasen; Ana; Berta; Naddy L; AlePattz; Bea; Ariiez Cullen; Elva; Fanny; Elu-QuidieuExalter; Alliebebe; Carmen; Aredhel Isile; Caro508; Diana Prenze; Vanessa Batista; VickyCortes62; TrishCullenWinchester; Sophia; Smile79; Nekbeth; ; MarCullen20; MixelintheDark; MaxiPau; Mariana s; Milu Cullen; Mariclau; Lady B; Lilybruja; Lucylucy; Laura Castiblanco; Lucero08; Kotesiita Cullen Swan; Kathesweet; Klaiva; Jessica Salvatore; Joli Cullen; JadeCullenMasen; InexsCs; Ivelita cullen; Glen Santos; Gax26; Fabi91; Eliza-Uchihali; Esther; Ely Cullen M; Dementer; Daf.37; Cullen-21-gladys; Caroline so-so-si; Claudia XD; Cath Patzzstew; Blen; Bárbara; Abigail; Adriana cullen hale; Anónima; AnnieFP; Abi1212; Barbiejt; Brigitte; Carla; Constanza rojas; Daniii; Dioda; Esmeralda; GrayLife; Isla de Thera; Jimeniuxxobo; Juli Hale de Grigori; Jaavii; Kathlyn cullen; Kate; Lunita Black27; Ludwika Cullen; Lokaxtv; Linferma; Luniitaturska; LiseHarnett; M. Shily; Madame Poulain; -Mandy01-; Milie cullen swan; Mell; Nessa610; Natalycullen; Naida Pattinson; Patatorrez; Paola Cullen; Samy Cullen Black; .ilis.C; Stefi; Takeforafreak; Vyda; Vyky; Valeria; Yolanda dorado; Alee rodríguez; Amiga; AleCullenn; Belen; Bh Angel; Dani; Elisita; Jazmines y Hadas; Kisara Mansen; Kirara; Lulu; Lauriss; Loquibell; Anita cullen; Ale; Alianna09; Cullen Swann; Nadsart; -Dulce aMoR-; Bella Swan-Cullen05; Aymel1806; María; MygypsyPauletta; ;WhoKnows; Lusin Denali; Lágrima negra; Laia; Laura; Erendira; Cherryland; Navy Cullen-Swan; Syl cullen; Keimasen86; Angeles Nahuel; Anamart05; Malusita Potter de Cullen; Marcecullenswan; Shandra1; Luz. c.c; Luz Bells Cullen; Lorss; Solchizz; Matha; Lexa0619; Maguiedecullen; .Pxa; Melany; Mapi Hale; Luzinsol; PCullenIam... y todas las que se animen a leer la historia, aunque ya esté finalizada.
Mis reques, aunque ya lo sabéis, mil gracias por todo... y sobre todo por estar ahí, siempre.
Cris, Sara... ya lo sabéis también, gracias.
En muchos rr me preguntáis por lo próximo que escribiré, así que deciros que en un par de semanas, empezaré a subir los capítulos del nuevo fic, Dueño de mi destino; aunque el tema es peliagudo y delicado, y por supuesto si vosotras queréis, os espero allí. El primer capítulo ya está subido, por si queréis haceros una idea de por dónde van a ir los tiros.
Simplemente me queda daros de nuevo las gracias, por acompañarme en esta aventura; desearos que paséis unas muy felices navidades y que el año 2012 sea igual o mejor que éste que termina... y lo dicho; en cuanto pasen las navidades, nos vemos en Dueño de mi destino.
Miles besos mis niñas.
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Bueno, se acabo esto; muchachas es triste pero jum, tengo ganas de no se que cua!!
Quiero escribir mi propia historia, pero uffs! el trabajo me mata...
viernes, 26 de julio de 2013
Cowboy de Mi Corazón.
Epílogo
Tres años después...
-Por el poder que me confiere el estado de Texas, yo os declaro marido y mujer; puede besar a la novia- la voz del celebrante rompió la atmósfera de silencio y expectación que había en los jardines del rancho Killarney, que se había convertido en el improvisado escenario de las bodas familiares.
La multitud estalló en aplausos cuándo los flamantes novios se besaron de manera discreta, pero dulce. Por fin, después de tantos años, Esme Platt pasaba a ser la señora de Carlisle Cullen.
Situados en la primera fila, Jake y Nessie sonreían e intentaban aplaudir, ya que cada uno de ellos tenía a Claire y Valerie en brazos; las pequeñas ya contaban tres años de edad, y eran la delicia de sus padres... y de toda la familia; con su pelo moreno y los ojos color avellana de Nessie... e igual de revoltosas que Owen, que con cuatro años era la viva imagen de Emmet, pero con los rizos rubios de Rose, que aplaudía feliz, a la vez que su marido se llevaba los dedos a la boca, silbando ruidosamente.
-¡Así se hace, papá!- le jaleó Jasper, elevando el puño hacia arriba en un gesto de victoria; Alice, su esposa desde hace un año, reía encantada.
-Les ha costado- exclamó divertido Edward, mirando a su pequeña estrellita, que sonreía emocionada.
-Ya lo creo- le dio la razón; el joven la acercó a su cuerpo, apoyándola en su pecho y dejando un pequeño beso en su frente. La joven no había podido evitar que sus ojos se aguaran en la ceremonia... quería a Esme y a Carlisle cómo si fueran sus propios padres, y estaba muy feliz por ellos.
Una vez terminó la ceremonia, los novios fueron acaparados por multitud de invitados, deseosos de felicitar al nuevo matrimonio... pero el primer abrazo lo recibieron de sus hijos y nietos, que ese día ejercieron de anfitriones. Los jardines del rancho estaban a rebosar, allí no cabía un alfiler. Carlisle Cullen conocía a muchísima gente dentro y fuera de Hunstville, y todos ellos habían querido apoyar a su amigo. Los padres de Rose, Alice y Nessie; Jenks y su familia...y por supuesto todos los peones del rancho... todos estaban allí en un día que Jake había calificado de histórico.
-¿Cómo sienta eso de ser una mujer casada?- interrogó Bella a la novia; ésta, elegantemente vestida con un discreto traje de falda y chaqueta en tonos beige, le sonrió con complicidad.
-No está mal- musitó pensativa, pero con un gesto divertido en su cara.
-Bienvenida al club de las señoras Cullen- la felicitó Rose, riendo. La buena mujer abrazó de nuevo a las que consideraba sus hijas... no había estado tan nerviosa en la vida, pero todo había valido la pena. En otro grupo, Carlisle y sus hijos conversaban de manera animada con varios de los invitados. Una sonrisa pletórica estaba instalada en el rostro del patriarca, que recibía una y mil felicitaciones, con graciosas coletillas cómo ya era hora, y cosas así.
La comida transcurrió en un ambiente distendido; los hermanos, junto con Leah y Randall, estaban acomodados en una mesa, charlando y riendo sin parar. Hacía un año que tanto ella cómo Bella habían terminado la carrera, y Leah y su marido no duraron un sólo segundo en mudarse a Hunstville cuándo ella, junto a su castaña amiga, habían sido contratadas para el Jardín de Infancia que se inauguró en la localidad hacía apenas dos años. Carlisle Cullen ayudó a Randall a establecer aquí su negocio de construcción, por lo que Bella estaba feliz de tener aquí a una de sus mejores amigas; incluso el marido de Leah hizo buenas migas con el resto de los hermanos... y eran considerados parte de la familia.
-Hace dos días hablé con Cindy- le contó ésta a Bella.
-¿Cómo les va?- le preguntó -yo la semana pasada recibí un correo de Annie- el resto de sus compañeros seguían viviendo en San Antonio, pero mantenían contacto permanente con ellos.
-Bien- le explicó -no me contaron gran cosa- se explicó.
-¿No iban a venir a pasar unos días, antes de que acaben las vacaciones?- preguntó Edward, rodeando los hombros de su esposa con un brazo. Era el primer sábado de septiembre, y dentro de pocos días Bella y Leah comenzarían un nuevo curso escolar.
-Eso le dije yo a Annie; pero estaba pendiente de las fechas de un curso que quiere hacer, y todavía no sabía- se explicó su pequeña.
-Yo creo que Zack y Cindy si van a venir- meditó Leah en voz alta... pero justo en ese momento la multitud se calló... Emmet se había puesto de pie, dirigiéndose hacia dónde estaba la orquesta y tomando el micrófono.
-¿Crees que es buena idea que él haya preparado el discurso?- susurró Alice a su marido, en voz baja.
-¿Prefieres un discurso de Jake?- le contestó el rubio ranchero con otra pregunta, mientras arqueaba una ceja.
-Te aseguro que yo, no- rodó los ojos Nessie, ante la cara de reproche de su marido.
-Ehhhh...- exclamó el aludido, visiblemente ofendido -¿qué tienen de malo mis discursos?-.
-¿Qué hay menores presentes, y que no necesitan oír cómo haces mención a la noche de bodas?- objetó Edward, cómo si fuera obvio, provocando las risas sofocadas del resto de la mesa.
-Estaba preparado- contraatacó, pagado de si mismo -no iba a permitir que mis princesitas oyeran esas cosas; por eso había traído tres pares de tapones para los oídos-.
-Gran idea, cariño- siseó Nessie, suspirando con paciencia, y volviendo su vista hacia el escenario, dónde el segundo de los hermanos cuadraba los hombros para tomar la palabra.
Esme sonreía, al igual que Carlisle, cuándo Emmet llamó la atención de la gente... pero éste rezaba para sus adentros; conociendo a sus hijos, se esperaba cualquier cosa.
-Queridos amigos, familia... - empezó a relatar, con voz pausada -hoy es un día grande para el rancho Killarney... el jefe ha pillado cacho- la cara de Esme se tornó de un rojo intenso, a la vez que los ojos de su padre se abrían de manera desmesurada. Jazz y Edward tosieron para disimular la carcajada, mientars que los ojos de Rosalie Cullen lanzaban dagas a su marido.
-¿Decíais algo acerca de mis discursos?- preguntó Jake, mirando al resto de sus hermanos con una sonrisa socarrona.
-Nah... era un broma- el recién estrenado matrimonio dejó escapar el aire, respirando aliviados -es un día muy feliz para nosotros; todos sabéis que para mi padre no existió otra mujer que nuestra madre -en su cara se dibujó una pequeña sonrisa, al igual que en las de todos los miembros de la familia -pero también era hora de que recuperara la ilusión... y la persona más indicada para ello estaba a su lado desde hace mucho tiempo; una mujer a la que toda la familia adoramos- todos posaron sus ojos en Esme, que azorada bajaba la cabeza; su ya marido tomó una de sus manos, dejando un suave beso en el dorso y entrelazando los dedos.
-De momento se está portando- aprobó Randall, ya completamente familiarizado con el carácter bromista de los hermanos Cullen.
-Veremos- musitó Bella, pasando los dedos por el brazo de su marido, para después volver su atención hacia el escenario.
-No sabéis lo contentos que estamos por ellos- continuó Emmet de manera solemne -quién nos lo iba a decir... el anuncio de su boda fue toda una sorpresa- canturreó con diversión, y esbozando una sonrisa maléfica, gesto que compartió la mesa de sus hermanos en pleno.
-Por favor... no- siseó su padre en voz baja.
-Dime que no va a contar eso, Carlisle- le imploró Esme, mirándole con aprensión.
La mente de Carlisle Cullen viajó unos meses atrás en el tiempo... a un día de febrero, que tardaría mucho, mucho tiempo en olvidar...
Era un sábado cómo otro cualquiera; los hermanos habían cumplido con sus obligaciones en el rancho, y cómo era costumbre en ese día de la semana, comían todos juntos en la casa principal. Las pequeñas Claire y Valerie, al igual que Owen, ya habían comido y estaban sumidos en su siesta; Bella y las chicas ayudaban a Esme mientras esperaban a los chicos... y Carlisle llevaba toda la mañana encerrado en su despacho.
Aunque cada hermano ya tenía su propio hogar, les gustaba reunirse en torno a la mesa de la casa principal; entre semana, las chicas tenían su propio horario de trabajo, y los pequeños ya iban a la escuela primaria, de modo que no todos los días coincidía la familia entera. Las costumbres se mantenían, y Bella seguía siendo la cocinera principal de la familia, para alborozo de sus cuñados y el fastidio de su marido... aunque según ella, estaba más que encantada de hacerlo.
La joven daba los últimos retoques al aliño de la ensalada, y el asado de ternera esperaba pacientemente en el horno a que llegaran los chicos. Rose y Alice preparaban los platos y cubiertos; justo en ese momento Nessie entró en la cocina.
-¿Ya habéis terminado por ahí arriba?- interrogó Bella a su pelirroja cuñada.
-Ya está todo, y los pequeños duermen profundamente- le confirmó; se quedó callada, sopesando sus palabras -chicas- las llamó; sus cuñadas se giraron, mirándola -¿no notáis a Esme muy rara estos días?-.
-Ahora que lo mencionas...- dijo Rose, pasados unos minutos -un poco, sí-.
-Está cómo inquieta, y nerviosa- añadió Bella.
-Pues Carlisle está igual o peor que ella- habló Alice, bajando la voz -puede que se hayan peleado-.
-Es posible- pero a Nessie no le convencía mucho ese razonamiento; iba a añadir algo... pero oyeron voces en el exterior de la puerta de la cocina... los chicos habían llegado. Decidieron dejar el tema, y se apresuraron en terminar de poner la mesa.
-Hola familia- saludó Jake de manera general; sus hermanos pasaron detrás suyo. Después de saludar a su esposa con un beso y de preguntar por sus niñas, sus pasos le llevaron directamente al horno.
-¿Qué tenemos de menú?- interrogó a la vez que se frotaba las manos, mirando a través del cristal de la pequeña puerta.
-Asado de ternera- le sacó Alice de dudas, después de recibir a su esposo con un beso.
-Y ni se te ocurra meter las manos en mi comida- añadió Bella, cruzándose de brazos; Edward sonreía divertido, rodeándole la cintura.
-No he hecho nada, que me registren- protestó de manera graciosa, levantando ambas manos. Bella rodó los ojos, para por fin, saludar a Edward.
-Hola vaquero- susurró sobre sus labios, para después dejar un tierno beso en ellos.
-Hola cariño, ¿cómo ha ido la mañana?- se interesó, rodeando su pequeña cintura con sus manos.
-Bien... metida en la cocina y ayudando a Esme- le explicó con una pequeña sonrisa. El joven la escuchaba embelesado... en los más de dos años que llevaban casados, habían pasado por momentos buenos y no tan buenos; se sentía afortunado de tener a su mujer a su lado, apoyándole cómo siempre lo había hecho. Las inseguridades estaban muertas y enterradas, y cuándo discutían, cómo todos los matrimonios, eran por otro tipo de cuestiones; y de alguna manera u otra, siempre lo terminaban arreglando. Y si había algo de lo que arrepintiese, era de no haberse casado antes con ella; Bella era su otra mitad -¿y tú?- le interrogó ella.
-Hemos terminado de cambiar la maquinaria de la nave de engorde- le contó; llevaban con eso casi dos semanas, y por fin habían concluido -ahora sólo quiero descansar; en cuánto lleguemos a casa no pienso moverme del sofá-.
-Contaba con ello- le guiñó un ojo -he ido al video club, y he alquilado cuatro pelis, para hoy y para mañana; ¿te hace en plan?- le sondeó, guiñando un ojo.
-Siempre que tu vayas incluida, seguro- sonrió de manera torcida, dejando un corto beso en sus labios -tú también debes descansar; trabajas de lunes a viernes y los fines de semana aquí y en nuestra casa-.
-Bueno... meditó la joven -tú también me ayudas en casa...- le recordó su pequeña. Su pequeño debate se vio interrumpido por el carraspeo de Jasper.
-¿Podríais dejar vuestros asuntos de limpieza para otro momento?- sugirió -el asado va a salir corriendo del horno, a este paso- Bella rodó los ojos, y su esposo iba a replicar, pero justo en ese momento aparecieron Esme y Carlisle por la puerta de la cocina.
-Hola hijos- les saludó de manera general, con voz cansada -¿comemos?- todos se miraron extrañados; su padre parecía nervioso, y Esme no hacía más que retorcerse las manos, gesto que denotaba intranquilidad por su parte.
Sus hijos y nueras decidieron dejarlo pasar, y se sentaron en torno a la mesa, dispuestos a comer. Su padre apenas abrió la boca más que para hacerles preguntas concernientes al trabajo; Esme apenas levantó la vista de su plato. Cuándo terminaron y tomaron el café, su padre se puso de pie, carraspeando.
-Me gustaría que hablásemos todos en el salón- Jake iba a abrir la boca, pero la mirada que le dirigió su padre hizo que desechara la idea. Sin decir una sola palabra más, Carlisle se adelantó, dirigiéndose a su despacho un momento mientras el resto tomaba posesión de los sofás.
-¿Qué les pasa?- exclamó Edward, cuándo Esme también se disculpó un momento, saliendo en dirección a la cocina. Su pequeña se encogió de hombros, sin entender nada tampoco.
-A saber qué mosca les ha picado- rodó los ojos su hermano Emmet, ganándose un codazo por parte de su mujer, avisándole de que entraban por la puerta. Una vez tomaron asiento, el patriarca Cullen resopló de manera audible, infundiéndose ánimos así mismo.
-¿Pasa algo malo, papá?- le preguntó Jasper, ya preocupado.
-¿Nuestros amados vecinos han vuelto a las andadas?- demandó Jake; desde el desagradable encontronazo con el ex marido de Alice, los Denali habían mantenido las distancias... y Nessie rezaba por que las cosas siguieran tal cómo estaban.
-No es eso... veréis hijos... ésto es muy complicado para mi- comenzó su discurso, mesándose el cabello con una mano -sabéis que para mi vuestra madre ha sido la mujer más importante de mi vida... pero desde hace algún tiempo... no estoy sólo- los ojos de los presentes se abrieron, debido a la sorpresa... ¿por fin iban a confesar?.
-Papá, no creo qu...- empezó a decir Jasper.
-No me interrumpas- Bella estaba sorprendida; su suegro era un hombre de palabra fácil... nunca le había visto tan serio y nervioso, tratando de buscar las palabras oportunas -cómo os iba diciendo... eso ha cambiado desde hace algún tiempo... puede que os pille de sorpresa; pero hace unos días le pedí a la mujer más maravillosa del mundo que se casara conmigo- se puso de pie, tomando la mano de Esme y levantándose ambos -sé que puedes pareceros precipitado, pero no voy a engañaros- los oídos de sus hijos y de sus nueras no daban crédito a lo que estaban escuchado, y sus caras eran de asombro total -ésto no es un capricho, hace mucho tiempo que mantenemos una relación en secreto... y quiero darle el lugar que se merece en esta casa- concluyó, mirando a su pareja con una pequeña sonrisa.
-Sé que ésto os ha pillado de sorpresa- habló la buena mujer, con voz temblorosa -pero os puedo asegurar que amo a vuestro padre, con todo mi corazón... al igual que a vosotros os considero mis chicos; por eso tanto vuestro padre cómo yo necesitamos vuestra bendición- concluyó, esbozando una sonrisa nerviosa.
Los hermanos y sus esposas estaban mudos y petrificados...pero después de unos segundos, los ocho rompieron en estruendosas carcajadas, dejando a su padre y a Esme con el ceño fruncido, mirándoles extrañados.
-Nos pilla de sorpresa, dice...- reía Jake, que se sujetaba la tripa mientras reía.
-Precipitado- musitaba Edward, limpiándose las lágrimas; a su lado, su pequeña escondía la cara en su pecho, riendo sin parar, al igual que Nessie y Alice, que no paraban de retorcerse.
-Parecían dos adolescentes confesando...- el comentario de Jasper de nuevo elevó el tono de las risas.
-¿Qué demonios...?- masculló Carlisle, mosqueado.
-Por favor...pero si el tema era de dominio público- les explicó Rosalie, sonriendo sin parar; al escuchar ese comentario Esme sintió que la sangre abandonaba su rostro; Carlisle no daba crédito a lo que oía.
-Yo os pillé abrazados en el avión, el día que vine a vivir a Killarney- se explicó Bella cómo pudo, haciendo un esfuerzo por sofocar las carcajadas.
-Por amor de dios, papá- le dijo Emmet -¿en serio pensabais que no estábamos al tanto?- les interrogó, intentando parecer serio. Las caras de póquer de Carlisle y Esme respondieron por si solas, y la sala volvió a estallar en incontrolables risas.
-Traidores- siseó Carlisle entre dientes, rodando los ojos. Cuándo los ánimos se calmaron, Jake se levantó, tomando la palabra en nombre de todos sus hermanos.
-Ya estabais tardando- les regañó a ambos, cómo si fueran niños pequeños -papá; no tienes que pedirnos permiso para nada... y menos si es para convertir a Esme en la nueva señora Cullen-.
-Sabes lo mucho que te queremos... y no sé a dónde habríamos ido a parar si tú no hubieras estado en esta casa- añadió Emmet. Los ojos de la buena mujer se aguaron, debido a esas palabras.
-Owen y las peques te llaman abuelita; y sabes que lo eres, a todos los efectos- le guiñó un ojo Rosalie.
-Gracias a ti, papá no se ha sentido solo- exclamó Edward, sonriéndole con cariño, lo mismo que Bella.
-Eres cómo una más de nuestra pandilla- le recordó Alice, a lo que Nessie afirmó, moviendo enérgicamente la cabeza.
-Y para mi, sois cómo mis padres- siguió Bella.
-Así que si lo que queréis es nuestra bendición... la tenéis desde hace más de diez años- terminó Jasper el pequeño discurso.
-Ohhh chicos- sollozó Esme; los cuatro hermanos se dirigieron hacia la sorprendida pareja, al igual que sus mujeres, para abrazarlos y felicitarlos por tan estupenda noticia.
-Muchas gracias hijos... pero ésta me la vais a pagar- les advirtió, apuntándoles con el dedo índice.
-¿Por?- inquirió Edward, de manera inocente.
-Por todo el cachondeo que habrá habido a nuestra costa todos estos años- explicó cómo si fuera obvio.
-¿Te refieres a cuándo os espiábamos... o cuándo os pillábamos en pleno beso de película?- la habitación de nuevo rompió en risas, incluida Esme, ante la cara de mosqueo de Carlisle, dándose paciencia para sus adentros...
-Pero cómo ya le dejamos claro ese día- el discurso de su hijo le sacó de su trance -no podía haber elegido a una mujer mejor... si ellos son felices, nosotros también lo somos- la sonrisa aliviada volvió al rostro de la pareja protagonista del día -así que por eso brindamos- la multitud alzó sus copas, al igual que el improvisado orador -por los señores Cullen, salud-.
-¡Salud!- coreó la gente, chocando las copas.
-Y por cierto... también quiero aprovechar la ocasión para felicitarlos por el nuevo nieto que viene en camino- terminó de decir, con una sonrisa inmensa. Los ojos de su padre de nuevo se volvieron a abrir de manera desmesurada, a la vez que en la mesa de sus hermanos los gritos se hacían notables.
-¡Rose!- chilló Alice, levantándose para felicitar a su cuñada. Bella, Nessie y Leah hicieron lo mismo, mientras que sus maridos aplaudían a su hermano Emmet.
-¿Por qué no nos lo dijiste antes?- le reclamó su suegro, que junto con Esme se había acercado a la mesa.
-Emmet quería daros la sorpresa, se encogió de hombros Rosalie; su marido ya se había acercado a la mesa, y era abrazado por sus hermanos. Los padres de Rosalie abrazaban felices a su hija, ya que tampoco sabían nada del asunto.
-Hijo, qué alegría- murmuró Carlisle, palmeándole el hombro y visiblemente emocionado.
-Otro pequeño correteando- exclamó Esme, encantada con la noticia.
-¿Para cuándo?- preguntó Jazz.
-Últimos de marzo- respondió Rose -estoy de dos meses y medio-.
-Bonita fecha- le dijo Edward, también encantado por la noticia... hoy en verdad era un día feliz.
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Después de esos momentos de alegría y celebración, y de que todo el mundo deseara los mejores deseos a los futuros padres, el baile dio comienzo. Todo el mundo se mezcló en la pista, hasta que Edward tomó de la mano a su mujer, alejándose del gentío y escondiéndose ambos en un rincón del jardín, lejos de miradas indiscretas.
-Lo necesitaba- susurró ella, quitándose por unos minutos los zapatos negros de tacón.
-¿Estás cansada, cariño?- ella afirmó con la cabeza, abrazándose a él y apoyando su cara en su pecho.
-Es una maravillosa noticia, otro bebé...- exclamó feliz.
-Cierto... - aprobó el joven pensativo -¿seguimos con lo planeado... o dejamos que Rose y Emmet disfruten de su momento?- su pequeña levantó la cabeza, separándose un poco de su cuerpo.
-No creo que aguanten otra bomba informativa por hoy... ¿qué tal si lo dejamos para mañana?- su marido sonrió cómplice, rodeando su cintura con un brazo y pegándola de nuevo a su cuerpo.
-Creo que será lo mejor- le dio la razón, antes de besar sus labios con ternura y apoyar sus manos entrelazadas en el vientre de la joven...lugar dónde los próximos siete meses, crecería su mayor tesoro.
Un adelantito!!
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